BLOC CULTURAL,

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domingo, 21 de febrero de 2016

REVISTA XL SEMANAL PORTADA - Philippe Ithurbide: / EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - UNA HISTORIA DE ESPAÑA ( LIX),.

TITULO: REVISTA XL SEMANAL PORTADA -Philippe Ithurbide:
 

Los ahorros del mundo están en sus manos,.

-foto, Philippe Ithurbide: "La liquidez es el factor más importante a vigilar en este momento"

China, el petróleo, el endurecimiento de la política monetaria de la Fed... el mercado tiene muy claras sus preocupaciones, pero ¿está justificado este temor? GESTIONA TU DINERO debate con Philippe Ithurbide, estratega jefe de Amundi Asset Management, de todas estas cuestiones, y tiene la oportunidad de conocer de su mano otros peligros menos "evidentes" y los activos "abandonados" que no hay que perder de vista...
¿Será China capaz de evitar el tan temido "aterrizaje forzoso"? ¿Qué margen de actuación tienen las autoridades del país para evitar el peor escenario en esta transición de su economía que puede durar años? Lo primero que debemos plantearnos es ¿qué es un hard landing para China? Probablemente, este escenario sería el de un crecimiento masivamente por debajo del potencial. Hace 10 años, el potencial de crecimiento del país era del 10%, actualmente probablemente la cifra esté entre el 5% y el 6%, por lo que ahora el crecimiento es mayor que el potencial. Esto significa que sí se está produciendo una desaceleración, pero la situación no es tan dramática. La cuestión en China no es por tanto esta, sino en la forma en que gestiona el yuan y su capacidad para impulsar el crecimiento más. La desaceleración no debe sorprendernos, pues forma parte del proceso normal de desarrollo de un país. Por otra parte, bajo nuestros standards un 5% no es un "aterrizaje forzoso". Aunque reconozco que con este porcentaje todo el mundo esté asustado, todos los últimos indicadores que hemos conocido eran peores que el dato anterior y también que el estimado, pero la desaceleración no es tan severa. Además, nosotros pensamos que China tiene la capacidad de absorber y hacer frente a esta situación. Finalmente debemos plantearnos ¿importa realmente la cifra, 5%, 6%, 7% o 10%? No, realmente. Porque nosotros, Estados Unidos, Europa, España, Japón... preferimos un crecimiento del 5% en China apoyado en el consumo interna, que un 10% generado por las exportaciones. Por eso China no debería asustarnos tanto, de hecho, los países que realmente nos preocupan son los productores de materias primas, países incapaces de lograr crecimiento autónomo, con elevados ratios de endeudamiento externo y con monedas sobrevaluadas. Tras el gigante asiático, el otro gran quebradero de cabeza del mercado es el hundimiento de las materias primas, especialmente, el petróleo, ¿cree que se estabilizarán los precios? ¿en qué niveles? Antes de junio va a ser difícil ver una estabilización por una razón muy simple, es entonces cuando se celebra la próxima reunión de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). Con todo, nosotros creemos que la probabilidad de ver los precios en la zona de los 60 dólares a finales de año es mayor que la de que esté en 30 dólares. En cualquier caso, hoy por hoy que cierre el ejercicio en los 40-45 dólares no estaría mal. Pero sin duda es muy complicado hacer previsiones porque todo este movimiento a la baja viene de la mano del exceso oferta y no tiene nada que ver con los fundamentales, también entran en juego muchas cuestiones políticas... en cualquier caso, para este primer semestre es difícil ser positivos. Por otra parte, el miedo a una recaída en la recesión parece ser cada vez mayor, ¿que probabilidad le dan a este extremo? ¿Qué otros riesgos "ocultos" observan para los mercados? No debemos temer una recesión, pues la recuperación en Estados Unidos está siendo más larga de lo habitual y, además, se empezó a descontar esta posibilidad ante el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Pero el mercado está equivocado con la autoridad monetaria norteamericana, para nosotros, por ejemplo, la cuestión no es si va a subir los tipos dos veces más este año (como cree el mercado), es si va a llegar a hacer algo este 2016. La Fed es la única que ha iniciado un ciclo alcista y no es estúpida, es consciente del riesgo que supone la apreciación excesiva del dólar para su economía, que podría llevarla entonces sí a la recesión. Es más, de hecho no podemos descartar que ponga en marcha un cuarto QE (flexibilización cuantitativa/ compras de deuda). En lo que respecta a los peligros, debemos ser conscientes de que si se produce otra crisis financiera será mucho peor que la anterior. ¿De dónde puede venir? De China, por su puesto, si estamos equivocados y se produce un crash sería terrible; o del hundimiento de los mercados de los grandes emergentes; o de un descenso masivo del crecimiento en la Zona Euro y Estados Unidos. También puede venir del lado de la liquidez, que es el factor más importante a vigilar en este momento. La liquidez se ha reducido de manera dramática, no en la economía, pero sí en las carteras, por la regulación, el QE... incluso el Banco Central Europeo (BCE) ha reconocido que tiene problemas para comprar bunds. Así que la liquidez es clave, pues si está se acaba... no hay escapatoria. Y, finalmente, si la Fed se vuelve totalmente loca, le da igual y opta por impulsar los tipos hasta el 3% entonces tendremos un gran problema. En este entorno de aversión al riesgo y con una volatilidad que parece haber llegado para quedarse, ¿qué activos y estrategias están recomendando a sus clientes? Depende del perfil del inversor, claro, pero en general, las temáticas por las que estamos apostando son las siguientes: la divergencia entre economías avanzadas y emergentes, el crecimiento de la demanda interna (autonomía del país con respecto al mundo); la solvencia (extendemos la cuestión a la forma en la que se financia el déficit, por ejemplo, hay quien dice no me gusta la deuda española, pero están equivocados, ¿por qué? por el BCE). Nos gusta también Europa frente a Estados Unidos y, por su puesto, frente a emergentes; aunque, estamos comenzando a construir muy pacientemente posiciones en estos activos, prefiriendo deuda en monedas fuertes. Asimismo estamos mirando en inmobiliario, que cuenta con una importante prima de liquidez. Por compañías, también optamos por las europeas frente a las estadounidenses, porque el apalancamiento es menos importante, la rentabilidad por dividendo es buena, la valoración más competitiva, también el apoyo del crecimiento y del BCE es mayor... En cualquier caso, dentro de los "refugios seguros", ¿ve valor en la renta fija? Sí, vemos valor en la deuda de Estados Unidos (porque no esperamos que la Fed endurezca su política monetaria tanto como el mercado), por tanto, estamos largos en bonos estadounidenses. También en los spreads periféricos de la Zona Euro, y en el crédito corporativo, aunque hay que ser muy selectivo, pero sí en empresas que se benefician de la mejora de la demanda interna, del escaso endeudamiento... Y también vigilamos todos esos activos que, en crisis como la que hemos sufrido, son abandonados. Por ejemplo, nadie está hablando de los bonos ligados a la inflación o de la deuda emergente. No estoy diciendo que haya que correr a ellos, pero sí que se pueden dar los factores para que se recuperen pueden darse, como es la estabilización de China, de los precios del petróleo, etc. 

TITULO: EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - UNA HISTORIA DE ESPAÑA ( LIX),.


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En marzo de 1812 se aprobó, tras acaloradas discusiones, la desdichada Constitución por la que España debería regirse...» Esa cita, que procede de un libro de texto escolar editado -ojo al dato- siglo y medio más tarde, refleja la postura del sector conservador de las Cortes de Cádiz y la larga proyección que las ideas reaccionarias tendrían en el futuro. Con sus consecuencias, claro. Traducidas, fieles a nuestro estilo histórico de cadalso y navaja, en odios y en sangre. Porque al acabar la guerra contra los franceses, las dos Españas eran ya un hecho inevitable. De una parte estaban los llamados liberales, alma de la Constitución, partidarios de las ideas progresistas de entonces: limitar el poder de la Iglesia y la nobleza, con una monarquía controlada por un parlamento. De la otra, los llamados absolutistas o serviles, partidarios del trono y del altar a la manera de siempre. Y, bueno. Cada uno mojaba en su propia salsa. A la chulería y arrogancia idealista de los liberales, que iban de chicos estupendos, con unas prisas poco compatibles con el país donde se jugaban los cuartos y el pescuezo, se oponía el rencor de los sectores monárquicos y meapilas más ultramontanos, que confiaban en la llegada del joven Fernando VII, recién liberado por Napoleón, para que las cosas volvieran a ser como antes. Y en medio de unos y otros, como de costumbre, se hallaba un pueblo inculto y a menudo analfabeto, religioso hasta la superstición, recién salido de la guerra y sus estragos, cuyas pasiones y entusiasmos eran fáciles de excitar lo mismo desde arengas liberales que desde púlpitos serviles; y que lo mismo jaleaba la Constitución que, al día siguiente, según lo meneaban, colgaba de una farola al liberal al que pillaba cerca. Y eso fue exactamente lo que pasó cuando Fernando VII de Borbón, el mayor hijo de puta que ciñó corona en España, volvió de Francia (donde le había estado succionando el ciruelo a Napoleón durante toda la guerra, mientras sus súbditos, los muy capullos, peleaban en su nombre) y fue acogido con entusiasmo por las masas, debidamente acondicionadas desde los púlpitos, al significativo grito de «¡Vivan las caenas!» (hasta el punto de que, cuando entró en Madrid, el pueblo ocurrente y dicharachero tiró del carruaje en sustitución de las mulas, evidenciando la vocación hispana del momento). En éstas, los liberales más perspicaces, viendo venir la tostada, empezaron a poner pies en polvorosa rumbo a Francia o Inglaterra. Los otros, los pardillos que creían que Fernando iba a tragarse una Pepa que le limitaba poderes y le apartaba a los obispos y canónigos de la oreja -su nefasto consejero principal era precisamente un canónigo llamado Escóiquiz-, se presentaron ante el rey con toda ingenuidad, los muy pringados, y éste los fulminó en un abrir y cerrar de ojos: anuló la Constitución, disolvió las Cortes, cerró las universidades y metió en la cárcel a cuantos pudo, lo mismo a los partidarios de un régimen constitucional que a los que se habían afrancesado con Pepe Botella. Hasta Goya tuvo que huir a Francia. Por supuesto, en seguida vino el ajuste de cuentas a la española: todo cristo se apresuró a proclamarse monárquico servil y a delatar al vecino. La represión fue bestial, y así volvió a brillar el sol de las tardes de toros, mantilla y abanico, con todo el país devuelto a los sainetes de Ramón de la Cruz, la inteligencia ejecutada, exiliada o en presidio, el monarca bien rociado de agua bendita y la bajuna España de toda la vida de nuevo católica, apostólica y romana. Manolo Escobar no cantaba Mi carro y El porrompompero porque el gran Manolo no había nacido todavía, pero por ahí andaba la cosa en nuestra patria cañí. Aunque, por supuesto, no faltaron hombres buenos: gente con ideas y con agallas que se rebeló contra el absolutismo y la desvergüenza monárquica en conspiraciones liberales que, en el estado policial en que se había convertido esto, acabaron todas fatal. Muchos eran veteranos de la guerra de la Independencia, como el ex guerrillero Espoz y Mina, y le echaron huevos diciendo que no habían luchado seis años para que España acabara así de infame. Pero cada intento fue ahogado en sangre, con extrema crueldad. Y nuestra muy hispana vileza tuvo otro ejemplo repugnante: el Empecinado, uno de los más populares guerrilleros contra los franceses, ahora general y héroe nacional, envuelto en una sublevación liberal, fue ejecutado con un ensañamiento estremecedor, humillado ante el pueblo que antes lo aclamaba y que ahora lo estuvo insultando cuando iba, montado en un burro al que cortaron las orejas para infamarlo, camino del cadalso.

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