BLOC CULTURAL,

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sábado, 28 de julio de 2018

DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -«Franco no fue un caído más»,./ DESAYUNO - CENA - JUEVES - VIERNES -Kayak, pescaíto y, tal vez, 'sangría verde',.

TITULO: DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -«Franco no fue un caído más»,.

 DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES - «Franco no fue un caído más», fotos.

 «Franco no fue un caído más»,.

«Franco no fue un caído más»,.


Memoria. Gabino Abánades, frente a la necrópolis de la Almudena, en Madrid, que dirigió durante décadas. :: alberto ferreras/
Memoria. Gabino Abánades, frente a la necrópolis de la Almudena, en Madrid, que dirigió durante décadas. ::

El enterrador del dictador, Gabino Abánades, está jubilado pero libre como un taxi para exhumarlo si le llaman. «Su sitio está en El Pardo», defiende,.



Resultat d'imatges de cafe con tostada de tomate con queso
Dicen que pocos en Europa saben tanto de camposantos e inhumaciones como él. Aun así, no le prejuzguen como un hombre mustio y tristón. «Me gusta la juerga, a mí me gusta todo. En este oficio, si llegas a casa y no cortas, te mueres». Eso sí, «no me asusta nada», avisa. Exjugador de pelota vasca, miembro de la asociación Amigos de la Boina, presidida en Bilbao por su amigo Alfredo Amestoy, y exdirector de los cementerios de Madrid y de sus servicios funerarios durante más de 40 años, el alcarreño Gabino Abánades dio sepultura a Francisco Franco. Hoy, ya jubilado, espera que el Gobierno de Pedro Sánchez le llame para encargarle su exhumación.

- «La muerte es el menor de todos los males», dijo Francis Bacon.

Resultat d'imatges de revuelto de patatas con jamon- En medio minuto se ha acabado todo. Las calamidades se padecen en vida.

- «Siempre son los demás los que se mueren», apostilló Marcel Ducham.

- Yo tengo bien presente que soy un mortal. Hay que aceptar nuestra naturaleza. Cuanto antes, mejor.

- «La muerte es dulce; pero su antesala, cruel», replicó Camilo José Cela.

- De dulce, nada.

- Usted sabe el cuádruple de difuntos que los tres juntos. ¿Qué concluye?

- Que la muerte es lo único que nos iguala a todos. Si pudiésemos comprar vidas, figúrese la que se montaría. A mí, desde luego, con esta me basta.

- ¿Recuerda la cara de su primer difunto?

- Los enterradores no vemos muchos. Ya están en la caja. Lo que más recuerdo es el incendio de la discoteca Alcalá 20. Fui uno de los primeros en llegar. El gobernador civil me avisó de inmediato. Abrí la puerta de la salida de emergencia y allí había un montón de chavales, algunos con el carné de identidad en la boca... Figúrese qué últimos momentos los de esas criaturas.

- 23 de noviembre de 1975. ¿Fue el cénit de su carrera profesional?

- Bueno, fue el enterramiento de una persona relevante, el de Francisco Franco. Tuvo protocolo, otra solemnidad, pero fue uno más.

- Tenía solo 29 años. ¿Le impresionó ver a Franco rígido e inerte?

- Ni yo ni nadie le vimos cuando le metimos en el hoyo. Nadie abrió el féretro.

- ¿Y si les dieron gato por liebre?

- Se presupone que está ahí... ¡Dónde va a estar!

- Ahora, 43 años después, el enterrador podría convertirse en el desenterrador. ¿Quiere estar allí de nuevo?

- Si me necesi tan, de mil amores.

- El desalojo del dictador del Valle de los Caídos, ¿es un sacrilegio?

- Yo no interpreto ninguna exhumación como un sacrilegio. Lo es si se hace sin autorización de quien corresponde o sin una orden judicial.

- Desde el punto de vista técnico, ¿la operación entraña alguna dificultad?

- Ninguna. Hacen falta unos canteros para levantar la lápida de 1.500 kilos y cuatro enterradores. Como mucho, llevaría hora y media.

- ¿Y en euros?

- Depende del féretro que le quieran poner. Sin contar eso, una exhumación normal suele costar entre 5.000 o 6.000 euros.

- Su ocupante, ¿estará reconocible?

- Seguramente. Hay dos factores que favorecen la conservación. Una, que fue embalsamado; y dos, que apenas entra el calor y el frío en la cripta en la que está.

- Como cristiano católico, ¿sospecha que estará en el cielo o en el infierno?

- En el infierno habrá muchas personas que han matado o han provocado que se mate a mucha gente, y aquí no hablamos de eso, sino de una guerra civil con dos bandos.

- Sus restos, ¿deberían quedarse donde están?

- No debe contemplarse a Franco como un caído más. Si está allí es porque en su día así lo decidó el Gobierno, pero su sitio está en el cementerio de El Pardo, donde descansa su esposa. Allí tiene su sepultura.

Espeleólogo y 'sorayista'

- Además de especialista en sepelios, es alcalde por el PP de Sacecorbo, un pueblo de Guadalajara de apenas 130 habitantes, vecino del que nació. ¿Qué les ha prometido?

- Me he dedicado a arreglar sus cuentas, que estaban sin hacer dede 2004, y ahora estoy tratando de conseguir alguna subvención para una zona de interpretación de la mejor cueva con estalactitas y estalagmitas de toda Castilla La Mancha.

- ¿Duele el duelo por el 'marianismo' muerto?

- Ojalá me equivoque, pero creo que a España le habría beneficiado que hubiera seguido hasta el final. Lo de Cataluña va de mal en peor.

- Casado, ¿le da la vida?

- Creo que será capaz de poner orden en los desfalcos de este país, empezando por los del PP. Aunque a mí la vicepresidenta me gustaba un montón como gestora.

- Para su fin de fiesta, ¿ha previsto tierra o fuego?

- Aún no lo he decidido. Probablemente, me incineraré.

 TITULO: DESAYUNO - CENA - JUEVES - VIERNES -Kayak, pescaíto y, tal vez, 'sangría verde',.

 DESAYUNO - CENA - JUEVES - VIERNES - Kayak, pescaíto y, tal vez, 'sangría verde',., fotos.

Kayak, pescaíto y, tal vez, 'sangría verde',.

Justin Trudeau y su esposa, Sophie Grégoire, pasean a su hija, Ella Grace, en kayak por el lago de un parque natural. Arriba, tomando el sol. /  AFP
Justin Trudeau y su esposa, Sophie Grégoire, pasean a su hija, Ella Grace, en kayak por el lago de un parque natural. Arriba, tomando el sol.
En Tofino, el apacible retiro del 'premier' de Canadá en la salvaje isla de Vancouver, este año le esperan con el cuchillo entre los dientes. Acaba de comprar un oleoducto,.


Resultat d'imatges de cafe con dulces de cacao
Resultat d'imatges de puntillitas de calamarTofino espera, por tercer año consecutivo, al primer ministro canadiense y a su familia para su retiro estival. Este encantador y discreto pueblito d e apenas 2.000 residentes -y que, por cierto, debe su nombre al navegante y cosmógrafo gaditano Vicente Tofiño de San Miguel y Wanderiales- se encuentra en la isla de Vancouver, un pedazo de tierra recóndita que sus residentes elevan a la categoría de edén. Allí, presumen, se puede echar la caña al río Campbell y llenar la cesta con hermosos salmones, asomarse al Pacífico y avistar ballenas, orcas o leones marinos, y apuntarse a una excursión por sus exuberantes bosques húmedos para observar el deambular inquieto de los osos negros. Al guapo y atlético Justin Trudeau, un amante practicante de la naturaleza y la aventura, a su esposa, Sophie Grégoire, y a sus tres hijos les gusta combinar la búsqueda de cetáceos con los paseos en kayak, la práctica del surf, la compra directa y sin intermediarios de pescado fresco cada mañana en el mercado local y el relajo al 'baño maría' en sus aguas termales. Todo ello, sin aglomeraciones y con la complicidad de los lugareños, unos tipos discretos que saben mantener una distancia confortable con las visitas de Estado. O sabían.
E ste año, Tofino (o buena parte de él) le espera con las uñas afiladas. Su incapacidad para resolver una vieja batalla legal por los derechos de pesca de los Nuu-chah-nulth (una comunidad indígena de la zona), la ausencia de fondos federales para la limpieza costera local y, sobre todo, la compra multimillonaria por parte de su Gobierno, liberal y verde, de un oleoducto han desvirtuado la 'Trudeaumanía' que la localidad experimentó en 2016 y 2017. Más aún. Se diría que el fenómeno de popularidad sin precedentes del mandamás de la única monarquía parlamentaria federal de América -con permiso de su reina, Isabel II- ha dado un giro de 180 grados. El grupo ambientalista de Tofino acaba de hacer un envío masivo de cartas a las empresas locales y a los residentes, en las que les insta a denegar el servicio a Trudeau y a que documenten sus interacciones con el jefe del Estado, respectivamente. «Sed audaces. No es frecuente tener la posibilidad de llegar a un político cuyas decisiones afectan a nuestras vidas», azuza la misiva. La cosa en este paraíso natural de poco más de 32.000 kilómetos cuadrados está que arde. «Trudeau debe rendir cuentas, esté o no de vacaciones», sostiene el activista Jeh Custerra. «Venir al lugar a cuyos habitantes ha faltado al respeto rompiendo sus promesas y mirarles a los ojos es una arrogancia intolerable. Tal vez debería irse a veranear al norte de Alberta», sugiere indignado.

«Que le dejen en paz»

Su escapada familiar a la isla del Aga Khan en Bahamas le costó tener que pedir perdón al país
Al alcalde del pueblo, Josie Osborne, no le sorprende la airada reacción de muchos tofineses ante la posibilidad de que el 'premier' regrese como veraneante. «Si quieren hacer manifestaciones, adelante», ha declarado, para admitir a renglón seguido que, «personalmente, yo preferiría que le dejaran en paz».
Si estos tambores de guerra amedrentan finalmente al inquilino del 24 de Sussex Drive de Otawa y le empujan hacia otro destino para su descanso vacacional, se sabrá en los próximos días. Trudeau, eso sí, deberá elegir con cuidado. Los canadienses no han olvidado el escándalo de su escapada familiar de 2016 a las Bahamas. En concretro, a la isla privada del Aga Khan, líder de los musulmanes ismaelitas, cuya fundación se nutre de fondos públicos canadienses. El político tuvo que pedir perdón a todo el país después de que trascendiera la factura de 150.000 euros que supuso ese viaje para los contribuyentes y de que admitiera que se desplazaron hasta allí en un helicóptero privado que el billonario persa puso a su disposición, lo que viola las normas éticas de Canadá.
Después de aquella polémica, que coleó durante meses, el hijo del admirado 'expremier' Pierre Trudeau y de la díscola Margaret Sinclair no ha dejado de encadenar varapalos. Mientras en viajes oficiales conquistaba Europa con su simpatía y sus hechuras de actor, en casa se le complicaban las cosas. Últimamente, de forma preocupante. En las recién celebradas elecciones de Ontario, la región más importante y poblada de Canadá, el Partido Liberal, que preside, ha cosechado una derrota histórica. Sus 55 escaños se han quedado en 7. Con este panorama, y a solo un año de su reválida en las urnas, Trudeau urge unas vacaciones. Aunque le sirvan 'sangría verde'.
  

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