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miércoles, 4 de febrero de 2026

España Directo -Economía - BBVA prevé repartir 36.000 millones hasta 2028 entre sus accionistas ,. / Mi casa es la vuestra - Alauda Ruiz de Azúa ,. Viernes - 13 - Febrero ,. / Detrás del muro - PÁGINA DOS - La Reina nos invita a “vivir en Zenda”,. Martes - 10 - Febrero ,. / Cartas de amor - Se conocieron al ir a comprar unas zapatillas talla 54 y acaban de cumplir 65 años de matrimonio en Valladolid ,.

   TITULO: España Directo - Economía -  BBVA prevé repartir 36.000 millones hasta 2028 entre sus accionistas,.

 

BBVA prevé repartir 36.000 millones hasta 2028 entre sus accionistas,.

La entidad que preside Carlos Torres destinaría 13.000 millones más a financiar el crecimiento orgánico en sus principales mercados,.

El presidente del BBVA, Carlos Torres, ha reconocido este viernes que le ha 'sorprendido' el resultado final de la opa sobre el Banco Sabadell, cuya aceptación no ha llegado ni al 26 %, cuando él mismo estaba 'absolutamente convencido' de que conseguirían la mayoría del capital de la entidad catalana. En una entrevista con EFE, el banquero ha evitado considerar el resultado un fracaso, pero ha asegurado que se trata de 'una oportunidad perdida' para los accionistas, los clientes, los empleados de ambas entidades y también para la sociedad.
 
foto - Presidente del BBVA Carlos Torres,.

Olvidada la fallida opa sobre Banco Sabadell, el presidente del BBVA Carlos Torres, hace balance de 2025, ejercicio que define pese a todo como "magnífico" porque ha colocado al banco "en nuestro mejor momento". En la web corporativa del grupo, Torres avanza las perspectivas para 2026, en las que prevé "seguir creciendo en todos los países y líneas de negocio, especialmente en sostenibilidad y empresas, impulsado por un plan estratégico que tiene al cliente como claro protagonista".

El presidente de BBVA ha adelantado también que el banco prevé generar 49.000 millones de euros de capital de "máxima calidad" entre 2025 y 2028, incluyendo el exceso de capital al inicio del periodo, destinados a financiar el crecimiento orgánico y la remuneración al accionista. En concreto, prevé destinar 13.000 millones a financiar el crecimiento orgánico en sus principales mercados y 36.000 millones a la remuneración al accionista.

"Tenemos el firme compromiso de devolver a nuestros accionistas, de manera disciplinada, todo el capital excedentario por encima del 12%", ha afirmado Torres, quien ha añadido que el rango objetivo de capital de BBVA se sitúa entre el 11,5% y el 12%. En primer lugar, subraya el crecimiento de la actividad en los nueve primeros meses del año, cercano al 8% en España - el mayor desde hace casi dos décadas - y en el entorno del 10% en México. En segundo lugar, resalta la incorporación de más de 11 millones de nuevos clientes, que incrementan la base de crecimiento futuro del banco, y el aumento sostenido de la inversión crediticia. Asimismo, pone de relieve varias métricas financieras: la rentabilidad, que volvió a situarse cerca del 20%; la eficiencia y la creación de valor para el accionista, que alcanzaron niveles destacados.

En este sentido, el presidente ha destacado que la capitalización bursátil ha alcanzado "un récord histórico de 115.000 millones de euros". Un desempeño que "se ha reflejado en la cotización de la acción, que se ha más que duplicado en el año y que ha supuesto un retorno total para nuestros accionistas del 124%”, incluyendo dividendos.

Torres anticipa un ciclo de crecimiento para BBVA, en todos sus mercados, a pesar de la incertidumbre en el entorno macroeconómico y geopolítico y estima un crecimiento en España "superior al de nuestros competidores", especialmente en los segmentos más rentables, como consumo y empresas. El bancoespera seguir creciendo en todos los países y líneas de negocio, con especial foco en sostenibilidad y en el ámbito empresarial, impulsado por un plan estratégico que tiene al cliente como "claro protagonista".

El máximo directivo de la entidad de La Vela identifica dos grandes palancas de crecimiento: la financiación sostenible y el segmento de empresas. “El ciclo de inversión en sostenibilidad es imparable”, ha subrayado su presidente, que ha cifrado en 700.000 millones de euros el objetivo de canalización sostenible entre 2025 y 2029. Asimismo, BBVA prevé un fuerte impulso en su actividad con empresas. Además, ha reafirmado su ambición de liderar la banca en la era de la inteligencia artificial.

 

TITULO: Mi casa es la vuestra -  Alauda Ruiz de Azúa  ,. Viernes - 13 - Febrero    ,.

Viernes -  13 - Febrero    a las 22.00, en Telecinco, fotos,.

 

 Alauda Ruiz de Azúa,.

 

 Alauda Ruiz de Azúa entre las actrices de 'Los domingos', Blanca Soroa y Patricia López Arnáiz.

Alauda Ruiz de Azúa - entre las actrices de 'Los domingos', Blanca Soroa y Patricia López Arnáiz - vuelve a deslumbrar en San Sebastián con 'Los domingos',.

La directora baracaldesa cuenta de manera sutil y compleja la vocación religiosa de una chica, que descoloca a su familia al anunciar que quiere meterse monja,.

Cuenta José Luis Rebordinos que cuando le dijeron que la nueva película de Alauda Ruiz de Azúa iba de una chica que quiere meterse monja arqueó la ceja. El inmenso talento como narradora de la directora baracaldesa, alaba el director del Zinemaldia, reside en convertir en apasionante un tema que a priori nos resbala.

Tal como lo hizo con los sinsabores de la maternidad en 'Cinco lobitos' y con la violencia en el seno de un matrimonio que dura 30 años en la serie 'Querer', Ruiz de Azúa vuelve a plantear complejos conflictos morales que nos apelan y obligan a interrogarnos a nosotros mismos en 'Los domingos'. Es la tercera película española a concurso en San Sebastián tras 'Los Tigres' y 'Maspalomas', y demuestra el nivelazo este año de la cosecha de cine nacional.

Firme candidata a la Concha de Oro, 'Los domingos', que se estrena en cines el 24 de octubre, toma su nombre del día en el que la familia bilbaína protagonista se reúne para comer y sacar los trapos sucios. Ainara (Blanca Soroa, una chica de Las Arenas sin experiencia como actriz) descolocará a todos tras anunciar a sus 17 años que quiere ingresar en un convento y tomar los hábitos.

Huérfana de madre, Ainara asiste a un colegio religioso junto a sus dos hermanas. Su padre (Miguel Garcés), siempre preocupado por un restaurante no muy boyante, esperaba que su hija eligiera una carrera universitaria, como las chicas de su edad. Su tía (Patricia López Arnaiz), radicalmente anticlerical, no entiende que una joven lista y sensible se quiera encerrar junto a las religiosas que lidera la madre superiora (Nagore Aranburu).

'Los domingos' arranca con la visión de un crucifijo mientras suena de fondo el 'Quédate' de Quevedo y Bizarrap. Un grupo de chicas en un retiro espiritual cuchichea como cualquier adolescente de su edad. Pero Ainara será la única que, a la mañana siguiente, acuda a la misa que ofician las religiosas. ¿Quién se mete monja de clausura en estos tiempos de móviles y reguetón?

Alauda Ruiz de Azúa se interroga sobre el sentido de la vocación religiosa y sobre el espacio que la fe tiene en este mundo moderno. Desde su posición de no creyente asume que es imposible comprender el impulso que lleva a una niña a querer aislarse del mundo. ¿Es lícito que en los colegios religiosos formen y alienten vocaciones a adolescentes que todavía no han formado su personalidad?

Una imagen de 'Los domingos', en salas el 24 de octubre.

«Respeto tu fe, pero otra cosa es que me digas que quieres ser monja», dice el padre a la hija en en este drama sutil y austero, que abomina del maniqueísmo y no muestra a los sacerdotes y las monjas como villanos. Habrá quien lo vea y pueda pensar que aliente las vocaciones; otros, la mayoría, compartirán la crítica de la manera en la que se construyen las vocaciones en la Iglesia católica.

Ruiz de Azúa retrata con ternura a una familia crispada y azotada por problemas económicos y sentimentales, que no escucha a una cría que les desarma con su decisión. Cada uno de los miembros –el padre, la tía, el tío argentino, la abuela–, reaccionará de una manera diferente. «No es una secta», se escucha en un momento dado, aunque quizá lo sea. ¿Llevamos al psicólogo a la cría? Es normal que Ainara encuentre más paz y consuelo en el convento que en las discusiones familiares. Consuelo es una palabra clave en 'Los domingos', que también pone a prueba el concepto de tolerancia, de la que todos presumimos salvo cuando nos afecta.

Alauda Ruiz de Azúa rueda con tiralíneas, de manera sobria y precisa, sin que sobre un solo plano, sin un encuadre desequilibrado y ayudada por un grupo de actores en estado de gracia: Miguel Garcés como el padre debería recibir una nominación al Goya. El tema de Nick Cave and the Bad Seeds 'Into my Arms', interpretado por el coro juvenil en el que canta la protagonista, actúa como leit motiv, mientras para el emocionantísimo final se reserva 'Aitormena' (Confesión), de Hertzainak. 'Los domingos' es una película que provocará debates y que se contemplará de manera diferente según cuñal sea la mochila religiosa que carguemos.

El origen del filme, contó Alauda Ruiz de Azúa en San Sebastián, es la vocación religiosa despertada en una conocida cuando ella era joven. «Me pareció una decisión radical. Y pensé que podía abordar el tema desde el ángulo de la familia», explicó. «Que una adolescente tome una decisión así me permitía hablar de muchas fragilidades de la familia, de convicciones que creemos férreas y de repente se ven puestas en tela de juicio. Y me lancé a documentarme cómo era una vocación religiosa en 2025».

 
Una imagen de 'Los domingos'.

'Cinco lobitos', 'Querer' y 'Los domingos' están unidas por la familia, una cuestión que fascina a la realizadora. «Las tres son distintas pero comparten el universo familiar», consiente. «Nos empeñamos mucho en mantener la institución familiar, ponemos mucho esfuerzo en ella. Tenemos interiorizado que tiene que ser un refugio, un sitio de amor, paz y encuentro, el último apoyo. Y no siempre es así. No siempre es fácil que todo eso se construya desde ahí. Esa fragilidad de la familia, que nos cuesta ver a veces, está en las dos películas y la serie. Todas tienen personajes que se esfuerzan por seguir en la familia, aunque no se puedan ni ver».

¿Busca refugio la protagonista en el lugar equivocado? «He intentado construir la película desde una tensión en la que el espectador debe dilucidar hasta qué punto esa vocación es un sentimiento genuino, auténtico e incluso espiritual, o si realmente es algo que está empujado por el mundo adulto, tanto el familiar como el religioso. El papel que los adultos juegan en estas vocaciones es muy importante», remarca la directora baracaldesa. «Esto enlaza con la vulnerabilidad y la complejidad que puede haber en la adolescencia, un momento muy delicado en el que empiezas a sentir cosas muy adultas, muy intensas, que se sienten muy reales pero no siempre se traducen bien. Esa vulnerabilidad puede llevarte a una necesidad de afecto, de sentirte especial, a un sitio que no esperabas».

'Los domingos' juega en su título con la doble acepción del día en el que se reúne la familia protagonista en la casa de la abuela, que a su vez es el día de celebración para los católicos. Amor terrenal, como el que empieza a sentir Ainara por un chico, frente al amor divino. Para Alauda Ruiz de Azúa, el domingo no es el Día del Señor, «sino un día de ver cine». 

 

TITULO: Detrás del muro - PÁGINA DOS  -  La Reina nos invita a “vivir en Zenda”, Martes - 10 - Febrero ,. 


PÁGINA DOS -  La Reina nos invita a “vivir en Zenda”,.

 

Martes - 10 - Febrero a las 22:00, en La2, fotos,.

 

  La Reina nos invita a “vivir en Zenda”,.

 

 

Altobelli, el gran escritor fracasista, le asignó una difícil tarea a Vidal Escabia: componer un canon literario con setenta y un libros. Zenda, al igual que el personaje de la última novela de Enrique Vila-Matas, Canon de cámara oscura (Seix Barral), también va creando con sus premios un canon propio, libre de sesgos y cuajado de autenticidad; algo que sólo se consigue con un jurado plural e independiente. Como el de los Premios Zenda 2024-2025, que se entregaron ayer en Madrid en un acto presidido por Su Majestad la Reina Letizia, quien declaró en la presentación del acto: “Gracias a quienes parieron Zenda —hay muchos de sus fundadores aquí—, a ese grupo de valientes con un capitán al frente que decidieron crear un territorio libre y plural de amigos, libros y aventura”.

Vamos a saltarnos el protocolo para contar que más de un centenar de escritores acudieron a la entrega. Mis disculpas por adelantado, seguro que no recuerdo todos los nombres. Aunque no puedo olvidar a los autores premiados. Es decir, además del ya citado Vila-Matas, el Premio de Honor de esta segunda edición, a Chantal Maillard, Paco Cerdá, Esther L. Calderón, Anna Caballé, José María Micó y Najat El Hachmi. También acudieron Javier Cercas, Clara Sánchez, Soledad Puértolas, José María Merino, Luis Mateo Díez, Eva García Sáenz de Urturi, José Carlos Llop, Lorenzo Silva, Luis Alberto de Cuenca, Julia Navarro, Antonio Lucas, Carmen Posadas, Juan Gómez-Jurado, Bárbara Montes, Luz Gabás, Megan Maxwell y Sandra Miró, Ana Merino, Manuel Vilas, Juan José Millás, Manuel Jabois, Andrés Trapiello, Manuel Longares, José Ángel Mañas, Sergio del Molino, Susana Martín Gijón, Nuria Labari, Alejandro Gándara y Fernando Bonete. También escriben, cómo no, los miembros del jurado, Alberto Olmos, Nuria Azancot, Pepa Blanes, Antonio Lucas, Laura Barrachina, Jesús García Calero, Irene Hernández Velasco, Javier Ors, Sergio Vila-Sanjuán, Santos Sanz Villanueva, y Álvaro Colomer y Leandro Pérez, el secretario y el coordinador del jurado. Y María José Solano, coeditora de Zenda-Edhasa, que otorgó el premio especial a Manuel Ángel Cuenca, junto a los editores de Edhasa Daniel Fernández y Penélope Acero.

Retomemos el protocolo. Además de la Reina, entre otras autoridades asistieron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso; los ministros Félix Bolaños y Óscar Puente; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; Diego Rubio, director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno; Jordi Martí Grau, secretario de Estado de Cultura; Mariano de Paco, consejero de Cultura, y Marta María Rivera de la Cruz, concejala de Cultura. Y les acompañaron Ana Botín, presidenta de Banco Santander, y Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola España, empresas patrocinadoras del evento, entre otras personalidades de la vida cultural, política y social española, como Soraya Sáenz de Santamaría, Antonio Pulido, Maurici Lucena, Juan Manuel Cendoya, Julián Martínez-Simancas, Chema Alonso, Pedro Ruiz, Loquillo, Eduardo Torres-Dulce, Fernando Villalba, Borja Baselga, Daniel Vega, Luis Enríquez, Susanna Griso, Carmen Lomana, Elena Cué, Boris Izaguirre, Marta Flich, Edu Galán… Y gente del cine como José Luis Garci, Alejandro Amenábar, Manuel Gutiérrez Aragón, Paula Ortiz, David Trueba y Miguel Rellán. Y periodistas como Joaquín Manso, Julián Quirós, Fernando Belzunce, Ignacio Camacho, Juan Fernández Miranda, María José Fuenteálamo, José F. Peláez, Juan Soto Ivars, Pedro Simón y Moisés Rodríguez. Y editores como Luis Solano, el premio Zenda Editorial de la velada, Nuria Cabutí, Pilar Reyes, Elena Ramírez, Gustavo Guerrero, Sigrid Kraus, Juan Cerezo, Ángeles Aguilera, Chus Visor, María Fasce, David Trías, Miguel Aguilar y Eva Serrano.

"Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir porque es cobijo y porque es faro (S. M. la Reina Letizia)"

Contemos lo que ocurrió. Una vez en el interior, la potente voz del actor Emilio Buale se apoderó de la sala. Por su boca nos llegaron las palabras de un genio inmortal de las letras al que despedimos el año anterior, don Mario Vargas Llosa. “Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?”. Comenzar un acto con uno de los mejores arranques de la literatura hispanoamericana te asegura el éxito. No sólo hubo un emotivo recuerdo a nuestro último Nobel, también fue momento de citar a otros ilustres de nuestras letras que nos dejaron en 2025, como Rosa Regàs, José María Guelbenzu y Antonio Skármeta.

A continuación su Majestad la Reina Letizia subió al escenario. “Por ese bar de Zenda pasa toda la historia de Europa. A Zenda hay que llegar contenta y curiosa y hay que tener tiempo, dejarse caer, entregarse, leer y leer, leer sus artículos, seguir la huella de los libros que recomienda, descubrir miradas, personajes, imágenes. Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir porque es cobijo y porque es faro”.

Una vez terminada la intervención de la Reina, los presentadores de la gala, la escritora Espido Freire y el periodista Jesús Vigorra, dieron paso a los primeros entregadores de la noche —las escritoras Clara Sánchez y Soledad Puértolas y José Luis Martínez-Almeida—, encargados de dar su galardón al ganador en la categoría de narrativa, Paco Cerdá, autor de la celebrada Presentes (Alfaguara), que aseguró: “Vale la pena leer, vale la pena hablar y vale la pena escribir”.

"El verdadero premio de un poeta es saber que esa voz que no es suya puede guiarnos hasta las profundidades (Chantal Maillard)"

La prosa dejó paso a la poesía en el escenario. El ministro Félix Bolaños y el escritor y periodista Antonio Lucas dieron a Chantal Maillard su “Zenda”, otorgado por una obra que recoge su brillante trayectoria lírica, Poesía completa: 1988-2022 (Tusquets). Maillard resaltó en su discurso que: “El verdadero premio de un poeta es saber que esa voz que no es suya puede guiarnos hasta las profundidades en las que no existen diferencias”. Tras las subordinadas y los versos llegó el turno de la frase certera y concisa, el Premio Zenda de Ensayo, que en esta ocasión fue para Anna Caballé por su libro Íntima Atlántida: Vida de Rosa Chacel (1898-1994) (Taurus).

La escritora Julia Navarro y el divulgador digital Fernando Bonete fueron los elegidos para dar su premio a Caballé, que declaró al recogerlo: “Entiendo este premio como un premio a la biografía, que dentro de los géneros literarios no ha tenido el reconocimiento de otros, como si escribir sobre una vida humana fuera muy fácil. Todos nacemos, vivimos y morimos, pero no hay dos vidas iguales”. Con un formato dinámico y ágil, la gala iba acercándose a su ecuador sin que nos diéramos cuenta de los minutos consumidos. Antes del descanso, todavía hubo tiempo para dos premios más, el Opera Prima a Esther L. Calderón, por Pipas (Pepitas de Calabaza), entregado por Fernando Belzunce, director editorial de Vocento, y Leandro Pérez, director de Zenda. Y el de traducción, otorgado a José María Micó, que tuvo como padrinos en el acto al actor Miguel Rellán y al escritor José Carlos Llop. Micó comentó al recibir su premio: “Traducir literatura es crear literatura”. Por su parte, Calderón contó que: “Querría dedicar este premio a todo el que esté ahora mismo debatiéndose, en contra o a favor, de ese pequeño fuego íntimo, de esa primera idea para una historia”.

Llegó el momento de hacer una pausa, y qué mejor forma de hacerlo que con música, la de David Summers, vocalista de Hombres G, acompañado al teclado por Basilio Martí Cardenal. David, como los frontman de verdad, sin trampa ni cartón, se expuso como sólo pueden hacerlo los que sienten la música

de una forma casi mística: su voz comenzó temblando y terminó rugiendo, dando tonos que hicieron vibrar a los espectadores del evento. Seguro que Antonio Vega, a quien mencionó al principio de actuación, hubiera disfrutado con su emotiva y extraordinaria interpretación.

"Quiero creer que estoy, que estamos aquí hoy, en apoyo del viejo espíritu de la literatura. Nada que tenga mucha importancia, pero quizás por eso precisamente es tan interesante (Enrique Vila-Matas)"

Después de esta magdalena de Proust en forma de canciones, Espido Freire y Jesús Vigorra volvieron al escenario para seguir con la segunda tanda de galardones. Tras el receso, llegó el momento de premiar la labor editorial. En esta edición, el Premio Zenda Editorial fue para Libros del Asteroide, recogido por su creador, Luis Solano, de manos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y del escritor Lorenzo Silva. Solano manifestó que: “El premio es sobre todo de los autores, de los más de 350 autores que nos han permitido publicar sus obras a lo largo de veinte años”. La editorial Zenda-Edhasa, que tanto hace disfrutar a los amantes de la literatura de aventuras, también dio su premio. María José Solano, cofundadora de Zenda y directora de la editorial Zenda-Edhasa, y Luis Alberto de Cuenca fueron los encargados de entregar este galardón especial a Manuel Ángel Cuenca. La ganadora de la categoría de infantil y juvenil fue Najat El Hachmi, con su primer libro escrito en este género, Los secretos de Nur. Najat manifestó al recoger el galardón que: “Me gustaría dedicar este premio a todas esas niñas que nacen lectoras y escritoras ahí donde nadie las espera, un poco como flores que brotan en mitad del asfalto”.

Y sin darnos cuenta, la ceremonia entró en su recta final con los tres últimos premios. Zenda valora de forma especial la labor de los libreros y ellos también tuvieron su reconocimiento esta noche. La librería elegida por el jurado en esta ocasión fue Letras Corsarias. Subieron a recoger el premio Mercedes Brugarolas, María Rojo y Rafael Arias. El penúltimo galardón fue para el servicio de préstamo gratuito de libros electrónicos, audiolibros, revistas y periódicos, de las bibliotecas públicas, eBiblio. El “Zenda” lo 

 

recibió Jordi Martí Grau, secretario de Estado de Cultura, que dedicó sus palabras a: “Todos los bibliotecarios y sobre todo bibliotecarias, que son en su mayoría mujeres, porque cada día consiguen que las bibliotecas sean, seguramente, el principal instrumento que facilita que los indicadores de lectura en nuestro país sigan creciendo”.


Durante el evento, también tomaron la palabra los representantes de las empresas patrocinadoras de los Premios Zenda, Iberdrola y Banco Santander. Mario Ruiz Tagle, consejero delegado de Iberdrola España, explicó: “Cumplimos 125 años, y desde nuestros orígenes siempre hemos apoyado la lectura como un elemento transformador del conocimiento, y apoyar a Zenda es una gran iniciativa. Como mi origen es chileno, me permito recomendar a Alejandro Zambra, que tiene una novela muy simpática y amena sobre un padrastro y un hijastro en Santiago y Nueva York: Poeta chileno“. Por su parte, Ana Botín, presidenta de Banco Santander contó: “Como yo soy de Santander voy a recomendar Santander, 1936, de Álvaro Pombo, que en algunas cosas se corresponde bastante con algunas cosas que estamos viviendo ahora, una época de gran agitación. Hay dos palabras que me vienen a la mente: fragmentación y fragilidad. Es una historia muy personal que nos hace reflexionar sobre las grandes decisiones a las que nos enfrentamos todos (personas, gobiernos empresas) y que requieren que seamos valientes. Como ha escrito el premiado de honor de hoy, Enrique Vila-Matas, si un escritor no se atreve a todo, no será jamás un escritor”.

"En Zenda siempre hemos querido mostrar que literatura es tanto Vargas Llosa o Javier Marías como Juan Gómez-Jurado o Megan Maxwell (Arturo Pérez-Reverte)"

Y llegó el momento más esperado, la entrega del Zenda de Honor, el premio que el año anterior recogió Fernando Arrabal, fue en esta ocasión para otro autor metaliterario, brillante y audaz, Enrique Vila-Matas. El autor de Exploradores del abismo declaró: “Si un escritor no se atreve a todo, no será jamás un escritor. No se trata de luchar a fondo contra los imbéciles digitales, sino de escucharlos para construir un mundo mejor; un mundo donde los imbéciles no entren. Quiero creer que estoy, que estamos aquí hoy, en apoyo del viejo espíritu de la literatura. Sí, de la literatura. Nada que tenga mucha importancia, pero quizás por eso precisamente es tan interesante”. Antes de la foto de grupo de los premiados, Arturo Pérez-Reverte declaró en el cierre del acto: “En Zenda siempre hemos querido mostrar que literatura es tanto Vargas Llosa o Javier Marías como Juan Gómez-Jurado o Megan Maxwell. Y que tan respetable es Madrid, de corte a checa, de Agustín de Foxá, como Contraataque, de Ramón J. Sender, dos libros que recomiendo, sobre todo en este año del 90º aniversario del comienzo de la Guerra Civil española”.

Después de numerosos corrillos y multitud de brindis, llegó el momento de echar el telón a la gala. Y justo en ese maravilloso momento de transición, entre la segunda edición de los Premios Zenda y la incipiente tercera, triste por el final y contento por el nuevo comienzo, me dirijo hacia la salida siguiendo los pasos de Vidal Escabia. Hago ademán de detenerlo para asaltarle con mis dudas: ¿hemos conseguido el canon? ¿Eres un androide infiltrado? ¿Cómo debe de ser la literatura intempestiva e inactual? No tengo tiempo a seguir debatiéndome en mi zozobra, Vidal se gira y contesta a todas mis preguntas de golpe: “Todo este sinsentido, toda esta extraña forma de vida, no es sino un simulacro; la literatura nació de la ausencia y es allí donde debemos encontrar las respuestas”. Al final, la solución era mucho más sencilla, y estaba más cerca de lo que pensaba: “Vivir en Zenda”; eso seguiremos haciendo.

TITULO:  Cartas de amor -  Se conocieron al ir a comprar unas zapatillas talla 54 y acaban de cumplir 65 años de matrimonio en Valladolid ,.

  Se conocieron al ir a comprar unas zapatillas talla 54 y acaban de cumplir 65 años de matrimonio en Valladolid ,.

 Julio y Sofía, con una foto en la que recuerdan su boda, hace 65 años.

 Julio y Sofía, con una foto en la que recuerdan su boda, hace 65 años,.

Julio y Sofía se conocieron en una tienda de Santervás y allí comenzaron una historia de amor que ahora está de aniversario,.


«Hola, venía a por unas zapatillas del 54», dijo Sofía Fernández (Villavicencio de los Caballeros, 1934) aquella jornada de hace casi 70 años en la que entró a comprar calzado en la tienda de Santervás. Unas zapatillas del 54. De la talla 54. Eso es lo que pidió.

«Pero, ¿cómo van a ser del 54?», le preguntó con guasa un chaval que hacía cola en la tienda. «¿Estás segura de lo que dices?», insistió aquel chico seis años mayor que se llamaba Julio Martínez (Santervás de Campos, 1928) y que, con el tiempo, ellos aún no lo sabían, se convertiría en su marido. Aquellas fueron las primeras palabras que se cruzaron Julio y Sofía. Las primeras de muchas. Las recuerdan hoy, tanto tiempo después, a los pocos días de festejar sus 65 años de matrimonio.

«Con 16 cumplidos, me fui a trabajar de interna a una casa de Santervás. A cuidar niños», rememora Sofía. «Yo no había estado con niños pequeños en mi vida y, de repente, ale, me pusieron al cargo de cinco. Imagínate. Yo vivía en Castroponce y mi amiga Celes me dijo:'Oye, que necesitan a una chica en una casa de Santervás'. Y allí que me fui. Un día, la señora me dijo que fuera a la tienda a comprarle unas zapatillas al señor. Yo ni me acordaba del número que me había pedido y en la tienda solté el primero que se me vino a la cabeza». El 54. Una talla tan exagerada que llamó la atención de Julio. Tal vez si hubiera sido un 40, un 42, un 43 nada de lo que aquí se recuerda hubiera sucedido. Pero Sofía dijo el 54. Unas zapatillas del 54. Ysus vidas cambiaron para siempre. Empezaron a verse entonces por el pueblo. Julio la esperaba al caer la tarde en la fuente de la plaza. «Yo iba todos los días cántaro arriba y abajo, a coger agua. Figúrate, con cinco niños en la casa la de viajes que tenía que hacer».

Y allí estaba Julio. Con los amigos. Esperando. Un día se atrevió: «Si quieres te acompaño, yo trabajo por allí, por donde vives tú». Sofía sonríe cuando lo recuerda: «¡Pero si era de noche! ¿Dónde iba él a trabajar a esas horas?». Pero se dejó acompañar. Un día. Y al siguiente. Cuenta Sofía que en aquel tiempo, tan jovencita, estaba de luto por la muerte de sus padres. «Así que yo no iba al baile los domingos por la tarde, que era cuando se podía conocer más chicos. Yo me dedicaba a dar paseos por la carretera o me quedaba sola en casa». Hasta que Julio se aficionó a acompañarla. En los viajes de la fuente a casa. En los paseos del domingo por la tarde. «Y así nos conocimos», resumen. «Y así, después de tres años, llegamos a casarnos». El 16 de noviembre de 1954. La foto que conservan de aquel día, en realidad se tomó meses después. La foto de su boda no es del día de su boda.

«En aquella época casi no había fotógrafos. Había uno que iba de pueblo en pueblo con esas máquinas tan grandes, que se ponían detrás de una tela», explican. Así que, meses después, «sería por las fiestas del pueblo», Sofía se puso de nuevo su vestido de novia, Julio se vistió con el mejor de sus trajes (oscuro, el de la boda fue claro) y posaron para el objetivo de la cámara. Por separado. Luego la magia de la técnica les puso juntos en la foto que hoy comparten y con la que recuerdan su boda.

Allí en Santervás nacieron sus tres primeros hijos.Después llegarían dos más. Todos varones. Julio trabajó primero como jornalero en unas tierras. Después, entró como mozo mayor en una de las casas más grandes de la localidad. Para prosperar, se mudó un año a Bembibre, ocupado en las minas. «Estaba en el lavadero, a la intemperie, desde las siete de la mañana hasta las tantas. Bajo la lluvia, la nieve. Fueron unos meses muy duros», rememora Julio, quien encauzó después su pasos hacia Suiza. «Hablando con compañeros, vimos que teníamos que salir fuera de España si queríamos conseguir algo. Nos costó mucho trabajo hasta que nos hicieron los pasaportes. Pero al final lo conseguimos». Era 1962. Aquel primer año trabajó «con vacas y prados» en la verde Suiza. Después, hasta 1965, estuvo como empleado, excavando galerías y túneles «para traer el agua hasta las centrales eléctricas». Esos cuatro años, Sofía y Julio mantuvieron su relación por carta. «No había teléfono, ni aviones, ni vehículos.Nos veíamos muy poquito. Pero nunca faltaron las cartas».

Cuando Julio ahorró lo suficiente, vislumbró la oportunidad de regresar a casa. Ya en 1963, en plena aventura suiza, el matrimonio acordó que Sofía y los chicos se mudarían a Valladolid. «Todo lo hicimos por el bienestar de los hijos. Aquí en la capital había más posibilidades para estudiar, más facilidades para ellos. En el pueblo no había trabajo. Llegaba el invierno y no había nada». Hicieron nido en la calle Villanubla, en el barrio de La Victoria. «Uy, aquello entonces, cuando llegamos, estaba desolado. Cuatro casas contadas había. El resto eran tierras, huertas. Estaba todo por hacer», evoca Sofía.

A su regreso a Valladolid, Julio comenzó a trabajar «como mozo de reparto» en la empresa de transportes Posadas. «Allí estuve 24 años, repartiendo por la capital. Me conozco al dedillo todos los rincones de Valladolid». Y Sofía se puso al frente de un quiosco, del quiosco que hoy regenta uno de sus hijos en la calle San Lázaro, 15. «Lo teníamos abierto todo el día. Desde primera hora de la mañana hasta que cerrábamos». El matrimonio hacía turnos. Ella abría y lo atendía hasta la hora de comer, cuando Julio regresaba de su trabajo y se ponía tras el mostrador. «Mi madre nos daba de comer a los hijos y luego llevaba la comida a mi padre al quiosco, donde se lo tomaba rápido antes de volver a Posadas», recuerda Julio, hijo de la pareja. Y por la noche, otra vez la misma operación. Ella regresaba a casa y él se ponía al frente de un quiosco que además vendía loterías y quinielas y que era «el centro del barrio». «En La Victoria siempre lo han conocido como el quiosco de la Sofía. Y durante muchos años nos sentimos muy acompañados y queridos por todos los vecinos», rememoran Julio y Sofía, la pareja de quiosqueros de La Victoria que acaba de cumplir 65 años de casados.

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