BLOC CULTURAL,

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jueves, 5 de febrero de 2026

MAS QUE COCHES - Los concesionarios esperan alianzas con fabricantes chinos para dinamizar la automoción ,. / Para Todos La 2 - El estrés oculto de León frente a las grandes ciudades: «La ansiedad no solo aparece en Madrid»,. / Gigantes de La 2 - Laura García ,. - Jueves - 12 - Febrero ,. / ¡ Atención obras ! - Cine - "Hijack": Si tiene un secuestro, llame a Idris Elba ,.

 

TITULO : MAS QUE COCHES - Los concesionarios esperan alianzas con fabricantes chinos para dinamizar la automoción,.

 

 

Los concesionarios esperan alianzas con fabricantes chinos para dinamizar la automoción,.

 Auto Show Shanghái 2025 se ha convertido en un gran escaparate para las nuevas marcas chinas

foto -  Auto Show Shanghái 2025 se ha convertido en un gran escaparate para las nuevas marcas chinas,.

España mantiene su atractivo como puerta de entrada al mercado europeo para los fabricantes chinos de automóviles. Así lo ha constatado la patronal de los concesionarios, Faconauto, durante una visita institucional al Auto Show Shanghái 2025, donde ha mantenido encuentros con algunos de los grupos y marcas más pujantes del país asiático.

Las reuniones, enmarcadas en la estrategia de internacionalización de la organización para ahondar en el conocimiento del sector en los mercados más importantes, han permitido confirmar el interés de estos fabricantes en iniciar su actividad comercial en el mercado español.

La delegación española ha estado encabezada por su presidenta, Marta Blázquez, y miembros de su Comité Ejecutivo y otros grupos de concesionarios, y ha contado con el apoyo de CaixaBank Payments & Consumer, BCA España.

Según Marta Blázquez, la edición 2025 del Auto Show de Shanghái ha supuesto un nuevo punto de inflexión para el sector. «Ha quedado claro que la revolución del coche eléctrico no espera a nadie. Hemos podido ver cómo la electrificación se está acelerando, con planes muy ambiciosos tanto por parte de las marcas chinas como de las marcas tradicionales presentes en la feria». «Queda claro, por tanto, que la electrificación es una oportunidad», ha añadido. «España y Europa pueden convertirse en protagonistas de esta transformación si se adoptan políticas que acompañen al sector, fomenten la fabricación, impulsen la inversión en innovación, faciliten la adopción de tecnología y apuesten por una red de distribución sólida y preparada para este nuevo escenario».

Todas las marcas con las que Faconauto ha mantenido contacto han expresado su interés en llegar al cliente final en nuestro país. Según ha explicado Marta Blázquez, presidenta de Faconauto, «lo que hemos visto en Shanghái es que España no solo interesa: convence». Para la patronal, la mejor forma de canalizar este interés es siempre a través de la red de concesionarios, independientemente del origen del fabricante, ya que la apuesta por el canal físico refuerza su papel estratégico y genera un impacto positivo en términos de actividad económica y generación de empleo. En este sentido, Blázquez ha subrayado que «estamos ante una oportunidad real de generar nuevas alianzas que dinamicen nuestro tejido empresarial y refuercen el posicionamiento de España como un mercado clave en la movilidad del futuro».

Como telón de fondo estratégico, Faconauto ha detectado que el Auto Show Shanghái 2025 ha estado marcado también por las crecientes tensiones comerciales. Para la patronal, la escalada arancelaria y las restricciones cruzadas están condicionando las decisiones logísticas y comerciales de las empresas, que buscan nuevos mercados menos expuestos a estas barreras. En este contexto, Europa —y especialmente España— gana atractivo como destino prioritario para nuevas marcas que pueden ver en nuestro país una alternativa estable para su expansión.

El salón de Shanghái ha ofrecido una mirada integral al futuro de la automoción. Los vehículos eléctricos dominan definitivamente esta edición, acompañados de grandes avances en baterías, conectividad y automatización, que acelerarán la implantación del vehículo eléctrico y de la conducción autónoma. Para Faconauto, la feria ha puesto de manifiesto la fortaleza de las marcas chinas en términos de producto, y también el renovado impulso inversor e innovador de las marcas tradicionales, muy presentes en esta edición, que buscan adaptarse con mayor agilidad a este nuevo entorno.

TITULO: Para Todos La 2 -  El estrés oculto de León frente a las grandes ciudades: «La ansiedad no solo aparece en Madrid»,.

 

El estrés oculto de León frente a las grandes ciudades: «La ansiedad no solo aparece en Madrid»,.

Ayudar a vivir cualquier vida,. 

Judit Merayo es una psicóloga que ha transformado su experiencia vital en una forma de visibilizar que «cualquier estrés es válido» para ayudar a todos aquellos que «invisibilizan lo que sentimos en León por no estar en una ciudad grande»,.

Judit Merayo, en una de sus consultas.

 fotos - Judit Merayo, en una de sus consultas.

Es habitual escuchar en conversaciones cotidianas comentarios que se refieren a Madrid y otros grandes núcleos, aunque sobre todo la capital por ser la más poblada, como lugares en los que el estrés forma parte del día a día por el frenesí de los horarios y la multitud de población que frecuenta sus calles.

 

Y, aunque esto se antoja irrebatible, muchas veces se utiliza para dejar a un lado el estrés que, de otras formas, puede generarse en otras ciudades de menor densidad como es el caso de León. Ante esta siuación, Judit Merayo, psicóloga leonesa, ha querido utilizar su experiencia vital para «comparar y visibilizar que el estrés es común en cualquier lugar», como así reconoce a leonoticias.

En primer lugar, para poder entender las diferencias entre un estrés que tiene similitudes comunes a cualquier código postal, pero también diferencias importantes, Merayo señala la sobrecarga sensorial constante que genera vivir en un núcleo grande de población: ruido, multitudes, estímulos visuales, transporte, horarios frenéticos. Esa 'cara A' del estrés que conlleva en muchos casos nerviosismo, ansiedad perpetua y sensación de no dar abasto.

La 'cara B' del estrés

Sin embargo, es en las ciudades más pequeña donde aparece la 'cara B' del estrés que, en muchos casos, se deja a un lado: la mayor presión social, la sensación de estar siempre expuesto, de que todas las decisiones se analizan bajo la mirada de otros.

«Volver de Madrid a León también puede generar estrés. Estás acostumbrado a una vida muy rápida y a sentir satisfacción por cumplir con lo que se espera: ser funcional, productivo, estar en movimiento constante. Al volver, la bajada de cortisol y dopamina puede provocar sensación de no pertenencia, de no encontrar utilidad, de no saber estar tranquilo o de no saber conectar contigo mismo. Esto puede generar estrés, ansiedad o depresión», especifica.

Para Judit, comparar ambos tipos de estrés supone caer en una trampa peligrosa y creer que unos viven un sufrimiento más legítimo que otros. «Todo estrés es válido. No hay que comparar el estrés de una ciudad con otra. Es importante conectar contigo mismo, identificar qué sientes, por qué estás así y pedir ayuda si la necesitas. Comentarios como «lo mío no es para tanto» o «peor están los de Madrid» invisibilizan lo que realmente sentimos», afirma.

Y deja claro, además, que esa validez del malestar no depende del tamaño del municipio, sino de la capacidad individual de gestionar su mundo interior y de «escucharse, observar en qué emoción estás, cómo duermes, tus rutinas de sueño, tus pensamientos intrusivos, cómo van tus relaciones sociales y cómo respiras». «Mucha gente no sabe identificar sus emociones; para gestionarlas primero hay que reconocerlas. Lo esencial es conectar con uno mismo», aconseja.

La irrupción de las redes sociales

Por otro lado, la psicóloga leonesa incide en que «con las redes sociales, el estrés se ha acentuado» y hace hincapié en el cada vez más sonado FOMO -miedo a perderse algún plan-, que ella define como «una mezcla de miedo e incertidumbre por no sentirte parte de algo». «Las redes fomentan el aparentar y la necesidad de pertenecer. También hemos perdido la capacidad de descansar sin sentir culpa; ya no nos permitimos simplemente disfrutar de algo sencillo porque sentimos que siempre debemos ser productivos».

En todo caso, concluye admitiendo que el principal problema es que la sociedad está «desconecta de sí misma», algo que se viene dando independientemente del código postal y que, tanto en León como en Madrid, es fundamental para mantener estable la salud mental.

 

TITULO:  Gigantes de La 2 -  Laura García,.Jueves - 12 - Febrero ,.

Gigantes de La 2 - Programa de entrevistas, de cincuenta minutos de duración y emisión semanal, para La 2  Jueves - 12 - Febrero , 23:50 de Televisión Española,.

 

  Laura García,.

 

 Laura García, en la sede de la fundación El Sueño de Vicky, en Madrid.

 

 foto - Laura García, en la sede de la fundación El Sueño de Vicky, en Madrid.

«El cáncer infantil es un tsunami que arrasa con todo»,.

Laura García perdió a su hija y creó El Sueño de Vicky, una fundación que busca fondos para investigar y ayudar a familias con niños enfermos,.

Laura García (Madrid, 50 años) persigue el mismo sueño que todos los niños con cáncer y sus familias: mandar al paro a los oncólogos infantiles. Pero los sueños se esfuman al despertar a la realidad y la realidad, tozuda, nos dice que el cáncer va a seguir generando incertidumbre y dolor. Ella lo sabe bien. Por eso puso en marcha hace nueve años El Sueño de Vicky, una fundación que financia proyectos de investigación contra el cáncer infantil, entre ellos el ATRT (teratoide rabdoide atípico), un tumor cerebral muy agresivo que se llevó a su hija pequeña, Vicky, el 30 de octubre de 2016, cuando solo tenía cuatro años. Ahí empezó su andadura por ofrecer una «esperanza real» basada en desarrollar tratamientos para mejorar las expectativas de vida de los pacientes oncológicos más pequeños. «Cuando te dicen que tu hijo tiene cáncer sólo te mantiene en pie la esperanza de una curación», afirma.

A Laura le soltaron esa frase que nadie jamás quiere escuchar en Panamá en 2014, donde entonces residía la familia por motivos profesionales de su marido, ingeniero de FCC. Padres de cuatro hijos –Mar, Borja y las mellizas Alba y Vicky, la benjamina ya que nació dos minutos después–, Laura decidió llevar a la guardería a las dos pequeñas cuando cumplieron dos años. Un día, al ir a recogerlas, se encontró a Vicky con el ojito cerrado. «Vivíamos en medio de la selva y pensé que le había picado algún insecto». Pasaba el tiempo y como la 'picadura' no mejoraba ni con corticoides, decidió enviar una foto del ojo a su pediatra en España. «Hazle una resonancia hoy, no esperes a mañana», le urgió el médico. «Fuimos a hacerla, pero con la idea de que me iban a dar un antihistamínico y para casa». Ni era una picadura, ni una reacción alérgica, Vicky sufría un tumor en una zona del cerebro inabordable y le dieron tres meses de vida.

Decidieron trasladarse inmediatamente a vivir a España para confirmar el diagnóstico y estudiar las posibilidades de curación. «En el vuelo quise que el avión se cayera mil millones de veces porque no iba a ser capaz de enfrentarme a lo que me iba a tocar si verdaderamente Vicky tenía cáncer».

En Madrid les confirmaron que no había nada que hacer y Vicky ingresó en una unidad de paliativos, pero nada impidió que Laura removiera cielo y tierra para buscar alguna opción médica en el extranjero que les devolviera la esperanza. Viajó a Estados Unidos. En Chicago les dijeron que había que hacer una biopsia a vida o muerte y que la única persona en el mundo capaz de abordar esa cirugía tan complicada era un médico que precisamente estaba en Madrid. En la capital, el neurocirujano pediátrico José Hinojosa, que ahora trabaja en el Sant Joan de Déu de Barcelona, se atrevió a extraer la muestra del tumor en una operación a tumba abierta que salió bien. El tumor era muy agresivo pero podía tratarse.

«Hacerla feliz y luchar»

«Tenía un 25% de probabilidades de que Vicky se salvara y me centré en ese 25%. En mi cabeza no entraba que mi hija falleciera. Sólo pensaba en que la tenía que hacer feliz y en luchar», cuenta Laura. El tratamiento fue brutal, más para una niña de solo dos años, con quimios de 24 horas siete días a la semana. Permaneció catorce meses hospitalizada (dos de ellos inducida al coma) en los que pasó por diez cirugías y cuarenta sesiones de radioterapia. «Fue muy duro porque, además, tengo tres hijos más a los que tuve que abandonar entre comillas para cuidar a Vicky». Para hacerlo más llevadero, pidieron permiso para montar en la habitación una tienda de campaña y allí los cuatro hermanos se lo pasaban en grande y la pequeña se sentía acompañada.

Cuando Vicky recibió el alta, apenas pesaba siete kilos y se alimentaba por una sonda nasogástrica. Poco a poco y a base de sesiones de fisioterapia y logopedia, fue recuperándose, pero una mañana Laura recibió una llamada que le devolvió a los infiernos. El tumor había reaparecido. «Volver a pasar por la dureza de los tratamientos no tenía sentido. Decidimos que era el momento de dejarla ir», recuerda emocionada. Recibieron la noticia el 12 de noviembre de 2015. Vicky no llegaría a Navidad, les comunicaron. Y a Vicky no había nada que le gustara tanto como la Navidad. Así que ese mismo día montaron el árbol, pusieron el nacimiento y tuvo su Navidad. «Desde entonces en casa la celebramos siempre el 12 de noviembre».

Vicky, por cierto, no duró un mes; vivió casi un año más. Falleció el 30 de octubre de 2016. Tenía 4 años y medio. A su madre se le rompió el corazón en mil pedazos, un inmenso dolor que transformó en determinación: «No puedo cambiar el pasado de mi hija, pero sí el futuro de otros niños». Y ahí surgió El Sueño de Vicky, un altavoz para llamar la atención sobre el cáncer infantil (1.500 nuevos casos cada año), la primera causa de muerte entre los niños de 2 a 16 años.

Buscar fondos

Laura reivindica la necesidad de recursos para esta enfermedad. Por eso como presidenta de la fundación, se dedica, entre otras múltiples tareas, a contactar con empresas, organizar eventos, montar campañas, vender 'merchandising' (lámparas, pulseras, colgantes, libretas, tazas, bolígrafos…), captar socios o dar charlas. Todo para buscar fondos. «Es un trabajo de muchas horas y muchos fines de semana, pero reconforta pensar que otras familias se sienten mejor y otros niños se salvan gracias a que ha fallecido tu hija».

Todo en El Sueño de Vicky está muy enfocado hacia la investigación «que es la esperanza de los niños y sus padres», pero también trabajan codo con codo con las familias y las necesidades que surgen ante este golpe que les da la vida. «El cáncer infantil es como un tsunami, se lo lleva todo por delante porque afecta al niño, a los hermanos, a los padres, a los abuelos… y ninguno estamos preparados para perder a un hijo».

Laura se ha convertido en una guía para las familias, muchas de ellas se encuentran en shock tras el mazazo y no saber muy bien cómo reaccionar. «Yo hablo su idioma. He pasado por ese mismo túnel. Cuando te dan esa noticia no sabes ni cómo coger aire para respirar. Entonces, yo les voy guiando. Mira, tienes este hospital, este médico, les agilizo las citas. Cuando tienen algún problema me llaman. Y ese acompañamiento también lo hacemos», apunta esta licenciada en Derecho y en Psicología, que nunca ha ejercido de lo primero, pero si de lo segundo con muchos de los que llaman a las puertas de la fundación. «Yo no quiero transmitir pena, quiero transmitir esperanza», insiste.

La fundación maneja unos 700.000 euros al año que pone a disposición de proyectos seleccionados por un comité de expertos –entre ellos el doctor que operó a Vicky– y que forman parte del patronato. 180 familias se benefician cada año de El Sueño de Vicky. Por ejemplo de la Unidad de Tumores Cerebrales del Hospital Niño Jesús de Madrid, creada con fondos de la fundación. También financian ensayos clínicos en este centro y en la Clínica Universidad de Navarra para pequeños que llegan desahuciados de otros hospitales. «No todos somos tan listos como para investigar y curar, pero todos podemos comprar una lámpara o una libreta o hacerte socio por un euro. Hay muchas formas de ayudar», dice Laura, que sigue buscando soñadores que hagan realidad el sueño de Vicky y el de su madre: transmitir esperanza mediante la investigación.

TITULO:  ¡ Atención obras ! - Cine -  "Hijack": Si tiene un secuestro, llame a Idris Elba,. 

 

"Hijack": Si tiene un secuestro, llame a Idris Elba,.

La segunda temporada de «Hijack» llega a Apple TV con el actor británico de nuevo en un transporte lleno de rehenes,.

Si algún día suben a cualquier medio de transporte y coinciden con este hombre, yo me bajaría
 
foto - Si algún día suben a cualquier medio de transporte y coinciden con este hombre, yo me bajaría,.

Un hombre, un medio de transporte, malos malísimos y un secuestro. ¿Les suena? Seguro que sí. Podría ser «Air Force One» (Wolfgang Petersen, 1997); «Pelham 1, 2, 3» (Joseph Sargent, 1974); «Speed» (Jan de Bont, 1994) o «Capitán Phillips» (Paul Greengrass, 2013); según el medio que toque. El cine de acción ha explotado al máximo el potencial de este tropo. No es de extrañar, porque las posibilidades que ofrece, siendo estos como son lugares cerrados e incomunicados total o parcialmente con el exterior, son muchas. Para un guionista, imaginar esta situación es como un juego de niños, como esas historias que se montaba con los Action Man o, si es más joven, con el Counter Strike. Sin embargo, también es un arma de doble filo, ya que muchos de los trucos e ideas que en su momento fueron ingeniosos pueden ser un cliché estando como estamos ya en 2026.

En tele, pese a la limitación temporal —sostener una situación así durante varios capítulos es claramente más complejo que durante 90 o 120 minutos— también tenemos ejemplos de estos hombres de acción encerrados en un vehículo a elegir. Uno de ellos, el más reciente y celebrado, es «Hijack», lanzada por Apple TV en 2023. Creada por Jim Field Smith y George Kay, la serie se trasladaba a un avión secuestrado entre Dubái y Londres, y narraba en tiempo real, con cada capítulo mostrando una hora, el transcurso de dicho secuestro. Metido en todo ello estaba Sam Nelson —Idris Elba, todo un héroe de acción que, no en vano, ha estado eternamente en las quinielas para interpretar a James Bond—, un negociador corporativo que, de la noche a la mañana, tenía que ponerse cual Liam Neeson a salvar la papeleta.

«Hijack» fue bien recibida, con una nominación al Emmy y la crítica celebrando su sencillez y clarísima identidad. No era de extrañar, dado este caso, que Apple redoblase la apuesta y volviese a meter al bueno de Elba en otro transporte en apuros. En la recién estrenada segunda temporada de «Hijack» ya no estamos a miles de metros de altura, si no debajo de la superficie. Nuestro amigo Sam está en Berlín por motivos que descubriremos más tarde, y tiene la ¿mala suerte? de acabar en el vagón de un U-Bahn —el metro berlinés— que, no se lo van a creer, acaba secuestrado. Hasta ahí puedo y quiero contar, porque pese a ocurrir en el primer capítulo, esta segunda temporada de «Hijack» cuenta con un giro, una vuelta de tuerca a los roles de secuestrador y secuestrado con la que —al menos en intención— quiere romper sus propios esquemas y la sensación de refrito que suelen tener estas secuelas.

A partir de ahí, Sam, los pasajeros y el conductor de dicho tren van a ir descubriendo una conspiración que involucra a los servicios de inteligencia del Reino Unido y de Alemania, a la policía y, sin comerlo ni beberlo, a los trabajadores del control central del servicio de U-Bahn, que van a tener un día a buen seguro difícil de olvidar. «Hijack» va a abordar todo esto dándonos más de lo mismo que ya funcionó en su temporada de estreno: giros, malos que no son tan malos, buenos que no son tan buenos, bombas, tiroteos y túneles oscuros. Todo ello siguiendo la estructura temporal de su predecesora aunque de forma algo menos fiel —o, por lo menos, algo menos marcada—, sin dejar esa sensación de escala temporal 1:1 heredera de productos como «24». El paso del avión al tren, además de este, trae otros efectos secundarios, siendo el principal y más difícil de superar el no tener esa sensación de aislamiento absoluto que da estar en un vuelo.

Como comentaba al inicio, sostener una tensión como esta durante 8 capítulos de entre 45 minutos y una hora es complicado. «Hijack» recurre aquí a contrastar la trama que está ocurriendo en el tren —interesante pero limitada, que habría sido una película de 90 minutos excelente— con la que ocurre fuera, y que va desde las conversaciones entre secuestradores y autoridades a todo un batiburrillo de organismos gubernamentales, agentes y secretos que acaba afectando a la exmujer de Sam, Marsha (Christine Adams). Todo se siente algo alargado de más, por mucho carisma que tenga Idris Elba —la serie no deja de ser un «one man show», por mucho que Toby Jones aparezca por ahí para obligar a los personajes alemanes a hablar en inglés—, y pese a entretener y jugar bien con el suspense, naufraga en su intento, paradójico, de ser algo más que eso. Llámenme loco, pero yo si fuese Idris Elba no me acercaría ahora a un barco,.

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