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martes, 24 de febrero de 2026

MAS QUE COCHES - La leyenda Audi RS 5 renace con tecnología híbrida enchufable ,. / Para Todos La 2 - Contra los efectos de la sequía , Filosofía , La mar de plásticos , Raro , Reinserción de menores ,. / Gigantes de La 2 - Luis Landero Escritor ,. - Jueves - 5 - Marzo ,. / ¡ Atención obras ! - Cine - Basilio Martín: «Para Franco éramos chicos malos, algo peligrosos» ,.

 

TITULO : MAS QUE COCHES - La leyenda Audi RS 5 renace con tecnología híbrida enchufable ,.

 

  La leyenda Audi RS 5 renace con tecnología híbrida enchufable ,.

 

 

Dos carrocerías y un precio de entrada que consolida su posición en el segmento de altas prestaciones,.

 Audi RS 5: El renacer de una leyenda en la era híbrida

fotos - Audi RS 5: El renacer de una leyenda en la era híbrida aUDI,.

El Audi RS 5 inaugura una etapa revolucionaria para la división Audi Sport al adoptar, por primera vez, un concepto de propulsión híbrido enchufable (PHEV) de altas prestaciones.

Este modelo no solo busca mejorar la eficiencia, sino elevar el dinamismo a un nivel inédito en la familia RS. Según la marca, esta nueva interpretación combina la adrenalina de la competición con la versatilidad necesaria para el uso diario, permitiendo una conducción totalmente eléctrica en entornos urbanos sin renunciar al carácter visceral que define a los modelos de los cuatro aros.

Estéticamente, el RS 5 impone su presencia con una carrocería nueve centímetros más ancha que el modelo base, otorgándole un aspecto musculoso y atlético.

El frontal está dominado por una parrilla Singleframe tridimensional con rejilla de panal y «air curtains» diseñadas para optimizar el flujo de aire. En la zaga, el ADN deportivo se manifiesta a través de un difusor aerodinámico y los icónicos tubos de escape ovalados RS. La firma lumínica corre a cargo de faros Matrix LED oscurecidos que, mediante un diseño de bandera a cuadros, refuerzan su identidad tecnológica.

El corazón de esta máquina es un sistema modular que combina un motor V6 biturbo de 2,9 litros optimizado con un motor eléctrico de 130 kW (177 CV) integrado en la caja de cambios de ocho velocidades. Juntos, entregan una potencia conjunta de 470 kW (639 CV) y un par motor impresionante de 825 Nm. Gracias a esta configuración, el RS 5 es capaz de fulminar el cronómetro de 0 a 100 km/h en solo 3,6 segundos, apoyándose en una batería de 25,9 kWh que le otorga una autonomía eléctrica de hasta 84 kilómetros.

Altas prestaciones: potencia de sistema de 470 kW (639 CV), 285 km/h de velocidad máxima y más de 80 km de autonomía eléctrica aUDI,.

La gran primicia mundial de este modelo es su tracción quattro con Dynamic Torque Control. Este sistema de vectorización electromecánica del par en el eje trasero es capaz de recalcular la distribución de potencia entre las ruedas cada 5 milisegundos. Mediante un actuador eléctrico de 8 kW, el coche puede transferir hasta 2.000 Nm de diferencia de par entre las ruedas traseras de forma casi instantánea, garantizando una agilidad y una precisión en curva que superan cualquier sistema mecánico convencional.

En cuanto al chasis, el RS 5 cuenta con una suspensión deportiva RS que incorpora amortiguadores de doble válvula. Esta tecnología permite controlar de forma independiente la compresión y el rebote, logrando un equilibrio perfecto: puede ser un vehículo sumamente confortable para viajar o una herramienta extremadamente rígida y deportiva en circuito. Además, la rigidez torsional de la carrocería se ha incrementado en un 10%, asegurando una respuesta de la dirección —un 13% más directa que en el A5 estándar— mucho más fiel y comunicativa.

Para el mercado español, Audi ha incluido de serie el paquete Audi Sport, que maximiza la exclusividad y el rendimiento. Este paquete añade llantas de 21 pulgadas con acabado diamantado, un sistema de escape deportivo con un sonido más emocional y eleva la velocidad máxima hasta los 285 km/h. En el interior, el lujo deportivo se manifiesta con costuras de contraste en verde Serpentine y detalles en color latón, ofreciendo un habitáculo orientado al conductor con materiales de alta calidad como el carbono Camuflaje.

La gestión térmica es otro de los pilares de este RS 5. Para garantizar que la potencia eléctrica esté siempre disponible, incluso bajo uso intenso, el sistema enfría activamente la batería hasta los 20 grados centígrados cuando se activan los modos más deportivos. Además, la batería se puede recargar al 100% en solo 2,5 horas mediante una toma de corriente alterna de 11 kW, asegurando que el sistema de vectorización de par y la asistencia eléctrica mantengan siempre un estado de carga óptimo.

 
Un RS, múltiples facetas: los modos de conducción del Audi drive select aUDI,.

La digitalización se pone al servicio del conductor con la nueva función Audi driving experience. A través de una pantalla táctil de 14,5 pulgadas, se pueden analizar datos de telemetría, tiempos por sector en circuito e incluso el ángulo de deriva cuando se utiliza el modo específico de derrape controlado. Esta interfaz permite una personalización absoluta de parámetros como el sonido del escape, la dureza de la suspensión y la respuesta del motor eléctrico, creando una experiencia a medida para cada usuario.

Entre los modos de conducción, destaca la función boost, que permite obtener la máxima potencia del sistema durante diez segundos con solo pulsar un botón, ideal para adelantamientos rápidos. Además, el nuevo modo «RS torque rear» transforma el comportamiento del coche, priorizando el envío de fuerza al eje trasero para permitir un manejo lúdico y derrapes controlados.

Finalmente, el Audi RS 5 aterrizará en los concesionarios europeos con un precio de partida en España de 125.750 euros para la versión Coupé y 127.925 euros para el versátil Avant. La producción se llevará a cabo en la histórica planta de Neckarsulm, Alemania. Los pedidos se abrirán oficialmente en la primavera de 2026, y se espera que las primeras unidades comiencen a rodar por las carreteras durante el verano del mismo año, marcando el inicio de una nueva era para Audi Sport.

TITULO: Para Todos La 2 - Contra los efectos de la sequía , Filosofía , La mar de plásticos , Raro , Reinserción de menores,.

 Contra los efectos de la sequía,.

 Para todos La 2 - Para todos La 2 - 17/02/24

fotos / La sequía que sufre el área mediterránea pone en jaque a los bosques y muy particularmente a la media montaña. Para salvaguardarla es imprescindible la colaboración entre todas las partes implicadas: los vecinos y propietarios, las administraciones y los científicos. Hemos visitado la sierra de L’Albera, en la frontera hispano-francesa, que sufre particularmente la falta de agua.

 

Filosofía,.

Escribir a mano es un acto de disidencia frente a la creciente colonización digital que envuelve nuestra cotidianidad. La unión entre la mano y el bolígrafo nos recuerda la presencia física de nuestro cuerpo, nuestra corporeidad. Sección de filosofía con el profesor Carlos Javier González Serrano.

La mar de plásticos,.

Enaleia es una escuela de pesca y buceo en Grecia que además de enseñar a pescar y submarinismo se dedica a recoger plásticos del mar Mediterráneo. Ya trabajan con cientos de barcos y mil pescadores recogiendo 500 kilos de plásticos al día.

Raro,.

Entrevista a Sergi Rufi, doctor en psicología y autor del libro La belleza de la rareza. Ha ayudado a miles de personas en su consulta y quiere dar voz y soluciones a los que son o se sienten raros.

Reinserción de menores,.

La adolescencia es la época vital más conflictiva. En el paso a la edad adulta, el fracaso escolar o un ambiente inadecuado, pueden poner patas arriba la vida de cualquier joven. Los riesgos: el consumo de alcohol, drogas o incluso la delincuencia. La Asociación GINSO gestiona programas educativos en centros en los que encontrar una segunda oportunidad.

 

TITULO:  Gigantes de La 2 - Luis Landero Escritor ,.Jueves - 5 - Marzo ,.

Gigantes de La 2 - Programa de entrevistas, de cincuenta minutos de duración y emisión semanal, para La 2  Jueves - 5 - Marzo , 23:50 de Televisión Española,.

 

 Luis Landero Escritor,.

 

 

Nos hemos resignado a la mentira y lo peor es que no nos importa»,.

El diálogo y la verdad han muerto en la era de la hiperconexión, lamenta el autor de 'Coloquio de invierno',.

fotos - Luis Landero,.

Atrapados en un hotel rural por la fenomenal tormenta Filomena, sin cobertura ni conexiones, siete personajes dialogan y se cuentan sus vidas. Algo insólito en la era de la hiperconexión en la que los móviles «nos agilipollan» y las redes «asesinan el diálogo y la verdad». Lo cree Luis Landero (Alburquerque, 1948) autor de 'Coloquio de invierno' (Tusquets), un pequeño 'Decamerón' de nuestros días que remite a los 'Los cuentos de Canterbury' o 'Las mil y una noches'.

–Escribe un canto al diálogo que hemos enterrado. ¿Rebuznamos en vez de dialogar?

–Sí. Políticos y tertulianos, agresivos y siempre a la gresca dialéctica, se disputan la verdad sin escucharse. Se descalifican e insultan. La gente normal aún conversa, siempre que se les deje, o que dejemos el móvil y la tele, que nos condicionan con las opiniones que nos venden. No creemos nuestros propios relatos e ideas.

–¿Político y diálogo se ha vuelto un oxímoron?

–Sí. Parece inviable que nuestros políticos puedan dialogar no diré tres o cuatro días, sino unas horas, antes de terminar a leñazos.

–¿Vivir siempre conectados nos agilipolla?

–Es cierto. El móvil es una plaga. Es tóxico para la mente, como la nicotina para los pulmones. No sabemos el daño que hará en el futuro a los chavales enganchados al móvil.

–¿Anquilosa la inteligencia?

–Sí. La inteligencia no trabaja, no se desarrolla. Se convierte en algo pueril y pasivo que impele a consumir las chorradas infantiles que te venden. No vives tu vida de primera mano. No miras con tus ojos ni piensas por ti mismo. Miras con ojos ajenos y algoritmos vendedores.

–'Coloquio de invierno' podría titularse 'Los cuentos de Filomena'. El aislamiento fue el germen del libro.

–Es un coloquio, y en los coloquios la gente cuenta cosas y opina. Ejercen de narradores y filósofos, como los personajes. Vivo casi confinado. Es mi estado natural. Salgo poco y acepto pocos compromisos. Soy un animal de madriguera y me gusta. Llevé muy bien lo de Filomena y con el Covid estuve 49 días sin salir de casa. Mi ideal. Pero ver sufrir y morir la gente era perturbador.

–¿Un animal-escritor solitario?

–Soy sociable y me gusta estar con la gente. Pero en una sociedad hipercomunicada soy casi revolucionario. Prefiero estar solo, tranquilo. No soy el único. La soledad se presenta como una enfermedad. A los solitarios se les aconseja ir al psiquiatra para curarse. Es verdad que la soledad puede pesar y abrumar y que hay mucha gente que huye de ella como de la peste. Pero es buena para la literatura, los ensueños, para ver películas, leer, pensar o mirar las musarañas. Para no hacer nada.

 Imagen - Portada del libro

 Portada del libro - Coloquio de Invierno ,.

–El diálogo está hoy muerto dice. ¿También la verdad?

–Sí. La matan las redes sociales y las ingentes inversiones de los tecnomagnates que compran medios. La independencia en el periodismo se ha diluido. En las redes las mentiras campan sus anchas. Nadie tiene ya problemas en mentir. Trump menos que nadie. Suelta trolas gigantescas y no pasa nada.

–¿Nos hemos acostumbrado a la mentira?

–Nos hemos resignado a la mentira, y lo peor es que no nos importa. Es como hacerse a respirar a un aire tóxico porque no hay otro.

–¿La literatura es una mentira que cuenta verdades?

–Rulfo decía que toda novela es una suma de mentiras cuyo producto es una verdad. Son mentiras imaginarias pero verdaderas. La buena literatura explora las zonas de la condición humana donde no hacemos pie.

–¿Vivimos en mundo que no soñamos en la peor pesadilla?

–Sí. Una ola de barbarie, irracionalidad y mercantilismo recorre el mundo. Con un piloto loco que se llama Donald Trump y sus discípulos, que surgen como hongos. Vuelven los bárbaros. Es terrible. Da miedo. Todos sabemos el dolor que la barbarie irracional han creado en la historia. Que pueda haber una guerra ya no es extraño, cuando hace poco era impensable. Pero también es una gran oportunidad para Europa. Si algo soy, es europeísta. Mi verdadera patria es Europa y los 3.000 años de civilización que hay atrás.

Aterrador

«Una ola de barbarie, irracionalismo y mercantilismo recorre el mundo. Da miedo»

–¿No ha sido tibia la reacción de Europa frente a Trump?

–Sí, pero empezamos a enseñar la mano. Y podría ser un acicate para unirnos. Si hay que defender con las armas la cultura occidental, cuya cuna es Europa, se defiende. Hay que jugar con las reglas que se están imponiendo.

–¿Hay luz más allá del túnel autocrático trumpista?

–Las barbaridades, locuras y tonterías que está haciendo Trump son tantas que no pueden durar mucho. Se debe quebrar por algún lado. Incluso en EE UU empiezan a reaccionar en contra.

–¿También hemos perdido la capacidad de escuchar?

–El arte de dialogar es el de escuchar. Es lo primero que hace buen conversador. Lo que diga el otro te inspirará. Conversar es sumar. El diálogo enriquece. Pero entre los tertulianos, y a veces en conversaciones privadas, se lleva el discurso aprendido de casa y no se escucha los otros. Piensan cómo rebatirle sin oírle y gritan.

–El gallinero catódico y digital.

–Un gallinero de grescas monumentales en el que todos se arrojan de todo a la cabeza. El arte de dialogar necesita lentitud y reflexión. Hay que pensar. Imposible con el vértigo actual. Con tertulianos hablando a toda pastilla. Sin pensar, ¿qué diálogo va surgir?

–¿Cómo combatimos el odio que se inocula desde tantos frentes?

–Ese odio está arriba. No entre la gente de a pie. El odio televisivo y digital anida entre políticos, tertulianos y demás, movidos por un ansia de poder que les pierde. No está en la calle. La gente común es mejor que los políticos que los gobiernan. Si ese odio se inoculara en el pueblo sería terrible.

¿Enfermedad?

«A los solitarios se les aconseja ir al psicólogo o al psiquiatra para curar su tendencia»

–Creció en una casa sin libros, escuchaba a su abuela, una analfabeta que era una enciclopedia andante.

–Como tantos analfabetos heredó la cultura campesina y popular, no escrita, riquísima y milenaria. Trabajaban con las manos. Sin escribir ni leer, sabían infinitud de cuentos transmitidos oralmente. John Berger dijo en 'Puerca Tierra' que la mayor catástrofe cultural del siglo XX es la extinción de la cultura campesina. Y es cierto.

–¿Vale de algo prohibir las redes a los menores de 16 años?

–Creo que sí. Habría que limitar el uso de las redes sociales a niños y primeros adolescentes. En los colegios de élite se prohíben las pantallas. Los amos de Silicon Valley mandan a sus hijos a escuelas sin móviles donde la enseñanza tiene un aire tradicional en el mejor sentido. Saben mejor que nadie el daño que hacen las pantallas. Que un niño de siete u ocho años acceda al porno duro y a violencia sin límite es tremendo.

–Hecha la ley, hecha la trampa. En Australia, pionera en la prohibición de los móviles a menores, dos días todos accedían a través de VPNs.

–No se pueden poner puertas al campo y menos al campo digital, por desgracia.

TITULO:  ¡ Atención obras ! - Cine - Basilio Martín: «Para Franco éramos chicos malos, algo peligrosos» ,.

 Basilio Martín: «Para Franco éramos chicos malos, algo peligrosos» ,.

Comprendió el honor ,.

 El director posa con una marioneta en su casa de Madrid. :

fotos -  El director posa con una marioneta en su casa de Madrid,.

Cineasta de 'culto', rebelde, filmó películas que no pudo estrenar en el franquismo, fue el primero en rodar el 15-M en la Puerta del Sol, convencido de que algo va a cambiar en España,.


Basilio Martín Patino (Lumbrales, Salamanca, 1930) camina el 22 de diciembre de 2013 por entre la corte de los milagros que a todas horas, mañana, tarde y noche, ocupa la Puerta del Sol. Dos hombres disfrazados de monstruos galácticos al estilo 'Alien' e instalados en sendas peanas frente a la sede del Gobierno regional -el edificio con el famoso reloj de las campanadas de Nochevieja- juegan a atemorizarlo ante la cámara del fotógrafo. No saben que hace algo más de medio siglo, este director de cine de culto visitó en más de una ocasión los calabozos de lo que entonces era la Dirección General de Seguridad y eso sí que daba miedo. Del auténtico. Mucho después, el 16 de mayo de 2011, a las nueve de la mañana, estaba en esta misma plaza con todo su equipo para filmar a la multitud que pacífica, harta e indignada exigía un cambio. Un director ya octogenario fue el que mostró más reflejos, el primero que se dispuso a tomar el pulso a un movimiento con gran peso entre los jóvenes; el más interesado en retratar la sociedad de su tiempo con sus miserias e ilusiones, como lo hiciera antes con la añeja burguesía del franquismo y las suyas. Hay en su mirada azul, su largo pelo blanco y su actitud ante la vida mucha rebeldía. Tanta que asegura que 'Libre te quiero', el documental sobre el 15-M, es un filme incompleto que requiere una segunda parte: la que narre el episodio del cambio que allí se reclamaba. Lo dice convencido.

- Estábamos en Salamanca cenando con unos amigos cuando alguien comentó que se estaba concentrando gente en la Puerta del Sol. Todos eran escépticos sobre la posibilidad de hacer algo, estaban resignados, y me rebelé contra aquello. Al terminar la cena, llamé a mi equipo y cité a todos para las nueve de la mañana en la Puerta del Sol, con todo el material. Cogimos el coche y nos vinimos a Madrid inmediatamente. A las cinco ya estábamos en la plaza, observando a la multitud.

En esa noche se unieron las dos ciudades de su vida: Salamanca, donde pasó la adolescencia y la juventud y a la que siempre vuelve, y Madrid, donde reside desde hace casi sesenta años. A la capital charra llegó con nueve. Sus recuerdos anteriores, los de Lumbrales, tienen un evidente aire machadiano.

SU TRAYECTORIA

  • Nace en Lumbrales (Salamanca) el 29 de octubre de 1930. Estudia Filosofía y Letras en Salamanca y luego Cine en Madrid.

  • Carrera: cofundador de la revista ‘Cinema Universitario’ y promotor de las trascendentales Conversaciones de Salamanca, que marcan el rumbo del nuevo cine español. Debuta como director con ‘Nueve cartas a Berta’, que gana numerosos premios, entre ellos la Concha de Plata de San Sebastián.

  • Películas: ‘Del amor y otras soledades’, ‘Canciones para después de una guerra’, ‘Queridísimos verdugos’, ‘Caudillo’, ‘Los paraísos perdidos’, ‘Madrid’, ‘Octavia’ y un puñado de documentales (entre ellos, ‘Libre te quiero’ sobre el 15-M), audiovisuales, videoinstalaciones y filmes para televisión.

  • Premios: : Los ha recibido en España y fuera: Espiga de Oro, Medalla de la Academia, Bérgamo, San Remo,Cannes, Figueira-Da Foz...

- Allí viví años de felicidad total. Tengo una imagen bucólica: una casa muy grande, con un huerto y unos animales. La vida del pueblo era la gente y los amigos. Casi todos han ido muriendo...

- ¿Recuerda su primera sesión de cine?

- En Lumbrales había un local donde proyectaban películas, el único en toda la comarca. No sé qué película fue la primera que vi, pero sospecho que sería algo religioso, quizá de la Pasión. Mi padre era muy católico y estábamos sometidos a esa forma de ser.

- En esta misma serie de entrevistas, su hermano José María contó que en su casa no había tiempo para la holganza: cuando acababan sus tareas se ponían a leer. ¿Lo recuerda así también?

- Yo creo que más que leer me ponía a hacer teatritos, o escenas de cine con papel de cebolla, una caja de zapatos y una bombilla. Era un mundo elemental, pero nos hacía felices.

- En Salamanca estudia Filosofía y Letras. ¿Por qué?

- Era lo que más cerca quedaba del cine... Tuve buenos profesores. Allí estaba Tovar como rector, y Lázaro Carreter y tantos otros. Era una Facultad muy interesante. Hace poco encontré entre mis papeles una carta de Tovar. Me reñía mucho, pero también me ayudó en numerosas ocasiones.

- ¿Cómo era el ambiente estudiantil entonces?

- Espléndido. Fue una fortuna para mí. Además, enseguida montamos un cine-club, buscábamos películas por toda España, incluso a veces fuera, y la ciudad se entregó.

- Fue el impulsor de las Conversaciones de Salamanca, que sentaron las bases de la renovación del cine español. ¿Imaginó en algún momento la trascendencia de aquella reunión?

- No, porque ni siquiera nos resultó difícil organizarla. Gracias al cine-club nos relacionábamos con mucha gente y todos los que nos interesaban respondieron al llamamiento.

«Me traje de Portugal películas en tinajas para el aceite»

cENSURA Y CLANDESTINIDAD

- Luego se vino a Madrid a estudiar Cine. ¿Cómo fue el cambio?

- Estábamos en el Colegio Mayor Guadalupe y allí nos reuníamos con Camus, Summers, Saura, Borau y otros. Nos preparábamos para salir a la profesión, y mientras tanto montamos otro cine-club.

- El ambiente sería muy distinto al de Salamanca.

- Sí. Madrid era entonces una ciudad conflictiva, había continuas detenciones... Pero habíamos desarrollado una personalidad que nos permitía estar tranquilos ante la Policía. Además, tomábamos algunas precauciones. Sabíamos que había un grupo de falangistas, los de la Centuria 20, que siempre andaban al acecho. Un día, cuando estábamos proyectando 'Roma, ciudad abierta', fíjese qué película tan católica, entraron al cine con la intención de pegarme, y tuve que esconderme. Por eso, más tarde poníamos a gente en la puerta para que avisara si venían.

- Su primera película, 'Nueve cartas a Berta', se convirtió de inmediato en lo que se llama un 'filme de culto' y además tuvo un notable éxito de taquilla. ¿Se sube eso a la cabeza?

- No. Era bastante normal lo que pasó, así que el éxito fue una sorpresa solo relativa. Éramos conocidos en Madrid, nos había ido bien desde el principio y eso había generado una expectativa.

- Pero no la rodó en Madrid. ¿Por qué?

- Regresé a Salamanca a rodar quizá porque, con todo, era el sitio que mejor conocía, con su pequeña burguesía y su intelectualidad.

Calabozos y censura

El éxito no le libró de visitar comisarías y calabozos y sufrir interrogatorios a cargo de policías brutales a quienes la calidad estética y la profundidad de sus filmes no decía nada. Hay en su memoria un nombre grabado a fuego, el del policía que dirigía las operaciones y muchas veces golpeaba a los detenidos. «Se llamaba Yagüe, y me puso a un agente que en cuanto salía a la calle me seguía. Yo vivía entonces en Fuencarral y ya me lo tomaba a broma. Más de una vez, el policía me condujo a Sol (la Dirección General de Seguridad)». Lo dice sin rencor, como si hubiese sido un juego, una escena de una de sus películas. Llama la atención que subraye más «la chulería» con la que aquellos jóvenes hacían frente a un policía «prepotente y con muy mal genio».

- Nos ponían en fila y era el mismo Yagüe el que iba dando bofetadas y golpes. Al llegar a mí, se paraba. Yo le provocaba diciéndole que por qué a mí no me golpeaba, pero no lo hacía. En ese sentido, no me quejo. Conmigo no se portaron del todo mal.

- ¿Alguna vez tuvo que pedir a su hermano, que era la mano derecha del cardenal Tarancón, que intercediera por usted?

- No. Me comprendía, pero no habría recurrido a él nunca.

- En el calabozo coincidió con Ridruejo, Caballero Bonald, Sastre...

- Sí, estuvimos juntos una semana más o menos, en el calabozo primero y luego en Carabanchel. Ridruejo era encantador y muy buena persona... Lo pasamos bien todos. Nunca nos faltó la alegría y creo que ninguno de nosotros tuvo miedo. O no lo parecía. Nuestros carceleros sabían que el franquismo estaba acabado. Puede que estas impresiones le parezcan contradictorias, pero así lo recuerdo.

«Nuestros carceleros sabían que el franquismo estaba acabado»

pERSECUCIÓN POLICIAL

- ¿Y la censura? ¿Cómo la vivió?

- Conocíamos a los censores y teníamos confianza con ellos, en el aspecto personal. Nos pasaba un poco como con los policías: con frecuencia, pensábamos que estábamos por encima. Creo que no había ningún tipo de rencor mutuo. Simplemente, existían dos bandos.

- Pero tres de sus películas, 'Canciones para después de una guerra', 'Queridísimos vergudos' y 'Caudillo', no se pudieron estrenar hasta después de la muerte de Franco.

- No lo vimos claro, y los distribuidores nos pidieron que aplazáramos el estreno.

- También rodó muchas escenas de sus películas en un sótano.

- Fue más por comodidad que por miedo. Y sabíamos que ellos sabían que rodábamos.

- Entre los críticos había muchos franquistas irreductibles. ¿Cómo se llevaba con ellos?

- Era una relación peculiar. Le voy a contar una cosa: a la gente del cine nos daban entradas para los estrenos, malas localidades, en la parte alta de la sala. Desde allí veíamos entrar a los críticos. Había uno llamado Pascual Cebollada que era muy conservador; en el fondo, un infeliz. Cuando entraba a la sala, muchas veces empezábamos a gritar: «¡Cebollón! ¡Cebollón!». Pero luego le saludábamos y hacíamos bromas con él. Y con otros.

- Franco era muy aficionado al cine. Llegó a conocerlo.

- No. No tuve ese honor (sonríe). Para él éramos chicos malos, algo peligrosos. Aunque creo que no pasaba de ahí.

- En el Palacio del Pardo se vieron algunas de sus películas. ¿Cómo les llegaban las copias si no habían sido distribuidas?

- No lo sé. Me enteré de que habían visto 'Canciones para después de una guerra'. Alguien se la llevaría. Tuvimos que guardar una copia en el sótano de la casa de una de mis hermanas, porque querían destruirla. La cosa empezó cuando en uno de esos pases la vio la mujer de Carrero Blanco, y le dijo a su marido que tenía que verla. Él le contestó que no, que había que destruir lo que había hecho «ese mal español». Era yo, claro.

- A diferencia de la mayoría de sus compañeros de generación, usted nunca se afilió al PCE. ¿Por qué?

- Nunca tuve carné, es cierto. Creo que porque tenía un gran afán de libertad y algunos prejuicios. Muchos queríamos liberarnos de ataduras, incluida la de la militancia. En cualquier caso, sabían que podían contar conmigo.

El cine es la vida

Ese afán por no depender de nadie le llevó también a crear muy pronto su propia productora y a asumir tareas no habituales en un director. «Estábamos acostumbrados a hacerlo todo o casi todo», cuenta mientras mira, más que come, un plato de arroz con cerdo y alcachofas. Apenas unos minutos antes, mientras recorría con parsimonia el corto trayecto entre su casa y el restaurante, en el corazón del Madrid de los Austria, varias personas lo han parado para saludarlo. Vecinos, amigos, aficionados al cine.

En la Puerta del Sol, donde rodó ‘Libre te quiero’ en el 15-M.

- Tuvimos que rodar 'Queridísimos verdugos' con un equipo técnico portugués, para evitar en lo posible que las autoridades se enteraran de lo que estábamos haciendo. Eso hizo que entablara contacto con mucha gente de allí. Algo después, tras la Revolución de los Claveles, estuve en Portugal y me traje películas y documentales que habían rodado ellos sobre la Guerra Civil y la postguerra. Aquello estaba prohibido, por supuesto, así que metimos los rollos de película en tinajas para aceite para poder pasar la frontera.

- Se retiró relativamente pronto del cine de ficción para dedicarse al documental y las performances. ¿Por qué?

- Nunca supe distinguir entre el cine de ficción y el de no ficción. En cuanto a los experimentos, a las performances, se debe a que la manera de ver el cine tradicional ya no me satisfacía. Por eso he tratado de buscar la complicidad con el espectador: ofrecer varias historias y que él construya el relato que quiera.

- ¿Cómo se ha llevado con los actores?

- Siempre bien. Una película tiene mucho de ejercicio de hermandad porque si no, no se puede hacer. Me he encontrado muy a gusto con ellos.

- ¿Qué siente cuando revisa sus propias películas?

- He visto algunas con mi hija. Me reconozco en las historias, en el lenguaje, pero sin aspavientos. No sé qué se dirá de ellas en el futuro. Se verán, espero, y ya no es poco. Quizá hasta se hable bien.

El futuro

Atardece mientras pone rumbo a la Puerta del Sol. Acaba de tener un recuerdo emocionado para Carmelo Bernaola, un amigo entrañable desde que escribió la música de 'Nueve cartas a Berta'. «Se fue demasiado pronto», repite casi con lágrimas en los ojos. Habla largamente del carácter del compositor vasco, de su bonhomía, su risa franca y su afabilidad. En ello está mientras recorre los últimos metros de la calle Mayor y se introduce en la algarabía de titiriteros, estatuas humanas, malabaristas, cantantes con y sin licencia municipal, vendedores de lotería, turistas, curiosos y descuideros. Un paisaje muy diferente al del 15 de mayo de 2011 y los días posteriores. Pasea por los mismos lugares donde rodó y donde nada más llegar se encontró a su hija con un cartel cargado de contenido y esperanza: «Dormíamos, despertamos».

- No sabíamos que estaba allí, pero no nos extrañó, porque es como nosotros (al decirlo, mira a Pilar, su esposa). A ella le hacía gracia que la gente me reconociera. Fueron unos días muy intensos. Tanto que no había tiempo de rodar todo lo que pasaba. Recuerdo que muchas veces me dije a mí mismo: «¡Que yo haya vivido para ver esto!»

- ¿Qué espera ahora de la vida?

- Nunca he esperado nada especial. Siempre he sido optimista sobre el futuro. Estamos preparados para lo que suceda. La Puerta del Sol fue un prolegómeno de algo que va a pasar. Seguro. Por eso había que rodarlo por cojones.

 

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