BLOC CULTURAL,

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domingo, 12 de julio de 2026

Tierra de sabores - Cocinamos - Avatares virtuales vs. avatares vitales ,. / Un trío en la cocina - Horcher, el restaurante de lujo más emblemático de Madrid ,. / Documentos TV - ¿Es Trump peligroso? ,. / Obélix y Astérix - Cine - Misión Panamá ,.

 

TITULO:  Tierra de sabores  - Avatares virtuales vs. avatares vitales ,.  

Cocinamos -  Avatares virtuales vs. avatares vitales,.

«Pocas vivencias pueden, por naturales, resultar más formativas para la madurez de un niño que presenciar cómo en el corral se corta el cogote y desangra al gallo para la cena de Nochebuena»,.


Avatares virtuales vs. avatares vitales

 foto - Un grupo de cazadores ,. 

Algunas de las preclaras mentes que nos dirigen, en su impagable desvelo por proteger la salud mental de nuestros jóvenes, han pregonado recientemente dos iniciativas que, si bien se mira, resultan contradictorias: limitar a los menores el uso de las redes sociales y prohibir por ley su asistencia a festejos taurinos y cacerías.

Que hay que tomar medidas es evidente, pues quizá nunca antes ha existido una violencia tan desconcertante y gratuita como la que en estos tiempos salta con muy preocupante frecuencia a los titulares. Voces autorizadas han achacado este incontrovertible hecho a la subversión de valores y a la pérdida de referencias que el abuso de videojuegos es capaz de producir en mentes inmaduras. El actual alejamiento del ser humano más permeable a mixtificaciones y manipulaciones —el niño y adolescente— de su realidad vital y la sustitución de esta por el artificial metaverso, ha venido a consolidar el irresponsable camino de negación de las que, se quiera o no, son las inmutables reglas que rigen la existencia humana iniciado décadas atrás. Los avatares virtuales suplantan y ocultan hoy a los verdaderos avatares de la vida, el más rotundo de los cuales es su inexorable final.

Intuyo que, aunque puedan parecer bárbaras a la artificial, blandengue y sobreprotectora sociedad de nuestros días, que quiere creer que la muerte no existe, el Rey León es amigo de Pumba y las pechugas de pollo brotan por ensalmo envueltas en celofán en los lineales de los supermercados, pocas vivencias pueden, por naturales, resultar más formativas para la madurez de un niño que presenciar cómo en el corral se corta el cogote y desangra al gallo para la cena de Nochebuena o acompañar al abuelo a cazar conejos con el hurón. Ese mismo abuelo que un día, al recibir el último beso en su fría frente, le situará ya de manera irreversible ante la magníficamente trágica verdad del ser.

TITULO : Un trío en la cocina - Horcher, el restaurante de lujo más emblemático de Madrid,.

Un trío en la cocina - Horcher, el restaurante de lujo más emblemático de Madrid , fotos,.

Horcher, el restaurante de lujo más emblemático de Madrid,.

Desde 1943, y tras cuatro generaciones, continúa hoy siendo referente en el mundo de la gastronomía manteniendo su esencia y su excelencia propia,.

Restaurante Horcher en Madrid
 
Restaurante Horcher en Madrid,.

Horcher, a punto de cumplir su 80 aniversario, fue reconocido el pasado viernes por el Ayuntamiento de Madrid por su historia y referencia de la alta gastronomía de la capital mediante una placa conmemorativa de memoria histórica que ya está expuesta en la fachada de su restaurante. Desde 1943, y tras cuatro generaciones, el mítico establecimiento continúa siendo hoy referente en el mundo gastronómico manteniendo su esencia y excelencia propia. Así, Horcher conforma, junto con un reducido conjunto de locales, una parte imprescindible de la historia de Madrid.

 Un trío en la cocina con Gonzalo, Julius y Nicola | El próximo lunes  vuelven Julius, Nicola y Gonzalo con nuevo programa. Estarán los tres  juntos en Un trío en la cocina... |

Y, con motivo también de esas ocho décadas de vida, ha salido publicado Horcher (Planeta Gastro), un libro autobiográfico que recoge sus sabrosas recetas y sus fotografías legendarias a través de las que el lector descubrirá la historia de una saga familiar de cuatro generaciones y de un restaurante que ha sobrevivido a guerras, crisis, pandemias y todo tipo de avatares.

«Soy muy consciente del legado recibido y de la historia viva que atesoran las paredes de Horcher. Por ello, en mi trabajo diario está muy presente el recuerdo de mis bisabuelos, abuelos y, por supuesto, de mis padres, de los que aprendí lo que supone la responsabilidad y la satisfacción del trabajo bien hecho, así como la importancia del equipo que te rodea», afirma Elisabeth Horcher.

Perdiz a la presa de Horcher
 
Perdiz a la presa de Horcher,.

«Si alguien le hubiera dicho a mi bisabuelo, Gustav, que su sueño de abrir un restaurante seguiría siendo realidad casi ciento veinte años después no lo hubiera creído. Nada me haría más feliz que pasar el testigo a la próxima generación –la quinta–», añade la directora del emblemático local. «Pocos establecimientos aguantarían como Horcher la consideración de sanctasantórum de la gastronomía europea del siglo XX y, según todo apunta, camino va de serlo también del XXI», asegura, María Ángeles López de Celis, autora del libro.

Amantes del buen comer

El objetivo de esta obra es convertirse «en la historia viva de la cocina, a través de un recorrido por las distintas fases de su existencia –desde aquel Berlín de principios del siglo XX hasta la actualidad–, de las circunstancias que marcaron su evolución, de sus luces, de sus sombras, de sus crisis y de sus momentos gloriosos, de los hombres y mujeres que lo hicieron posible y del presente de un establecimiento en el que los amantes del buen comer experimentan dosis de felicidad gastronómica difíciles de igualar», añade.

Historia viva de la gastronomía, este emblemático establecimiento, reconocido por su cocina clásica y la excelencia de su servicio, ha creado un estilo propio e intemporal que combina en sus justas proporciones arte, ciencia, oficio y magia. Entrar en Horcher es viajar en el tiempo para descubrir un templo histórico y gastronómico y disfrutar de una experiencia inigualable en un escenario de lujo clásico permanentemente actualizado; una aventura inolvidable para los sentidos que comienza en sus salas, cuyas paredes mantienen la impronta y personalidad de su fundador, Gustav, el bisabuelo de Elisabeth.

Cristalerías de Riedel, cuberterías de plata, mantelerías impolutas y porcelanas cargadas de leyendas que han sido testigo de la historia contemporánea española y han recibido a figuras como Salvador Dalí (que siempre comía con su mujer y musa, Gala en la que él consideraba «su mesa»), el cineasta francés Jean Cocteau, los actores Charlie Chaplin, Gina Lollobrigida, Sofia Loren, John Wayne y Burt Lancaster, el escritor Ernest Hemingway y miembros de muchas familias reales europeas. Sin embargo, todas estas bondades del espacio no restan importancia al verdadero protagonista: el arte del buen comer.

Como apunta Elisabeth Horcher: «El trato cercano es nuestra forma de ser acompañado siempre de un servicio excepcional que hoy en día está en vías de extinción» Así, con la honestidad de sus fogones por bandera y volcados en una tradición ajena a modas pasajeras Horcher celebra sus 80 años de trayectoria siendo una referencia atemporal abierta a todos aquellos que quieran sentirse simplemente especiales durante unas horas.

TITULO:  Documentos TV - ¿Es Trump peligroso?  ,.

Martes - 14 , 21 - Julio a las 00:00 horas en La 2,foto,.

 ¿Es Trump peligroso?,.

 ¿Es Trump peligroso?

Si sumamos todas sus víctimas, nos vemos abocados a emitir un juicio sobre Trump que ya no es estrictamente ideológico, sino que debe sustituirse por una valoración humanitaria,.

¿Según qué criterios deberíamos clasificar a los jefes de Estado? No existe una escala universalmente reconocida y, además, en esta valoración conviene distinguir entre el punto de vista del país directamente afectado y el del resto del mundo. ¿Deberíamos esperar de los dirigentes políticos que promuevan nuestra felicidad y que nos eviten desgracias? ¿Deberíamos clasificarlos según el avance de la paz, el crecimiento o la seguridad? Por mi parte, me sentiría tentado a proponer un instrumento de medición objetivo, aunque negativo, que permitiera atribuir a cada uno el número de sus víctimas. El peor de los jefes de Estado sería, según este criterio, aquel que provocara, directa o indirectamente, el mayor número de muertos. ¿No es acaso un criterio indiscutible?

Sin remontarnos demasiado atrás en la historia, Napoleón ocupa el primer puesto por haber devastado Europa y haber causado unos veinte millones de muertos, en una época en la que nuestro continente tenía una población cuatro veces menor que la actual. En esta macabra jerarquía, Stalin supera a Hitler, ya que, incluyendo el gulag y las matanzas internas, la Rusia estalinista causó más víctimas que el nazismo. Mao Zedong ocupa un lugar destacado si se le atribuyen las muertes de la guerra civil, las de las distintas revoluciones internas y, sobre todo, los millones de muertos provocados por sus reformas agrarias y otros ‘saltos hacia adelante’. ¿Dónde situar en esta macabra jerarquía a Franklin Roosevelt, Mussolini o Franco? Prefiero distinguir entre las muertes deliberadas e innecesarias, como las víctimas de Hitler, Mao y Stalin, y las de la guerra civil o de la guerra mundial, que son inevitables. No se puede poner en el mismo plano a las víctimas de Hiroshima y las del Holocausto: no todas las muertes tienen el mismo peso, dependiendo de si son consecuencia deliberada de jefes de Estado desquiciados o el resultado de guerras de liberación que, lamentablemente, también matan a inocentes.

En este panorama histórico, Donald Trump va por buen camino para ocupar un lugar nada desdeñable. Si queremos hacer un balance de su mandato este es el recuento que propongo. Han muerto, han sido asesinados, bombardeados o víctimas de epidemias como consecuencia de la política de Estados Unidos: miles y miles de iraníes bajo las bombas, un número desconocido de venezolanos, de pescadores colombianos o ecuatorianos, supuestamente traficantes de droga. Añadamos a todos los rusos y ucranianos que han muerto a causa de una guerra que no desencadenó Trump, pero que se ha prolongado por su negativa a posicionarse a favor de los ucranianos, prolongando así la guerra de Putin, cuando se había comprometido a imponer la paz en veinticuatro horas. Del mismo modo, su falta de intervención en Gaza –un conflicto que se le ha olvidado– y su incapacidad para contener las ambiciones de Israel, justificadas o no, causan muertes cada día. Los incluyo, por tanto, en el palmarés de Donald Trump debido a su inacción y a su diletantismo. A su haber, por así decirlo, se pueden añadir los inmigrantes en Estados Unidos detenidos en condiciones que llevan a muchos de ellos a desaparecer en campos de concentración o a suicidarse antes que ser deportados. Continuemos con este macabro recuento: la lucha contra la vacunación liderada por Trump y su iluminado secretario de Sanidad ha provocado, desde hace un año, epidemias de sarampión que han matado a un número desconocido de niños y a numerosos militares, a quienes se les ha negado la vacunación. A este recuento hay que sumar a todos aquellos, cuyo número tampoco conocemos, que, sobre todo en África, se han visto privados de la noche a la mañana de la ayuda médica de Estados Unidos y mueren de cólera, ébola y sida.

Si sumamos todas estas víctimas –cuya lista no hará más que alargarse si el mandato continúa–, nos vemos abocados a emitir un juicio sobre Trump que ya no es estrictamente ideológico, sino que debe sustituirse por una valoración humanitaria.

¿Cómo poner fin a lo que cada vez se asemeja más a una presidencia asesina? No se trata de ser trumpista o antitrumpista; se trata de salvar vidas. Los más indicados para poner fin a esta deriva asesina son los ciudadanos de Estados Unidos. Sorprende que la resistencia, tanto de la derecha como de la izquierda, al maleficio del presidente no haya sido inmediata. La razón es que los efectos de su delirio no eran visibles de inmediato. Esta situación ha cambiado, sobre todo tras el fracaso de la guerra contra Irán; por fin se alzan voces en el bando republicano. Pero apostemos a que Trump, invocando sus poderes militares, seguirá con sus ‘excursiones’ a Groenlandia o Cuba.

La verdadera resistencia es la de los jueces. En todo Estados Unidos, cada día, jueces de mente abierta e imparciales, en nombre del respeto a la Constitución anulan las decisiones más aberrantes de Trump. Así, los inmigrantes no son expulsados gracias a la intervención de los jueces; las redadas policiales contra ciudadanos o no ciudadanos, por no tener la piel lo suficientemente blanca, son sancionadas por los jueces, y los actos de guerra comercial que causan víctimas por la pobreza que generan se detienen en los tribunales. De manera simbólica, pero cargada de significado, los magistrados han obligado a Donald Trump a borrar su nombre, que él mismo había inscrito, en el John Kennedy Center, denominación adoptada por el Congreso en memoria del presidente asesinado.

Resulta sorprendente que Trump, que se comporta como un emperador romano, se someta a las decisiones de los jueces. ¿Cómo tolera que esta justicia independiente, integrada por magistrados que él mismo nombró, se erija en último baluarte contra el absolutismo? La razón es que, más allá de la falta generalizada de respeto por los derechos humanos que prospera en la era de Trump, la justicia permanece por encima de toda sospecha y de toda controversia: porque encarna la Constitución. Ahora bien, la Constitución, a diferencia de lo que ocurre en demasiados países europeos, es en Estados Unidos un monumento sagrado que en la conciencia colectiva solo tiene como equivalente a la Biblia. Todo nuevo presidente presta juramento sobre la Biblia de respetar la Constitución, dos textos que, en la historia, en el derecho y en la civilización de Estados Unidos, son indisociables. A la larga, serán menos las protestas de la sociedad civil o internacional que este baluarte de papel el que impedirá, así lo deseamos y esperamos, que Trump se convierta en el más peligroso de los presidentes de Estados Unidos. Recordemos hasta qué punto el respeto a la Constitución es, en todas partes, el fundamento de nuestra seguridad frente a cualquier gobierno embriagado por su propio poder.

 

TITULO: Obélix y Astérix - Cine -   Misión Panamá ,.     

 Obélix y Astérix -  Cine -  Misión Panamá   , fotos,.
 
 Misión Panamá
 
Cine -  Misión Panamá  ,.
 

 El cómic en RTVE.es - Programa cultural de comics en RTVE Play

 

Obélix y  Astérix,.

 
 
 
Reparto ,.  Cole Hauser, Mel Gibson, Charlie Weber, Jackie Cruz , Kate Katzman,.
 
 Un ex marine es contratado por un contratista de defensa para viajar a Panamá para completar un trato de armas. En el proceso, se involucra con la invasión estadounidense de Panamá y aprende una lección importante sobre la verdadera naturaleza del poder político.