BLOC CULTURAL,

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domingo, 9 de julio de 2017

DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES - FINAL FELIZ PARA EL AD VOLEIBOL AL INSCRIBIRSE EN SUPERLIGA 2,./ PLANETA CALLEJA - NO FUE UNA TARDE CUALQUIERA,.

TITULO: DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -  FINAL FELIZ PARA EL AD VOLEIBOL AL INSCRIBIRSE EN SUPERLIGA 2,.

DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -  FINAL FELIZ PARA EL AD VOLEIBOL AL INSCRIBIRSE EN SUPERLIGA 2, fotos.

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Final feliz para el AD Voleibol al inscribirse en Superliga 2,.

El club cacereño consigue cumplir las condiciones con el apoyo de las instituciones y se pone a trabajar en la plantilla y técnico,.


Resultado de imagen de CAFE con churros gordosEl AD Voleibol informa de que hasta ayer por la mañana, a las 12.00 horas, el club cacereño -que este año militará la Superliga 2- no había podido conseguir rescatar el aval del año pasado y cumplir con las condiciones de normativa que la RFEVB impone para la inscripción en la competición. Gracias al pago del 50% de la subvención del Ayuntamiento de Cáceres y a varios colaboradores y socios del club, se ha podido pagar los 3.975 euros de la cuota de inscripción y el aval de 6.000 euros.
Resultado de imagen de sopa con huevoSegún su presidente, José Carlos Dómine, desde que la Asociación Deportiva bajó de categoría en el mes de abril hasta ayer, «conseguir los avales y el dinero para tener un presupuesto digno parecía que era imposible, pero gracias al Ayuntamiento de Cáceres y a la Fundación de los Jóvenes y el Deporte, que realizaron los pagos de la subvención prometida para la Liga 2016-17, el sueño del equipo empieza de nuevo».
«A partir del lunes empezaremos a confeccionar el nuevo equipo. Sabemos que es tarde pero gracias a que toda la plantilla del año pasado tenía dos años de contrato, que evidentemente no vamos a poder mantener, intentaremos llegar a acuerdos con el mayor número posible de jugadores. Evidentemente los que tengan ofertas de superior categoría de la nuestra llegaremos a acuerdos con los clubes que los quieran y tendremos algunos ingresos extras», continúa. De momento las conversaciones para renovar al entrenador Raúl Rocha no han llegado a buen puerto, pero en la próxima semana intentará tener un entrenador que perfile la plantilla, siempre contando con la cantera.

Los partidos

La pretemporada empezará el 3 de septiembre en la Ciudad Deportiva de Cáceres teniendo los primeros partidos en el Trofeo de Diputaciones y el XIX Trofeo Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Este año, además, habrá rivalidad regional con el Club Pacense de Voleibol que tan buena temporada realizó el año pasado y que promete gran emoción.

 TITULO: PLANETA CALLEJA - NO FUE UNA TARDE CUALQUIERA,.
 

PLANETA CALLEJA ,.
 


 Planeta Calleja es un programa de televisión de España que se emite cada domingo a las 21:30, en Cuatro de presentado por Jesús Calleja lleno de aventuras dificiles, etc.
 
 NO FUE UNA TARDE CUALQUIERA,.

No fue una tarde cualquiera, foto.

La portada. El domingo 13 de julio de 1997 el diario HOY dedicaba casi toda su portada al asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA.

La portada. El domingo 13 de julio de 1997 el diario HOY dedicaba casi toda su portada al asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA.Un transistor marcó el ritmo de aquellas horas de angustia en la redacción del diario HOY en Badajoz


Las primeras horas de la tarde suelen ser tranquilas en cualquier redacción, si a eso sumamos que era sábado y que nos encontrábamos a primeros de julio, con la mitad de los compañeros de vacaciones, la escena en la redacción de Badajoz del diario HOY era de una inusual intimidad, para lo que acostumbra a ser una caja de grillos, a medida que el periódico va entrando en faena. Recuerdo que aquel mediodía había comido poco, no se me quitaba de la cabeza aquel chaval de mi edad al que ETA había secuestrado y condenado a muerta hacía un par de días. Los terroristas habían anunciado que, si el Gobierno no accedía a trasladar a sus presos a las cárceles vascas, ejecutarían la condena a las cuatro de la tarde de ese sábado. Toda la sociedad española llevaba cuarenta y ocho horas movilizada, las vigilias se habían sucedido por todos los puntos del país y parecía que la unidad de todos contra la sinrazón etarra nos otorgaba una fuerza capaz de parar aquella barbaridad, que muchos no podíamos siquiera imaginar.
Por aquel entonces, vivía solo en Badajoz y pensé que el mejor sitio para esperar el final de aquella angustia era el periódico. Cogí un autobús y llegué a la redacción antes de las cuatro, creyendo que iba a ser el único por allí en mucho tiempo. Me equivoqué. Al fondo de la sala, muy lejos del puesto de documentación, en el que yo trabajaba, estaba Manuela. Nos saludamos como cada tarde, a pesar de que los dos sabíamos que no era una tarde cualquiera y que los dos estábamos allí por lo mismo. Manuela tenía un pequeño transistor, que sólo sacaba del cajón en las grandes ocasiones. Desde mi mesa, escuchaba levemente cómo la programación especial de la SER machacaba constantemente que nos acercábamos al final del ultimátum y que, a partir de las cuatro, sólo nos quedaba esperar lo peor Al llegar la hora, recuerdo que las ganas de que todo hubiera salido bien, que los asesinos hubieran entrado en razón o que la Policía hubiera repetido una acción como la de Ortega Lara, no lograban vencer el desgraciado presentimiento de que aquel chaval, sólo unos meses mayor que yo, había pagado con su vida la frustración de unos malnacidos a los que la barbarie había llevado a dar un paso hacia el abismo del que ya no volvería nunca.
Cuesta recordar cómo pasaban las cosas antes de que todos tuviéramos acceso a Internet, pero los escuetos teletipos que llegaban a cuentagotas, anunciando que toda España estaba pendiente del temido desenlace, hacían que aquel pequeño transistor fuera el único contacto con la actualidad en una redacción que, por aquel entonces, no tenía siquiera un aparato de televisión. Pasaban los minutos y allí seguíamos los dos solos, digiriendo la sensación de angustia en la que todos llevábamos instalados durante las últimas 48 horas.
Faltaban unos minutos para las cinco, cuando su leve voz quebrada irrumpió como un portazo en a redacción «han encontrado un cuerpo». Salté de mi silla y corrí hasta su mesa, con la ilusa esperanza de que una improbable coincidencia, permitiera que aquel no fuera Miguel Ángel Blanco y que el hecho de que una pareja de Lasarte hubiera encontrado un cuerpo malherido en el bosque, mientras paseaba a su perro, sólo fuera un desgraciado accidente entre cazadores o el suicidio de algún vecino del lugar.
Permanecimos callados durante un buen rato, esperando que el transistor nos disipara las pocas dudas que nos quedaban de que aquello había acabado como nos temíamos. Hasta entonces, habíamos hablado sin mirarnos, imbuidos por la estremecedora situación que estábamos viviendo. Cuando Manuela volvió a romper el silencio fue para decir: «Sí, es él». Al girar su silla sólo pude ver que sus ojos, cargados de lágrimas, habían decidido que aquella no era una tarde cualquiera y que era lógico que yo también estuviera llorando.

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