BLOC CULTURAL,

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domingo, 20 de septiembre de 2015

DESAYUNO - CENA - DOMINGO - LUNES - Fermín Bocos - Soy articulista,./ Dos mujeres Premios Nobel: "Es más fácil triunfar en la ciencia si tienes una esposa",.

 TÍTULO: DESAYUNO - CENA - DOMINGO - LUNES -Fermín Bocos - Soy articulista,.

-foto--Fermín Bocos: "Mandaría al purgatorio a los que no solucionan el drama de los refugiados"

Cántabro del 49. Soy articulista en varios medios y tertuliano en TVE y RNE. Publico 'Viaje a las puertas del infierno' (Ariel), un recorrido por la historia y la cultura del inframundo en China, Grecia, Italia, España...
XLSemanal. En este apasionante cuaderno de viajes cuenta que en Sicilia le cayó un rayo encima.
Fermín Bocos. En el altar de Ceres. Llovía a mares y cometí un error de principiante: atendí el teléfono en plena tormenta. Aún hoy me falta sensibilidad en un par de dedos. Tremenda descarga.
XL. En Tailandia se paseó por el llamado mercadillo del diablo.
F.B. Se organiza los sábados por la noche, con la complicidad de la autoridad local, y todo lo que allí se vende es robado.
XL. Y ha visto la única carta firmada con la huella del mismísimo maligno.
F.B. Está en un convento, en Palma di Montechiaro. Cuando la monja que fue tentada por el demonio la recibió envuelta en una piedra, dijo: «¡Ay, de mí!».
 XL. ¿Pierde fuerza la idea del infierno regentado por el diablo? 
F.B. Totalmente. Pero en la cultura judeocristiana ha regido los temores de las personas durante más de 20 siglos.
XL. ¿De cuántas bocas del infierno tenemos referencias?
F.B. De unas 20. En España hay dos. Una, bajo el monasterio de El Escorial, que Felipe II construyó allí para taponarla; otra, en el cenobio de la Rábida.
XL. ¿Hay más puertas del infierno que del cielo? ¿Es más fácil bajar que subir?
F.B. Sin duda, la condición humana es más proclive a dejarse arrastrar que a sublimar sus humanas tentaciones.
XL. Juan Pablo II negó el infierno como lugar de castigo eterno, pero Benedicto XVI restauró la versión tradicional.
F.B. Y Bergoglio citó una frase atribuida a Baudelaire: «El mayor éxito del demonio es hacernos creer que no existe».
XL. ¿Al final halló la puerta del cielo?
F.B. Sí, en un monasterio del monte Athos. Por una orden del siglo XI, no pueden entrar allí mujeres, varones barbilampiños ni animales hembras. 
XL. ¿A quién mandaría hoy al averno?
F.B. A quienes han permitido la aparición del Estado Islámico; y al purgatorio, a todos los que no dan una solución urgente al drama de la inmigración y de los refugiados.
 XL. ¿Y a los tertulianos, que gritan como demonios?
F. B. La razón no necesita subir la voz [sonríe]. Las tertulias políticas han importado lo peor de las del corazón. El periodismo jamás debió prestarse a ello: la política es algo muy serio.
XL. Dirigió informativos con UCD, el PSOE y el PP. ¿Le falta con Podemos?
F.B. Te respondo con una cita de Julio César: «Cuando llegue ese río, hablaremos de ese puente» [ríe].
Desayuno.
Energía para el viaje 

«Entre las 6:30 y las 7:00 horas tomo un zumo de naranja, una pieza de fruta y un café. Pero, como tengo buen diente, no me privo de nada a la hora de comer».

 Cena ,. Un filete de pescado con tomate, lechuga, pan, beber agua, postre una manzana,.

TÍTULO:  Dos mujeres Premios Nobel: "Es más fácil triunfar en la ciencia si tienes una esposa",.

-fotos--Dos mujeres Premios Nobel: "Es más fácil triunfar en la ciencia si tienes una esposa"

Solo 11 mujeres, frente a 196 hombres, han logrado el Premio Nobel de Medicina. May-Britt Moser, de 52 años, y Christiane Nüsslein-Volhard, de 72, son dos de ellas. Las hemos reunido para que nos cuenten si hay machismo en los laboratorios.
La alemana Christiane Nüsslein-Volhard recibió el Nobel en 1995 por sus investigaciones sobre qué genes controlan el feto durante la gestación. La noruega May-Britt Moser lo ganó en 2014 junto con su marido, John OKeefe, por descubrir las células cerebrales que hacen posible que nos orientemos en el espacio. Muchas cosas separan a ambas mujeres: una generación, sus proyectos de vida. May-Britt Moser tiene dos hijas adultas y está casada, mientras que la alemana Nüsslein-Volhard está separada y no tiene hijos. ¿Cómo ven estas dos científicas sus carreras, sus éxitos, su vida privada?
XLSemanal. Señora Moser, usted acudió a la ceremonia de entrega del Premio Nobel con un vestido muy llamativo, con un estampado como de neuronas. Algunos dijeron que era más apropiado para la entrega de los Oscar. ¿Cree que aquello le restó credibilidad científica?
M. En absoluto. Lo único que me preocupó aquel día fue el largo del dobladillo. El vestido, además, me permitió hacer publicidad a favor de la ciencia. Todo el mundo me preguntaba por él, así que tuve ocasión de hablar de lo que hacemos en el instituto.
N.-V. Yo también quería ir elegante, por supuesto, pero intento ir siempre de la manera más natural y sencilla posible. No me gusta cuando las mujeres entran en el laboratorio por la mañana y se ve que se han pasado dos horas acicalándose. El tiempo es un bien escaso. 
XL. ¿Cree que interesarse por la apariencia externa afecta negativamente al prestigio?
N.-V. En cierta medida, sí. Para mí siempre fue muy importante que se me tomara en serio por mi faceta investigadora, no por mi belleza.
XL. ¿Qué ventajas tienen las mujeres en lo que a la ciencia se refiere?
N.-V. Las mujeres atractivas parten con ventaja en todos los campos laborales. Cuando una niña nace, todo el mundo se fija primero en si es guapa o no. Nunca se plantean si será inteligente. La belleza sigue siendo algo más valorado en las mujeres que en los hombres. Gustar a la gente nunca es una desventaja. Por otro lado, también conozco laboratorios donde las mujeres ni siquiera preparan un café de vez en cuando porque no quieren que las descubran haciendo tareas supuestamente femeninas. Me parece una tontería. ¿Por qué no preparar el café alguna vez que otra o llevar unos bizcochos o unas galletas? Yo lo hago.
MACHISMO EN EL LABORATORIO
XL. Las mujeres son mayoría en la preparación de tesis doctorales, pero muy pocas prosiguen después con su carrera de investigadoras. ¿Estamos desperdiciando capacidad y talento? 
N.-V. Creo que, después de doctorarse, muchas mujeres prefieren buscar un trabajo más sencillo porque lo que hacemos los investigadores es demasiado exigente. Hay que tener movilidad, estar dispuesto a trasladarse a menudo. Por otro lado, si no se tiene éxito, la ciencia acaba resultando un trabajo no demasiado agradable.
M. Es muy duro. Pero lo mismo le pasa a una bailarina de ballet. Su carrera profesional es corta, y si no da el doscientos por ciento, no llegará a nada. Igual que se baila por amor a la danza, se investiga por amor a la ciencia.
N.-V. No es un trabajo a tiempo parcial. 
XL. Larry Summers, antiguo presidente de la Universidad de Harvard, dijo que las mujeres, por naturaleza, tenían menos talento para la ciencia que los hombres. ¿Hay algo de cierto en ello?
M. Esa frase le costó el puesto, ¡y evidentemente que es falsa! Sostener semejante cosa es absurdo.
N.-V. Tuve una vez un profesor que decía que las mujeres tenían más talento que los hombres para las cacerolas. Aquella frase era tremendamente hiriente. ¡Por supuesto que las mujeres están igual de dotadas para la ciencia que los hombres! Lo que son diferentes son sus deseos. Esos deseos vienen determinados por la sociedad en la que viven. Si quieres tener hijos, tienes una desventaja enorme con respecto a un hombre, a quien su esposa le lleva la casa.
XL. Profesora Moser, usted y su marido han criado dos hijas. ¿Alguna vez se planteó quedarse en casa y dedicarse solo al hogar?
M. Cuando nuestras hijas todavía eran pequeñas, bromeaba con Edvard, le decía que tendríamos que buscarnos una esposa. Algunas mujeres deciden quedarse en casa y son felices con su decisión. Es algo estupendo, pero yo no podría. No podría ser ama de casa.N.-V. Yo me aburriría.
XL. ¿Cuándo supieron que querían ser científicas?
M. Yo no vengo de una familia de académicos, crecí en una granja. Quería entender por qué los animales hacen lo que hacen.
N.-V. Mi madre trabajaba en una guardería y mi padre era arquitecto. Yo también pasé mucho tiempo en una granja. A los 12 años descubrí que quería ser científica. Luego, cuando me doctoré, me dije: «Ahora tienes que buscarte algo que sea solo tuyo, algo totalmente nuevo».
CHOQUE DE SEXOS EN UNA INVESTIGACIÓN
XL. ¿Buscaron la figura de un mentor?
N.-V. No. Tuve una experiencia muy negativa en ese aspecto. El director de mi tesis era un hombre encantador y pensé que podría llegar a ser algo parecido a un mentor para mí, pero no podía soportar que sus estudiantes fuesen mejores que él. Intentó ponerme todo tipo de piedras en el camino. Aquello aún me indigna.
XL. ¿Qué piensan de lo que dijo el Nobel Tim Hunt, eso de que debería haber laboratorios separados por sexo? ¿Que en un laboratorio con mujeres siempre hay problemas, que surgen historias sentimentales y lloran en cuanto se las critica?
N.-V. Conozco muy bien a Tim y no es un misógino, en absoluto. Es un hombre encantador y un estupendo orador porque, entre otros motivos, es muy espontáneo hablando. Seguramente no estuvo acertado al pronunciar aquellas palabras, pero que por eso tuviera que renunciar a su título de profesor honorario en el University College de Londres me parece totalmente absurdo. Lo de los laboratorios separados por sexos era una broma, por supuesto. Pero las feministas suelen carecer de sentido del humor. ¿Y que las mujeres lloran con más frecuencia? Pues simplemente es verdad, y eso también me incluye a mí, desgraciadamente.
M. Yo tampoco encuentro insultantes las observaciones de Hunt, aunque por otro lado no soporto que se hagan chistes malos sobre temas tan serios.
MALAS EXPERIENCIAS CON COLEGAS
XL. Y usted, profesora Moser, ¿ha tenido experiencias positivas con mentores?
M. El director de mi tesis era un hombre muy entusiasta que impulsó nuestro trabajo. Nos enseñó que en el mundo de la ciencia también es necesario contar historias. No muchas, solo una cada cinco años. Y esa historia debe ser tan buena y tan interesante que deje a la gente con la boca abierta, que le fascine.
N.-V. Cuando terminé de redactar mi tesis doctoral, mi director impidió que mi nombre figurara como autora principal. Creo que se le presta demasiada atención a la figura del mentor. Los que de verdad quieren ser científicos ya encontrarán por sí mismos la forma de conseguirlo, ¿no?
XL. ¿Se sienten ustedes un modelo al que seguir para las mujeres?
N.-V. ¿Quién querría vivir como vivo yo? No tengo hijos ni marido. ¿Por qué se supone que yo debería ser un modelo para otros?
XL. ¿Porque es usted una de las mejores científicas del mundo?
N.-V. Te acabas acostumbrando a ser Premio Nobel. Pero la verdad es que algunos colegas no soportaron que me lo dieran. Cuando recibí la noticia, llamé al director de nuestro instituto y le dije: «Me van a dar el Premio Nobel, creo que deberíamos organizar una fiesta».
XL. ¿Y cómo reaccionó?
N.-V. Me dijo: «¿Te puedes encargar tú del champán y todo eso? Yo no tengo tiempo». El mayor peligro para las mujeres científicas son los colegas que tienen menos éxito que ellas.
XL. Profesora Nüsslein-Volhard, ¿han cambiado mucho los tiempos desde que le dieron el Nobel?
N.-V. Sí. Y seguirán cambiando porque cada vez habrá más mujeres que destaquen. En mi época, yo era la única que había conseguido alcanzar un éxito semejante. Tienes motivos para sentirte orgullosa, pero te sientes muy sola. 
XL. En Noruega existe una ley que establece cuotas en los niveles directivos. ¿Ayuda?
M. Pues no estoy segura. Lo que sí es verdad es que los hombres que están acostumbrados a trabajar con hombres tienden a seguir promocionando a los hombres. Hay que cambiar esa cultura.
N.-V. Hay que actuar contra la discriminación, pero hace falta paciencia. Un cambio como ese no se puede imponer a la fuerza. Poner a mujeres en cargos para los que no están preparadas puede ser peligroso. Si fracasan, resulta contraproducente para las mujeres.
XL. ¿Qué fuerza tienen en el mundo de la ciencia los clanes que tienden a formar los hombres?
N.-V. Arriba todavía se nota, existe una gran lealtad entre los hombres. Yo muchas veces he expresado mi opinión de una forma demasiado sincera. Y, por desgracia, así no logras el apoyo que necesitas.
XL. Profesora Moser, ¿las cosas son diferentes en Noruega?
M. Sí, lo son. Yo no me planteo si me comporto de una manera femenina o masculina, simplemente me comporto como soy. Para mí, la ciencia no es una cuestión de género: se trata de rendir al máximo.
XL. Si solo fuese una cuestión de rendimiento, deberíamos tener muchas más mujeres premios Nobel. ¿O es que el genio es una cualidad masculina?
N.-V. No te dan el Nobel solo porque te haya salido bien un experimento. Simplemente, muchas mujeres no han hecho lo suficiente para merecerlo. En el Instituto Max Planck, las mujeres directoras de departamento no llegan al diez por ciento. Es demasiado poco.
XL. ¿Funciona bien eso de ver al marido todos los días en el laboratorio?
M. Cuando estamos en el instituto somos colegas, no pareja. Compartimos objetivos comunes y los dos somos muy ambiciosos. Dos personas así siempre acaban encontrándose. Pero también somos muy diferentes en muchos aspectos, como el ying y el yang. Nos necesitamos el uno al otro.
XL. ¿No hay peleas por ver quién se encarga de hacer la presentación durante la próxima conferencia?
M. No. Nuestra ambición es otra, no consiste en presentar las cosas, en mostrarlas hacia el exterior. Lo que queremos es responder preguntas, entender lo desconocido. Hasta ahora nunca he sentido esa necesidad de estar en primer plano. O bueno, sí, una vez, cuando estaba haciendo el doctorado sí que me vi en esa situación.
XL. ¿Qué pasó?
M. Tuve que luchar para conseguir que mi nombre figurara como autora principal en mi proyecto de investigación. Teníamos que presentar el trabajo un lunes. Mi hija pequeña ya venía de camino, pero el viernes por la noche yo seguía trabajando. Al final la niña nació el sábado por la mañana, y yo volví al laboratorio a los tres días para asegurarme de que mi nombre seguía apareciendo en primer lugar. Así que se puede decir que mi trabajo también es mi bebé.
INVESTIGAR: UNA PASIÓN DESDE NIÑAS
XL. ¿Cuál es su consejo para los padres de futuros premios Nobel?
N.-V. El impulso de saber es innato en el ser humano. Creo que es negativo intentar dirigir a los niños en una dirección concreta. La presión sobre los niños es muy alta hoy en día. Mi padre miraba mis notas cuando se las daba, pero nunca fue más allá.
XL. Parece que tampoco tuviera de qué preocuparse...
N.-V. Todo el mundo se piensa que fui un genio en el colegio, pero era muy vaga. Me gustaba estar sin hacer nada... estimula la fantasía.
XL. ¿Sus notas se resentían?
N.-V. En bachillerato tuve una media de notable. Aprobé por los pelos Latín, Física e Inglés. No era una buena estudiante.
Compaginar investigación y familia

«Cuando nuestras hijas eran pequeñas, Edvard y yo decíamos en broma que tendríamos que buscar una esposa para que nos ayudara».
¿Laboratorios separados?

«Eso fue una broma de un colega. Las feministas carecen de sentido del humor. Y es verdad: las mujeres lloran algo más que los hombres. Y eso también me incluye a mí».

* Moser con el vestido que lució al recibir el Nobel. Algunos dijeron que era más apropiado para los Oscar.

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