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martes, 18 de abril de 2017

DESAYUNO - CENA - JUEVES - VIERNES - Diluvio en la catedral de San Pablo,./ EL HORMIGUERO MARTES -18- , VIERNES -21- ABRIL -Actriz, empresaria y pionera teatral,.

TITULO: DESAYUNO - CENA - JUEVES - VIERNES - Diluvio en la catedral de San Pablo,.

 DESAYUNO - CENA - JUEVES - VIERNES - Diluvio en la catedral de San Pablo, fotos.

Una de las piezas de la muestra.Diluvio en la catedral de San Pablo,.


Una de las piezas de la muestra.

  • El fotógrafo Pablo Genovés expone en el templo londinense sus imágenes sobre el cambio climático,.


    Resultat d'imatges de cafe con dulces italianos
    Resultat d'imatges de salchichas con patatas fritasLa primera vez que Pablo Genovés (Madrid, 1959) escuchó hablar del cambio climático fue en 1986, en boca de un compañero de piso preocupado por el medio ambiente. Desde aquel momento, el fotógrafo comenzó a investigar sobre un asunto que entonces aún sonaba extravagante: buscó documentación e imágenes, y ya nunca dejó de interesarse por ello. Más de 30 años después, la catedral de San Pablo de Londres alberga 'Tides', cuatro piezas de Genovés inspiradas en los desastres naturales que ya está causando el calentamiento global.
    Colgadas del techo de este espectactular edificio neoclásico, tres imágenes de gran formato muestran oleajes que inundan el templo y la cuarta, una nube que desde la cúpula amenaza lluvia. El comité artístico de la actedral anglicana eligió la obra de Genovés para exponerla en un lugar que antes ocuparon creadores como Bill Viola, Antony Gromley o Yoko Ono. «¿La humanidad abandonada por Dios a las fuerzas elementales? Tal vez Él está esperando entre bastidores para dividir las aguas y llevarnos a la salvación», cavila.
    Genovés vive a caballo entre Londres, Berlín y Madrid, donde reflexiona sobre su trabajo, collages en los que mezcla unas imágenes reales, antiguas («rescatadas», las llama él), y otras imaginadas. El resultado estalla ante un espectador que se siente obligado a replantearse sus certezas. «Los artistas somos los seres de la tribu humana que profundizan en lo que les ocurre a los demás. Valemos para reflejar lo que la gente piensa pero no tiene tiempo de expresar. El sitio del arte es filtrar la realidad y las ideas», asegura el fotógrafo, que ve su obra como «un diálogo permanente con la vida». «A veces se te va de las manos y a veces no te funciona, pero eso es lo mágico del arte, que se parece a la vida», proclama con entusiasmo el creador, hijo del gran pintor Juan Genovés.
    Quizá el cambio climático representa mejor que ningún otro problema la encrucijada de la sociedad del siglo XXI, empujada al consumismo y a la destrucción de su hábitat con la (falsa) esperanza de lograr así la felicidad. Muchos consideran a Genovés el artista de esta era Antropogénica, en la que el hombre ha dejado una huella que la naturaleza ya no podrá borrar. Sin ir más lejos, en la misma orilla del Támesis donde se levanta la catedral. «Pude ver con mis propios ojos cómo una barrera que en los 80 utilizaban una vez al año para contener el agua del río ahora tienen que ponerla 170 veces. Prueba más clara de lo que es el calentamiento global no existe», destaca el creador, feliz de poder jugar con el arte dentro de un espacio religioso.
    «La Iglesia ha perdido eso que siempre ha tenido de estar cerca de los artistas, aunque los anglicanos son más abiertos», apunta Genovés, que envidia de los británicos su gusto por el arte, algo que, considera, no existe en España. «La cultura española es importantísima, pero desde la guerra civil estamos viviendo un terror artístico: no solo no se ayuda al arte, sino que se le castiga. No entiendo de otra manera medidas como el 21% de IVA cultural. ¡Pero si así te cargas el arte y recaudas menos! En diez años, nos podemos quedar sin galerías en España y si la cultura no recibe ayuda, no habrá artistas», denuncia Genovés, que reclama un pacto para la cultura «que dure tres legislaturas» y pide una cabeza pensante que ponga un poco de cordura en el panorama artístico nacional. «Tenemos las infraestructuras, tenemos museos de arte contemporáneo en muchas ciudades... Pero no nos preocupamos de llenarlos con obras. Con lo fácil que sería trasladar una exposición de un lugar a otro para que más gente lo pudiera ver...».

     TITULO: EL HORMIGUERO MARTES -18- , VIERNES -21- ABRIL -Actriz, empresaria y pionera teatral,. 
  • Actriz, empresaria y pionera teatral,.

    Méndez de Vigo descubre una placa de homenaje a María Guerrero en presencia de Manuela Carmena y de descendientes de la actriz. :: efe
    foto, Méndez de Vigo descubre una placa de homenaje a María Guerrero en presencia de Manuela Carmena y de descendientes de la actriz. 
  • La cultura española conmemora el 150 aniversario del nacimiento de María Guerrero.b Interpretó sobre las tablas a los autores más importantes y después se convirtió en una promotora de éxito a ambas orillas del Atlántico,.

    A punto estuvo el teatro español de perder a una de sus grandes mujeres sin ni siquiera haberla encontrado. El 28 de octubre de 1885, una joven de 18 años llamada María Guerrero debutaba en las tablas. El escenario era el Teatro de la Princesa, y allí tenía que interpretar '¡Sin familia!', del autor galo Hector Malot. La inexperta actriz, que había estudiado en el colegio de San Luis de los Franceses, les había dicho a los productores de la obra que se atrevía a cantar un cuplé en el idioma del otro lado de los Pirineos. Pero cuando le llegó su turno, se quedó en blanco. El público no podía ser más selecto, estaba toda la aristocracia de Madrid, y en medio de este ataque de pánico, María Guerrero se echó a llorar. Paradójicamente, sus pucheros hicieron reír a los espectadores. Eso le dio confianza, levantó el ánimo y comenzó a cantar: recibió una gran ovación, pero nadie sabía que iba a ser la primera de una larga carrera como actriz y como empresaria.
    Las anécdotas que protagonizó a lo largo de su vida esta pionera salpicaron el homenaje que ayer, en la conmemoración del 150 aniversario de su nacimiento, le rindió el teatro español. Los actos principales tuvieron lugar en el teatro que lleva su nombre, el María Guerrero de Madrid, requiebros de la historia, el mismo Princesa en el que debutó y que hoy es la sede del Centro Dramático Nacional, que dirige Ernesto Caballero.
    «Doña María fue una gran actriz y una gran empresaria teatral que supo seguir su vocación y llevar a los actores y a los autores de aquí hasta 'los españoles del otro hemisferio', como decía la Constitución de Cádiz», recordó el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, en un acto en el que descubrió una placa en el Teatro María Guerrero y al que también asistió la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que pidió «identificarse con una mujer de mirada profunda y que todavía está entre nosotros».
    Fue María Guerrero una pionera que se sobrepuso a problemas de salud (un trastorno de ansiedad la alejó de los escenarios durante tres años) y a un primer encasillamiento en las comedias que ella misma se encargó de romper cambiando de compañía en 1890 hasta convertirse en la gran dama de la escena nacional.
    Aun así, en 1892, su carrera dio el salto que necesitaba. Volvió al Teatro de la Comedia como actriz principal, con 'Realidad', de Pérez Galdós (luego interpretó 'La loca de la casa' y 'La de San Quintín', del mismo autor), y llevó a las tablas éxitos del Nobel Echagaray como 'Mariana' y 'A la orilla del mar'. Ese mismo año conoció a Fernando Díaz de Mendoza, dos veces grande de España, un aristócrata que quería ser actor y con el que María Guerrero compartió su otra gran faceta, la de empresaria teatral.
    Nueva forma de gestión
    En 1894 la artista se hizo con la concesión del Teatro Español y tras casarse con Díaz de Mendoza en 1896, implantaron una nueva forma de gestión. Se inventaron, por ejemplo, 'Los sábados blancos', para los que vendían abonos de diez sesiones y en los que se juntaba la juventud madrileña; tanto éxito tuvieron que pronto se dieron en llamar popularmente 'Los sábados milagro', porque todo el que iba salía con novio. En su teatro, también por primera vez, se apagaron las luces durante las funciones y se dio una nueva vida a los grandes del Siglo de Oro con los 'Lunes clásicos'.
    Mientras tanto, la compañía realizó 24 giras por Latinoamérica, aunque tantos viajes dificultaban el cumplimiento del contrato de concesión del Teatro Español con el Ayuntamiento de Madrid. Por eso, en 1908, Guerrero decidió comprar el Teatro de la Princesa, entonces el más moderno de la ciudad. Fueron años de gran éxito de público y dedicación, incluso instaló allí su vivienda en 1917, pero las arriesgadas empresas que emprendía el matrimonio (estrenaron en la Manhattan Opera House de Nueva York con entradas al triple de precio que en cualquier otra obra, levantaron el Teatro Cervantes en Buenos Aires) también la hicieron rozar la ruina.
    Sin llegar al extremo de Moliére y morir sobre el escenario, María Guerrero estrenó su última obra, 'La diabla', el 15 de enero de 1928 en su Teatro de la Princesa. Ocho días después, falleció, y su entierro en el cementerio de la Almudena fue uno de los más multitudinarios que recuerda Madrid.


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