BLOC CULTURAL,

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lunes, 1 de junio de 2026

Tierra de sabores - Cocinamos - A bailar verdiales antes de cocinar dos recetas con sabores de Comares ,. / Un trío en la cocina - Bacaladillas fritas ,. / Documentos TV - León XIV convierte el desafío ético de la IA en una cuestión católica,. / Obélix y Astérix - Cine - El especialista ,.

 

TITULO:  Tierra de sabores  -  A bailar verdiales antes de cocinar dos recetas con sabores de Comares ,.

Cocinamos - A bailar verdiales antes de cocinar dos recetas con sabores de Comares,.

Bosco Benítez aprende a bailar verdiales antes de cocinar tortillitas de bacalao con miel de caña y torrijas de naranja. Dos platos del recetario tradicional de Comares, Málaga. 

 A bailar verdiales antes de cocinar dos recetas con sabores de Comares

fotos / ¿Has probado alguna vez tortillitas de bacalao con miel de caña? En Comares saben preparar muy bien la receta. Bosco Benítez se ha desplazado hasta esta localidad malagueña para comprobar si la mezcla de ingredientes dulces y salados proporcionan un plato apetecible. ¡Y el resultado es buenísimo! "Puro vicio", dice el cocinero. ¡Pincha en el siguiente vídeo si quieres ver cómo se hace!

Tierra de sabores, Comares    26/01/25    1024x576
Tierra de sabores: receta de Comares

Aprovechando el viaje, Bosco aprende a elaborar también un postre: torrijas con naranja. Su profesora es Ana, una fiel seguidora de la cocina de toda la vida. Pero no sólo se pone el delantal de "Tierra de sabores", antes el presentador aprende a bailar verdiales. Y conocemos el origen de esta antiquísima manifestación cultural.  

TITULO : Un trío en la cocina - Bacaladillas fritas,.

Un trío en la cocina - Bacaladillas fritas , fotos,.

Ingredientes:

  • 1,5 Kg. de bacaladillas
  • Harina
  • Aceite de oliva virgen extra y sal

Ensalada:

  • 200 g. de calabaza troceada
  • 100 g. de brotes de lechuga
  • 1 bote de garbanzos cocidos
  • 50 g. de pipas de calabaza peladas
  • 12 tomates cherry
  • 1 aguacate
  • 1 cucharada de miel y orégano
  • Aceite de oliva virgen extra, vinagre, sal y pimienta

Elaboración:

Disponer los trozos de calabaza en un cuenco, regar con un chorreón generoso de virgen extra y salpimentar. Mezclar bien, extender en una fuente y cocinar, en el horno precalentado a 180ºC, durante 45 minutos. Por otro lado, limpiar las bacaladillas dando un corte justo por debajo de la cabeza, cortando la espina pero 

 Un trío en la cocina con Gonzalo, Julius y Nicola | El próximo lunes  vuelven Julius, Nicola y Gonzalo con nuevo programa. Estarán los tres  juntos en Un trío en la cocina... |

sin llegar a cortar el pescado por completo y tirar de la cabeza hacia atrás para sacar las tripas. Cubrir con un papel húmedo y reservar al frío. Para la ensalada, disponer las hojas de lechuga en la base de una ensaladera y añadir encima las porciones frías de calabaza asada, los garbanzos cocidos escurridos, las pipas de calabaza, los tomates cherry cortados a la mitad y el aguacate troceado. Para la vinagreta, verter en un recipiente 6 cucharadas de virgen extra, 3 cucharadas de vinagre, 1 cucharada de miel, una cucharada de orégano, sal y pimienta. Mezclar bien y reservar. Finalmente, salar las bacaladillas, pasarlas por harina y freírlas en una sartén con aceite de oliva virgen bien caliente.

TITULO:  Documentos TV - León XIV convierte el desafío ético de la IA en una cuestión católica,.

 

 

Martes - 9 - Junio a las 00:00 horas en La 2,fotos,.

León XIV convierte el desafío ético de la IA en una cuestión católica,.

El mundo tecnológico y religioso acoge el documento con entusiasmo: «Aunque muchos lo hayan dicho anteriormente, hace falta que Roma nos lo recuerde»,.


El Papa León XIV
 
El Papa León XIV.

La primera encíclica del Papa, en la que el Pontífice realiza un alegato firme a favor del control de la inteligencia artificial y de los posibles efectos nocivos que su desarrollo puede tener para la sociedad, ha sido acogida de forma positiva tanto,.

 ‘Magnifica humanitas’ alerta de los peligros de las nuevas tecnologías y del control de una élite que “corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades”. Rechaza la idea de “guerra justa” y pide perdón por la esclavitud,.

 

El título de la primera encíclica de León XIV, Magnífica humanidad (Magnifica humanitas, las dos primeras palabras en latín del texto, como es tradición), ya constituye su programa ante los algoritmos, la inteligencia artificial y una nueva sociedad marcada por la tecnología: reivindica lo que nos hace humanos. Pero más allá de lo espiritual, es un documento potente de evidente carga política, que no oculta cuál es el nuevo adversario que señala la Iglesia: el tecnofascismo en ciernes teorizado por las teorías poshumanas y transhumanas de Silicon Valley y de buena parte de los ideólogos que rodean a Donald Trump. El subtítulo del texto, de 110 páginas, es “Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.

Para el Pontífice, licenciado en Matemáticas, se trata de un nuevo esquema mundial en el que “quien controla la IA impondrá su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas”. “Pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos”, alerta. Por eso llama a los estados a intervenir para establecer reglas, regular la tecnología y la propiedad de los datos.

De la misma manera, a nivel internacional, reivindica el multilateralismo y el papel de la ONU y las organizaciones internacionales. También disecciona los peligros de la IA para el impacto ambiental, en el mundo laboral y en la educación, y por supuesto en su uso en escenarios de guerra. Es más, en una de las muchas alusiones claras a la actual administración de la Casa Blanca, León XIV declara que “hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto”.

Defensor a ultranza del diálogo y de los más débiles, opina que “se necesita una política más presente, capaz de ralentizar donde todo acelera y de proteger los espacios en los que las comunidades pueden seguir participando e interrogándose”. Robert Prevost utiliza el símil de la torre de Babel para describir los riesgos actuales: “La idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos. Este es el riesgo de la deshumanización”.

León XIV, elegido hace un año, optó por ese nombre pensando en León XIII, el papa que inició la doctrina social de la Iglesia con la encíclica Rerum novarum (De las cosas nuevas), en 1891, ante la deshumanización de la revolución industrial y el auge del comunismo. El referente es tan claro que ha firmado su primera encíclica el mismo día, el 15 de mayo, porque cree que el mundo se halla ante un cambio de época similar. Y desde luego, León XIV toma postura de forma contundente, siguiendo la línea de Francisco. Prueba de que es consciente del desafío en marcha y su voluntad de diálogo, Prevost ha asistido este lunes en persona a la presentación del documento ante un auditorio con representantes académicos y diplomáticos. Es la primera vez que lo hace un papa, hasta ahora lo hacía algún prelado destacado en una rueda de prensa.

Es más, entre los ponentes estaba Christopher Olah, de 38 años, ateo y cofundador de Anthropic, una de las principales compañías de IA, pero con un rasgo distintivo: se enfrentó a Trump y se opuso al uso de su tecnología en el Pentágono. En su intervención, ha dado las gracias al Papa y ha admitido que son necesarias “voces morales que los incentivos no puedan doblegar”.

El problema de olvidar la memoria histórica,.

Robert Prevost, que durante meses ha mantenido un perfil bajo y en los últimos meses ha emergido con personalidad propia al enfrentarse a Donald Trump, confirma con este documento que es una figura antagonista de primer orden contra las políticas de la Casa Blanca y el populismo de extrema derecha. Porque, advierte, sin una “reflexión ética y humanizadora, el creciente poder de los sistemas digitales corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades, no menos vergonzosas que las del pasado que hoy deploramos, mientras seguimos presentándonos como sociedades ‘avanzadas’ y ‘civilizadas’”.

El Papa considera que “vivimos en una época de notable ceguera espiritual y cultural”, en la que “un falso pragmatismo invita a cortar las raíces de la memoria (…), creyendo ilusoriamente que las atrocidades del siglo XX ya no pueden repetirse”. “En realidad, las mismas dinámicas resurgen bajo nuevas formas”, alerta. Contra esto, proclama una “civilización del amor” y no perder de vista nunca la humanidad: “Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien”.

León XIV diagnostica con nitidez el efecto venenoso de las redes sociales y los nuevos modos de comunicación, y no tiene ningún reparo en vislumbrar una deriva totalitaria: “La opinión pública se orienta y acostumbra progresivamente a narrativas mediáticas polarizadas, a menudo amplificadas por algoritmos que valoran el enfrentamiento y la oposición. También asistimos a una preocupante pérdida de la memoria histórica. La desaparición gradual de los testimonios directos del Holocausto y de las dos guerras mundiales facilita la reescritura selectiva o distorsionada del pasado, en un clima en el que las noticias falsas y las manipulaciones narrativas empañan las lecciones aprendidas”.

Contra “los extremismos religiosos y el fanatismo identitario”,.

Uno de los fenómenos en marcha que señala es una alianza de nihilismo y pragmatismo: “Los extremismos religiosos y los fanatismos identitarios se alían con un economicismo irracional, mientras que la política recurre con facilidad a la desinformación, a la ridiculización del adversario y a la construcción sistemática de miedos y resentimientos. Así, la diversidad del otro se vive cada vez más como una amenaza”.

Es el primer papa agustino, y en el texto es clara la impronta de San Agustín, la construcción de la ciudad de Dios. En un mundo en el que la cuestión central es la lucha entre el bien y el mal, llama a abrazar lo humano, con todos sus problemas e imperfecciones, y cree en un horizonte de esperanza porque cree que la humanidad también es capaz de hacer grandes cosas. Nunca lo ha hecho, recuerda, sin “resistencias, intereses mezquinos e inercias culturales”. Apunta que “la historia puede cambiar cuando al menos un solo hombre o una sola mujer se toma realmente en serio la dignidad de todos”, y el primer ejemplo que cita, con toda intención, es el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, y a Martin Luther King Jr. El Papa llama a todos a trabajar para “hacer que la técnica crezca sin que se repliegue el corazón”.

“Desarmar la IA”,.

En esta batalla ideológica, el Papa cree que la inteligencia artificial “no es moralmente neutra”, sino que es un arma. Por eso llama a “desarmar la IA (…) sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es solo militar, sino económica y cognitiva”. “Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable. (…) La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”, resume.

En el discurso que ha leído este lunes al final de la presentación del texto, ha subrayado aún más este aspecto. Comparó incluso la IA con la bomba atómica y dijo que debe ser “liberada de las lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión y muerte”. “Al igual que la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común”, ha sentenciado.

El Pontífice también muestra su alarma en el documento por la “normalización de la guerra”: “Cuando se atenúa la memoria histórica y se debilitan los criterios éticos que protegen a los civiles y a los más frágiles, se vuelve más fácil presentar la violencia como necesaria, inevitable o incluso ‘limpia’”. En este sentido, señala que “reaparece la tentación de construir la identidad colectiva contra un enemigo, alimentando narrativas en las que cada uno se presenta como víctima legitimada para la revancha”. “La simplificación en esquemas —‘yo primero’, ‘amigo-enemigo’, ‘nosotros-ustedes’— facilita decisiones, a menudo irresponsables, que minan la confianza recíproca entre las naciones. La fuerza del derecho internacional es así sustituida por el supuesto ‘derecho del más fuerte’”, diagnostica.

El peligro del poshumanismo y las personas “de segunda clase”,.

En el centro de la encíclica, el Papa entra directamente a refutar las teorías de Elon Musk, Peter Thiel y los gurús visionarios de Silicon Valley, el transhumanismo y el poshumanismo. “Aun cuando estas hipótesis siguen siendo en gran parte especulativas, van adquiriendo relevancia, porque modifican el imaginario colectivo y, en consecuencia, orientan las decisiones sociales, económicas y políticas”, advierte. “Si el ser humano es tratado como materia para ser perfeccionada o superada, entonces se vuelve más fácil aceptar que algunos sean considerados menos útiles, menos deseables, menos dignos. En nombre del progreso se puede llegar a pensar en ‘sacrificios necesarios’ y hacer pagar a los más vulnerables el precio de una presunta optimización de la especie”, asegura.

Prevost insiste en que algunas corrientes poshumanistas plantean incluso “la existencia de seres humanos ‘de segunda clase’, al servicio de los intereses de élites que se perciben a sí mismas como superiores: una perspectiva inquietante, más grave aún si se combina con instrumentos tecnológicos que amplían de forma exponencial el poder de control y de selección”.

Pero el Papa va más allá y amplía el análisis con respecto a la explotación mundial, no solo por el impacto ambiental que exigen las nuevas tecnologías, sino por “nuevas formas de esclavitud” y un neocolonialismo “de rostro inédito”. Surge, analiza, por “lógicas de endeudamiento estructural que mantienen a pueblos enteros en condiciones de dependencia”. “Una parte significativa del funcionamiento de la economía digital se sustenta en el trabajo silencioso de millones de seres humanos, empleados en actividades poco visibles pero esenciales: etiquetado de datos, moderación de contenidos —a menudo pésimos— y entrenamiento de modelos. En muchos casos se trata de jóvenes, en su mayoría mujeres, que trabajan duro a cambio de remuneraciones mínimas. (...) No basta con invocar la eficiencia ni con alabar los beneficios de la innovación, si estos se basan en una cadena de explotación que se mantiene deliberadamente oculta”.

En estos pasajes emerge el papa estadounidense que ha vivido media vida en Perú y conoce el sur del mundo. Explica que “las injusticias no nacen solo de decisiones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente”. Por eso pide “recomponer los vínculos rotos y reintegrar al que ha sido excluido, teniendo en cuenta las heridas provocadas por las injusticias: guerras, colonialismo, discriminaciones raciales o de género, violencia contra pueblos enteros y explotación”.

Nuevo colonialismo y perdón por la esclavitud,.

León XIV acusa a un nuevo colonialismo que “no solo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable”. “Territorios enteros, sobre todo aquellos con menos relevancia geopolítica y mayor fragilidad estructural, se ven, en el presente, atravesados por una nueva lógica de extracción: la de los flujos sanitarios, perfiles epidemiológicos, mapas genéticos y datos demográficos”.

Aquí el Pontífice desliza por sorpresa un mea culpa histórico por los errores de la Iglesia católica al permitir la esclavitud: “No podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud”. Precisa que no fue hasta el siglo XIX, de nuevo con León XIII. Por eso, explica, “el recuerdo de la complicidad y la ceguera del pasado ante la injusticia de la esclavitud se convierte para nosotros en un llamamiento a la vigilancia”.

El trato a los inmigrantes, el factor que define a una sociedad,.

El Papa vincula todos sus razonamientos a una especie de prueba del algodón que determina si una sociedad es justa o se ha extraviado: “Un examen decisivo para la justicia social hoy está representado por la condición de los migrantes, de los refugiados y de cuantos son obligados a desplazarse a causa de la pobreza, la violencia, el cambio climático y los desastres naturales. El modo en el cual una sociedad los trata muestra si su idea de justicia está guiada por el miedo o por la fraternidad”.

Aquí Prevost introduce un doble razonamiento, que ya ha ido señalando en el último año: reconocer el derecho a irse, pero también trabajar para que sea efectivo el derecho a quedarse. “La justicia social, en este campo, implica al menos dos compromisos complementarios. Por una parte, proteger el derecho a la esperanza de quien está obligado a partir, garantizándole vías seguras y legales, condiciones de acogida dignas y procesos reales de integración. Por otra, promover también el derecho a permanecer en la propia tierra en paz y seguridad, afrontando las causas profundas que obligan a migrar, incluidas las causas vinculadas a las injusticias económicas y a la crisis climática”.

Viene a decir que en la cuestión migratoria hay dos fallos, en origen y destino, y que ambos deben ser resueltos si realmente se quiere una solución. Por eso, señala que “no es humano un desarrollo que aumenta el consumo de algunos a expensas de costos y heridas en otros, o que relega regiones enteras a roles subordinados, impidiéndoles expresar sus propias potencialidades”. E insiste: “No es verdadero progreso aquello que aumenta el bienestar de algunos degradando los ecosistemas, descargando costos sobre las comunidades más vulnerables o comprometiendo las condiciones de vida de quienes vendrán después de nosotros”.

Hay numerosas llamadas de alerta ante el capitalismo salvaje: “Es necesario recordar que la libertad económica no es absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”. Reclama que el “empleo digno y de valor” es una parte esencial de la sociedad, y no “una variable dependiente únicamente del beneficio”. “Una sociedad justa requiere un Estado presente e instituciones civiles capaces de superar la mera lógica de la eficiencia, orientando explícitamente los recursos, la creatividad y las normas a favor de los más vulnerables”, concluye.

La encíclica hace propuestas incluso en cuanto a política fiscal, pues señala el preocupante aumento de las desigualdades en todo el mundo: “Se necesitan leyes justas e instrumentos de redistribución que corrijan los desequilibrios, incluso mediante sistemas fiscales que alivien la carga sobre los más débiles y exijan más a quienes disponen de mayores recursos”. Y añade: “La fiscalidad, las protecciones sociales y las políticas industriales deben corregir los desequilibrios creados por la concentración de riqueza y poder”.

“La verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder”, concluye el Papa. Es taxativo al denunciar que “quienes disponen de poderosos recursos técnicos y económicos (...) tienen una gran capacidad para provocar cambios culturales y, en última instancia, para convencer a un número significativo de personas acerca de cuál es la verdad sobre el ser humano, sobre el mundo, sobre el sentido de la existencia, sobre la familia e incluso sobre Dios”. Es una clara referencia a la deriva mesiánica en marcha en Estados Unidos, que intenta apropiarse del mensaje cristiano.

Agradecimiento a la prensa por destapar los casos de pederastia,.

El texto da gran importancia a la degeneración de la información pública, que considera deliberada y con un interés político profundo: “Cuando la pregunta sobre lo que es verdadero pierde interés y se impone un pragmatismo que se conforma con lo que parece útil o eficaz, la vida democrática se debilita”. Pide una “ecología de la información” y la necesidad de un “periodismo serio”.

En este punto, el Papa tiene un detalle sin precedentes en una encíclica, el más importante documento pontificio, al agradecer a la prensa su labor en la denuncia de la pederastia en la Iglesia: “Algunos periodistas comprometidos con la verdad han desempeñado un papel fundamental a la hora de sacar a la luz injusticias y abusos. A ellos quisiera reiterar las palabras del Papa Francisco al dirigirse a los vaticanistas: ‘Les agradezco también por lo que dan a conocer de lo que no funciona en la Iglesia, por lo que nos ayudan a no ocultar bajo la alfombra y por la voz que han dado a las víctimas de abusos’”.

Arendt, ‘El Señor de los anillos’ y el ‘Guernica’,.

El Papa, en definitiva, acaba por unirse también a la legión de citaciones de Hannah Arendt, cada vez más actual, y alude a Los orígenes del totalitarismo: “El desinterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo, para el cual, como escribió la filósofa Hannah Arendt, los súbditos ideales no son tanto aquellos ideológicamente convencidos, sino ‘las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, las normas del pensamiento)’”.

En otra de las citas, el Papa tiene su momento pop en una cita de El Señor de los anillos. En realidad, hila muy fino, pues esta novela es un referente de los movimientos de ultraderecha, empezando por la propia Giorgia Meloni, y Prevost subraya que un personaje de Tolkien, “un escritor católico”, describió la responsabilidad de las personas de este modo (no lo cita, pero es el mago Gandalf, según los medios italianos): “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir”.

Hay otras alusiones llamativas, y muy significativas, como cuando señala que la cultura y el arte, “cuando son auténticos, custodian esta chispa, impidiendo la normalización del mal”. Entonces cita tres: “la Novena Sinfonía de Beethoven como deseo de unidad", evidente referencia a Europa; el Guernica "como denuncia de la deshumanización", y la película La lista de Schindler, “como una invitación a no entregar el pasado al olvido”.

Alerta ante el uso del móvil en los menores,.

Hay otros aspectos novedosos y sorprendentes para una encíclica: el Papa advierte del riesgo para los niños de “tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos”. Ve a las familias desbordadas, “les resulta difícil resistir por sí solos al condicionamiento de modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo”, y por eso pide la intervención de las autoridades: “Es necesario oponerse, con decisiones públicas de largo alcance, a los intereses inmediatos de las plataformas —concentradas en pocas manos— cuando estos entran en conflicto con el bien de los menores”.

Prevost también llama a defender la educación pública. Señala como uno de los retos más importantes combatir las “fuertes desigualdades en el acceso a la educación básica y a los estudios superiores”. Para ello, dice que los estados deben invertir los recursos necesarios “para garantizar una educación de calidad para todos, ya sea apoyando adecuadamente el sistema escolar público o sosteniendo a las instituciones privadas”, pero advierte: “Cuando una parte importante de la educación, en varios niveles, se encomienda a instituciones privadas, puede ocurrir que, a falta de un apoyo público adecuado, el acceso a la escuela dependa demasiado de las posibilidades económicas de las familias”.

En todo caso, el Papa ofrece un horizonte de esperanza y de confianza en la humanidad. Como receta, propone cinco vías “de responsabilidad cotidiana y pública”, y enumera: “Desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo”. 

 

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Obélix y  Astérix,.

 
 
 
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 Es doble de acción y, como todo el mundo en la comunidad de dobles de acción, explota, recibe disparos, se estrella, atraviesa ventanas y cae desde las mayores alturas, todo para nuestro entretenimiento. Y ahora, recién salido de un accidente que casi acaba con su carrera, este héroe de clase trabajadora tiene que localizar a una estrella de cine desaparecida, resolver una conspiración e intentar recuperar al amor de su vida sin dejar de hacer su trabajo diario. ¿Qué podría salir bien?,.

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