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miércoles, 3 de junio de 2026

Atención obras - Cine - Luisa Etxenike - Escritora ,. Viernes - 6 - Junio ,./ Detrás del instante - Hambre y conflicto - LYS ARANGO ,. / TARDE DE CINE CON - Los primeros 48 años ,. / Historia de nuestro cine - Cine - Un día perfecto , Viernes - 6 - Junio ,.

 

TITULO: Atención obras - Cine -  Luisa Etxenike - Escritora ,. Viernes - 6 - Junio ,.

 Viernes - 6 - Junio  a las 20:00 horas en La 2, foto,.

 Luisa Etxenike - Escritora,.

«Un heterónimo te permite abordar un nuevo estilo y una nueva personalidad de autora»,.

Luisa Etxenike publica 'Un dedo menos', su segunda novela negra firmada como Antonia Lassa,.

Luisa Etxenike, en el centro de San Sebastián.
 
Luisa Etxenike, en el centro de San Sebastián.

Luisa Etxenike acaba de publicar 'Un dedo menos', que la escritora donostiarra firma como Antonia Lassa. La trama parte del hallazgo de un cadáver en el cementerio de Polloe y cuenta con todos los ingredientes clásicos del thriller. Etxenike ha disfrutado y confirma que habrá tercera novela con su heterónimo, pero antes llegará la próxima firmada con su nombre.

– ¿Qué es 'Un dedo menos'?

– Es la segunda novela negra que escribo con el heterónimo de Antonia Lassa. La primera se desarrollaba en París y esta vez he creado un segundo personaje investigador, una subcomisaria de la Ertzaintza, Emilia Castro Urrutia. La trama se desarrolla en San Sebastián en parte, pero también en otros puntos de la geografía española, como Segovia, Gijón y Madrid. 'Un dedo menos' es un título bastante expresivo porque van apareciendo cadáveres, el primero en el cementerio de Polloe, y a todos les falta un dedo. La trama va a ir desvelando las distintas circunstancias en las que esos crímenes se producen y, al mismo tiempo, a mí siempre me importa introducir otras reflexiones. Y en este caso, sobre el duelo y naturalmente también sobre la violencia. Se va compaginando un lado muy oscuro con un lado más luminoso, que es el que se corresponde con algunas de las relaciones personales.

– En toda novela negra, el desenlace es clave.

– No podemos desvelar la trama, pero el asesino ha tenido un episodio personal muy traumático, muy catastrófico en su vida y decide vengarse. Es una persona que dice sí a la venganza y la venganza va a determinar sus pasos y sus crímenes. Pero la literatura tiene que ser el territorio de la complejidad. Lo blanco y lo negro muchas veces nos reconfortan porque vemos las cosas claras, pero la literatura tiene que introducirse en terrenos un poco más mestizos, un poco más perturbadores. Me parecía interesante explorar esa impureza de los personajes, sin quitarle la responsabilidad a nadie pero sí tratando de ver zonas un poco más complejas en el interior de cada uno.

– La trama corre muy fácil...

– Eso es fundamental. Aquí se unen tres cosas. En primer lugar, yo tengo una escritura siempre muy esencial, muy breve, que intento que sea muy dinámica en todos mis libros, y Antonia Lassa tiene eso de mí también. La segunda es que una novela negra tiene que poner siempre delante del lector un señuelo para continuar a la siguiente escena o episodio. Es consustancial a la novela de suspense. Y la tercera es que los crímenes se van a producir en un periodo corto de tiempo.

– La historia es rápida, pero sin embargo todo parte de un pasado bastante lejano.

– El hecho que va a ser el trampolín de la trama de la novela es un suceso del pasado y que hayan transcurrido años permite ver hasta qué punto ese hecho traumático ha habitado a ese hombre, le ha ocupado su vida. Casi podríamos decir que la ha sustituido.

– Las víctimas intentan ser personas nuevas, pero no lo consiguen. Les atrapa su pasado.

– Ese es un punto muy importante, porque cómo han rehecho su vida o cómo no la han podido rehacer crea también su personalidad, su actitud moral ante la vida.

– ¿Qué busca al escribir como Antonia Lassa y no con su nombre? ¿Más libertad? ¿Otra mirada?

– Te da todo eso, te da la posibilidad de otra exploración sobre la propia escritura, otro estilo y, en este caso, también otro género. Estoy terminando otra novela con mi nombre, pero quería una aventura, un nuevo género, un nuevo estilo, incluso una nueva personalidad de autora, para poder explorar desde ángulos distintos. En un mundo en el que la literatura se está metiendo mucho en el mundo interior, en cuestiones como la autoficción, la novela negra es un género que se echa a la calle y plantea miradas sobre la sociedad y el presente.

– ¿Le permite decir cosas que igual no diría de otra manera?

– Se pueden y se deben decir cosas distintas porque estás en un entorno también literario y estético distinto. Al crear otro personaje que no ve las cosas como tú y no las escribe como tú es una aventura. Quiero tener un agradecimiento a la Editorial Nocturna, puesto que llego yo con la idea de escribir bajo otro nombre que no existe y ellos me apoyan, asumiendo el riesgo.

– ¿Antonia Lassa tiene alguna obra más en el cajón?

– Más que en el cajón. El martes mismo terminé un borrador de lo que será el siguiente libro de Antonia Lassa. Ahora hay que dejarlo reposar y retrabajar algunas cosas. Vuelvo al detective Albert Larten, de París, y tengo que compatibilizarla con los proyectos de Luisa Etxenike. Abruma pensar que tienes que estar escribiendo en dos líneas, y sin embargo es en un sentido también liberador.

– ¿Luisa Etxenike le corrige mucho a Antonia Lassa?

– Mi amiga Txani Rodríguez lo expresó una vez muy bien. Me dijo 'no se parecen, pero Antonia Lassa te lee'. Me parece natural, porque a determinadas cosas de mi idea de la literatura no quiero renunciar.

– ¿Qué está leyendo ahora?

– Cosas muy distintas. Voy a tener el gusto de conversar con la escritora portuguesa Lidia Jorge y estoy releyendo toda su obra, que es absolutamente extraordinaria. Podría recomendar cualquier libro, quizá el último que se acaba de reeditar, 'El día de los prodigios', pero también 'Misericordia', el anterior, o algunos de mis favoritos, como 'Estuario', o 'La costa de los murmullos'. Estoy con una lectura lenta de una recopilación que se ha hecho de todos los poemas que Hugo Wolff musicó y para mis cursos acabo de preparar 'Houris' de Kamel Daoud.

– Escribe novelas y otros géneros, da cursos, tiene presencia en prensa... ¿El intelectual debe intervenir en la vida pública?

– Esa es una pregunta muy importante. Va a depender también de qué contexto te toca vivir. Yo he hecho la mayor parte de mi trabajo en prensa, como columnista de opinión, y desde luego como escritora durante los años del terrorismo etarra. Rodeada de aquello, de aquel horror, la interrogación es: qué voy a hacer yo, qué puedo hacer yo frente a esto. Eso ha hecho que yo creciera como escritora.

– Esto enlaza también en el sentido de la tradición francesa, muy cercana para usted.

– Eso, más que incluirme, me formó. Yo era muy pequeña y ya sabía quién había sido Émile Zola con 'J'accuse…!', probablemente el fundador de la figura del intelectual moderno. He sido muy camusiana también. A mí, desde luego, me ha formado. No digo que sea la única manera de entender las cosas, pero es la mía. Vivimos en un mundo muy difícil, pero creo que tenemos que distinguir el deterioro de la vida política, evidente en todos los países, de la pujanza de la vida cultural y de la vida intelectual, y todavía se encuentran espacios en nuestros países, en nuestra Europa y en otros lugares, donde el debate de ideas, respetuoso, fértil, es posible. Sigo escuchando y sigo agradeciendo cuando del otro lado me encuentro con cosas que me ayudan a comprender y a encontrar el sentido.

TITULO:  Detrás del instante  -   Hambre y conflicto - LYS ARANGO ,.

 Miércoles -  10  - Junio a las 20:00 horas en La 2 / foto,.

  Hambre y conflicto - LYS ARANGO ,.

 

 La Yacumama, guardiana del agua, madre de la anaconda en lengua kichwa, habita el río y lo ordena: atrae los peces, forma los remolinos, exige que se pase en silencio y con respeto. A su lado, una imagen del doctor José Gregorio Hernández, médico de los pobres, al que se reza de noche para sanar a los enfermos.

TITULO:TARDE DE CINE CON - Los primeros 48 años ,.

Los primeros 48 años,.

El Pequeño Cine Estudio fue alumbrado poco antes de las elecciones del 77. Su creador, Pepe Gago, repasa su historia,.

Pepe Gago, propietario del pequeño Cine Estudio de Madrid @ Gonzalo Pérez
 
fotos - José Gago, propietario del pequeño Cine Estudio de Madrid ,.

Cumplen 48 años, pero tendrían que ser prácticamente cincuenta. «Podríamos haber inaugurado año y pico antes», explica José Gago a LA RAZÓN. «Tras la muerte de Franco tuvimos problemas. Los cines dependían de la Dirección General de Seguridad: había que llevarles los carteles para que dieran el visto, bueno o malo, porque, antiguamente, eran de material inflamable. Sin embargo, en aquellos años, y debido a la situación de incertidumbre, nadie tomaba responsabilidades», añade.

Hablar del Pequeño Cine Estudio, y charlar con su creador, José Gago, supone recibir una muy amena, y a pie de calle, lección de historia y cine. Abrió sus puertas el 9 de junio de 1977: menos de una semana antes de celebrarse las primeras elecciones democráticas desde la Segunda República, y de las que salió victorioso Adolfo Suárez. Muchas cosas acababan de nacer en aquella nueva España. Y entre ellas, una nueva forma de ir al cine. Por supuesto, Gago no olvida la película que proyectaban en aquellos días claves de la Transición. Su título, «La perla de la corona» (1972). Una cinta polaca, ambientada en los años veinte, que narraba la huelga de un grupo de mineros ante el inminente cierre de su mina. Gago no la eligió por motivos políticos... pero le trajo problemas. «Visioné un montón de películas y esta es la que más me gustó. Pero hubo gente que debió confundir la ‘‘perla de la corona’’, con la Corona de aquí. Tuvimos un altercado y vandalizaron la cartelería».

Merece la pena que retrocedamos más en el tiempo: años cuarenta, localidad de Navalperal de Pinares (Ávila). El pequeño Pepe crece entre proyectores y fotogramas. Su padre era propietario del cine de la localidad. «No quiero compararme, pero fui como el niño de ‘‘Cinema Paradiso’’ (1988)», dice, en referencia a Totó, el protagonista de aquel célebre filme italiano, cuya vida gira en torno a un pequeño cine siciliano de barrio.

Viaje a Londres y Nueva York,.

Ya con 22 años, José se fue a Madrid a estudiar. Sin embargo, lo que tuvo claro desde el principio es que quería, y tenía, que emprender. A esa edad, puso en pie una «sala de pruebas cinematográficas» en la calle Carretas. «Eran unos cines en miniatura, de unas veinte butacas, donde se proyectaba todo el cine a un nivel profesional: para los que querían comprar y los que querían vender». Paralelamente, trabajaba con los laboratorios cinematográficos Arroyo, en Pintor Rosales. Y después, tras viajar a Nueva York y Londres, le deslumbró una luz: la de las «salas underground». Cines pequeños, al margen de los «blockbusters», para un público no «palomitero» y con inquietudes por propuestas más experimentales. «Tenía que traspasar esa idea aquí», dice.

Fue así como Gago se convirtió en uno de los empresarios de salas de cine más importantes de entonces. Llegó a manejar más de una treintena entre Madrid y Ávila. Entre otras innovaciones, introdujo la primera «lámpara de Xenon», que estabilizaba la corriente eléctrica y la luz, evitando problemas en la proyección tales como chispazos y fogonazos.

De este modo, Gago dirigió cines ya extintos, como los Luchana o los Minicines Fuencarral. Sin embargo, de todos ellos, hoy sólo queda un superviviente: el Pequeño Cine Estudio, en la calle Magallanes 1, distrito de Chamberí.

Para que se hagan una idea del menú, esta semana, entre otras películas, se ha proyectado desde cine español de estreno («Los bárbaros», «Amores brujos»...) a cintas surrealistas de centroeuropa (la checoslovaca «Las margaritas», 1966), pasando por la ya nombrada, y «semiautobiográfica», «Cinema Paradiso». Sin embargo, si se animan a pasarse por el Pequeño Cine Estudio, deben tener en cuenta una serie de peculiaridades que lo diferencian con cualquier otra sala madrileña. Primero, su ubicación. «Estamos ocultos», explica Gago. Y así es: hay que cruzar un estrecho callejón para poder llegar a la fachada principal. «El primer lugar que busqué es donde estaba el antiguo cine Alphaville [hoy los Golem, en el entorno de la plaza de los Cubos]. La compañía Vallehermoso, que entonces era dueña de la plaza de los Cubos, me ofreció un pequeño local sobre los cimientos del Pequeño Teatro. Este estaba dirigido por José Carlos Plaza y fue muy revolucionario entonces, pero les habían cerrado el local», explica Gago. Le vio posibilidades: desarmó lo que quedaba del teatro, respetando, eso sí, ese «pequeño» en el nombre del nuevo cine.

Acto de homenaje, el jueves de la semana pasada, por los 48 años del cine
 
Acto de homenaje, el jueves de la semana pasada, por los 48 años del cine,.

Sin palomitas,.

Segunda peculiaridad: no se venden palomitas. Así, como suena. «Es cine en estado puro. Y hay que verlo como lo que es: cine». Eso incluye, por supuesto, la versión original con subtítulos. Y, por muy poco, nos quedamos sin mencionar una tercera peculiaridad. Hasta fechas muy recientes, aún mantenían esas entradas «rompibles» de antaño, lo cual servía a los acomodadores para llevar el control del público. «Nos obligaron, por ley, a cambiar a una apertura automática», explica Gago. Y es que antes era así: el cine solicitaba un número de entradas al Ministerio de Cultura, este las encargaban a una imprenta y, finalmente, le eran entregadas al cine. «Después de romperlas, echábamos en un botecito la mitad con la que nos quedábamos y, al final del día, las contábamos».

Hay varios hitos que podemos apuntarle al Pequeño Cine Estudio. Por ejemplo, fueron los primeros en estrenar «El acorazado Potemkin» (1925), una de las cumbres no ya de la cinematografía rusa, sino de la historia del cine. Fue un éxito absoluto. «Contactamos con uno de los ‘‘niños de Rusia’’», explica Gago, en referencia a uno de los numerosos pequeños españoles evacuados a la antigua Unión Soviética durante la Guerra Civil. «Volvió a España ya como funcionario ruso y le encargaron distribuir aquí el cine de su país. Y, dentro de un ciclo de cine soviético, tenía ‘‘El acorazado Potemkin’’». Tal era el impacto de esta película, que, entonces, muchos estudiantes de cine querían «subir a la cabina» para ver cómo su autor, Serguéi Eisenstein, había montado determinadas secuencias.

Pero el principal logro del Pequeño Cine Estudio es que es la sala de versión original (VO) más antigua de la capital. «Los distribuidores ‘‘clásicos’’ despreciaban la V. O. Ahora, casi todos los cines ponen alguna película en versión original o recurren a los clásicos». De hecho, y «según me confesó uno de sus propietarios», los actuales cines Verdi de Bravo Murillo tuvieron parte de su inspiración en el Pequeño Cine Estudio.

Hemos mirado 48 años atrás en el tiempo. ¿Podemos mirar otros 48 hacia el futuro? Actualmente, el cine lo lleva su hija Natalia. Gago mientras, «sobrevuela» por ahí y mira «si las cosas funcionan». «Me sigue gustando estar presente».

Hoy, la actividad de los cines se ha diversificado. Ya no sólo se proyectan películas: se retransmiten conciertos, se utilizan como auditorios, se alquilan para eventos de empresas... No esperen eso del Pequeño Cine Estudio. Gago comenta que fue él, en el cine Luchana, el primero que llevó a cabo una transmisión en directo del tradicional concierto de Año Nuevo. La experiencia fue muy buena, pero no lo hizo más. «Aquello desdibujaba lo que es un cine».

«Si yo desaparezco y mis hijos quieren seguir con el cine... ya lo veremos. Esto es amor a algo, al cine, que lo llevo dentro, en la sangre. Y me gustaría que me sobreviviera», concluye.

De Led Zeppelin a «Cantando bajo la lluvia»,.

►Como corresponde a un cine de la singularidad del Pequeño Cine Estudio, muchos de sus éxitos no están vinculados a los estrenos. Una de las películas que tuvo una acogida «impresionante» fue «The Song Remains the Same» (1976), el documental-concierto de Led Zeppelin filmado en el Madison Square Garden en 1973. «Tan grande fue aquello que, para que lo vieran todos los que no habían podido entrar, abrimos la salida de emergencia», recuerda José Gago. En general, los musicales siempre han tenido éxito en el cine de Magallanes. Tal fue el caso de «Cantando bajo la lluvia» (1952), un clásico infalible. Pero también funcionaron a las mil maravillas directores italianos como Federico Fellini, del cual se proyectó «Amarcord» (1973), y Bernardo Bertolucci. En el caso de este último, la elegida fue la muy política «Novecento» (1976). «Era una película de cuatro horas. El éxito es que dábamos las dos partes con una sola entrada, y la gente lo vio como un regalo». Por último, el ciclo dedicado al alemán Rainer Werner Fassbinder fue otro de los «tesoros» que los cinéfilos recibieron con los ojos bien abiertos.

 

TITULO:  Historia de nuestro cine - Cine -  Un día perfecto    ., Viernes  - 6 - Junio ,.   

 

 Somos cine - Un día perfecto


 

El Viernes   - 6 - Junio ,.  a las 22:15 por La 2, foto,.

 

Reparto ,. Benicio del Toro, Eldar Residovic, Fedja Stukan, Mélanie Thierry, Olga Kurylenko, Sergi López, Tim Robbins,.

 

 En una zona en guerra, en la que los cascos de las Naciones Unidas tratan de controlar la situación, varios personajes viven sus propios conflictos; Sophie (Mélanie Thierry) quiere ayudar a la gente, Mambrú (Benicio del Toro) quiere volver a casa, y Katya (Olga Kurylenko) quiso una vez a Mambrú. Por su parte Damir (Fedja Stukan) quiere que la guerra termine, Nikola (Eldar Residovic) quiere un balón de fútbol, y B (Tim Robbins) no sabe lo que quiere. Un grupo de cooperantes trata de sacar un cadáver de un pozo en una zona de conflicto. Alguien lo ha tirado dentro para corromper el agua y dejar sin abastecimiento a las poblaciones cercanas. Pero la tarea más simple se convierte aquí en una misión imposible, en la que el verdadero enemigo quizá sea la irracionalidad. Los cooperantes recorren el delirante paisaje bélico tratando de resolver la situación, como cobayas en un laberinto.

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