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LA LOTERIA DEL VIERNES - ¿Dónde está Wally? - Decimo loteria dia de San Juan miercoles 24 Junio - Empresa Economía - Malvivir en una habitación , fotos,.
Malvivir en una habitación,.
El alto precio de la vivienda dispara la precariedad bajo techo al obligar a miles de familias en Euskadi a convertir un cuarto alquilado en su hogar,.
Los últimos informes de las entidades sociales que trabajan con colectivos en riesgo de exclusión revelan que los altos precios del mercado inmobiliario también castigan las economías de las clases medias. Las empujan en muchos casos a los márgenes de la pobreza al consumir buena parte de sus contados ingresos en el pago de la vivienda, aunque mantengan una vida aparentemente convencional gracias al trabajo. La dificultad para acceder a un piso
en condiciones ha agravado la precariedad bajo techo, un fenómeno creciente en Euskadi y que afecta especialmente a personas vulnerables como son las comunidades de inmigrantes que buscan un mejor porvenir dentro del sistema. Pero no solo ellos. Cada vez son más las familias que se ven obligadas a hacer su hogar en una habitación alquilada dentro de una casa.
En realidad, a malvivir aunque sea temporalmente hasta regularizar su situación o mejorar su capacidad de gasto con una mayor estabilidad laboral. En cualquier caso, el problema se complica cuando hay hijos en la unidad de convivencia. En estas condiciones residen 4.000 personas en Bizkaia, de las que al menos 400 son menores de edad -concentrados en Bilbao, según las estimaciones de Cáritas-. Mientras, la modalidad de vivir en renta se impone en el mercado de alquiler libre en Vitoria -la obra social Berakah atendió en 2025 a 140 personas por su «inestabilidad residencial» en la capital alavesa,.
Una familia recluida en un cuarto en alquiler, por el que paga por término medio algo más de 400 euros al mes, afronta graves limitaciones para tener una vida plena como otros vecinos. Para poder cocinar, descansar sin hacerlo hacinada o para que sus hijos dispongan de unas mínimas condiciones para el estudio y la higiene. Las situaciones de marginación van en aumento en nuestra sociedad, a pesar de que las cifras macro de la economía parezcan decir lo contrario con más de un millón de cotizantes y el paro mantenido a raya en el País Vasco. La proliferación de bolsas de pobreza es visible no solo en el creciente número de hogares organizados en una habitación en alquiler, sino en otras actividades cotidianas: las vacaciones -un tercio de las familias en España no pudo salir ni una semana en 2025 por falta de dinero- o la preparación de la comida diaria -la nutrición de 50.000 personas al año en Euskadi depende del reparto del Banco de Alimentos-. La desigualdad también se ataja desde el acceso a la vivienda.