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martes, 27 de enero de 2026

MAS QUE COCHES - Porsche Cayenne, la idea «fuera de la caja» de Wendelin Wiedeking ,. / Para Todos La 2 - Un reconocimiento que fortalecería la democracia ,. / Gigantes de La 2 - Óscar Reyes ,. - Jueves - 5 - Febrero ,. / ¡ Atención obras ! - Cine - Últimas palabras para despedir a un padre,.

 

TITULO : MAS QUE COCHES - Porsche Cayenne, la idea «fuera de la caja» de Wendelin Wiedeking,.

 

 

Porsche Cayenne, la idea «fuera de la caja» de Wendelin Wiedeking,.

 El primer Cayenne nace en 2002, entre reticencias de fanáticos del 911 y dudas de dirigentes de la marca

fotos - El primer Cayenne nace en 2002, entre reticencias de fanáticos del 911 y dudas de dirigentes de la marca ,.

A mediados de los años 90, Porsche vive un momento complicado, de esos en los que hace falta dirigentes que, como dicen los anglosajones, «think outside the box», que «piensen fuera de la caja», que rompan con lo establecido, con lo convencional.

Y es ahí donde entra en juego alguien excepcional como el ingeniero Wendelin Wiedeking, nombrado director general de Porsche en 1993.

Wiedeking revolucionó Porsche, desde la planificación de nuevos modelos, a los procesos de producción, pasando por implantar una nueva estrategia de marca. Y acertó, convirtiendo a la marca en el fabricante de automóviles más rentable del mundo, multiplicando por diez sus volúmenes de producción en quince años, y sin traicionar sus raíces.

El Boxster, lanzado en 1996, sería un primer y gran paso para que Porsche saliera de esta crisis. Sin embargo, el icónico 911 y el nuevo modelo de motor central por sí solos no podían asegurar el futuro de la compañía. En secreto ya se trabajaba en «el tercer Porsche», mucho más que un nuevo modelo, pues lo primero que hubo que definir, o más bien, elegir, era el segmento en el que se quería a entrar. Y ahí es donde nacerá un automóvil que encarna la esencia de la revolución de Wiedeking, el Cayenne.

Pensando en USA…, y en Asia

El mayor mercado de Porsche, en ese momento, era el norteamericano. Allí los vehículos tipo todoterreno o bien SUV, estaban de moda así que se había decidido fabricar un vehículo todoterreno en lugar de la inicial idea que era una «minivan». En este cambio influyó el importador de la marca en Estados Unidos. Además, Wiedeking tenía la vista puesta en el floreciente mercado asiático…

Wendelin Wiedeking, detrás de la sonrisa amable, voluntad de hierro y capacidad de cambio,.

Desde el principio, las ambiciones eran altas: Porsche no solo quería desarrollar un SUV que reflejara el carácter deportivo distintivo de la marca, sino también competir con sus principales rivales en el segmento todoterreno, como el Range Rover, capaz de servir de día para ir a cazar o tirar de un remolque de caballos, y por la noche llevar a sus ocupantes a la ópera.

Esta tarea se llevó a cabo en colaboración con Volkswagen como parte de un proyecto interno denominado «Colorado», anunciado oficialmente en junio de 1998: el Porsche Cayenne y el VW Touareg compartirían una plataforma común. Porsche se encargó del desarrollo de la plataforma compartida en Hemmingen

La Fortaleza de Hemmingen

A diferencia de los demás modelos de Porsche, el Cayenne no se desarrolló en Weissach, sino principalmente en Hemmingen. Con una población de 8.000 habitantes, esta ciudad se encuentra a medio camino entre el Centro de Desarrollo de Weissach, fundado en 1971, y la sede central en Zuffenhausen.

Hemmingen albergaba unas instalaciones de 3.800 metros cuadrados que incluían una antigua planta de ensamblaje de ordenadores. En 1997, se instaló un nuevo equipo compuesto por 260 ingenieros de Porsche y 40 de Volkswagen. No había ningún cartel de la empresa que indicara quién trabajaba allí, y había pocos vehículos Porsche en el aparcamiento: el entonces jefe de la línea de producto, Klaus-Gerhard Wolpert, había encargado a sus ingenieros que condujeran los SUV de la competencia para hacerse una idea de la tarea que les aguardaba. Quienes conducían un Porsche podían aparcarlo en un garaje cerrado contiguo, oculto a miradas indiscretas, junto con los prototipos del proyecto Colorado.

 
Hasta su presentación, Porsche cuido mucho ocultar el desarrollo del Cayenne  ,.

El edificio de tres plantas era tan seguro como anodino: las ventanas de las oficinas tenían espejos y todo el terreno estaba vallado. Guardias de seguridad atentos registraban a cada visitante, que debía ser recibido por su contacto de Porsche, y nadie podía explorar las instalaciones de Hemmingen sin supervisión. Al fin y al cabo, era el lugar donde se desarrollaban simultáneamente dos innovaciones revolucionarias bajo la más estricta confidencialidad: el primer SUV de Porsche y un nuevo sistema de trabajo.

Porsche y Volkswagen: cometidos diferentes

A pesar de una arquitectura idéntica, cada fabricante utilizará inicialmente sus propios motores y definiría sus propios ajustes de chasis. Si Porsche diseñó la plataforma, Volkswagen aportó su experiencia en producción a gran escala. Ya en 1999, Zuffenhausen optó por el «Hecho en Alemania» y construyó una nueva planta de producción en Leipzig, inaugurada oficialmente en agosto de 2002. Por su parte el Touareg de Volkswagen del Cayenne, se fabricó en la planta de VW en Bratislava, Eslovaquia. La carrocería pintada del Cayenne también provenía de Bratislava, mientras que el ensamblaje final se realizaba en Sajonia.

La primera generación contaba con dos motores V8. En el Cayenne S, un motor de 4,5 litros totalmente nuevo producía 340 CV y 450 CV para el Cayenne Turbo, con la misma cilindrada.

Dos versiones iniciales, ambas V8 4,5 litros: atmosférica de 340 CV, y turbo de 450 CV  ,.

El Porsche Traction Management (PTM) distribuía la fuerza motriz por defecto en una relación 62:38 entre los ejes delantero y trasero. Además, la tracción era variable gracias a un embrague multidisco y, en caso necesario, podía generar cualquier relación de potencia entre 100/0 y 0/100 entre las ruedas delanteras y traseras. En todoterreno, el conductor también podía usar una caja de transferencia de reductora. Un sistema de bloqueo longitudinal completo impedía el giro de las ruedas, incluso al despegar brevemente del suelo.

Equipado con estas características, desde las primeras pruebas de desarrollo, el primer todoterreno de Porsche demostró ser tan capaz como sus competidores de fuera del asfalto.. Además, el Cayenne de primera generación también fue el primer Porsche en incorporar el nuevo PASM (Porsche Active Suspension Management). Ofrecido junto con la suspensión neumática, regula continuamente la fuerza de amortiguación e incorpora las condiciones de la carretera y el estilo de conducción del conductor del Cayenne en sus cálculos. Fuera de carretera, el vehículo contaba con otra gran ventaja: la suspensión neumática. Gracias al control interno de la altura de la suspensión neumática, la ya impresionante distancia al suelo de 21,7 cm con un chasis convencional podía aumentarse a 27,3 cm. A principios de 2006, Porsche optimizó el rendimiento en carretera con el lanzamiento del primer Cayenne Turbo S, que despertó gran interés por su entonces excepcional potencia de 521 CV gracias a su motor V8 biturbo de 4,5 litros.

Poco después de su estreno mundial en el Salón del Automóvil de París en septiembre de 2002, el Cayenne se convirtió en un éxito mundial y superó de inmediato las expectativas de ventas. Y eso lanzamiento no estuvo exento de controversias. Por un lado, de los puristas para quienes fuera del 911, nada era Porsche. Por otro lado, quienes criticaban falta de prestaciones…, demostrando que no habían conducido un Cayenne.

Poco importaría. Inicialmente, se previó la entrega de 25.000 unidades anuales…, y durante los ocho años de la primera generación, se vendieron 276.652 vehículos, con un promedio de poco menos de 35.000 vehículos al año.

Al volante del Cayenne más potente de la historia

Y hoy nos hemos puesto al volante del actual Cayenne Turbo E-Hybrid Coupé que, con 739 CV, es el Cayenne más potente de la historia. Para alcanzar semejante nivel de potencia, y a la espera de la próxima generación del Cayenne, que llegará este año, 2026, anunciada como 100 % eléctrica, el SUV alemán sigue utilizando un motor V8 biturbo.

El actual Cayenne Turbo E-Hybrid Coupé, un gigante de 739 CV  ,.

Este motor biturbo de 4.0 litros y 599 CV está respaldado por un motor eléctrico de 176 CV, alimentado por una batería con una capacidad bruta de 25,9 kWh que se puede recargar en una toma de corriente estándar. Cuando esta gran batería está completamente cargada, puede recorrer aproximadamente 80 km en solo eléctrico, hasta una velocidad de 135 km/h. Y lo más importante, este Cayenne presume de un par máximo combinado de 96,8 mkg. Según el fabricante, este Cayenne Coupé Turbo E-Hybrid alcanza una velocidad máxima de 295 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 3,7 segundos. Una cifra que coincide con la sensación que se obtiene al pisar a fondo el acelerador…, y estamos hablando de un automóvil de 2670 kg.

Pero más allá de las cifras, hablemos de sensaciones al volante. Unos pocos kilómetros son suficientes para acostumbrarse a sus 4,93 metros de largo, 1,98 de ancho y 1,66 de alto. Una vez «asimilado» esto, el SUV alemán responde instantáneamente a las órdenes del conductor. Para perfeccionar su equilibrio, el vehículo se apoya en una serie de sistemas de vanguardia y altamente sofisticados, incluyendo la suspensión neumática adaptativa de dos cámaras (de serie) y el control de vectorización de par (de serie). Nuestro modelo de prueba incluso se benefició de la dirección trasera y las barras estabilizadoras activas electromecánicas (opcionales). Estas son características importantes, incluso esenciales, para quienes quieran apreciar plenamente la impresionante maniobrabilidad del Cayenne.

Porque, como probablemente habrán deducido, este SUV, equipado así, no solo se mueve, sino que literalmente salta de una curva a otra. Y a la hora de frenar a fondo, no se acobarda. Cuenta con enormes discos (420 mm delante; 365 mm detrás) accionados por pinzas de diez pistones delante y cuatro detrás. La guinda del pastel es que, tras una serie de frenadas fuertes, el sistema no muestra el menor signo de debilidad, haciendo honor a la reputación de Porsche en este aspecto. Y si queremos aún más, hay un paquete que incluye frenos carbocerámicos, acompañados de escape de titanio, y llantas específicas de 22 pulgadas.

Interior del Cayenne Turbo E-Hybrid Coupé  ,.

El sistema de propulsión también nos impresionó por su suavidad de funcionamiento. La transición entre los modos eléctrico e híbrido nunca interrumpe la experiencia de conducción. El motor y la transmisión funcionan a la perfección, y las ocho marchas cambian con suavidad y rapidez. Además, sus pasajeros sin duda apreciarán la excepcional insonorización del habitáculo y el excelente confort que ofrece la suspensión adaptativa.

El primer Cayenne nació en 2002. En los inicios, no solo muchos Clubes Porsche y los fanáticos acérrimos del 911 albergaban reservas sobre el proyecto del SUV, sino también mucha gente dentro de la empresa. En todos los niveles, desde los operarios de la línea de montaje hasta los jefes de departamento, había empleados que criticaban la decisión estratégica de la empresa. Pero Wendelin Wiedeking no se equivocó al pensar «fuera de la caja».

TITULO: Para Todos La 2 - Un reconocimiento que fortalecería la democracia ,.

 Un reconocimiento que fortalecería la democracia ,.

Acceda al discurso completo de Su Majestad el Rey Felipe VI, que ha pronunciado esta mañana en el Palacio Real durante el acto de imposición del Toisón de Oro,.

MADRID, 21/11/2025.- El rey Felipe VI, durante su discurso en el acto de conmemoración del 50 aniversario de restauración de la monarquía, este viernes en el palacio Real en Madrid. La reina Sofía, el expresidente del Gobierno Felipe González y los padres de la Constitución Miquel Roca y Miguel Herrero reciben este viernes de manos del rey Felipe VI el Toisón de Oro, la más alta distinción que concede la Casa Real española y cuya historia se remonta a casi 600 años. EFE/JJ Guillén POOL
 
fotos - Acto central de conmemoración del 50 aniversario de la restauración de la monarquía,.
 
 
 

"Este acto que celebramos hoy nos lleva a recordar un tiempo en el que España se abrió al diálogo como camino para construir la convivencia democrática. Es muy importante hacerlo, que recordemos, porque quienes entonces éramos muy jóvenes —yo apenas tenía 7 años— vimos cómo el país empezaba a transformarse poco a poco, gracias a decisiones responsables y gestos valientes, a cesiones de unos y otros. Pero quizás las generaciones que han nacido en una democracia consolidada no lleguen a hacerse una idea de todo lo que implicó dar forma a aquella convivencia, dar cauce a aquel deseo de libertad “sin ira” y de formar parte de la Europa democrática.

Finalizada la dictadura del General Franco en 1975, la firme voluntad de la Corona contribuyó decisivamente a abrir en nuestro país el camino hacia la democracia. Comenzaba, como dijo el Rey Juan Carlos I en su proclamación, “una nueva etapa de la Historia de España”, que debíamos recorrer “juntos”, desde “la paz, el trabajo y la prosperidad fruto del esfuerzo común y de la decidida voluntad colectiva”. La monarquía asumió entonces un papel claramente activo: integró a todos los españoles en un momento determinante y convocó, como afirmó el Rey, a actuar con “generosidad”, “altura de miras” y la voluntad de alcanzar un “efectivo consenso de concordia nacional”. Ese impulso inicial, esencial, hizo de la institución el catalizador clave que permitió encauzar y orientar el proceso de transformación democrática.

En aquel capítulo de nuestra historia la monarquía fue, además, una institución vertebradora y garante de estabilidad. Supo acompañar, con sentido de Estado y compromiso con el bien común, las transformaciones políticas y sociales que, impulsadas por la demanda ciudadana, permitieron instaurar un sistema democrático nuevo, con libertades reconocidas y pluralidad ideológica, con representación, participación y división de poderes; buscando respetar e integrar también nuestra diversidad histórica y territorial. Supo acompañar, en definitiva, un proyecto de país de todos y para todos.

Pero aquel período de cambio, la Transición, no fue un proceso sencillo, ni espontáneo. Fue un proceso paulatino, incierto, con riesgos y abierto en sus resultados, en el que cada paso estuvo precedido por conversaciones, pactos y concesiones. Ese ejercicio de responsabilidad compartida —de conciencia sobre lo que había que evitar—, solo fue posible porque se sostuvo sobre una base firme: el respeto mutuo. En una sociedad marcada por décadas de represión y divisiones, eso fue un gesto político revolucionario.

Aquella generación de la Transición tuvo el enorme valor de asumir su responsabilidad y comprometerse con lo que España necesitaba en aquel momento histórico. Supo conciliar el deseo de cambio con el orden legal existente, encontrando en la reforma el camino hacia la democracia.

Lo que consiguieron no solo fue un logro jurídico y político, sino también cívico y moral: la demostración de que las grandes transformaciones nacionales pueden hacerse desde el acuerdo, la responsabilidad y la confianza mutua.

El mejor legado de aquella generación fue, y sigue siendo, la Constitución de 1978, que consagró nuestra Monarquía Parlamentaria y articuló un sistema democrático plural y estable. Con ella se consolidó la función institucional de la Corona en nuestra democracia. Fue una obra colectiva que permitió que España se reconociera a sí misma como una democracia europea; un gran pacto en el que ningún grupo logró imponer su visión completa porque todos ellos comprendieron que la convivencia exigía ceder algo para ganar un futuro común. Fue una elección pragmática, pero también profundamente moral.

Por supuesto, la Transición no fue perfecta. Pero valorarla solo por lo que omitió sería injusto. En las circunstancias del momento, se hizo lo correcto: se priorizó la reconciliación, la estabilidad y la creación de un marco común, tan necesario.

En tiempos en los que el desacuerdo se expresa con crispación, mirar hacia ese periodo puede servirnos, no para idealizarlo, sino para recordar su método: la palabra frente al grito, el respeto frente al desprecio, la búsqueda del acuerdo frente a la imposición. La democracia no es solo sus formas y procedimientos, sino la búsqueda leal y conjunta de aquello que sirva mejor al bien común.

De entre quienes hicieron posible la Transición, los ponentes constitucionales siempre se refirieron al diálogo como verdadero artífice del cambio:

Gabriel Cisneros recordaba la necesidad “de converger en un punto de entendimiento que hiciera posible la democracia”; Gregorio Peces-Barba ponía de relieve “la gran voluntad por parte de todos de deshacer obstáculos”; José Pedro Pérez-Llorca aludía a la “altura de miras del momento”, mientras que Manuel Fraga Iribarne destacaba que “el protagonismo fue del propio pueblo español, que con un gran sentido común acabó dando, con su ejemplo, la pauta de lo que se debía hacer”. Jordi Solé Tura subrayaba “la necesidad de la política de consenso”. Miguel Herrero y Rod. de Miñón se refería a la Transición como “un giro histórico de gran trascendencia cultural y social mediante la fundación de la convivencia sobre bases democráticas”. Miquel Roca i Junyent resumía el espíritu cívico del momento con una frase que aún conserva toda su vigencia: "Todos teníamos una misma responsabilidad, hacer posible el cambio democrático”.

Un cambio que fue posible gracias a esas y a otras muchas voces que, aún diversas en planteamientos ideológicos, coinciden en algo esencial: la Transición fue un acto de diálogo y moderación, donde la prioridad nunca fue la victoria ideológica, sino el pacto y la convivencia. Ninguno la consideró perfecta, pero todos la defendieron como el mejor acuerdo posible en las circunstancias dadas.

A partir de ahí, y una vez sentadas las bases de la democracia española, incluso con alternancia política, nuestro país comenzó a integrarse de manera progresiva en las instituciones y organismos internacionales de los que había estado alejado durante años. Ese avance, gradual pero firme, culminó con la adhesión a la Comunidad Económica Europea; un hito que simbolizó la plena normalización democrática y el reconocimiento internacional a la consolidación política de un país que, al mismo tiempo, se integró en la OTAN y quiso también impulsar su proyección hacia Iberoamérica, un espacio de afinidad histórica y cultural al que España se incorporó con una decidida vocación de diálogo y cooperación.

En esta proyección hacia el exterior, la Corona aportó la estabilidad necesaria para afianzar la presencia internacional de nuestro país, contribuyendo a consolidar la imagen de una democracia seria, comprometida y confiable, capaz de establecer vínculos duraderos en Europa, Iberoamérica y el Mediterráneo, y abierta al mundo.

Señoras y señores,

Hoy recordamos y rendimos homenaje a aquellos años, a aquel proceso que, aún con sus imperfecciones demostró que creer en un horizonte compartido hace posible llegar a acuerdos de Estado; que la responsabilidad, el respeto, la concordia y el diálogo pueden transformar un país; y que, aun con el vil azote de la violencia terrorista y extremista, ese rumbo no iba a variar. Sus víctimas, caídos por nuestra democracia, por la libertad y el Estado de derecho, nunca deben estar ausentes de nuestra memoria colectiva.

Con la concesión de estos cuatro collares del Toisón de Oro, la Corona quiere reconocer a quienes, desde distintos ámbitos, contribuyeron a que la democracia española no solo fuera posible, sino que se consolidara:

— A los miembros de la ponencia constitucional que hoy pueden recibir nuestro reconocimiento —Miguel Roca y Miguel Herrero—, cuyo esfuerzo de entendimiento, capacidad de diálogo y voluntad de acuerdo fueron decisivos; y, junto a ellos, a los demás ponentes, representados hoy por sus familiares, a los que agradecemos profundamente su asistencia. Entre todos ─con la necesaria colaboración y complicidad de muchos, incluidos sindicatos, empresarios, medios de comunicación y militares─ hicieron posible el gran pacto nacional que dio forma a nuestra convivencia democrática. En un momento decisivo para España, supieron convertir la necesidad de consenso en una auténtica virtud cívica y en una guía eficaz para construir un marco de libertades que ha perdurado durante más de cuatro décadas.

— Al primer presidente cuya elección consolidó la alternancia política, demostrando que la madurez de una democracia se mide por la normalidad con que sus ciudadanos pueden elegir y expresarse libremente en las urnas: Felipe González, quien en el salón de columnas de este Palacio Real firmó hace 40 años el Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas; impulsando tras ese paso decisivo ─y tan anhelado por todos─ una de las mayores etapas de modernización económica, institucional y social del país.

— Y, a mi madre, la reina Sofía, por una vida entera de servicio ejemplar y de lealtad a España y a la Corona, apoyando con convicción al Rey Juan Carlos en su acertada y temprana apuesta por la apertura democrática y las libertades. Gracias por tu compromiso sostenido durante décadas ─todavía hoy─ y ejercido con un profundo sentido del deber. Tu cercanía e implicación en ámbitos sociales, culturales y humanitarios ha contribuido a reforzar vínculos duraderos con varias generaciones de españoles. La figura de la reina Sofía, forma parte también de la memoria afectiva de la España democrática.

Nadie es dueño exclusivo de las virtudes cívicas ni del mérito histórico, pero quienes hoy ingresan en la Insigne Orden del Toisón ofrecen ejemplo de responsabilidad, constancia y lealtad al ideal de una España democrática, plural y europea.

El Toisón de Oro es un símbolo con casi 500 años de historia, pero su vigencia depende de su capacidad para actualizarse con los valores de nuestro tiempo: Hoy se asocia a una Corona comprometida con el servicio a la nación, que fundamenta en ese compromiso su razón de ser, respetuosa y defensora de nuestra Constitución democrática y sabedora de que la confianza democrática se sostiene sobre la ejemplaridad.

Por eso, al cumplir 10 años de reinado, elegí como lema permanente las palabras: “servicio, compromiso y deber”. La monarquía reafirma su sentido cuando la ejemplaridad se traduce en un ejercicio constante de coherencia con los principios y valores de la sociedad a la que sirve. Es así como se dota de significado y fortalece su vínculo de lealtad y respeto con esa misma sociedad.

Señoras y señores , Muchas gracias".

La Corona reitera hoy su gratitud hacia quienes contribuyeron, cada uno desde su responsabilidad, a consolidar la libertad, la democracia y el prestigio de nuestro país. Porque en el reconocimiento a estas trayectorias hay también un homenaje colectivo: el homenaje a una generación que supo anteponer el diálogo al enfrentamiento y el bien común a cualquier otro interés. Ese espíritu —el de la Transición, el del entendimiento— sigue siendo la base más firme sobre la que seguir construyendo el futuro de España.

 

TITULO:  Gigantes de La 2 - Óscar Reyes ,.Jueves - 5 - Febrero ,.

Gigantes de La 2 - Programa de entrevistas, de cincuenta minutos de duración y emisión semanal, para La 2  Jueves - 5 - Febrero , 23:50 de Televisión Española,.

 

 Óscar Reyes ,.

 

 La vida de Óscar Reyes, Machu Picchu en 'Aída', en 2025: su estado actual,  hijo de

 

foto -   Óscar Reyes,.

El espectacular cambio físico de Óscar Reyes, ‘Machu Pichu’ en ‘Aída’: irreconocible 12 años después,.

El intérprete se dio a conocer con pelo largo y algo regordete. Ahora, tiene el pelo corto y se ha dejado el bigote.


Entre los años 2005 y 2014, ‘Aída’ fue una de las series más seguidas y celebradas en la pequeña pantalla dentro del ámbito nacional. Emitida en Telecinco, contó con grandes actores, capaces de interpretar a personajes con los que se ganaron el cariño y el amor de los espectadores. Mauricio Colmenero, Chema, Macu o Lorena García son solo algunos ejemplos de una larga lista en la que también forma parte Osvaldo Witalchoche, conocido popularmente como ‘Machu Pichu’.

Interpretado delante de las cámaras por Óscar Reyes, Osvaldo Witalcoche era un camarero que trabajaba en el ‘Bar Reynolds’, el cual estaba regido por Mauricio Colmenero, quien siempre se refería a él con el sobrenombre de ‘Machu Pichu’. Ese hombre de aspecto latino, pelo largo, moreno y un poco regordete llamó mucho la atención de los miles de espectadores que seguían ‘Aída’, convirtiéndose en uno de los favoritos.

Sin embargo, el final de dicha serie se produjo en 2014, por lo que, en los 11 años que han pasado desde su adiós televisivo, muchas cosas han cambiado. Entre ellas, el aspecto físico de Óscar Reyes, cuya transformación desde que dejase de lado el personaje de ‘Machu Pichu’ ha sido muy destacable.

Cambio drástico

A sus 47 años de edad, el actor nacido en Tokyo y protagonista de largometrajes como ‘Bajo el mismo techo’ o ‘Mañana es hoy’, ha dejado de lado el pelo largo que tanto le caracterizaba en ‘Aída’ para dar paso al pelo corto, al bigote y, aunque en la actualidad no lo sigue tanto, al modo de vida fitness.

Aunque no sea muy activo en redes sociales, Óscar Reyes comparte algunos detalles de su día a día en Instagram, donde aúna cerca de cuarenta mil seguidores, y donde muestra la buena relación que todavía mantiene con algunos de los compañeros con los que compartió escena en ‘Aída’, como Mariano Peña o Canco Rodríguez.

TITULO:  ¡ Atención obras ! - Cine -  Últimas palabras para despedir a un padre,.

  Últimas palabras para despedir a un padre,.

Culpa, llanto y reproches… Así reaccionan sus hijos ante las noticias sobre Logan Roy,.

 Los tres hijos se abrazan ante la noticia sobre su padre.

 fotos - Los tres hijos se abrazan ante la noticia sobre su padre.

Este artículo revela acontecimientos importantes de la temporada 4 de 'Succession'.

El tercer episodio de 'Succession' ha causado un terremoto. Muchos ya reclaman Premios Emmy para todo un reparto que en esta entrega ha demostrado su talento una vez más. Desde que se comunica la muerte de Logan hasta el final del episodio, transcurren 45 minutos en los que una multitud de sentimientos, algunos contradictorios, se agolpan para que todos los personajes queden retratados. Escuchamos varias despedidas: las hay banales, entrecortadas, sinceras, atropelladas y también estratégicas. La fuerza dramática de este capítulo también se debe al equipo de guionistas, con Jesse Armstrong a la cabeza, y al director Mark Mylod.

Heredero por heredero, según el orden por el que se enteran, desgranamos esas reacciones que tan bien ilustran la dificultad de los Roy para expresar lo que sienten.

  1. Roman Roy

    «Perdón, no sé qué decir»

Cuando un ser querido muere repentinamente, uno trata de recordar las últimas palabras que le dijo y puede ser que no fueran las más cariñosas. O aun peor: puede que las dejara grabadas. La última pregunta que Roman Roy (Kieran Culkin) le lanza a su padre vía contestador automático es definitiva: «¿Eres un cabrón?». Minutos después, recibe una llamada de Tom para decirle que Logan está muy mal. Ahí empieza el desconcierto.

Roman es el primero en conocer la noticia, segundos después activa el altavoz y Kendall se une a la conversación. Pero los hijos están en el mar y el padre en el aire, así que hay fallos en la conexión y la información no fluye. Roman entonces pasa por una primera fase de nerviosismo en la que las ideas le fallan («¿Sin corazón se respira?») y las palabras no le salen («¿Tenéis la puta máquina esa?», dice refiriéndose al desfibrilador).

Roman, ante la noticia sobre la muerte de su padre.  

Cuando Tom se ofrece para poner el teléfono junto al oído de Logan, a Roman le cuesta unos segundos entender que le está ofreciendo una despedida. Estas sí serán las últimas palabras, aunque su padre no las vaya a oír. Deambula por la habitación, se va a un rincón y desactiva el manos libres:

«Hola, papá… Espero que estés bien. Tranquilo. Te vas a poner bien porque eres una fiera. Y vas a ganar porque siempre lo haces. Y eres bueno. Eres una buena persona, un buen padre. Eres muy buen padre. Lo hiciste bien… No. Perdón, no sé qué decir».

Le está hablando a la misma persona a la que diez minutos antes le reprochaba haberle manipulado durante toda su vida. Han sido unos segundos de inercia, de hacer el papel del buen hijo, pero Roman no puede continuar. Se deshace del móvil como si le quemara entre las manos y se lo entrega a Kendall. Más tarde, sentado junto a sus hermanos, se preguntará en voz alta si ha llegado a decirle 'te quiero'. «Eso creo», le consuela Kendall, pero sabemos que no lo hizo.

La última reacción de Roman es negar la realidad. Dado que ningún médico ha confirmado la muerte del magnate, para él todavía no está muerto, al menos «clínicamente hablando». Por eso se entiende que ya en el aeropuerto Roman sea el único que suba al avión. Para creérselo, necesita ver el cadáver de su padre con sus propios ojos.

  1. Kendall

    «No puedo perdonarte»

Mientras que a Roman le cuesta lidiar más con la noticia, Kendall (Jeremy Strong) pasa antes a la acción. Al comienzo ambos comparten balbuceos e incredulidad, pero el primer heredero en la línea de sucesión tiene un carácter más pragmático. Kendall insiste en hablar con el piloto, llama a su secretaria para localizar a los médicos y finalmente le pide a Frank que sea sincero y le cuente si Logan está vivo o no. Es capaz de enfrentarse a la verdad. También será él quien salga de la habitación y, aturdido, con ojos llorosos y mocos en la cara, busque a Shiv para darle la noticia.

Cuando llega su turno de despedida, Kendall recibe el teléfono de manos de Roman. En sus palabras hay cariño, pero no hay perdón:

«No te rindas, ¿vale? Te pondrás bien. Que sepas que te queremos, papá, ¿vale? Te queremos. Te quiero, papá. De verdad. Te quiero, ¿vale? Y no pasa nada. Aunque hayas… Yo qué sé. No puedo perdonarte, pero eso. Pero… No pasa nada. Y te quiero».

Kendall, al teléfono para recibir noticias de su padre.

A lo largo del capítulo, poco a poco, Kendall va aterrizando la visión estratégica, llega incluso a pedir perdón por estar pensando en detalles empresariales o logísticos. Llama a la calma y les hace ver a sus hermanos que es un día histórico. Hagan lo que hagan, serán recordados por ello.

Quizá para compensar esa efectividad y 'regalarle' un momento más emotivo, la última imagen del episodio es suya. Le vemos en la pista de aterrizaje, a varios metros del avión, manteniendo esa distancia insalvable con su padre (esté vivo o muerto). El cuerpo de Logan desciende por la escalerilla y Kendall, ahora sí, recibe ese dolor.

  1. Shiv

    «Te quiero, puto...»

Lo primero que Siobhan Roy (Sarah Snook) dice cuando Kendall la busca con la cara desencajada es «¿Mamá?». Él le aclara que no, que el enfermo es Logan. Apenas cuarenta segundos más tarde, Shiv está en una habitación a solas con sus dos hermanos, con la noticia de su padre moribundo y con un móvil en la mano por el que le habla su exmarido.

En un primer momento, le cuesta entender qué está pasando. Les pregunta una y otra vez si ha muerto o no, hasta casi quedarse sin palabras. «Es raro, pero tú háblale», le dice Roman. Muy nerviosa, agitada, con las manos temblorosas, le hace caso:

«¿Papá? ¿Papi? Te quiero. No te mueras, por favor. Ahora no. Te quiero, puto… ¡Dios! No… No tiene perdón lo que… Pero… Mierda. No sé. Te quiero. Y no pasa nada. No pasa nada, papá. Tranquilo. Te quiero. Te…»

Shiv comunica a los medios la muerte de su padre.  

Cuando todos parecen estar digiriendo la noticia a su manera, Shiv les reprocha a sus hermanos no haberla avisado antes, siente que le han robado esos últimos minutos con su padre. Incluso Kerry, la amante de Logan, ha podido hablar más tiempo con él que su propia hija…

Otro momento importante que marca su reacción es su negativa a que el comunicado de prensa sea escrito por terceros. Ella protege el apellido y la presencia de los tres hermanos. La nota es escrita por su puño y letra en un papel que leerá frente a los medios. Estas ya son palabras mucho más meditadas, sólidas. Palabras pensadas para los mercados y no tanto para la persona: «Esta nación ha perdido a un campeón apasionado y a un titán norteamericano. Y nosotros a un padre al que queríamos».

Tras el discurso, Shiv abraza a Tom y esa noche los dos abandonan juntos el aeropuerto. Ella es la única de los tres que no se queda a ver cómo trasladan el cuerpo de su padre. Quizá a Logan no le gustaría el gesto, pero sabe que él ya no puede enfadarse.

  1. Connor

    «Sí, quiero»

La voz de Connor (Alan Ruck) quejándose de «la tarta loca» se cuela en la habitación del duelo por casualidad. De no ser por eso, a saber cuánto tardarían los tres hermanos en acordarse de que, en el fondo, los Roy son cuatro jinetes. Kendall y Shiv apartan a Con de la fiesta para contárselo. «Nunca me apreció» es lo primero que suelta. Lo segundo: «Nunca le hice sentirse orgulloso de mí».

 
Connor con su futura esposa, Willa.

La gran escena de este personaje, al que en el episodio anterior conocimos un poco más, llega con la conversación que mantiene con su prometida Willa. Deben decidir si cancelan la boda, aunque eso implique que nunca llegue a celebrarse. «Mi padre ha muerto y me siento viejo», se sincera él, que siente miedo ante la posibilidad de que ella, años más joven, le abandone.

Connor y Willa se casan, tienen su final feliz. Es una bonita forma de compensar a un personaje eclipsado por el carisma del resto. Para Con, seguir con el enlace es la manera de romper el vínculo con su padre y reivindicarse como un hombre que ya no necesita validación. En su caso, las acciones hablan más que las palabras.

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