BLOC CULTURAL,

BLOC CULTURAL,

lunes, 19 de enero de 2026

España Directo -Economía - Sacyr cae casi un 6% en Bolsa tras vender Manuel Lao su participación por 150 millones de euros ,. / Mi casa es la vuestra - Arantxa Tirado Sánchez ,. Viernes - 23 , 30 - Enero ,. / Detrás del muro - PÁGINA DOS - El guerrero valeriano a la sombra del cerezo, o cómo escribir una novela histórica japonesa desde Cádiz ,. Martes - 20 , 27 - Enero ,. / Cartas de amor - Estrella Morente: “El amor brujo’ podría ser el himno de España”,.

     TITULO: España Directo - Economía -  Sacyr cae casi un 6% en Bolsa tras vender Manuel Lao su participación por 150 millones de euros,.

Sacyr cae casi un 6% en Bolsa tras vender Manuel Lao su participación por 150 millones de euros,.

La constructora sufre una severa corrección por la salida de uno de sus principales accionistas, con un 5,12% de los títulos,.

foto - Manuel Lao en una imagen de 2010,.

Las acciones de Sacyr han sufrido un severo castigo hoy en el Ibex después de que ayer trascendiera la salida del capital de uno de sus principales accionistas, el empresario andaluz Manuel Lao. Desde primera hora los títulos de la constructora han registrado un fuerte desplome, llegando su caída al cierre hasta el 5,95%, cerrando en 3,72 euros frente a los casi 4 euros en los que cotizaban a la hora del cierre ayer.

El duro ajuste sigue a la venta del 5,12% que hasta ahora pertenecía a Lao, por un total de 150,8 millones de euros. Según se lee en la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por Citigroup Global Markets Europe, que en este caso ha actuado como entidad colocadora (intermediario en la venta), la transacción se ha llevado a cabo mediante una colocación acelerada; es decir, priorizando a un grupo de inversores.

Los proyectos que realizará en el sur serán las mejoras de la depuradora de Huelva, la renovación de la desaladora de Marbella y el mantenimiento de varias potabilizadoras en Almería,.

Concretamente, Citi ha colocado a un precio de 3,70 euros por título las 40.763.153 acciones ordinarias que hasta ahora estaban en manos de Nerifan, una sociedad que controla Lao a través del vehículo de inversión Nortia Capital Investment Holding. Es una venta barata, de ahí la corrección observada esta mañana en el mercado, que acerca el precio de cotización al precio de la operación.

Manuel Lao es conocido por ser el padre de la multinacional del juego Cirsa, que en 2018 vendió al fondo estadounidense Blackstone,.

Como ya se ha avanzado, sale de Sacyr el que hasta ahora era uno de sus principales accionistas. Lao es conocido por el gran público por ser el padre de la multinacional del juego Cirsa, que fundó en 1978 en Terrassa (Barcelona) junto a su hermano Joan y vendió cuarenta años más tarde al fondo estadounidense Blackstone. Sin embargo, el empresario sigue vinculado a una infinitud de negocios que incluyen el sector inmobiliario, agricultura, hoteles, banca o capital riesgo. Según se lee en la web de Nortia Capital, entre estas inversiones se cuentan firmas como Merlin Properties, Arcano Partners o los hoteles Pulitzer.

Tras la venta, y según se lee en los registros de la CNMV, quedan como principales accionistas de Sacyr la compañía canaria Disa Corporación Petrolífera, que ostenta un 14,6% del capital; el empresario gallego José Manuel Loureda, que posee el 6,7% a través de la sociedad Prilou; el Grupo Corporativo Fuertes (El Pozo, entre otros negocios agroalimentarios), con un 6,3%; y el fondo estadounidense Rubric Capital Management, que es dueño del 4,43% de los títulos.

TITULO: Mi casa es la vuestra - Arantxa Tirado Sánchez ,. Viernes -  23 , 30 - Enero   ,.

Viernes - 23 , 30  - Enero    a las 22.00, en Telecinco, foto,.

 

 Arantxa Tirado Sánchez,.

 

 

Arantxa Tirado Sánchez,.
Imagen
Cambiar el valor en Wikidata

Aránzazu "Arantxa" Tirado Sánchez (Barcelona, 1978 un politólogo catalán, especializado en Latinoamérica.

Nacida en una familia de clase trabajadora, recibió su doctorado en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y relaciones internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), con la lectura de una tesis supervisada por Nora Sainz Gsell sobre la política exterior de Venezuela bajo la presidencia de Hugo Chávez.

Defensora de la administración del gobierno de Nicolás Maduro en las redes sociales, fue objeto de duras críticas en 2019 tras difundir un video selfie grabado in situ en Venezuela en el que argumentó que en el país no hubo estado de crisis humanitaria,.

 

TITULO: Detrás del muro - PÁGINA DOS  - El guerrero valeriano a la sombra del cerezo, o cómo escribir una novela histórica japonesa desde Cádiz , Martes - 20 , 27 - Enero,. 


PÁGINA DOS -El guerrero valeriano a la sombra del cerezo, o cómo escribir una novela histórica japonesa desde Cádiz ,.

 

Martes - 20 , 27  - Enero a las 22:00, en La2, foto,.

 

 El guerrero valeriano a la sombra del cerezo, o cómo escribir una novela histórica japonesa desde Cádiz,.

 

 El guerrero a la sombra del cerezo, o cómo escribir una novela histórica japonesa desde Cádiz

Hay una pregunta recurrente a la que debo responder en la mayoría de entrevistas: “¿Cómo es que un autor gaditano termina por escribir una novela histórica ambientada en Japón?”. Comprendo la extrañeza del periodista que la realiza, o la del lector que, sin percatarse del nombre en la cubierta, toma el libro de una estantería y tras leer la sinopsis descubre que el escritor no es de Kioto, Osaka o Kanazawa. Es una pregunta, sin embargo, que yo jamás me planteé; ni siquiera se me pasó por la cabeza que alguien pudiera considerarlo peculiar.

Cuando has crecido leyendo las traducciones de Eiji Yoshikawa que Martínez Roca publicara en los 90, cuando en la película fotosensible de tus primeros recuerdos cinéfilos se han grabado, indelebles, aquellos duelos de samuráis imaginados por Akira Kurosawa. Cuando leíste fotocopias fanzineras de los mangas de Kazuo Koike, o cuando, aún en el instituto, descubriste a Yukio Mishima y vislumbraste su desesperación por un mundo que se desvanecía ante sus ojos, o el fanatismo que esa desesperación imbricó entre sus líneas. Cuando has crecido con todo eso, escribir una novela como El guerrero a la sombra del cerezo es lo más natural del mundo.

"Cuando sientes devoción por una época, un personaje o cualquier otro aspecto de la historia, te acercas a ello con la timidez reverente del que se sabe indigno de manipularlo a través de la ficción, temeroso siempre de fracturarlo con tu torpeza."

Carezco del oficio —o el atrevimiento— de esos autores de novela histórica que pueden ambientar sus relatos en cualquier época o país. Soy un impostor, si se quiere, capaz de escribir desde el prisma de otros géneros (el lector que recele puede echarle un vistazo a Hijos del dios binario), pero que no podría abordar un relato histórico alejado del escenario japonés que tan fascinante y evocador me resulta.

Hay quien pudiera pensar que he optado por trabajar con aquello que conozco bien, por no salir de una cierta zona de confort. Pero lo cierto es que, cuando sientes devoción por una época, un personaje o cualquier otro aspecto de la historia, te acercas a ello con la timidez reverente del que se sabe indigno de manipularlo a través de la ficción, temeroso siempre de fracturarlo con tu torpeza. Eso te hace incurrir en una serie de cautelas y obsesiones que, créanme, no facilitan el trabajo creativo.

El guerrero a la sombra del cerezo es, por tanto, la historia de una devoción, pero también la de una obsesión: la de ofrecer a través de una ficción literaria una visión fidedigna del Japón de comienzos del XVII, un país que comenzaba a embocar una paz militar tras más de dos siglos de guerras civiles. Y no me refiero solo a una fidelidad en el contexto histórico que, si me lo permiten, es lo más fácil de lograr; hablo de recrear el costumbrismo de esa época, las vidas cotidianas y la mentalidad de un pueblo japonés con una tradición y un acervo espiritual muy diferentes a los nuestros.

"La manera de confrontar la vida y la muerte, el sentimiento del deber, la dignidad o la concepción del amor de un japonés de la época eran muy diferentes de la forma de ser occidental."

Durante años me pregunté por qué la literatura occidental insistía en ignorar un escenario narrativo tan potente como el Japón feudal. Tenías en un reducido espacio geográfico todo lo que un escritor podía desear para alimentar sus historias: batallas épicas, conspiraciones palaciegas, amores imposibles, caballeros andantes, duelos a espada, revueltas sociales y religiosas… Me exasperaba ese ensimismamiento occidental en lo propio, el hecho de que, cuando un autor europeo o anglosajón decidía escribir una novela sobre Japón, siempre lo hacía apoyándose en una visión externa, vehiculando el relato a través del protagonista extranjero fascinado por el exotismo del país. Una perspectiva narrativa que coloca al lector como espectador de lo ajeno, de lo ignoto, ofreciendo una visión superficial sustentada, a menudo, en los tópicos.

Mi intención (mi atrevimiento) ha sido querer contar una historia 100% japonesa, sin personajes occidentales que condicionaran la visión del lector, pero utilizando las herramientas narrativas que nos son propias, las de la tradición europea de novelas de aventuras y misterio. Como si de un relato de samuráis escrito por Alejandro Dumas o Salgari se tratara.

Fue al ponerme manos a la obra cuando constaté lo que ya sospechaba: la tarea iba a ser abrumadora. Primero, por la necesidad de documentar elementos cotidianos difíciles de contrastar desde aquí (la enumeración es interminable: desde el método para limpiarse los dientes con sal que usaban los japoneses, hasta el detalle de cuánto cobraba una prostituta de río, qué se servía en una posada de la ruta Tokaido o cuáles eran los nombres de pila habituales según la extracción social). Y segundo, porque debía lograr que mis personajes se expresaran y comportaran de forma consecuente. La manera de confrontar la vida y la muerte, el sentimiento del deber, la dignidad o la concepción del amor de un japonés de la época eran muy diferentes de la forma de ser occidental. Quería recrear esos aspectos con veracidad pero, al mismo tiempo, debía hacerlo de modo que el lector los comprendiera, que lograra empatizar e involucrarse con dichos personajes pese al abismo (no solo temporal y espacial) que nos separa.

"Jamás volveré a tener una relación tan prolongada e intensa como he tenido con mi primera novela."

Echando cuentas —ejercicio peligroso—, invertí dos años en documentarme y planificar la novela antes de sentarme frente al teclado, y tres años largos en el proceso de escritura. Más de cinco años en los que prácticamente solo leí sobre Japón y a autores japoneses. Cuando puse el punto y final, comprobé para mi horror que mi estilo había cambiado tanto desde los primeros capítulos que tuve que reescribir la primera mitad del libro casi por completo. Una primera obra, ya se sabe, son dos historias: la que se cuenta y la del autor que está aprendiendo a contarla.

Cuando di mi labor por concluida, comencé a trabajar en mi segundo libro: Hijos del dios binario (Suma, 2016), una ruptura total en cuanto a género, temática y estilo (¿a alguien le extraña?). Al terminarlo y regresar por curiosidad a mi primera obra, descubrí que El guerrero a la sombra del cerezo se podía contar mejor. A ello debía sumarse que mi reciente viaje a Japón me había permitido descubrir varios errores históricos y de ambientación. No me quedaba más remedio que volver a ponerme manos a la obra, dando comienzo un nuevo proceso de reescritura. Como les digo, una obsesión. Jamás volveré a tener una relación tan prolongada e intensa como he tenido con mi primera novela.

No diré que el largo esfuerzo no ha merecido la pena. La novela fue finalista de un gran premio como el Fernando Lara, se ha convertido en la única obra autopublicada en ganar un Premio Hislibris de Novela Histórica y, merced al boca a oreja, es uno de los diez libros más leídos y mejor valorados de Amazon España. Ahora se cierra el círculo: Suma apuesta por publicar El guerrero a la sombra del cerezo en papel, el formato para el que originalmente fue concebido. Quizás en este momento el mercado español sea más receptivo a todo lo que tenga connotaciones japonesas; o quizás el género, el origen o el trasfondo de una historia nunca han sido lo más determinante a la hora de cautivar al público. Las modas existen, es innegable, pero una historia solo apasionará a sus lectores si previamente apasionó al que la contó.

TITULO:  Cartas de amor - Estrella Morente: “El amor brujo’ podría ser el himno de España”,.

Estrella Morente: “El amor brujo’ podría ser el himno de España”,.

 

foto -  Estrella Morente en el Teatro Real de Madrid.

Recién galardonada con la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes, la cantaora granadina se rodeará de orquestación sinfónica los días 24 y 25 de enero para homenajear a Falla en el Festival Internacional de Música de Canarias, que ella califica de “un acto de paz” al servir de puente entre géneros musicales y diferentes generaciones de público,.

Su voz es herencia y futuro del flamenco . Y volverá a sonar, después de que le fuera concedida en diciembre de 2025 la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes, arropada por violines y violas, por flautas y oboes, por el vigor de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, bajo la batuta del británico Karel Mark Chichon, durante la 42ª edición del Festival Internacional de Música de Canarias (FIMC). Una voz, la de Estrella Morente (Granada, 1980), que buscará rendir homenaje en el 150º aniversario de su nacimiento a un compositor que para ella es casi un ser querido; el que, en su opinión, mejor dibuja con sus obras el ADN de la música española: Manuel de Falla. Dos conciertos muy especiales, el 24 de enero en Las Palmas de Gran Canaria y el 25 de enero en Santa Cruz de Tenerife, para una cantaora entusiasmada por participar en un festival que “lleva casi medio siglo haciendo accesible la música a todos los rincones del archipiélago y contribuyendo a la creación de público joven”.

Pregunta: El tenor canario Alfredo Kraus defendía que el flamenco, como arte, compartía raíz con la ópera, que era el bel canto español. ¿Los siente géneros cercanos?

Respuesta: Mi padre lo llamaba “el canario doble”, a Kraus. Tenían una relación entrañable. De admiración. Y tuve la fortuna de casi estrenar, cantando con mi padre, ese maravilloso auditorio con el mar de fondo que lleva su nombre en Las Palmas de Gran Canaria. Me unen muchas cosas, a la clásica y a Canarias. Siempre se nos tachó a los flamencos de improvisadores, de artistas que no sabían leer música. Pero mi padre, como Paco de Lucía, terminó aprendiendo solfeo y leyendo partituras en clave de Sol o en clave de Fa. Fue un estudioso de la clásica y eso nos lo inculcó. No estamos tan lejos flamencos y clásicos. Eso creía él y eso considero yo.

P. ¿Qué le gustaba? ¿Qué les ponía?

R. De todo. De coros gregorianos a voces búlgaras. En casa se respetaba y estudiaba mucho la clásica. Nos llevaba a ver ópera al Teatro Real y nos pedía que prestáramos atención a cualquier tema, así fuera la Quinta Sinfonía de Mahler o un romance anónimo. Aprendí que cualquier pieza puede servirme de alimento, y yo he intentado repetir eso con los míos.

Morente evoca recuerdos de infancia, mañanas de sábado y domingo en las que, aprovechando que no tenían cole, su padre, el mito Enrique Morente, repasaba con ella y con sus hermanos Soleá y Kiki las lecciones de piano, en las que sintonizaban la radio o escuchaban juntos a Beethoven, a Schubert o a Bach. “Desde niña, la Callas o Edita Gruberová [soprano eslovaca], o las españolas Victoria de los Ángeles o Teresa Berganza, han sido reinas para mí”.

P. ¿Y hay algún sonido o momento que se le haya quedado clavado desde entonces y tenga pendiente en su carrera?

R. El Adagio de cuerda de Samuel Barber me acompaña desde siempre. Es un réquiem, profundo, triste; no sé por qué, para mí es algo clave, recurrente. No sé en qué momento de mi vida sonará, pero me persigue tenaz y estoy segura de que sonará.

En mi casa, Lorca y Falla han sido como un tío abuelo más

P. ¿Qué significa para una granadina que ya ha rendido tributo a Federico García Lorca encarnar personajes de Manuel de Falla?

R. Podría hablar sobre esto durante horas, días, meses. Me sucede con Falla como con Federico. Son creadores que se han colado dentro de mi piel; en mi casa, son como dos tíos abuelos más. Si yo tuviera que definir musicalmente a España, y fíjate que uno podría decantarse por [Enrique] Granados, por [Isaac] Albéniz, incluso por cualquier tema de mi padre, pensaría en él; yo creo que nada describe España como El amor brujo.


P. ¿Por qué?

R. Porque en El amor brujo está todo. Las cuevas del Sacromonte, tan cerquita de mi casa; ahí están nuestros cielos y mares, la tierra, nuestros monumentos, la magia y la brujería, el fuego fatuo, los toros, nuestros caballos, los monumentos. Es romántica y tenebrosa, enamora, asusta. Hay pasajes que, por mucho que escuche, no dejan de asombrarme y enloquecerme.

Morente se detiene en un fragmento conocido como El romance del pescador, no tan llamativo a priori, dice, más nostálgico, pero de una belleza de un calibre insólito, a su juicio. “Hay muchas obras que han tratado de las esencias de España, pero ninguna como esta. Creo que estaríamos todos de acuerdo: en vez del que hay, el himno español debería ser cualquier pasaje de El amor brujo”.

A la rotundidad de tal afirmación le sigue un segundo de silencio que Morente rompe con otro aspecto que considera crucial de la obra: el libreto es, en realidad, de María de la O Lejárraga: “Al principio lo firmó su marido, Gregorio Martínez Sierra. ¡Qué mutilación! Todavía hoy me debato sobre cuál sería su postura: ¿fue una víctima o lo haría por sentido de la generosidad? ¿Por amor? Cuando lo canto, quiero reivindicar también a todas las mujeres artistas silenciadas de la historia”. En sus conciertos en el FIMC, Morente interpretará también como solista El sombrero de tres picos, otra de las cumbres del compositor gaditano, un músico que, según la cantaora, goza de un crédito mayor en el extranjero que en su propia tierra, algo que la entristece y que le da pie a su siguiente reclamación: “Me cuesta mucho trabajo aceptar el pesimismo que impera aquí. En España andamos a rebosar de talento”.

P. ¿Y qué opina entonces de la apuesta del FIMC por juntar a lo mejor de la escena internacional con el talento local? ¿Y de su vocación de arraigo al territorio?

R: Soy flamenca, andaluza, y voy a cantar con una orquesta clásica en Canarias. Estos conciertos son un acto de paz, en tiempos donde esta no tiene buena prensa. Lo que lleva todos estos años ocurriendo en Canarias, así sea acercando a los vecinos de La Graciosa o a los grandes auditorios todos estos géneros de música, sirviendo de puente, es una maravilla. Yo también quiero contribuir a este acto de fe, a este encuentro también con las nuevas generaciones. Lo que hace este festival debería imitarse en Extremadura, en Andalucía, en Baleares, en Cataluña… Es un ejemplo, y estaría muy bien que todas esas cabezas pensantes que nos gobiernan tomaran una postura así de clara por la cultura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario