BLOC CULTURAL,

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domingo, 25 de enero de 2026

La Hora Musa - Max Richter (Noches del Botánico) ,. Martes - 3 - Febrero ,. / Cachitos de hierro y cromo - La emotiva ceremonia de Beth Gibbons (Noches del Botánico) ,. Martes - 3 - Febrero ,./ Locos por las motos - MotoGP -Tosha Schareina, el valenciano con apellido alemán que busca ser el heredero de Marc Coma en el Dakar,.

 

 TITULO: La Hora Musa  -  Max Richter (Noches del Botánico) ,. Martes - 3 - febrero ,. 


 'La Hora Musa', presentado por Maika Makovski ,a las 22:55 horas, en La 2 martes - 3- Febrero ,   fotos,.

  Max Richter (Noches del Botánico),.

 Max Ritcher

  Max Richter piano ,.

El coqueto y cuidado entorno universitario donde se celebran las Noches del Botánico de la capital se antojaba un escenario perfecto para disfrutar del extraordinario compositor Max Richter. No tengo costumbre de acudir a demasiados conciertos de música clásica contemporánea, pero el autor de Sleep (15), una de las obras capitales de los últimos años en sus ocho horas de duración –no dejen bajo ningún concepto pasar el visionado del documental dedicado a tamaña maravilla- era uno de esos nombres obligados a la hora de acudir a su remanso de belleza y paz como en su momento lo fueron Ólafur Arnalds, Dustin O’hallaran con su maravilloso proyecto A Winged Victory for the Sullen o William Basinski interpretando The Disintegration Loops en el marco incomparable del Auditori de Barcelona.

En esta ocasión, el alemán se hizo acompañar por un quinteto de cuerda compuesto por dos violines, dos chelos y una viola, con él mismo al piano y teclado. El concierto, como él mismo se encargara de explicarnos, se compondría de dos partes con un descanso entre ambas. La primera dedicada a la interpretación de su último trabajo, In a Landscape (24) mientras que la segunda supondría el rescate de una de sus obras más celebradas, The Blue Notebooks (04), que hace poco cumplía sus veinte años de existencia.

Un recinto completamente lleno y con todas las localidades de asiento se dispuso a sumergirse en escrupuloso silencio para atender a las evoluciones sonoras que se abrían paso entre un inevitable ruido constante provocado por las chicharras cantando desde los árboles, lo que terminaba de aportar la guinda a su reciente obra que, curiosamente, explora las interacciones entre la naturaleza y la mano del hombre. Esta primera mitad del viaje podríamos catalogarla como serena y meditativa, en búsqueda constante de una belleza transparente no demasiado escorada hacia la conmoción emocional, si acaso más hipodérmica en su culminación con “Movement, before all  flowers”.

 

TITULO: Cachitos de hierro y cromo -  La emotiva ceremonia de Beth Gibbons (Noches del Botánico) ,. Martes -  3 - Febrero  ,.  

   El martes - 3 - Febrero  a las 22:30 horas por La 2, foto,.

 La emotiva ceremonia de Beth Gibbons (Noches del Botánico),.

La emotiva ceremonia de Beth Gibbons en el Botánico - Revista Ladosis

No hizo falta más de una hora y quince minutos para que Beth Gibbons pusiera a flotar a todos los privilegiados presentes en el Botánico. Cuesta creer que no se haya puesto el cartel de “sold out” a un concierto que desde que se anunció ya sabíamos nos iba a remover hasta las lágrimas.

Con Portishead en hibernación desde hace ya demasiado tiempo (su última serie de conciertos data de 2014 y 2015 y su más “reciente” eslabón discográfico sigue siendo Third de 2008), Beth finalmente cristalizó en 2024 sus muchas inquietudes acumuladas en Lives Outgrown, una de las grandes joyas de la década.

El disco contó con la inestimable ayuda de James Ford y Lee Harris (ex Talk Talk y .O.Rang), creando un intrincado entramado instrumental que se antojaba complicado de llevar al directo. Pero Gibbons lo ha logrado de una manera notable, acompañada por siete músicos de altísimo nivel que ayudan a que cada tema tenga su propia personalidad, bajo la conducción de la emotiva voz de Beth.

Quizá por lo complejo de los arreglos de cada tema y lo exigente del performance el repertorio alcanza solo los 75 minutos, aunque la audiencia -claramente conocedora y amante de su obra- aceptó con agradecimiento el ofrecimiento, setlist que incluyó dos temazos de la recordada colaboración con Rustin Man (Paul Web) de 2002, Out of Season, y otras dos de Portishead, una cantidad adecuada para no convertir esta etapa actual tan personal en algo meramente nostálgico. Los cuatro temas del pasado, funcionaron como recordatorio de quien es y de dónde viene Beth.

¿Qué decir de la banda? Siete músicos sorprendentemente versátiles, especialmente el pulpo todoterreno Howard Jacobs, quien rodeado de xilófono, timpani, clarinete bajo, vibrafón, saxo, flauta, tin whistle, gong y diversos instrumentos de percusión, algunos de los cuales activaba con pedales, fungió como especie de hechicero.

La pareja a nuestro lado derecho, Emma Smith (violín, coros y ocasional guitarra) y Richard Jones (viola, coros y guitarra eléctrica) fue clave en el sonido pastoral pero también dramático y explosivo.

Sophie Hastings funcionó a la perfección en la batería, recreando todos los ambientes rítmicos creados por Lee Harris y también de los temas ajenos al disco; Eoin Rooney en las guitarras eléctricas y acústicas y el bajista Tom Herbert, ubicados al costado izquierdo y casi al borde del escenario, proporcionaron una base sólida para el resto, sumando estupendos coros; mientras que el teclista Jason Hazeley, ubicado al medio justo detrás de Beth, se encargó de los colchones sonoros, varios solos y de llevar el peso melódico.

Beth apareció en escena junto a los músicos, sin artificios, tímida y natural como es ella, sin una vestimenta especial sino cómoda. Y de inmediato se hizo el silencio. Todo el botánico suspiraba y como quien acepta de buena gana participar en una ceremonia, un silencio colectivo convertido en signo de respeto y admiración, permitió a Beth total concentración.

Beth Gibbons es una cantante especial y única. Mientras canta se cuelga del micrófono y de ahí no se mueve. Su voz es exquisita, evocadora, envolvente, telúrica en ocasiones, melancólica casi siempre. Entre estrofas da la espalda, se encorva, se ensimisma, se deja llevar por sus músicos.

Las luces cálidas, nunca agresivas, ayudaron a crear la atmósfera de intimidad, mientras que la sutil bruma combinada con los colores de las luces, la envolvía dándonos la sensación de estar frente a una sacerdotisa que nos hablaba y reflexionaba sobre su vida, los dolores, las pérdidas, los amores y desamores, la ansiedad, los cambios físicos y otros aspectos existenciales.

La prístina guitarra acústica anunciaba “Tell Me Who You Are Today”, a la que se unía la batería tocada con mazos. No es casual que esté ubicada al principio ya que Beth utiliza la primera frase para desarmarnos y dejarnos entrar en su mundo: ““Si pudiera cambiar la forma en que me siento / Si pudiera hacer que mi cuerpo sanara / Libre de todo lo que escucho en el interior”.

El acento acústico continuó en “Burden of Life”, con gran presencia de viola y violín,  y entonces “Floating on a Moment” nos envolvió sin remedio. La audiencia en pleno entró en sintonía absoluta.

Siguió “Rewind”, uno de mis temas favoritos de Lives Outgrown por el carácter de dosificado frenetismo. Por primera vez Jones mutaba a la guitarra eléctrica para aportar ruidismo controlado, mientras las percusiones se desbocaban y frenaban el ímpetu. Magistral


Luego “For Sale” nos introdujo ciertas sonoridades orientales. Una pieza de carácter folk que sirvió de preámbulo a uno de los momentos más emotivos: “Mysteries”, pieza que forma parte de aquel disco con Rustin Man que en su momento -2002- ponía a Gibbons de nuevo en el mapa tras varios años de silencio.

Lágrimas rodaron por muchas mejillas y suspiros se oyeron aquí y allá. ¡Que capacidad la de Beth para desarmarnos con esa parte final en la que vocaliza como en un lamento alejada del micrófono! ¡Parecía un Theremin!

Y tras ese performance saludó por primera vez repitiendo varias veces en español, “muchas gracias”.

TITULO:  Locos por las motos - MotoGP  - Tosha Schareina, el valenciano con apellido alemán que busca ser el heredero de Marc Coma en el Dakar,. 

Tosha Schareina, el valenciano con apellido alemán que busca ser el heredero de Marc Coma en el Dakar,.

El de Honda busca ser el primer español en conseguir el touareg en la categoría de motos desde 2015,.

Tosha Schareina, a su llegada al campamento durante la etapa maratón
 
foto - Tosha Schareina, a su llegada al campamento durante la etapa maratón,.

Tosha Schareina tiene una misión. Después de su segundo puesto del año pasado, solo le queda subir el escalón más difícil, el que lleva directamente a la gloria del Dakar. A los 30 años quiere su primer touareg y convertirse en el heredero de Marc Coma, el último español que se impuso en el desierto sobre dos ruedas. Fue en 2015 y desde entonces, el que más lo ha intentado ha sido Joan Barreda, al que este mítico rally siempre le volvió la cara y le negó el triunfo. Ahora es Schareina el líder de la armada española en motos, con permiso de Edgar Canet, que en su segunda participación y con solo 20 años quiere acortar los plazos lógicos sobre la arena.

Valenciano de padre alemán

Schareina, aunque su nombre no lo deje ver, es valenciano de nacimiento y la nacionalidad de su padre, alemán, es la que explica el origen de su nombre y su apellido. El de Honda ganó ayer su segunda etapa consecutiva en este Dakar para colocarse colíder en la clasificación y demostrar que su candidatura al título es sólida.

No es fácil repetir victoria parcial en esta prueba porque al ganar te toca abrir pista al día siguiente y ahí viene el problema, porque eres el primero en llegar a las trampas y además la navegación se complica al no poder seguir a nadie. Tosha dio una lección en los 417 kilómetros cronometrados con un tiempo de 4h31:56, logrando su segunda victoria consecutiva y asumiendo el liderato de la clasificación general, aunque empatado a tiempo con su compañero de equipo Ricky Brabec.

Etapa maratón

La etapa tenía el truco de que no había asistencia al llegar a meta. Es en la modalidad maratón, así que hay que dormir en un campamento en mitad del desierto para continuar al día siguiente en cuanto el sol salga. Schareina supo gestionar la presión y mantener un ritmo sólido hasta la meta, donde aventajó en apenas seis segundos a Brabec y en diez a Skyler Howes, completando Monster Energy Honda HRC su primer triplete del Dakar 2026. «No fue nada sencillo. La consigna era liderar desde el inicio hasta el final, y lo conseguimos. En el kilómetro 200 me alcanzó Ricky Brabec y compartimos los últimos 200 kilómetros juntos. Ha sido complicado, más de lo que me esperaba», decía Tosha en meta, cansado pero sonriente. «Ahora hay que tratar de descansar y dormir bien. En principio todo está bien en la moto», continuaba sobre el hecho de que no pueden recibir asistencia mecánica entre la cuarta y la quinta etapa. Nadie mejor que él sabe que queda mucho, pero su posición es inmejorable, igual que las sensaciones. En 2024, debutó ganando el prólogo y al día siguiente se tuvo que marchar con una muñeca fracturada. En 2025 acabó segundo a pesar de una lesión en la clavícula provocada por una caída. Y el otro día, en su primer triunfo de etapa, se pudo ver la imagen de una fuerte caída junto a un árbol de la que salió ileso.

El Dakar no da tregua, pero por ahora, la misión de Schareina va por buen camino.

Golpe de Lategan en coches

En coches, el sudafricano Henk Lategan brilló en la cuarta etapa confirmando su gran momento al situarse como líder, mientras que los españoles Carlos Sainz y Nani Roma sufrieron al abrir pista. El madrileño cedió 15:53 respecto a Lategan y ahora ocupa la cuarta posición de la general. Nani se queda a 18:36.

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