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TITULO: REVISTA FARMACIA - Al amor por la frustración,.
Al amor por la frustración,.
Una secuencia de la película 'Hannah y sus hermanas'.
fotos / Amores de cine,.
'Hannah y sus hermanas' y la infelicidad,.
Hay
una forma simple de definir a Woody Allen: ha cogido todas las crisis
posibles de una persona media y las ha convertido en obras de arte. En
'Hannah y sus hermanas' lleva este talento hasta cotas difíciles de
repetir. Hay amor, soledad, desesperación, miedo a la muerte... y humor.
Probablemente, sin el humor nadie soportaría ese mundo hipocondríaco y
lamentable de Allen. Y mucho menos, las relaciones conflictivas de
personas que, como afirma el psicólogo y terapeuta Jaime Burque, están
atrapadas «en una búsqueda de la felicidad a lo grande que se ha
convertido en una carga, en una obligación».
La historia de
'Hannah y sus hermanas' –película que ganó tres Oscar en 1987– es una
telaraña de pasiones y frustraciones. Hannah (Mia Farrow) está casada
con Elliot (Michael Caine), que, a su vez, está enamorado de la hermana
de su esposa, Lee (Bárbara Hershey). Ella también siente algo por
Elliot, pero vive con un anciano pintor (Max von Sy¬dow). La segunda
hermana de Hannah, Holly (Dianne Wiest), es un catálogo de fracasos: ha
sido adicta a la cocaína, actriz a la que nadie contrata, empresaria de
'catering' con una socia a la que no aguanta y, sobre todo, una
solitaria incapaz de encontrar el amor. Y ahí está Woody Allen, que
interpreta a Mickey, el exmarido de Hannah, un hipocondríaco en busca
del sentido de la vida que incluso abandona su trabajo tras creer que
padece un tumor mortal.
La
gran historia de amor de este filme se desencadena al final, cuando dos
personajes frustrados como Mickey y Holly superan sus traumas y se
descubren el uno al otro –tras una primera cita de cortarse las venas– y
se casan. Y aquí van un par de guiños para cinéfilos: en la película
tiene una de sus primeras apariciones –ape¬nas unos segundos– Julia
Louis Drey¬fuss, una de las mejores actrices cómicas norteamericanas,
conocida por sus papeles en las series 'Seinfeld' y 'Veep'. Y, además,
la madre de Mia Farrow en la cinta lo interpreta su madre real, Maureen
O'Sullivan, la Jane del Tarzán clásico, el de Johnny Weissmuller. Woody
Allen la representa como una mujer mayor que se niega a asumir su edad y
coquetea con jovencitos, al tiempo que bebe como una adolescente en
pleno botellón.
Porque
toda la película, según afirma Burque, nos habla de la aceptación de
nuestras limitaciones como pasado imprescindible para encontrar el amor,
el talento o la calma. «Estamos ante un universo de personas que se
sienten obligadas a ser felices y dan palos de ciego para ello. Sienten
una obligación, definida por la sociedad, de ser felices de una
determinada manera, a lo grande», asegura. Desde su experiencia como
terapeuta, revela que muchos de los pacientes a los que trata son
«personas que lo tienen todo pero son infelices. Entre otras cosas,
están tiranizados por esa imposición social de alcanzar la felicidad
extrema, cuando a veces lo natural es aceptar que estar triste o
descorazonado es normal».
El sentido de la vida
Mickey, el personaje al que da vida Woody Allen, representa en
este sentido el prototipo de persona que solo aprenderá a vivir dichoso
cuando acepte la muerte. «Tras pasarse toda la película buscando un
sentido a la vida por miedo a morir, se da cuenta de que está dejando
pasar oportunidades y que tiene que aceptar que algún día desaparecerá.
Holly, que se convertirá en su esposa, ha vivido un viaje similar. Tras
unos cuantos fracasos, decide apostar por su carrera de escritora y
olvidarse de caminos que no le conducían a ningún sitio». Hay una frase
que resume esta situación y que pronuncia Allen al comienzo de la trama:
«Esta mañana estaba muy contento pero no lo sabía».
El castigo de la obligación de ser feliz
El
castigo de la obligación de ser felizEl aburrimiento puede ser aceptado
y bueno. Para el psicólogo y terapeuta Jaime Burque, en 'Hanna y sus
hermanas' puede verse a un grupo de personas atrapadas en la búsqueda de
algo que no saben qué es. «Esta es una de las enfermedades de nuestra
época. No sabemos estar tranquilos con nososotros mismos porque nos han
hecho creer que necesitamos alcanzar una especie de felicidad suprema.
Necesitamos estímulos constantes que, en algunos casos, nos imponen
ensimismarnos con el móvil para no enfrentarnos a nuestros
pensamientos».
Somos como somos, y eso es bueno. Los personajes de
la película se ponen en cuestión continuamente y no dudan en afirmar
que la falta de confianza en ellos mismos les lleva a sufrir.
«Cuestionarse a uno mismo es positivo, pero de ahí a convertirlo en una
obsesión hay una gran diferencia. Uno de los grandes logros de la
aceptación es entender que somos como somos», afirma el experto.
El
futuro, ese enemigo. Burque destaca la actitud del personaje
interpretado por Woody Allen: «Se pasa la mitad de la película
imaginándose su muerte y experimentando enfermedades que no padece. Su
visión del futuro es dañina, porque consiste en adelantar males que no
han sucedido»,.
TITULO: CAFE, COPA Y El desafío de la Extremadura rural ,.
El desafío de la Extremadura rural,.
foto / En
el pasado, cada pueblo tenía un médico, hoy la situación es crítica.
Toda Extremadura se enfrenta a una escasez de personal médico, pero la
situación es aún más tensa en las zonas rurales. Una situación que
refuerza la desigualdad de acceso a la atención entre la gran ciudad y
lo rural, donde los retrasos y las distancias para concertar citas se
están alargando.
La vacante comercial, es decir, la tasa de
locales vacíos, alcanza el 10% en los centros urbanos de las ciudades
medianas (frente al 6,6% en promedio a nivel nacional), según cifras del
sector. O sea, calles vacíaS. Estas ciudades medianas (10), de 20 a
100.000 habitantes, representan el 50% de la población extremeña y el
49,3% del empleo (63,3% empresas de servicios), mientras enfrentan
dificultades significativas, especialmente con una tasa de pobreza del
31.5%, contra el 20,7% a nivel nacional. Los empresarios extremeños
deben reclamar urgentemente al Gobierno la creación de un consejo asesor
empresarial debido a esta pandemia.
Las
subvenciones han traído dinero, sí, pero también han implantado en esta
tierra una mentalidad que no trae nada bueno. Y ahora, encima, se
acaban. Los vecinos ricos se van de la comunidad (UK) y los nuevos
vecinos no pueden pagar derramas (Rumanía). Mal asunto.
Los
municipios rurales sufrirán estos recortes de frente. Las nuevas leyes
territoriales se guían por la idea de que 'lo grande es bello' y que
solo las metrópolis son tierras de innovación, lo cual está mal. Esta
creencia y la actual racionalización favorecida por las medidas
recientes, amplían la brecha entre los lugares de poder y lo rural.
Estos desarrollos también contribuyen a reducir las asignaciones
financieras de los municipios pequeños, que se han vuelto desfavorables
para los alcaldes rurales. Las ciudades y el campo deben ser iguales
para formar asociaciones. La «desertificación rural» es, ante todo, la
desaparición, la miseria total.
Camine
por las comunidades rurales y busque cabello que no sea gris. Se
convierte en un verdadero desafío. Por lo tanto, es natural que las
grandes inversiones que necesitan que los clientes sean rentables tarden
más en llegar. Cuando no hay o hay pocos clientes, solo hay unos pocos
proveedores. Ha sido así durante 200 años. Por lo tanto, el discurso de
políticos es deshonesto porque saben muy bien que esta «fractura» solo
puede cambiar si la actividad que crea riqueza vuelve a crecer en los
territorios rurales. Tan pronto como esto suceda, todos se apresurarán a
proporcionar los servicios necesarios.
Las metrópolis que
concentran la riqueza a través de impuestos e instalaciones ahuyentan
los ingresos promedio y se vuelven más pobres. Solo los muy ricos y los
beneficiarios de viviendas sociales terminarán viviendo allí. Los
extremeños en las zonas rurales no son españoles de segunda clase, sino
españoles de pleno derecho, son personas valientes para vivir en
condiciones que a veces son difíciles para trabajar y moverse, pero la
situación actual es problemática porque la gente rural se siente
descuidada en beneficio de las ciudades. Triste España que rechaza en el
olvido y la miseria estas campañas que hicieron su grandeza.
¿Cómo
llegamos aquí? En Extremadura cerramos una escuela en las provincias
porque falta un estudiante, para poder asignar dos o tres maestros para
12 estudiantes en los suburbios. Líneas de ferrocarriles que se están
reduciendo, escuelas rurales que se están cerrando con su procesión de
servicios públicos que también se están yendo, carreteras que se están
deteriorando, hospitales que se están cerrando, una pobreza que existe,
pero difícil de identificar. Si las pequeñas ciudades rurales también
hubieran recibido todos los miles de millones invertidos en los
suburbios en los últimos 40 años, ¡podrían haber lanzado proyectos
importantes para reparar sus centros urbanos a fin de evitar la
desertificación de los habitantes y las empresas!
Como me dijo un
agricultor, al enterarse de que el vagón que viajaba vacío todos los
días iba a ser eliminado «si ya no pasa, cómo sabría qué hora es». Si
las 'pequeñas líneas' ya no son frecuentadas, esta es la consecuencia,
entre otras. La concentración excesiva de poblaciones en las grandes
ciudades es una locura que me recuerda a la Torre de Babel. Como dijo
Alphonse Allais, ya es hora de poner las ciudades en el campo.
TITULO: Documental - La Prórroga,.
La prórroga,.
Queda
mucho camino para descifrar sobre una sociedad que sale, no más fuerte
como dice la publicidad oficial, sino rodeada de inseguridades, de
zozobras en lo económico y de no atreverse a apostar por el futuro,.
foto / La
vida siempre sorprende. Tal vez esa sea la condición consustancial del
existir. Somos pájaros sin alas cuyas rutas de migración no están
definidas y, el llamado destino, en realidad significa transitar por
espacios sin brújulas. Y aceptando todo ello como propio de la condición
humana, si una infección colectiva asola a nuestro mundo, algo no
estrenado en los circuitos neuronales se despierta para ponerse en
marcha. En pocos meses hemos sido testigos de capítulos y escenarios
aterradores. Una guerra civil sin fusiles ni dinamita nos ha cercado y
muchos de los nuestros, de los próximos y de los lejanos, han transitado
de esta vida a la otra, huérfanos de caricias. Fueron trances amargos,
pordioseros de esa mano familiar que clama para sentir los benditos
afectos postreros. Sí, porque cuando lo irremediable llega, cuando la
luz se apaga y el mercurio deja de ser activado por el latido templado
que nos acompañó siempre, se precisa un naroy al que amarrar los
instantes finales.
Para que no nos podamos escapar por la gatera
de la indiferencia, la tragedia se ha domiciliado atizándonos a todos,
al tiempo que un inhabitual destello de solidaridad nos ha hermanado.
Testigos fuimos de un mutismo total en torno al agonizante, tan solo
asistido de lejos por la limosna entintada de un obituario. No sé usted,
amable lector, pero en mí ha aparecido un escozor atizándome al ánimo.
Repaso la nómina de quienes son parte ineludible de nuestra geografía
física y emocional, y compruebo, comprobamos, cómo aquellos que ocuparon
un sitial en nuestro corazón han sido derrotados, por la carencia de un
antídoto de laboratorio, que hubiera achicado la gravedad del drama.
Conozco vecinos que, sometidos al cautiverio, no se han repuesto de esa
quietud de cuartel o de mazmorra, y han continuado paralizados cuando
los barrotes les dejaban salir. Sé, además, los nombres de otros que...
no hablan. Cuando esto escribo Inés Jimeno se despide muda, por el
efecto penitenciario de la pandemia. Es como si su mundo interior
hubiera volado los puentes con el mundo exterior. A todos nos han
alcanzado las noticias. A veces caen los admirados, cercanos o lejanos.
Tengo en mi ordenador correos ¡hola Diego Hidalgo! que pueden
electrocutar la serenidad al narrar su padecimiento por la covid-19. En
estos meses la parca parece haber cambiado la simbólica guadaña por un
estilete invisible para propiciar un adiós sin despedidas. A la cruel
tortura del mal general se le ha añadido un hondo silencio en el alma de
los que se quedan. Y es que esa amarga soledad ha dejado escudriñar un
tañer almohadillado. Miro y remiro. Y no sé definir las claves de
nuestra propia reacción humana. Hemos visto tanatorios improvisados que
alteran la manivela de las imparables cavilaciones. Y funerales donde,
en un luctuoso drama que no sé calificar, se percibía el semblante
extraño de los escasos asistentes. Hay un run-run interno que nos lanza
mensajes difusos. Estas tragedias presentes parecen impropias en un
mundo exitoso en las ciencias, creído de que todo lo puede. Un mundo,
inimaginable hoy, trae escenas nuevas que en nada se parecen a las
tragedias que escribieron los griegos, ni vemos en el recuento literario
de las últimas décadas.
Tengo
la oculta sensación, y así quiero confesarla, que al ver tanto desatino
amargo y amarillo, pareciera como si los que seguimos siendo
espectadores, gozáramos de una prórroga incierta e inquietante. Pues ni
siquiera abriendo las rejas y cerrando las monstruosas morgues, nos
hemos aliviado del todo. Quedan en las retinas, allá al fondo, la visión
patética de un conglomerado de angustias donde las almohadas estaban
fabricadas de témpanos.
Conozco vecinos que, sometidos al cautiverio, no se han repuesto de esa quietud de cuartel y han continuado paralizados
Sostengo un barrunto interno al creer que,
de este trallazo atizado sobre las espaldas del sentir colectivo,
surgirá un campo nuevo para que psicólogos, sociólogos, literatos y
médicos, intenten explicar lo que nos ha pasado a los supervivientes, al
ver cuartearse los cimientos del publicitado Estado del Bienestar.
Queda mucho camino para descifrar sobre una sociedad que sale, no más
fuerte como dice la publicidad oficial, sino rodeada de inseguridades,
de zozobras en lo económico y de no atreverse a apostar por el futuro.
El azote no se ha ido del todo y lo notamos todavía acechar cerca.
Parece como si la fragilidad y el riesgo se hubieran convertido en
compañeros de viaje.
¡Ojalá amanezca pronto!,.
TITULO:
El escarabajo verde -Una historia cervantina,.
Una historia cervantina,.
foto / CADA
vez que leo algo de Cervantes, me trastoca todos los planes columnarios
(de la columna). Tenía yo bien pergeñado el asunto de esta semana, y va
el Manco de Lepanto, ese sí que pasó crisis económicas y de las otras, y
nunca se quejó, y va, decía, y me pone patas arriba lo ideado: un
ensayo sobre cómo los antaño preteridos informadores de la socioeconomía
se han ido adueñando de los medios en general y de la prensa en
particular, de modo y manera que hoy no eres nadie en el mundo del
periodismo si no hablas del estado de la cosa: ruinoso, por supuesto. En
efecto, cuando yo era mozo, había una sección en los periódicos
intitulada 'Economía y Trabajo', que venía en las páginas de atrás,
cerca de los deportes y por ahí. Pues bien, prueba de lo que digo es
que, en estos días pandémicos, la noticia princeps no es la cara A del
virus (contagiados, ingresados, hospitalizados y por ahí seguido), sino
la cara B, o sea, los destrozos que el mismo ha producido sobre el
tejido económico, qué ganas me entran de confinarme de nuevo, no huyendo
del 'corona', no; sino del fin del mundo que pronostican los
informadores de la sección en cuestión que, dado su cariz actual
(anteayer llegó a límites paroxísticos), yo la titularía 'Ruina y Paro',
o 'Hambre y miseria'. O todo junto.
¿Que yo estoy negando el
cierre de miles de empresas? Calla, mujer. ¿Que yo estoy negando que el
paro va a llegar al 30%? Calla, hombre. Yo lo que pretendo es criticar
sañudamente el ensañamiento apocalíptico que ciertos sabios idiotas (no
son incompatibles) trasmiten día sí y día también. Pero no crean que
todos los expertos son cretinos, no. Miren lo que me dijo cuando la
crisis anterior, que tampoco fue manca, uno que era normal: «Mira,
Agapito: los problemas económicos de España son los de un país rico».
¿Es pobre, acaso, la cuarta economía del euro? No busque usted por ahí
fuera: ¡somos nosotros! Pues según los agoreros, somos los más
desgraciados del mundo.
Desocupado
y paciente lector, fíjese si seremos pobres, que miles de mujeres y
hombres provenientes de países opulentos tienen que venir a realizar los
trabajos que los millones de desempleados españoles no pueden hacer,
porque su inanición física se lo impide. Pero no crea usted que está
todo perdido. En contra de lo que piensan los amargados acomodados, hay
un rayo de esperanza. Y aquí es donde aparece la verdadera, veraz y
verídica 'aventura' cervantina (digna de ser glosada por Cervantes), y
que no ha sido recogida por ningún medio de comunicación. Ninguno.
Sucedió no ha muchos días en Almería. Cierto ciudadano del lugar, cuando
se dirigía a cobrar el ingreso mínimo vital, giró sobre sus pasos y se
fue a pedir trabajo a los invernaderos donde trabajan los temporeros.
Por lo visto, para no levantar sospechas, simuló el habla de los
rumanos.
TITULO: Días de cine clásico - Cine - Històries de Filadelfia , , Miercoles -5- Agosto ,.
Este miércoles -5- Agosto a las 22:00
en La 2 de TVE, foto,.
La mansión de los Lord se
prepara para celebrar la segunda boda de Tracy Lord (Katharine Hepburn)
con el rico George Kittredge (John Howard). Para inmortalizar los
festejos una pareja de periodistas, Macauley Connor (James Stewart) y
Elizabeth Imbrie (Ruth Hussey), son invitados especialmente por C.K.
Dexter Haven (Cary Grant), el primer marido de Tracy.
TITULO:
Un
país para escucharlo -El himno libertario de una generación,.
Un país
para escucharlo - El himno libertario de una generación ,.
Este martes 4 de Agosto , a
las 23.00 por La 2, foto.
El himno libertario de una generación,.
Extremadura protagonista,.
'A
cántaros'. El extremeño Pablo Guerrero publicó en 1972 su primer disco,
que lo situó como uno de los cantautores de referencia del panorama
nacional,.
Pablo Guerrero, en uno de sus primeros conciertos.
Tiene
que llover, tiene que llover, tiene que llover» cantaba Pablo Guerrero
(Esparragosa de Lares, 1946) en 'A cántaros' (1972). Es evidente que
mucho ha llovido en este país desde entonces, aunque habría que
preguntarle al propio autor si tanto como a él le hubiese gustado.
El
extremeño había salido a la palestra tres años antes, en el Festival de
Benidorm. Allí ganó el premio a la mejor letra con 'Amapolas y
espigas'. Publicó algunos sencillos más, pero su salto definitivo llegó
con su primer LP, 'A cántaros', en 1972. La canción principal, que en un
primer momento se titulaba 'Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes'
pero que finalmente acabó adoptando el mismo nombre que el disco, se ha
sacralizado como uno de los himnos libertarios de aquella generación
que pedía a gritos la llegada de la democracia.
La
letra es un canto a las ganas de vivir, al anhelo de la vida en
libertad. Empieza igual que su título original: «Tú y yo, muchacha, /
estamos hechos de nubes, / pero ¿quién nos ata? / pero ¿quién nos ata?».
Su fascinación por la poesía desde niño queda reflejada en cada una de
sus composiciones, sin dejar de lado su espíritu crítico. La primera
estrofa termina así: «Que es tiempo de vivir / y de soñar / y de creer».
Eran
los últimos años de la dictadura franquista, y la sociedad lo palpaba:
«Pero tú y yo sabemos / que hay señales que anuncian / que la siesta se
acaba», escribe Guerrero, que apela a estar preparado para esos cambios:
«Ten tu barro dispuesto, / elegido tu sitio / preparada tu marcha». Él
simboliza con la llegada de una tromba de agua la profunda
transformación que necesitaba España: «Y que una lluvia fuerte, / sin
bioenzimas, claro, / limpiará nuestra casa». Por eso tenía que llover,
tenía que llover... A cántaros.
Compositor.
El extremeño Pablo Guerrero recibió un homenaje en 2017 en Cantautaria
II, el Festival de Cantautores de Cáceres. Este
tema, que se convirtió en todo un símbolo de protesta para los jóvenes,
le hizo ganarse un hueco entre los cantautores más importantes de
lengua castellana del momento y le llevó a tocar en el mítico teatro
Olympia de París, donde grabó un disco en directo. 'A tapar la calle',
'Los momentos del agua' o 'Toda la vida es ahora' fueron algunas de sus
siguientes publicaciones. En
el año 2000, recibió la Medalla de Extremadura por parte de la
administración regional como reconocimiento a su extensa trayectoria.
Guerrero nunca olvidó su tierra natal, cuyas raíces están muy presente
en todas sus creaciones.
Con el inicio del nuevo siglo, decidió explorar también su faceta como poeta y publicó varios obras en verso.
31 de diciembre de 1974.
En
2018, este periódico le distinguió como uno de los tres Extremeños de
HOY de ese año, junto a Álvaro Martín y a Ana Peláez, por su encarecida
defensa de la libertad.
En sus últimas apariciones en los medios
de comunicación, el cantautor ha reconocido que, a pesar de que ha
pasado ya casi medio siglo desde su lanzamiento, 'A cántaros' sigue
estando de rabiosa actualidad: la sociedad necesita que siga lloviendo,
aunque ahora las formas de dominación contra las que luchar sean más
implícitas.
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