Cena con mamá - Isabel Manchón García . ,. Viernes -14-Agosto ,. / Imprescindibles' estrena en La 2 - Arroyo también tiene su retablo del 'Divino' ,. Domingo -16- Agosto,./ De seda y hierro - Ni madera ni carpinteros . Domingo -16- Agosto ,./ Noche Sexo -Monica y el sexo - Sangre, sexo y espías en la Medina,.
TITULO:
Cena con mamá - Isabel Manchón García ., Viernes -14- Agosto ,.
Viernes -14-Agosto a las 22:00 en La 1, foto.
Isabel Manchón García,.
«Me sorprendió lo verde que estaba todo porque tenía el concepto de Los Santos Inocentes»
La catedral. La catedral de Plasencia es uno de los lugares favoritos de Isabel.
LA EXTREMADURA DE...
Isabel Manchón García | Interventora de Tejeda de Tiétar y Valdeíñigos,.
Nació
en Albacete, pero terminó en Plasencia en 2002 por amor. Agradece los
inviernos suaves extremeños pero echa de menos los transportes públicos
de los que carece la región. Aun así, ya no se quiere ir a otra
comunidad. –¿Por qué vino a Extremadura?
–Cuando aprobé la oposición de Secretaría-Intervención tuve que hacer
un curso en Madrid junto con los cien que habían aprobado la misma
oposición en España. Nos sentaron por orden alfabético y mi compañero de
pupitre, extremeño, empezó siendo un gran amigo y terminó siendo mi
marido. Cuando tuvimos que elegir destino, solicitamos pueblos de
Cáceres los dos. –¿Qué impresión tuvo cuando llegó?
–Me
llamó muchísimo la atención lo verde que estaba todo, porque tenía el
concepto de Extremadura que reflejaba la película de los Santos
Inocentes, campos secos y llanuras interminables. –¿Cuál es la mayor diferencia que ha encontrado entre el modo de vida de aquí y su lugar de origen?
–La
verdad es que no he encontrado gran diferencia entre el modo de vida de
aquí y el de Albacete. Lo único es que Albacete tiene más de 170.000
habitantes –¿Cómo le recibieron aquí?
–Muy
bien. Mi marido es de Plasencia y tenía muchos amigos, o sea que en
ningún momento me encontré sola. Con el tiempo también hicimos amigos
comunes. Aquí he hecho de esos amigos que son la familia que se elige. -¿Tardó en habituarse a vivir aquí o se adaptó enseguida al ritmo de vida?
–Al
principio fueron muchos cambios de golpe, nuevo trabajo, traslado a 500
km de mi casa, casarme, nueva vivienda... pero la verdad es que
enseguida me hice con mi nueva vida y estaba encantada. –¿Hay algunas costumbres o tradiciones que le hayan llamado especialmente la atención?
–Me
llama mucho la atención que se conserven tradiciones ancestrales, como
el tamboril y la flauta en cada fiesta. Así como fiestas populares como
el Jarramplas de Piornal, en enero, que te traslada a épocas lejanas, y
si estás cerca, te produce una emoción análoga a correr delante de las
vaquillas de mi pueblo. –¿Qué echa de menos en el lugar donde vive?
–Quizá
lo único que echo de menos es tener medios de transporte buenos para ir
a casa. Estaba acostumbrada a coger un tren estupendo en Albacete, ver
una película, y cuando terminaba, estar en Madrid. Desde Plasencia es
una aventura agotadora llegar a Albacete. –¿Cómo ha cambiado su visión de la región?
–No
sabría qué decir, la conozco más y cuanto más conoces un lugar, más
cualidades y defectos puedes apreciar. Aunque la verdad es que casi todo
lo veo con el prisma de lo a gusto que estoy viviendo aquí, –¿Qué es lo que más le conquistó de esta tierra?
–Además
de lo bonita que era, tanto su paisaje natural como sus monumentos, su
gente porque, en general, son amables, abiertos y acogedores, te hacen
sentir en casa enseguida. Siempre digo que si mi marido me dejara, por
causas naturales o artificiales, yo seguiría viviendo aquí. – ¿Suele recomendar a sus familiares y amigos que vengan de vacaciones o a visitar Extremadura? ¿Por qué?
–Continuamente,
por sus paisajes, sus pueblos y ciudades, su gastronomía, fiestas, su
gente. Más la provincia de Cáceres, que es la que más conozco. – ¿Le gusta el clima extremeño?
–El
invierno no es muy extremo, cosa que en mi tierra sí ocurre, pero en
verano, el hecho de que no refresque por la noche (en Plasencia) se hace
durillo. Al principio , todas las noches sacaba una chaqueta de verano,
como en Albacete, a pesar de lo que le chocaba a mi marido, hasta que
me di cuenta de que no era necesario, que era un trasto inútil. –¿Qué destacaría de los extremeños?
–Que
son muy amables, abiertos y acogedores. Los manchegos somos más secos y
me llama, aún hoy, la atención lo cariñosos que son. –¿Qué cree que necesita Extremadura para su desarrollo?
–Quizá
incentivar la industria agroalimentaria porque con todo el potencial
que hay, se podría incrementar dicho sector y no solo vendiendo la
materia prima, sino elaborándola. –¿Los servicios públicos con los que cuenta son suficientes? ¿Y las propuestas culturales y el comercio?
–Pienso
que la máxima carencia está en los medios de transporte. Hay propuestas
culturales muy interesantes y con proyección internacional, como el
Teatro de Mérida, pero no muchísimo más que yo conozca. – ¿Cuáles son sus sitios favoritos de la región?
–Hay
muchísimos, Cáceres capital, cuya zona monumental parece no haber
sufrido cambio alguno en siglos, Plasencia, fundamentalmente su catedral
y la zona de San Nicolás, Trujillo, el paisaje de la Vera me encanta,
las Hurdes y la dehesa extremeña, con los alcornoques recién pelados y
el ganado vacuno, mezcla de rojo, verde y negro, que parece una imagen
de cuadro. –¿Qué rincones recomendaría visitar de Plasencia?
–Fundamentalmente
la catedral , sobre todo la Vieja, y la suerte que hubo de que se
terminara el dinero y dejaran de desmantelarla para hacer la Nueva. En
la catedral Nueva, el coro de nogal, con sus cientos de figuras,
algunas, la verdad es que no muy religiosas. Merece la pena pasar un
buen rato observándolo. Tengo pendiente la visita a la barbacana de la
Catedral. –¿Dónde viajará este verano?
–Este verano iremos a Nerpio (Albacete) pueblo de la sierra a 1.200 m.
de altitud, donde se duerme con manta. Siempre vamos unos días pero este
año procuraremos estar más. Es el sitio de reunión familiar pero mis
padres este año no irán porque les da miedo un posible contagio, una
pena. –¿A qué dedica su ocio?
–Me encanta
viajar, leer, ir al teatro, jugar al pádel... la verdad es que no hay
casi nada que no me guste hacer o intentar, al menos. –¿Suele acudir a fiestas de interés turístico o a acontecimientos culturales?
–Al
Teatro de Mérida suelo ir todos los años desde que vivo en Extremadura y
siempre he disfrutado. Solo el entorno merece la pena y no hay ni una
de las obras a las que hemos ido, que no me haya gustado. Me llaman
mucho la atención las fiestas populares porque mantienen tradiciones,
algunas ancestrales, lo que no ocurre con tanta frecuencia en mi tierra
como, por ejemplo, la Enramá de Pinofranqueado. Tengo pendiente de ir a
los Empalaos de Valverde de la Vera y a los Escobazos de Jarandilla. –¿La cercanía con Portugal es un aliciente? ¿Suele viajar con frecuencia al país vecino? ¿Dónde va?
–Hemos
ido bastantes veces a Portugal: Lisboa, Sintra, Cascais, Oporto,
Figueira de Foz, Elvas, Évora, la zona del Algarve... nos gusta mucho. –¿Qué es lo que más le gusta de la gastronomía extremeña?
–Muchísimas
cosas, además de los embutidos ibéricos y las patatas revolconas, me
enloquece la sopa de tomate. Creo que he probado cuarenta versiones
porque siempre la pido y se hace de formas muy diversas y riquísimas. Y
también me encanta la torta del Casar. –Para terminar, defina Extremadura en tres palabras.
–Espectacular, acogedora y amigable.
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Imprescindibles' estrena en La 2 - Arroyo también tiene su retablo del 'Divino' ,. Domingo -16- Agosto,.
Domingo -16- Agosto a las 21:30 horas en La 2, fotos,.
Arroyo también tiene su retablo del 'Divino'
EXTREMADURA PROTAGONISTA,.
Luis
de Morales. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción posee una
colección compuesta por veinte cuadros pintados en tablas por el artista,.
Patrimonio.Dos cuadros de Morales, divididos por una imagen (obra de Hipólito) en el centro.
Hace
justo dos semanas, se produjo un incendio en la iglesia de San Martín
de Plasencia que dañó el retablo de Luis de Morales que aloja en su
interior. La obra no llegó a quemarse, pero las altas temperaturas
alcanzadas y el humo sí deterioraron su estructura, la pintura y los
dorados, que tendrán que someterse a un trabajo de restauración.
Aunque
parece que finalmente hay motivos para la esperanza, el incidente
podría haber terminado en una tragedia histórica. Existen varios
retablos de Luis de Morales repartidos por la geografía peninsular
(Badajoz, Elvas, Higuera la Real o Évora, entre otros), pero solo dos de
ellos se conservan íntegramente en los lugares en los que fueron
creados: el de la parroquia placentina y otro que se encuentra en la
iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de Arroyo de la Luz.
Es
este último, de hecho, el que está considerado como la pieza más
valiosa del 'Divino', ya que fue realizada durante su etapa más
prolífica y de mayor esplendor. Así fue calificada por el historiador
del arte Juan Antonio Gaya Nuño la década de producción del pintor
comprendida entre 1554 y 1563, cuando confeccionó «lo mejor de la obra
salida de sus manos».
Fue
durante los últimos tres años de ese brillante periodo cuando Luis de
Morales estuvo trabajando en el retablo de Arroyo de la Luz. Allí, en la
localidad cacereña, dispuso de su propio taller en la antigua ermita de
San Blas, hoy convertida en vivienda privada. El 29 de mayo de 1563,
según figura en las actas notariales de la parroquia, se terminó de
completar la obra, por la que el artista cobró 400 ducados.
HOY 12 de septiembre de 1996.El
resultado fue absolutamente majestuoso: veinte cuadros pintados sobre
tableros de pino que representan la historia de la Redención obrada por
Jesucristo. El retablo consta de tres pisos, a los que hay que sumar el
ático y el banco o predela, en su sentido horizontal; y de cinco calles y
cuatro entrecalles en el vertical.
Tanto
la estructura que sustenta la pieza como las imágenes que acompañan a
los cuadros de Morales fueron creados por Alonso Hipólito, un vecino de
Plasencia. Pedro de Aguirre, por su parte, fue el encargado de llevar a
cabo las técnicas de dorado y estofado.
En los años 70 del siglo
XX, el retablo fue restaurado por última vez. También se aprovechó para
hacer una serie de reformas en el templo, que se encontraba en mal
estado y amenazaba con derrumbarse. En 1980, se dotó además al edificio
de un sistema de seguridad para evitar actos vandálicos y posibles
hurtos. Todo ello sirvió para que, al año siguiente, tanto la iglesia
como el retablo mayor fuesen declarados bienes de interés cultural.
Sin
duda, se trata de uno de los mayores patrimonios pictóricos de
Extremadura. Influenciado por numerosas corrientes artísticas, Luis de
Morales creó un estilo personal que ahora se puede contemplar en museos
emblemáticos como el Prado o el Louvre. Fue un artista único y
misterioso, del que aún se discute hasta su lugar y fecha de nacimiento,
pero que desarrolló gran parte de su vida y obra en la región
extremeña.
Arriba,
El retablo de Luis de Morales preside el altar de la parroquia. Abajo, a
la izquierda, estatua de Luis de Morales en la plaza de España de
Badajoz, ciudad donde desarrolló gran parte de su vida; a la derecha, la
iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es uno de los grandes tesoros
de Arroyo de la Luz.
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De seda y hierro - Ni madera ni carpinteros ,. Domingo -16-Agosto,.
El Domingo -16- Agosto a las 20:20 por La 2, foto,.
Ni madera ni carpinteros,.
Que
el mundo no pasa por su mejor momento ya lo sabemos. Y no se trata de
la letra de un tango, ni de un ejercicio de nostalgia del pasado, aunque
cada vez que se reprocha la incompetencia, la corrupción y la cobardía
de los tiempos actuales parece que se elogia indirectamente la honradez,
la laboriosidad y la valentía de los tiempos antiguos. La
covid-19 ha hecho evidente lo frágiles que somos y ya no podemos
aceptar, por muchas promesas y estadísticas que nos muestren, que todo
funciona bien cuando nuestra experiencia diaria nos dice que todo está
empeorando. Comparados con los estragos de esta pandemia, el país, el
lugar y la cama donde duerma Juan Carlos I son pamplinas sin ninguna
relevancia, cuando no una cortina de humo. Ahora mismo, lo grave son los
rebrotes imparables del virus, que nos cogen más cansados y pesimistas
que durante el confinamiento. Ahora mismo no tendríamos fuerzas ni ganas
para salir a aplaudir a los balcones. Hoy cuesta mucho sacar lecciones
positivas de esta experiencia y afirmar que el virus nos hará mejores
ciudadanos, más país, más solidarios. La única ventaja que a uno se le
ocurre es que, al menos, hemos dejado de escupir en la calle: de ser una
grosería ha pasado a ser también un peligro para la salud.
La
economía augura un futuro negro, con cada país gritando ¡sálvese quien
pueda! Cuando se necesitan mascarillas y respiradores no hay
globalización que valga. A la globalización que prometía progreso para
todos, bienestar mundial e igualdad de oportunidades se le ha caído la
careta y ya sabemos que en realidad se trata de la nueva colonización de
los países pobres por los ricos, aunque ahora ya no pretenden
conquistar sus territorios de climas tórridos y llenos de mosquitos,
solo quieren apoderarse de sus mercados. Porque no puede haber libre
competencia entre quienes están desigualmente preparados en industria,
tecnología e infraestructuras antes de comenzar a competir.
Y en
este parón económico será imposible solventar el terrible problema del
paro juvenil y el hecho de que miles de jóvenes son arrojados como
mercancía al mercado laboral como se arrojan lechugas y patatas a la
plaza de abastos, en pública subasta para ver quién da más por ellos,
obligados a ir ramoneando de acá para allá en labores mal pagadas y en
interminables jornadas de trabajo.
Respecto a la situación
española, hay un escepticismo general sobre la capacidad de los
gobernantes. Solo quedan dos estamentos dentro del Estado en los que aún
confía la mayoría de la gente: la justicia –y cada vez menos– y los
técnicos: el sanitario que lucha contra la pandemia, el ingeniero que
construye un puente, el bombero que apaga un incendio en el monte, el
biólogo que analiza las aguas que bebemos.
En el parlamento, la
derecha del PP carece de un líder moderno, carismático y unánime que
seduzca, entusiasme e impida la fuga de votos, y más bien abunda la
figura del Pemán –el peluquero ideológico de Franco– que intenta
redactar un discurso convincente... sin demasiado éxito, visto el auge
con que las tropas de la extrema derecha se lanzan al galope a recorrer
el país y van cazando a lazo a miles de votantes, asustados por la otra
extrema derecha de los supremacismos. En España, las huestes de Abascal
se ven espoleadas por la incapacidad de los demás partidos para resolver
la esclerosis del problema de una Cataluña astillada, para el que no se
encontrará una solución mientras se mire a los catalanes como enemigos y
al mismo tiempo se les exija que sean amigos tuyos.
Enfrente,
tampoco parece factible la estrategia de la izquierda de basar todos sus
méritos en el gasto social, sabiendo de antemano que los presupuestos
no pueden llegar a todos lados, aunque se rompa la hucha a martillazos.
Es su intento de ganar votos, tan necesarios en Unidas Podemos tras su
imparable caída comicios tras comicios. A Pablo Iglesias, cada día más
envuelto en problemas, se le han vuelto en contra su agresividad y su
conocimiento de la dañina capacidad de los megáfonos. Pero al menos hay
que reconocer que se han implicado al entrar en el Gobierno y al
quemarse en la práctica de la política real y en la toma de decisiones,
abandonando la cómoda postura de una izquierda retórica que nunca se
manchaba las manos en la gestión pública, para mantener así la opción de
criticar desde fuera y de reprochar los fracasos argumentando que no se
habían hecho como ellos indicaban.
En este mediados de agosto en
que empezamos a desear que llegue el otoño con una regadera en las manos
para apagar las últimas brasas del verano, con el país devastado por la
pandemia y la economía por los suelos, cuanto más necesarios son el
diálogo y la estabilidad política, más lejanos parecen.
Con la
actual distribución de escaños en el Parlamento, se necesitan al menos
tres partidos para configurar una mayoría responsable que nos saque de
esta catástrofe, dispuestos a trabajar machihembrados para lograr un
poco de estabilidad eliminando los nudos, lijando las asperezas. ¡Pero
ni se ve la madera ni se ve a los carpinteros!,.
TITULO:
Noche Sexo - Monica y el sexo - Sangre, sexo y espías en la Medina,.
El viernes -14- Agosto 0.40 / Cuatro, foto,.
Sangre, sexo y espías en la Medina,.
Fotografía facilitada del escritor Arturo Pérez-Reverte.
Arturo Pérez-Reverte lleva a Falcó, su amoral mercenario, al Tánger de entreguerras en 'Eva', la segunda entrega de la serie,.
«Ni
es una novela políticamente correcta ni lo es su protagonista», reitera
Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) sobre 'Eva' (Alfaguara) y
Lorenzo Falcó. El 'halcón' espía de Reverte se mete en líos y es acosado
por los malos a los que degüella y tortura en el Tánger de
entreguerras, en su nueva novela. El escritor y académico la presentó
ayer sobre el terreno, paseando por las callejas de la Medina, el
puerto, el Zoco chico y sus decadentes cafés y hoteles. Como el añoso
Continental, de 1870, donde él se hospeda hoy, como antes Paul Bowles,
Tennesse Williams, Truman Capote, Jean Genet y tantos otros creadores
seducidos por la libérrima ciudad marroquí.
«Casablanca, la
película, iba a ser Tánger», aclara el escritor ante un suculento cuscús
y rememorando lo que fue aquel Tánger fascinante y cosmopolita que
recrea y conoce al dedillo. «Un nido de víboras y lobos», en el que
Falcó vuelve a jugársela, a «seducir, amar, matar e intrigar». Y a
vérselas con la agente rusa que le debe la vida, Eva Neretva, que
apareció en la novela inaugural de la serie y la única capaz a agrietar
su pétreo corazón.
No
niega Reverte ser «un buen amigo» de Lorenzo Falcó, «el amoral e
implacable» mercenario y extraficante de armas surgido hace un par de
años de su magín. Tomó el nombre de un tío suyo y el apellido del
ibicenco cabo Falcó, que avista desde su barco cuando navega esa zona
del Mediterráneo. De la primera entrega ha vendido 300.000 ejemplares y
espera repetir éxito con la segunda de la que se editan 250.000.
Estamos
en marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil desangra España, su nueva
misión lleva a Falcó al Tánger internacional, libre y canalla, refugio
de espías, encrucijada de traficantes y asesinos, de conspiraciones y
negocios turbios. Paseando por su callejas y cafés, como el republicano
'Central' y el nacional 'Fuentes', donde ambos bandos la emprendieron a
sillazos y casi a tiros, recuerda el escritor que Falcó «es únicamente
leal a su propia causa». Aun así, debe lograr que el capitán de un barco
cargado con oro del Banco de España cambie de bandera en un mundo
salvaje en el que todos quieren sacar tajada de la carnicería ajena.
Se
desliza Falcó como una serpiente en ese laberinto tangerino el que
bullen fascistas, comunistas y buscavidas. Se suceden las traiciones, se
pagan asesinatos, se soborna y se compran voluntades. Un papel de fumar
delimita la frontera entre la vida y la muerte, entre el lujo de un
hotel fastuosos y el acre hedor de un mugriento calabozo.
Al
jerezano «guapo, peligroso, mujeriego y sinvergüenza» no le temblará el
pulso «ni para matar, ni para torturar o seducir las mujeres más
bellas». Sabemos que «es un lobo, un depredador sin escrúpulos y que
tiene el sexo fácil», de modo que con ellas se comporta como «un
cazador». La incorrección política de Falcó es uno de los aspectos que
más agrada a su creador, que le presta «mi memoria y rasgos de mi
carácter». «Es más sencillo construir un héroe sin defectos que respete a
las mujeres que no torture ni mate. Pero no es el caso», dice de un
Falcó «que asesina y tortura como recurso técnico».
«He vuelto a
fumar para comportarme como él; leo que leía, como o que comía y pienso
lo que pensaba», explica Reverte, que no quiere saber nada de un
presente «vulgar» ni de los espías tecnificados tipo Bond. «No me
interesan, como no me interesa el presente, que es de una vulgaridad
terrible de la que me evado escribiendo a partir de mi vida, que ha sido
movida, de mis amigos y mis odios», asegura.
Tan seductor y
elegante como canalla, Falcó trabajó para la República. Pero ahora le
paga el SNIO, el Servicio Nacional de Información y Operaciones,
tapadera de las alcantarillas del espionaje franquista. Si en su primera
aventura debía liberar a José Antonio Primo de Rivera de su cautiverio
en Alicante, ahora debe lograr que regresen a la España franquista
treinta toneladas de oro del Banco de España que la marina republicana
retiene en un barco cargado en el puerto de Tánger. Tela.
Para
lograrlo se las verá con un caterva de atrabiliarios personajes entre
los que brilla Eva Neretva, alias 'Eva Rengel', y que se trasmuta esta
vez Luisa Gómez, «una mujer capaz tanto de matarlo como de salvarle la
vida». Fría y dura como el diamante, pasional y endiabladamente
inteligente, es capaz de agrietar el marmóreo corazón de Falcó. «Es tan
peligrosa como él, el obstáculo más peligroso de su misión», dice. «El
es un héroe amoral, un descreído. Ella un héroe íntegro, una comunista
de buena fe, no fanática. Ella mata y tortura para cambiar el mundo a
mejor y le reprocha a él que lo haga por aventura, Sin un objetivo noble
que lo justifique», explica.
El lector sabe que a pesar de que
le jugó una terrible pasada, Falcó le salvó la vida tirando de Browning y
matando a tres sicarios de Lisardo Queralt, el cruel policía franquista
y su acérrimo enemigo. «El malo de vedad. Un verdadero hijo de puta con
el que no me tomaría una copa».
Falcó se mueve en los bordes de
la fratricida guerra que se libra al norte del Estrecho y cuyo eco
percibe el lector. «Es un marco, un escenario para estas novelas que no
son de la Guerra Civil y responden aun esquema canónico con un estilo
cortado, breve y ágil».
Juegan un papel crucial los marinos y
conceptos a los que le dan valor «como respeto, lealtad, dignidad,
coraje y orgullo». «La admiración por esas palabras salva a Falcó de ser
un perfecto hijo de puta», dice su creador. «Alatriste era una amoral
despojado de creencias, Falcó no las ha tenido jamás», dice espejeando a
sus dos legendarios personajes.
Ya está con la tercera entrega.
Solo desvela que la titulará con una sola palabra «un sustantivo» y que
Falcó estará fuera «en Biarritz». «Si me lo sigo pasando tan bien y el
lector lo acepta» persistirá en serie «quizá durante los próximos diez
años». Tiene, pues, cuerda para rato y le sobran argumentos para estas
«novelas en blanco y negro» que «de momento no cederé al cine». «Se que
Falcó llegará a viejo», anticipa. Calcula que tras un golpe de suerte, y
con el riñón cubierto «quizá se jubile en Buenos Aires». «Puede que
lleve un vida regalada en el hotel Alvear, que frecuente el café La
Biela y que conozca a Remil», dice aludiendo al personaje de su colega y
«compadre» argentino Jorge Fernández Díaz, escritor de novela negra.
«Lo héroes como Falcó siempre envejecen solos», apostilla.
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