DESAYUNO
- CENA - MARTES -
MIERCOLES -JUEVES - VIERNES - Aurelio Fernández,.
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Aurelio Fernández,.
Aurelio Fernández se jubila tras 8 años como comisario de la Policía en Mérida,.
Tras 45 años de dedicación, asegura que se marcha con gratitud por el respeto de sus compañeros y el afecto de los ciudadanos,.
Aurelio Fernández Sánchez, para una de sus entrevistas en HOY, en la biblioteca de la Asamblea.
Tenía claro que iba a ser policía. A los 18 años ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza (entonces se podía opositar ahí para ser policía, no estaba la Academia de Ávila) pero Aurelio Fernández Sánchez (Talarrubias, 1961) podía haber sido periodista, escritor o empresario, facetas que todas ellas va a potenciar sin duda a partir de mañana. Aurelio Fernández deja su puesto al frente de la Comisaría de la Policía Nacional en Mérida. No solo eso. Deja de ser policía, su auténtica vocación, tras 45 años de dedicación, los últimos 8 años como jefe de la Comisaría de la capital de Extremadura.
(Desayuno)
«Ocho años y un día», matiza en conservación con HOY. Y agrega con cierta sorna que lejos de parecer una condena, ser comisario de Mérida durante los últimos ocho años y un día de su vida profesional ha sido para este hombre afable, locuaz y que siempre coge el teléfono toda una satisfacción.
(Cena )
«Me voy con mucho agradecimiento a mucha gente y a una ciudad a la que voy a seguir estando vinculado a partir de ahora», aclara Fernández. En la capital de Extremadura vive su hija de 32 años, médico de profesión. Su otro vástago, un varón de 29, es ingeniero agrónomo y reside en Badajoz. Y entre Badajoz, Mérida y su pueblo, Talarrubias, se va a mover a partir de ahora Aurelio Fernández, que va a seguir escribiendo para incrementar su producción literaria de sus libros escritos ('Cadena de asesinatos' y 'Corrieron regueros de sangre').
En su carrera policial, recuerda los primeros años en Bilbao, «años de plomo en los que todos estábamos amenazados por ETA», y en Las Palmas de Gran Canaria. De ahí pegó un salto inesperado a Ávila, donde acababa de crearse la Academia para formar a los policías, ya en época democrática. Sucedió en 1986. «Fue algo totalmente inesperado. Me vinieron a buscar como formador. Dejé la calle como policía por las aulas. Allí estuve 11 años». La etapa más larga como policía la ha ejercido en Badajoz, 22 años, en diferentes responsabilidades.
«Llegué el día después de la riada. Fue tremendo. Mi primera tarea fue la de ayudar a recoger cadáveres. Después fui inspector jefe en diversas tareas, de proximidad, brigada de seguridad ciudadana, en el puesto fronterizo de Caya, en Extranjería...Cuando saqué la plaza de comisario elegí destino y me vine para Mérida, donde he estado muy a gusto«, refrenda.
Como momentos complicados recuerda el asesinato de compañeros en el País Vasco, la pandemia o la detención de los agentes de la Brigada de Estupefacientes de Mérida imputados por diversos delitos.
«He llegado a conocer lo mejor y lo peor del ser humano. Pero me quedo con que he sentido la confianza de mis superiores, el respeto de mis compañeros y el afecto de los ciudadanos. Si volviera a nacer sería otra vez policía. Ha sido mi pasión y he disfrutado todos los días con mi trabajo», culmina.
SUS DATOS
Biográficos. Nació en Talarrubias, localidad de la comarca de La Siberia, en 1961. Tiene dos hijos.
Oposiciones. Sacó la plaza de policía nacional, con grado de teniente, en la Academia General Militar de Zaragoza. No existía aún la Academia de Ávila.
Destinos. En Bilbao estuvo un año; casi dos en Las Palmas y 11 en Ávila, en la Academia. 22 años pasó en Badajoz y 8 en Mérida como comisario.
