BLOC CULTURAL,

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jueves, 1 de enero de 2026

DESAYUNO CENA FIN DOMINGO - REVISTA BLANCO Y NEGRO - Solo el conocimiento nos capacita para entender el mundo ,./ Las rutas Capone - Vanguardia - Por el Alto Tajo: de Albarracín a Zaorejas en bici,.

 

 TITULO:  DESAYUNO CENA FIN DOMINGO -  REVISTA BLANCO Y NEGRO -  Solo el conocimiento nos capacita para entender el mundo ,.

 DESAYUNO CENA FIN DOMINGO - REVISTA BLANCO Y NEGRO -   Solo el conocimiento nos capacita para entender el mundo,. fotos,.

  Solo el conocimiento nos capacita para entender el mundo,.

 La Fundación Banco Santander impulsa la igualdad de oportunidades por medio de iniciativas como préstamos artísticos, programas de apoyo al empleo joven o planes contra la pobreza infantil,.

 

 Taller organizado por la Fundación Santander sobre el arte como herramienta pedagógica, en la Ciudad Financiera del Banco Santander en Boadilla del Monte.

 

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( Desayuno)

Estamos en un planeta en el que las desigualdades están a la orden del día. Pero buena parte de la sociedad se ha puesto manos a la obra para avanzar hacia un mundo más equitativo, más justo y más inclusivo. El objetivo es una sociedad en la que todas las personas gocen de las mismas oportunidades educativas y laborales. La tarea es ardua y exige planes concretos. Con esa idea en mente, la Fundación Banco Santander impulsa cada año decenas de iniciativas basadas en tres grandes líneas de actuación.

 

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( Cena )

El programa ‘Santander Ayuda’ contribuye a luchar contra la cruda estadística de la pobreza infantil en España,.

La primera de sus prioridades pasa por el fomento de la cultura y el conocimiento como herramientas para entender el mundo. Solo en 2024 la institución realizó hasta 20 préstamos de obras de arte de su colección –entre ellos, cuadros de autores como El Greco, Picasso y Sorolla– a distintos museos españoles y europeos. Colaboró también en una treintena de iniciativas con otras instituciones culturales y organizó todo un ramillete de actividades en la Sala de Arte Santander, un museo lleno de vida en el que se imparten talleres, charlas y representaciones con una idea común: acercar la cultura a niños y familias, a centros de mayores, a empleados del banco y a diferentes colectivos sociales. Los 1.200 metros cuadrados de este espacio de la entidad financiera en Boadilla del Monte (Madrid) albergan un completo programa pedagógico y de mediación cultural dirigido a alumnos y alumnas de colegios ubicados en entornos vulnerables, a familias con menores en régimen de acogida y a organizaciones dedicadas al cuidado de personas con discapacidad física o intelectual. La Fundación Banco Santander trabaja paralelamente en un segundo eje, el de las acciones sociales para mejorar la situación de los más vulnerables. “Nuestro compromiso con los colectivos en riesgo de exclusión se verá reflejado en la continuidad de los programas de acción social y de cooperación internacional”, avanza su presidente, Rodrigo Echenique. Aquí brilla con luz propia un proyecto emblemático que ya ha cumplido diez años de vida: Santander Emplea Cultura. Su objetivo es facilitar la financiación parcial de un empleo durante un año. De este modo, jóvenes especializados en cultura contemporánea pueden incorporarse al mercado laboral, mientras que las diez entidades beneficiarias de la ayuda tienen la oportunidad de crecer, profesionalizarse y avanzar hacia la sostenibilidad. Si el contrato se renueva por un segundo año, cinco de estas organizaciones reciben financiación adicional. La fórmula, por lo demás, ha demostrado ser eficaz: tras una década de funcionamiento, el 86,5% de las entidades han mantenido el puesto de trabajo una vez finalizada la subvención. Además, dos de cada tres centros de trabajo se han consolidado o han crecido desde que accedieron a la ayuda y el 74% de los 98 profesionales participantes en esta iniciativa sigue trabajando en el sector cultural.

Contra la pobreza infantil

Otro de los programas destinados a respaldar e impulsar a las ONG que trabajan por mejorar la situación de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad es Santander Ayuda. En este punto, queda una ingente labor por delante a tenor de lo que exhiben las cifras oficiales. España, por ejemplo, es el país de la UE con mayor tasa de pobreza infantil; el 29,2% de los niños y niñas y adolescentes se encuentra en riesgo de pobreza, según Eurostat. Al mismo tiempo, es la segunda nación de la UE con mayor tasa de abandono temprano educativo: el 13% de los jóvenes entre 18 y 24 años no ha completado la segunda etapa de la ESO y no sigue ningún programa formativo-educativo, según la Encuesta de Población Activa del INE de 2024.

Los 30 proyectos seleccionados el año pasado en el programa Santander Ayuda beneficiaron a 5.566 personas, de las cuales 4.154 son menores de edad

El año pasado, las dos convocatorias de Santander Ayuda se centraron, precisamente, en combatir estas desconsoladoras estadísticas. Los 30 proyectos seleccionados beneficiaron a 5.566 personas, 4.154 menores de edad. En la convocatoria más reciente, orientada de manera específica al ámbito educativo, se han elegido 15 iniciativas. No en vano, la infancia y adolescencia en desventaja socioeconómica presenta resultados más bajos, mayores tasas de absentismo, mayor riesgo de repetir curso y mayor probabilidad de abandono escolar prematuro.

Apuesta por las becas educativas y respaldo a los emprendedores

Llevar a cabo todas estas iniciativas tiene un precio. En 2024, la Fundación Banco Santander dedicó algo más de 20 millones de euros para hacer realidad cada proyecto. El grueso de esta inversión (casi 12,5 millones) se destinó al apartado de educación superior y emprendimiento, con 20 programas de becas educativas, 12 para emprendedores, nueve dedicados al fomento del empleo y 32 colaboraciones con universidades. Otros tres millones de euros se canalizaron para el fomento de actividades relacionadas con el arte, la música, la literatura y la historia.

Esa suma también servirá para ultimar los detalles de la oferta cultural de Faro Santander, cuya apertura se prevé para la primera mitad de 2026. “Esperamos que este nuevo espacio pronto se convierta en uno de los lugares predilectos del público para disfrutar del arte en Cantabria”, señala el presidente de la fundación. Este gran centro cultural y de ocio se encuentra en el edificio Pereda, la antigua sede del banco en la capital cántabra, y sobresale por su enfoque educativo, medioambiental y social.

TITULO:  Las rutas Capone - Vanguardia - Por el Alto Tajo: de Albarracín a Zaorejas en bici,.

  Vanguardia - Por el Alto Tajo: de Albarracín a Zaorejas en bici,.

 Kilómetros de paz y silencio en los tremendos cañones de los Montes Universales por los que se cuela el río tras su nacimiento. Un viaje sobre dos ruedas por las cinco primeras etapas del Camino Natural del Tajo,.

 Alto Tajo en bici

 fotos - Un ciclista por el sendero del Camino Natural del Tajo, en los Montes Universales, al este de España.

Quienes amamos las grandes rutas senderistas y cicloturistas envidiamos las enormes infraestructuras de este tipo que existen al norte de los Pirineos. Los ríos alemanes, por ejemplo, ya sea el Elba, el Rin o el Danubio, llevan en paralelo carriles cicloturistas de cientos y cientos de kilómetros ininterrumpidos, hechos, además, pensando en el caminante o en el usuario de bicicletas. Igual que ocurre en los Países Bajos, en Francia o Austria, por ejemplo. Sin embargo, tenerlos, los tenemos. Otra cosa es que su utilidad quede a años luz de aquellos. Ahí está sin ir más lejos el Camino Natural del Tajo, del que la inmensa mayoría de conciudadanos desconoce su existencia. Sí, existe una ruta de más de 800 kilómetros en paralelo o en las cercanías del gran río hispano-portugués, señalizados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación con carteles rojos y blancos, que van desde su nacimiento en los Montes Universales hasta la frontera con Portugal.

Su sola existencia ya es un logro encomiable, tengo que reconocerlo. Pero el usuario de una ruta como esta no solo necesita que esté señalizada, también precisa que haya servicios a distancias razonables en los que comer, dormir, guarecerse o reparar la bicicleta si es que viaja en este medio. Y de todo eso adolecen las rutas de larga distancia españolas, y esta no es una excepción. Es una pescadilla que se muerde la cola: si la Administración no acomete la infraestructura no van los usuarios, pero si una vez hecha la utilizan muy pocos usuarios, a nadie le renta montar servicios a pie de vía, ya sea una casa rural, un restaurante o una tienda de alquiler de bicis… y el panorama termina por ser tan árido que todo se viene abajo. En el centro y norte de Europa hay mucha más afición y, por tanto, servicios.

El Camino Natural del Tajo es un buen ejemplo. Pasa por lugares de excepcional valor ecológico, como el parque natural del Alto Tajo en su inicio, el parque nacional de Monfragüe, las dehesas extremeñas, la sierra de las Villuercas… Y por ciudades históricas como Aranjuez, Toledo o Talavera de la Reina. Pero no hay infraestructura para acoger al viajero más allá de la que tengan las localidades por las que pasa. Y puede haber —y, de hecho, hay— muchísimos kilómetros de una a otra. Lo que complica la logística, sobre todo si se va andando.

Pese a todo, las cinco primeras etapas por el incipiente cauce del Tajo son una delicia que recomiendo a cualquier aficionado al cicloturismo.

El Tajo nace en Fuente García, término municipal de Frías de Albarracín (Teruel), en los Montes Universales. Se puede empezar la ruta aquí, pero es un paraje solitario donde llegar o volver a por los coches de apoyo —esta ruta es lineal— es poco recomendable. La señalización de Caminos Naturales empieza mucho antes, en Albarracín, una bellísima y muy turística ciudad turolense donde es más fácil organizar una llegada y una vuelta a por el vehículo. Albarracín no está en el cauce del Tajo, sino en un meandro del río Guadalaviar, que más tarde se llamará Turia. El Camino Natural empieza a las afueras de esta localidad turolense y continua por el valle del Guadalaviar hasta el nacimiento, pasando por Torres de Albarracín y Villar del Cobo.

A partir de Fuente García, la señalización lleva a internarse por una zona de bosques de pino albar y pastizales tan solitaria como bella. Durante muchos kilómetros de las etapas 2 y 3 no se pasa por ningún núcleo habitado. Estamos ya en la provincia de Guadalajara, en el corazón de la España más rural y despoblada. La famosa España vaciada. Y basta con pasar por aquí para saber por qué se la llama así.

Hay alojamiento en Torres de Albarracín, pero hasta Peralejos de las Truchas, final de la tercera etapa, no hay otro. Es decir… 82 kilómetros sin posibilidad de alojamiento o avituallamiento; demasiado para ir a pie. Por eso esta ruta es más indicada para hacer en bici. Los senderistas pueden hacer excursiones de día, con tramos de una gran espectacularidad entre los cañones de piedra. Pero entera, a menos que cargues con la tienda de campaña y víveres suficientes, es imposible. Por cierto, el tramo entre el nacimiento y Peralejos de las Truchas incluye zonas de sendas muy trialeras, complicadas de salvar si llevas alforjas pesadas. En este caso es mejor, desde el nacimiento, continuar de frente por una pista que lleva hasta Guadalaviar y desde allí seguir las indicaciones de Google Maps, que llevan por excelentes pistas de tierra hasta Peralejos.

Peralejos de las Truchas es un pueblito con cierto encanto, buenas muestras de arquitectura popular y todo tipo de servicios para la noche. Una fuente en la plaza recuerda al escritor José Luis Sampedro y su novela El río que nos lleva, un delicioso retrato de los gancheros que bajaban troncos por este tramo del río Tajo hasta Aranjuez y Toledo llevada luego al cine por Antonio del Real, que rodó muchas escenas en el pueblo.

Aquí empieza la cuarta etapa, posiblemente la más espectacular de todas las que discurren por el Alto Tajo. Los espacios abiertos de pino albar dejan paso a lo que va a ser la característica de los siguientes kilómetros: los profundos cañones sobre las calizas y dolomías de los Montes Universales que el agua excavó durante millones de años. Los desfiladeros y gargantas del Alto Tajo llegan a tener hasta 200 metros de profundidad. Su forma escalonada es fruto de la diferente resistencia a la erosión de los distintos materiales que los componen. Río y camino natural se internan por el sistema de hoces que han hecho del Alto Tajo un paraje de excepcional valor paisajístico y ecológico. Las marcas rojas y blancas de la red de Camino Naturales llevan por un entorno bellísimo, que pide detenerse a menudo para disfrutarlo.

Se pasa luego por la laguna de Taravilla, un remanso cristalino formado por una barrera natural de toba caliza que represa las aguas de los arroyos, impidiendo que lleguen al Tajo. Es uno de los lugares más bonitos de todas las etapas. Luego, la señalización lleva a cruzar el río —que ya ha aumentado significativamente su caudal— por un puente colgante poco antes de llegar a Poveda de la Sierra, final de la cuarta etapa, donde también hay todo tipo de servicios.

La quinta jornada lleva de Poveda a Zaorejas por un ambiente similar: el Tajo encajado entre enormes paredes y escoltado por un bosque de ribera. Más allá de Zaorejas acaban los profundos cañones del Alto Tajo para entrar definitivamente en espacios más abiertos y antropizados donde domina la agricultura. En total, de Albarracín a Zaorejas hay 160 kilómetros por cómodas pistas de tierra y sin grandes desniveles, que se pueden hacer a dos ruedas en tres días. Hay que prever una forma de retornar al punto de salida porque, como digo, es una ruta lineal por la España vaciada y no hay ningún tipo de transporte público.

Si se tiene ganas, la senda del Tajo continúa otros 650 kilómetros hasta la frontera con Portugal para completar la gran aventura de cruzar España siguiendo el más largo de sus cauces.

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