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lunes, 15 de abril de 2024

Un país en la mochila - Las mejores mochilas de viaje ,. / AQUI HAY TRABAJO - Las reglas fiscales amenazan las metas sociales y ecológicas, según los sindicatos ,. / 80 cm - Rutas de picos,.

 

TITULO : Un país en la mochila -  Las mejores mochilas de viaje,.

 

Las mejores mochilas de viaje,.

Encuentra tu mejor compañera de viaje para disfrutar de tus vacaciones allá donde vayas, sin facturar equipaje y con toda la comodidad y el espacio que necesitas.


No importa la época de año en la que decidas viajar, lo que realmente importa es saber cómo gestionar tu equipaje para que tengas a mano todo cuanto necesitas sin cargar peso de más. Además, si eres de los que adora volar a cualquier lugar del mundo, agradecerás viajar con estas mochilas sin necesidad de facturación.

Échate tu mochila de viaje al hombro y comprueba que sí es posible viajar ligero de equipaje y con todo lo que necesitas a tu alcance. Además, hay una mochila para cada tipo de viajero así que estate atento a esta selección de las mejores mochilas de viaje que he elegido para que encuentres a tu compañera de viaje perfecta.

foto / Mochila de viaje de Tzowla,.

Comenzamos la selección apostando por este modelo de la empresa Tzwola que ha creado una mochila de viaje unisex para que lleves contigo tus pertenencias con toda la seguridad y espacio de almacenamiento que necesitas. Cuenta con un cierre con contraseña, cremalleras metálicas y tiene un comportamiento separado para que transporte tu portátil cómodamente. Además, cuenta con un puerto USB con batería propia para que cargues todos tus dispositivos móviles. Su precio en Amazon es de 27,99€ gracias a una rebaja del 20%,.

TITULO : AQUI HAY TRABAJO - Las reglas fiscales amenazan las metas sociales y ecológicas, según los sindicatos,.

Las reglas fiscales amenazan las metas sociales y ecológicas, según los sindicatos,.

Las consecuencias económicas de este dichoso virus amenazan con ser devastadoras, porque ni en la gran recesión de 2008 llegó a pararse, como lo está haciendo ahora, la actividad de la economía real,.

La ciudad de Nueva York a causa del coronavirus

 foto / La ciudad de Nueva York a causa del coronavirus,.

En tan solo unos días, todo ha cambiado y nada es igual. ¿Quién diría hace siquiera una semana que nos veríamos como estamos hoy? Llevaban los economistas más agoreros escrutando datos, cifras, series y gráficos en pos de una crisis que anunciaban por llegar, sin reparar en un virus que escapaba a unos modelos en los que habrá una nueva variable que incorporar: la de las pandemias globales.

Ya sé que ahora no toca hablar de economía más que para poner los recursos que hagan falta, cuesten lo que cuesten, como ha dicho Emmanuel Macron, al servicio de la salud. Ya sé que, como en toda emergencia, lo primero será evitar los colapsos y derrumbes, rescatar y salvar víctimas, despejar escombros, tanto en la economía como en la salud, antes de ponerse a reconstruir.

Para cuando ese momento llegue, hay algunas cosas que no podremos ignorar. Que las consecuencias económicas de este dichoso virus amenazan con ser devastadoras, porque ni en la gran recesión de 2008 llegó a pararse, como lo está haciendo ahora, la actividad de la economía real, ni llegó a tener un alcance tan global. Y que el panorama que se ofrece es el de unos «shocks» de oferta, de demanda y de deuda, todos juntos y a la vez.

El de oferta, con la ruptura de las cadenas de suministro y de valor y la paralización de la producción, no podrá afrontarse hasta que se supere la emergencia sanitaria y, poco a poco y dificultosamente, empiece a recuperarse la normalidad.

Y para los «shocks» de demanda y deuda, no habrá otras recetas que inundar de liquidez, dotar de coberturas a los trabajadores, autónomos y empresas, poner en marcha potentes políticas fiscales expansivas e incurrir en unos déficits públicos que algún día habrá que ver cómo revertir y pagar.

Esto no es un paréntesis

Pero lo que ahora quiero resaltar es algo sobre lo que no deberíamos llamarnos a engaño: esa idea de que estamos en un paréntesis tras el cual todo volverá a la normalidad. Si en unos días todo ha cambiado, es posible que al final nada vuelva a ser igual y aventuro que estamos al comienzo de una nueva época que nos aboca a profundas transformaciones económicas. Y quiero confiar en que no echemos de menos los grados de bienestar y prosperidad alcanzados por nuestras sociedades, que dábamos por asentados con enorme frivolidad.

Tiempo habrá para analizar con mayor perspectiva y fundamento esas consecuencias y cambios, que podrían plantearse, al menos, en tres escenarios: el de los comportamientos y pautas económicas; de la organización y estructura de la actividad; y en el propio carácter de la globalización.

Se generalizará el teletrabajo

Los primeros de esos cambios pueden ser de gran alcance y consecuencias y los ilustro con algunos ejemplos que empezamos a experimentar en estos mismos días de encierro en nuestro hogar. Por citar algo evidente, es previsible que los sistemas de teletrabajo se generalicen y alteren profundamente los modos de organización de la actividad económica y empresarial y de relación con el empleo y el desempeño profesional.

Puede ser posible también, que se consoliden canales alternativos de consumo, como en el caso del ocio, con una regresión de los presenciales y una expansión de los vinculados al mundo digital. Pero además, ¿podremos mantener en las mismas condiciones la movilidad a la que estábamos acostumbrados, los viajes, los flujos turísticos, e incluso los modos de relación social, y qué consecuencias en el funcionamiento económico arrastrarán?

Destrucción creativa

Eso conduce al segundo de los ámbitos en los que preveo cambios, el de la organización y la estructura de la actividad sectorial. Las crisis son un acelerador de la «destrucción creativa» de Schumpeter y en todas hay perdedores (bastantes) y ganadores (algunos). El «paisaje después de la batalla» permite imaginar la desaparición de actividades, negocios y empresas y la emergencia de otras nuevas, al calor de los cambios en las pautas y los modos de organización.

¿Un hotel, un negocio, una empresa que baja la persiana hoy, la podrá levantar pasados unos meses en iguales condiciones y con la misma facilidad? Las nuevas formas de provisión de la cultura, por ejemplo, cerrarán cines y ampliarán plataformas digitales, expandirán las visitas virtuales a museos, impulsarán el negocio de palcos virtuales para asistir desde casa a la ópera en el Met o en el Real, del mismo modo que ya vemos más fútbol desde el sillón que en las gradas del Bernabeu o del Camp Nou. Y les invito a hacer el mismo ejercicio de imaginación en muchos otros sectores de actividad.

Lo que ya se venía apuntando, cobra ahora un nuevo impulso, además: la era de una nueva economía, sustentada principalmente en las tecnologías, que rompe con los paradigmas tradicionales e impone definitivamente nuevas reglas disruptivas que alteran los fundamentos del sistema en la formación de precios, la organización y el funcionamiento de las empresas, la comercialización y distribución, las relaciones laborales, las estrategias de negocio y, en fin, en casi todos los ámbitos de la vieja economía.

¿Desglobalización?

Y el tercer bloque de transformaciones es de alcance mundial y afecta al propio carácter de la globalización. Ya eran muy perceptibles las señales de «desglobalización» en el proteccionismo de Trump, en el Brexit de Johnson, en la caída del comercio y el fin de los tratados multilaterales, en el repliegue de algunas economías, en los equilibrios alterados de la geografía económica mundial, en que la paradoja es que quien nos ha inoculado el virus, China, aparenta que será al final el ganador.

Creo, con todo, que más que ante una irremediable «desglobalización», estamos al final de su «segunda oleada» y entramos en una nueva fase en que la globalización, tal como la hemos conocido en estas últimas décadas está en cuestión, no se destruye pero se transforma, va cobrando y alumbrando nuevas vías e, impulsada ahora por un virus, irá mutando en esta era digital.

El nacionalismo económico al acecho

Pero acecha el riesgo de las peores secuelas económicas de esta pandemia, que hemos de tratar por todos los medios de evitar: el retorno al nacionalismo económico, el mantenimiento de las fronteras que hemos vuelto a levantar, el triunfo de los populistas sobre los globalistas.

Ojalá me equivoque pero, a la vista de los hechos, temo profundamente, además, por el futuro de la integración europea y por ese gran proyecto que hasta ahora ha sido la UE. Como siempre en épocas de profundas transformaciones, la cuestión está en acertar a adaptarse a los cambios.

¿Conseguiremos hacerlo? Ése será el gran desafío, pero «dejemos el pesimismo para tiempos mejores», como dejó escrito Eduardo Galeano, porque antes todavía hemos de vencer al virus y seguir cuidando por nuestra salud.

TITULO:  80 cm - Rutas de picos,.

Rutas de picos,.

El también fotógrafo y aventurero publica 'España en bicicleta', una completa guía con 101 rutas de gran belleza,.

 Sergio Fernández, autor de 'España en bicicleta', en plena travesía.

foto / Sergio Fernández, autor de 'España en bicicleta', en plena travesía.

Las ganas de salir a respirar libertad y naturaleza se juntan con que este verano va a ser más de quedarse por aquí cerca que de escapar al extranjero. Y eso es lo que conjuga Sergio Fernández Tolosa (Barcelona, 45 años) en 'España en bicicleta' (geoPlaneta), en el que propone 101 rutas ciclistas para organizar unas vacaciones sobre ruedas. Periodista, fotógrafo y enamorado de la bicicleta y de las travesías ciclistas -Sergio cuenta sus aventuras por desiertos y glaciares en el blog conunparderuedas.com-, su libro está lleno de propuestas con distintos niveles de dificultad para pedalear por esta tierra.

-¿España es un país bicicletero?

-Indudablemente. En España hay mucha afición al ciclismo, aunque es verdad que, en general, la bicicleta se asocia más al deporte y al ejercicio que al turismo. Sin embargo, la sociedad está cambiando y cada vez más personas apuestan por la bicicleta para sus desplazamientos urbanos, lo que hace que el pedaleo sea algo cotidiano, y de ahí a irse de vacaciones con la bici sólo hay un paso. El libro demuestra con ejemplos que la bicicleta también puede ser una excelente aliada para explorar y descubrir, sin necesidad de cansarse excesivamente. Se trata de elegir bien el itinerario.

-¿Es nuestro país ideal para explorarlo en bici o hay otros más 'fáciles' de recorrer?

-La variedad de paisajes, y el patrimonio natural y cultural que existe convierten España en un paraíso para los aficionados al cicloturismo. La única dificultad que se puede plantear es la de los desniveles en las zonas montañosas, pero eso no hay que verlo como un obstáculo, sino como un aliciente. Hay aficionados que precisamente lo que buscan son puertos de montaña, ascensiones, retos… Y si no queremos o no podemos esforzarnos tanto, hoy día con las bicicletas eléctricas vamos a disfrutar de la misma experiencia pero sin que el pulso cardíaco se acelere tanto.

-¿Percibe que hay ganas de bici, acentuadas quizá por el confinamiento?

-Después de estar encerrados tanto tiempo, es normal que tengamos ganas de salir al campo, a la montaña, al mar. El contacto con la naturaleza es necesario, vital. El cicloturismo nos da todo esto. Da igual que hagas una ruta de un día o un fin de semana. Te hace sentir libre, ligero de equipaje.

-Habida cuenta de que los viajes al extranjero están muy limitados y la gente necesita aire libre... ¿ve este verano a muchos dando pedaladas?

-Creo que mucha gente ahora va a darse cuenta de que tenemos muchos pequeños paraísos cerca de casa. Y eso es bueno, porque sólo así seremos capaces de conservarlos.

Páginas: 256./ Precio: 23,75 euros.

-El libro funciona también como una guía con información sobre dónde dormir, la dificultad técnica, parajes con encanto, algo de historia y hasta códigos QR...

-Sí, porque 'España en bicicleta' nace con vocación de inspirar al lector. Es un libro práctico, pero lleno de pequeños detalles, un diseño muy cuidado, fotografías de las rutas hechas por nosotros e innumerables curiosidades que hacen que al leerlo, de algún modo, también viajes. Espero que sea útil a los aficionados al cicloturismo, pero lo que realmente me ilusiona es que pueda animar a más personas, especialmente a los jóvenes, a probar a ir de vacaciones en bicicleta. Me gustaría que dentro de unos años alguien me escribiese para decirme que gracias a este libro descubrió una nueva manera de viajar. Es decir, lo mismo que me ocurrió a mí cuando era un adolescente.

-De ese centenar de rutas que ha recorrido, ¿cuál es la que más le ha sorprendido?

-En todas hay atractivos, ya sea a nivel de paisaje, de patrimonio artístico, gastronómico… Una de mis favoritas es la que planteamos en las islas de Lanzarote y La Graciosa. Me encantan los paisajes volcánicos combinados con el océano, la paz que se respira y, por supuesto, al terminar la jornada brindar con una copa de vino de La Geria.

-Recomiende rutas del libro según estos parámetros... Somos familia y vamos con niños pequeños.

-El Delta del Ebro, el Canal de Castilla, la Vía Verde de la Senda del Oso…

-Somos una pareja joven.

-Desde el Cabo de Gata, que sería fácil, hasta la que recorre el perímetro de Ordesa y el Cañón de Añisclo, que es más dura pero ofrece panorámicas inolvidables.

-Somos una pareja mayor.

-Si les atrae el patrimonio cultural, en la Comarca de las Cinco Villas, en el Prepirineo de Zaragoza, hemos hecho una ruta fantástica sin demasiados desniveles que conecta Uncastillo con Sos del Rey Católico, y después se acerca hasta el parque natural de las Bardenas Reales pasando por las misteriosas e interesantísimas ruinas romanas de Los Bañales.

-Somos un grupo de amigos en buen estado de forma.

-Desde las rutas por el Pirineo a la Vuelta a las Ubiñas, con ascensión al Angliru incluida, o la Vuelta al Macizo de Andara y la Montaña de Riaño, en los Picos de Europa; o la Vuelta a Gredos, a Guadarrama...

-Voy solo.

-Cualquiera. Yo ahora, si fuese solo a alguna, me gustaría regresar a Cazorla, para perderme unos días por su vasta y solitaria orografía. Lo mejor de ir solo es que cada vez que te encuentras a alguien, en un pueblo, en un camino, en una fuente, se dan las condiciones idóneas para iniciar una conversación. Y eso es lo más interesante del viaje. El encuentro. Lo que hace tu experiencia distinta, única, irrepetible.

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