BLOC CULTURAL,

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jueves, 8 de octubre de 2026

Metrópolis - Conviértete en minero por un día: descubre una mina a 35 metros de profundidad ,. / DIAS DE TOROS - Marco Pérez desata las iras de Las Ventas en la tarde de su confirmación ,. / Retratos con alma - El Octágono: los misteriosos montículos levantados hace 2.000 años por una desconocida cultura en América del Norte ,.

 

TITULO: Metrópolis -  Conviértete en minero por un día: descubre una mina a 35 metros de profundidad ,.     

  El lunes - 12 - Octubre los lunes a partir de las 00:30, en La2, fotos,.

Conviértete en minero por un día: descubre una mina a 35 metros de profundidad,.

Conoce una de las explotaciones y puntos neurálgicos de la minería más importante de Cataluña,.

Conviértete en minero por un día: descubre una mina a 35 metros de profundidad

Soy minero y con caña, vino y ron me quito las penas… efectivamente como decía la letra de la canción Soy Minero de Antonio Molina. Nosotros nos quitaremos las penas visitando uno de los puntos neurálgicos de explotación minera más importante más importantes de la comarca del Priorat y se encuentran situadas en el antiguo complejo industrial de la Mina Eugenia. Dicha mina fue la más importante de todas las que formaron este conjunto, con más de 14 km de galerías subterráneas, que llegaron a tener 20 plantas y 620 metros de profundidad.

Adentrándonos en la mina

En el Museo de las Minas de Bellmunt del Priorat podrás adentrarte a 35 metros de profundidad para conocer las antiguas instalaciones. El Museo abrió en 2002 después de la rehabilitación de algunos edificios de la colonia industrial de la Mina Eugenia y su principal objetivo era convertirse en un centro de interpretación de la minería de plomo.

El visitante puede pasear por los alrededores de la Casa de las Minas, un edificio modernista de 1905, donde residía la dirección de la empresa concesionaria Minas del Priorato, S.A., y donde también estaban las oficinas y el laboratorio.

 Conviértete en minero por un día: descubre una mina a 35 metros de profundidad

La visita

Conocerás, de primera mano, la historia de la mina Eugenia, las técnicas de trabajo que utilizaban en las minas y las condiciones de trabajo de los mineros.

Lo ideal, primero, es visitar la exposición permanente y la parte audiovisual del Museo y después realizar la visita guiada que dura 45 minutos y con un máximo de 30 personas. Es apta para todos los públicos.

La visita comienza en las instalaciones de la superficie de la mina para acceder a la primera planta, situada a 35 metros. Después se hace un recorrido de 700 metros por diferentes galerías en los que se pueden apreciar la riqueza mineralógica del subsuelo, las técnicas de trabajo y la dureza del trabajo de los mineros. 

Hay que tener en cuenta que la mina tiene una temperatura de entre 16-18ºC durante todo el año. No se puede entrar bebida, ni comida, no se puede fumar y no está permitido la entrada de animales. Se permiten hacer fotografías, sin trípode y por supuesto, en todo momento, es obligatorio el uso del caso.

TITULO:  DIAS DE TOROS  - Marco Pérez desata las iras de Las Ventas en la tarde de su confirmación ,.

 

Marco Pérez desata las iras de Las Ventas en la tarde de su confirmación,.

Los más intransigentes exigieron al joven salmantino como si de una máxima figura del toreo se tratara,.

Marco Pérez en Madrid

La jovencísima y menuda figura de Marco Pérez vino a confirmar la alternativa que tomó hace unos meses en la plaza francesa de Nimes. Y a Marco lo esperaban con la escopeta cargada los tendidos más intransigentes de Las Ventas. Desde que se abrió de capote no le pasaron ni una, y eso que el primero de Victoriano del Río, Despreciado, un castaño de 575 kilos, con los cinco años recién cumplidos, lucía una imponente encarnadura, para acallar a cualquiera.

No se callaron, al contrario. Tan solo lo dejaron tranquilo en un vistoso y variado quite y durante la ceremonia de la confirmación. De poco sirvió que le diera las ventajas en el cite de largo puesto con la izquierda a las primeras de cambio. Los pitos, las palmas de tango, tuvieron que hacer mella en el chaval que lo intentó con una y otra mano entre la aprobación de los más. Con todo, la faena no alcanzó el nivel que propiciaban las buenas embestidas.

Para colmo, la estocada no cayó arriba y las protestas se recrudecieron, así hasta que los de enfrente arreciaron en una ovación y allí las opiniones se dividieron con fuerza en uno y otro sentido. El chaval quiso plantar cara y no escurrir el bulto y salió a saludar a los que tenía a favor, que los otros ya se dejaban oír por sí solos.

A partir de ese momento se vivió un ambiente de total polarización. Muchos de los del seis y el siete seguían con su intransigencia en denunciar la colocación de los toreros. Le pitaron a Emilio de Justo y también a Víctor Hernández. A la mínima que un tiralíneas pudiera significar el mínimo desplazamiento hacia derechas o izquierdas, los pitos sonaban como música de fondo.

Bien es verdad, que Emilio de Justo no tuvo en este otoño madrileño su mejor día. Anduvo sin pena ni gloria con el segundo, que metía bien la cabeza y acabó rajado. Unas tandas más ceñidas que otras, unas más protestadas, otra menos, pero el conjunto lejos de sorprender resultó algo espeso. Y en el mismo tono en el cuarto, que quería coger la muleta en los primeros compases de la faena, ora De Justo más ligero, ora más ajustado. Con la mano izquierda no hubo ajuste y se lo recriminaron, ya cuando el toro se fue parando. Y como la cosa a espadas no fue brillante con ninguno de los dos, el silencio acompañó al extremeño.

Tampoco hubo excelencias por parte del madrileño Víctor Hernández, que pasó como de puntillas en una tarde a contraestilo. No se libró de las llamadas de atención cuando la figura se antojaba al hilo, y así discurrió la faena al tercero en la que no hubo entendimiento, y también con el quinto, de embestida sosota, sin empuje. Se empeñó en este en torear al natural y se metió entre los pitones para acabar por ajustadas manoletinas. Pero ni el toro estaba para fiestas ni Hernández despertó unos tendidos que llevaban a cuestas una tarde que ya pesaba demasiado.

Feria de Otoño

  • Plaza de toros Monumental de Las Ventas

    Sábado 3 de octubre de 2026. Lleno de «No hay billetes». Toros de Victoriano del Río, serios, todos cinqueños, a menos. Destacó el buen primero.

    • Emilio de Justo, de marino y oro. Estocada contraria y descabello. Aviso (silencio). Pinchazo y estocada baja (silencio).

    • Víctor Hernández, de rioja y oro. Pinchazo, estocada que asoma y estocada corta. Aviso (silencio). Estocada y tres descabellos (silencio).

    • Marco Pérez, de fucsia y oro, que confirmaba la alternativa. Estocada desprendida (división de opiniones). Pinchazo y estocada (silencio). 

       

      Llegamos al sexto, y las exigencias del seis y del siete volvieron, y con fuerza. El toro resultó violento en sus embestidas, soltando mucho la cara, sin fijeza en los engaños, y Marco salió a no dejarse nada, a que nada pudieran recriminarle. Una larga cambiada de rodillas con el capote y decisión encorajinada con la muleta. Con una y otra mano estuvo en demasiadas ocasiones a merced del complicado de Victoriano. Los pitos, las palmas a destiempo, el contarle los muletazos, las voces insolentes. Y enfrente, la reacción de los que veían al chaval cogido en cualquier giro de los pitones, que volaban como una devanadera. Se justificó el salmanatino cuyo único pecado es ser un joven y esperanzador matador de toros, que en su primer año de alternativa se ha visto anunciado, y triunfado, en las ferias.

      Su menuda figura despertó las peores iras de Las Ventas en una tarde crucial para su carrera y que resultó totalmente mediatizada en su resultado, con una exigencia que en muchas ocasiones no se les aplica ni a las máximas figura del toreo.


      TITULO:  Retratos con alma -   El Octágono: los misteriosos montículos levantados hace 2.000 años por una desconocida cultura en América del Norte,. 

       

      La periodista Isabel Gemio regresa a la televisión para presentar 'Retratos con alma', el nuevo programa producido por RTVE en colaboración,.  

       

       Lunes -  12 - Octubre   a las 22:40 horas en La 1 / fotos,.

        El Octágono: los misteriosos montículos levantados hace 2.000 años por una desconocida cultura en América del Norte,.

       Una ilustración de las formaciones geométricas de tierra de la cultura Hopewell

       Este antiguo y enigmático sitio reabrió sus puertas a los visitantes por primera vez en más de un siglo.

      Construido por una civilización misteriosa que no dejó registros escritos, este enorme sitio está ahora abierto al público por primera vez en más de un siglo.

      Las hojas de otoño crujían bajo nuestros pies mientras yo y decenas de turistas entusiastas seguíamos a un guía por un montículo cubierto de pasto. Nos detuvimos al llegar a la entrada de un círculo coronado por césped, formado por otro muro de tierra.

      Estábamos en un sitio llamado El Octágono, parte de las Obras Ceremoniales de Tierra Hopewell, una extensa red de colinas construidas a mano que se extienden por el centro y sur de Ohio, en Estados Unidos, y que se construyeron hace hasta 2.000 años.

      Los pueblos nativos llegaban al Octágono desde cientos de kilómetros de distancia, reuniéndose regularmente para compartir rituales y cultos.

      "Había una cabaña de sudor o algún tipo de lugar de purificación allí", dijo mientras señalaba el círculo nuestro guía, Brad Lepper, arqueólogo principal del Programa de Patrimonio Mundial de una organización llamada Conexión Histórica de Ohio (OHC, por sus siglas en inglés).

      Miré dentro y vi el césped perfectamente cuidado. Una bandera alta marcaba un hoyo en el centro. Esto se debe a que entre 1910 y 2024, El Octágono se utilizó como campo de golf.

      Pero el 1 de enero de 2025 este antiguo y enigmático sitio reabrió sus puertas a los visitantes por primera vez en más de un siglo.

       Montículo de tierra creado por la cultura Hopewell en Ohio

      Pie de foto, La cultura Hopewell creó enormes y misteriosos montículos de tierra en Ohio.

      Todos estos montículos ceremoniales prehistóricos en Ohio fueron creados por lo que ahora se conoce como la cultura Hopewell, una red de sociedades nativas estadounidenses que se congregaron aquí llegando desde lugares tan lejanos como Montana y el Golfo de México entre aproximadamente el año 100 a. C. y el 500 d. C., y que estaban conectadas por una serie de rutas comerciales.

      Los montículos que construyeron en Ohio tienen diversas formas, como círculos, cuadrados y octógonos, que a menudo estaban conectadas entre sí. Los arqueólogos apenas ahora comienzan a comprender la sofisticación de estas maravillas de la ingeniería.

      Construidas con asombrosa precisión matemática, así como de acuerdo a una compleja alineación astronómica, estas son las formaciones geométricas más grandes del mundo que no fueron creadas como fortificaciones ni estructuras defensivas. Y aunque la mayoría de la gente nunca ha oído hablar de estos sitios ni de sus constructores, esto podría estar a punto de cambiar.

      "Redescubriendo Estados Unidos" (Rediscovering America, en inglés), es una serie de BBC Travel que narra historias inspiradoras de aspectos olvidados, ignorados o incomprendidos de Estados Unidos que difieren radicalmente de la historia, las culturas y las comunidades conocidas.

      En 2023, ocho de las formaciones de tierra de Hopewell fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por UNESCO. Estas incluyen el Gran Círculo y el Octágono en Newark, Ohio, así como el primer parque estatal de Ohio, Fort Ancient (no es un fuerte real).

      Las otras cinco forman parte del Parque Histórico Nacional de la Cultura Hopewell: Mound City, Hopeton Earthworks, High Bank Works, Hopewell Mound Group y Seip Earthworks.

      Lepper explicó que el Octágono y el Gran Círculo fueron en su día el complejo Hopewell más grande y único, de unos 11 kilómetros cuadrados, conectado por una serie de caminos bordeados por muros de tierra. Al recorrer ambos sitios hoy en día el impacto de la magnitud es inmediato.

      El Gran Círculo, donde se encuentra el museo de los Montículos Ceremoniales de Hopewell, tiene 365 metros de diámetro. Sus muros se elevan hasta 4,2 metros de altura y están delimitados en su interior por una profunda zanja.

      El Gran Círculo estuvo conectado antiguamente a un cuadrado y una elipse funeraria de los cuales solo una parte es visible hoy en día.

      El Octágono se extiende por unas impresionantes 20 hectáreas y está conectado al Círculo del Observatorio de 8 hectáreas, una gran formación circular para reuniones y rituales relacionados con la observación del cielo nocturno.

      Ilustración que muestra las construcciones geométricas de tierra conectadas entre si

      Pie de foto, La sofisticación de las construcciones ha asombrado a los historiadores.

      "Se podrían colocar cuatro Coliseos Romanos dentro del Octágono", me dijo Lepper.

      Añadió que hace 2.000 años, los habitantes nativos construyeron estas estructuras sin herramientas modernas, excavando la tierra con palos puntiagudos y cargándola en la espalda en cestas de mimbre. Se estima, señaló, que movieron cerca de 200.000 metros cúbicos de tierra.

      Sin embargo, el logro de la Cultura Hopewell no radica simplemente en crear formas grandes y precisas, algo que hicieron sin la ventaja de una vista aérea. También incorporaron una geometría oculta en estas estructuras.

      Hasta que se midieron y compararon los montículos se pensaba que los constructores no tenían ninguna sofisticación matemática ni geométrica, ya que no existen registros escritos que demuestren su nivel de conocimiento.

      Sin embargo, finalmente se descubrió que realizaron mediciones precisas a lo largo de sus obras de tierra y las conectaron de maneras inesperadas.

      Lepper afirmó que la circunferencia del Círculo Máximo "es igual al perímetro del cuadrado perfecto al que estaba conectado", y que "el área de ese cuadrado perfecto es igual al área del Círculo del Observatorio que está conectado al Octágono".

      "Si se dibuja un cuadrado dentro del Octágono trazando una línea desde sus esquinas alternadas, los lados de ese cuadrado (321,2 m) son iguales al diámetro del círculo al que está unido (321,2 m)".

       Escalera de piedra y madera que permite subir al Montículo de Miamisburg

      Pie de foto, Se han encontrado ejemplos de las monumentales construcciones de tierra de la cultura Hopewell en todo Ohio, incluyendo el Montículo de Miamisburg.

      Los arqueólogos han encontrado en numerosas ocasiones ejemplos de esta interacción entre construcciones. Según Lepper, ese número de 321,2 m, ya sea dividido por dos o duplicado, se encuentra en otras fortificaciones de tierra indígenas en todo el país y sirvió como unidad de medida común.

      Si bien el conocimiento geométrico y matemático de la cultura Hopewell asombró a los académicos, al profundizar el estudio surge otro nivel de sofisticación: la alineación astronómica.

      En la década de 1980, dos profesores del Earlham College de Indiana, Ray Hively (físico y astrónomo) y Robert Horn (filósofo), decidieron visitar el Octágono y su Círculo de Observatorio adjunto. Dado que monumentos astronómicos como el de Stonehenge, en Reino Unido, habían recibido gran atención, se preguntaron si estas construcciones de tierra también estaban alineadas con un calendario solar.

      Hively y Horn no encontraron conexiones solares, pero luego consideraron otra posibilidad: el ciclo lunar.

       Ilustración que muestra colonos blancos explorando el sitio de los montículos

      Pie de foto, En el siglo XIX, los colonos blancos comenzaron a construir sus hogares alrededor de las zonas donde la cultura Hopewell erigió sus obras.

      "Pensábamos que era improbable que se produjeran alineaciones lunares deliberadas en Newark", escribieron, ya que, si bien el Sol puede rastrearse durante un año, un ciclo lunar completo tarda 18,6 años. Aun así, se demostró que el ciclo lunar correspondía a la posición del Montículo del Observatorio en el Círculo del Observatorio. Allí se puede observar la salida de la Luna sobre el centro exacto del Octágono cada 18,6 años.

      "Las alineaciones astronómicas solo son relevantes y útiles si vinculan de alguna manera los orbes celestes con sistemas de creencias y de comprensión de la vida", afirmó Timothy Darvill, profesor de arqueología en la Universidad de Bournemouth, en Reino Unido, quien ha investigado tanto Stonehenge como las construcciones ceremoniales de Hopewell.

      "Las ceremonias en torno a la observación del paisaje celeste bien podrían tener una función secundaria en términos de fomentar un sentido de comunidad", agregó.

      Esa comunidad y cultura ancestrales fueron parte de la razón de la inclusión de este lugar en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

      Un sitio de la UNESCO debe demostrar que tiene un "valor universal excepcional", afirmó Jennifer Aultman, directora de sitios históricos y museos de Ohio History Connection, entidad que contribuyó a la solicitud de inclusión en la lista de la UNESCO.

      Un criterio para ello, añadió, "es que se trate de obras maestras del genio creativo humano", y es ahí donde cobran importancia sus características matemáticas, geométricas y astronómicas.

      Pequeña bandera que marca lo que fue un hoyo de un campo de golf 

      El otro criterio es que esas obras "ofrezcan un testimonio excepcional de la tradición cultural que los originó".

      Pie de foto, Hasta hace poco, el Octágono se utilizaba como campo de golf.

      Para Aultman, "realmente se puede comprender la vida de la gente y qué le importaba observar y aprender sobre estas construcciones de tierra".

      Consideremos la Luna, por ejemplo, que era claramente importante para la cultura Hopewell. Darvill señaló que, para algunas culturas "el Sol, la Luna... tienen poder sobre lo que sucede a diario. Por ello, los cuerpos celestes suelen ser deificados, lo que justifica y racionaliza su poder".

      Por lo tanto, es probable que la Luna fuera una deidad venerada por quienes se reunían en los montículos.

      "La tierra que conocemos como Ohio alberga una serie de obras extraordinarias de tierra construidas por los habitantes nativos de esta región hace miles de años", afirmó Megan Wood, directora ejecutiva de Ohio History Connection.

      Si bien no todas las obras de tierra en Ohio son específicamente Montículos Hopewell - como por ejemplo el Sitio Histórico del Montículo de la Serpiente, alineado con el Sol, en Peebles, Ohio - Wood las considera "íconos" de los "logros culturales" de los pueblos nativos.

      Dado que la cultura Hopewell no dejó registros escritos, solo las obras de tierra y los pocos objetos recuperados de ellas sirven como su último testimonio cultural.

      Se han encontrado objetos como pipas rituales y una pequeña estatua de piedra de un chamán con piel de oso que sostiene cráneo humano llamada "el Chamán de Newark".

      Dado que estas construcciones de tierra eran sitios de reunión, algunos de los artefactos descubiertos - como pipas con efigies, un adorno de cobre y un cuchillo de obsidiana - representan los lugares desde donde viajaron los habitantes nativos.

       Exhibición con ilustraciones de artefactos de la cultura Hopewell

      Pie de foto, Debido a que no dejaron registros escritos, los Hopewell siguen siendo un misterio para los antropólogos.

      Sin embargo, tras la desaparición gradual de la cultura Hopewell alrededor del año 500 d. C., otros pueblos originarios ocuparon el lugar. Uno de estos grupos fue la tribu Shawnee, que residía en Ohio antes de ser desalojada por la fuerza al oeste del río Misisipi en la década de 1830.

      "Puede que no hayamos sido responsables de su construcción o creación, pero sé que mis antepasados vivieron allí, y que protegieron y respetaron estos sitios", declaró Glenna Wallace, líder tribal del pueblo Shawnee del Este de Oklahoma, quien cree que otras tribus deberían participar en la protección de las construcciones de Hopewell y en la comunicación de su importancia cultural.

      Durante años el Octágono estuvo bajo el control del Moundbuilders Country Club. Después de más de una década de negociaciones, el OHC y el club finalmente llegaron a un acuerdo en 2024 para transferir el arrendamiento a largo plazo del sitio a la sociedad histórica, allanando el camino para que el sitio pudiera abrirse a visitantes a partir de enero.

       Vista aérea del Montículo de la Serpiente rodeado de árboles

      Pie de foto, Los Hopewell también crearon el Montículo de la Serpiente, alineado con el Sol, en Peebles, Ohio.

      Para quienes defienden la preservación del sitio, la designación de la UNESCO y la apertura al público de estos misteriosos montículos ofrece un nuevo capítulo para educar a los visitantes sobre la historia de los habitantes nativos de Ohio.

      Esto también significa que más pueblos originarios, como los Shawnee, pueden contar esa historia desde su propia perspectiva para generaciones futuras.

      "Solo quiero que la gente conozca este sitio", dijo la jefa Wallace. "Quiero que la gente pueda verlo. Quiero que la gente pueda visitarlo y que se dé cuenta de que es un fenómeno cultural. Que no tiene precio".

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