BLOC CULTURAL,

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viernes, 9 de octubre de 2026

DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -JUEVES - VIERNES - Norman Foster ,. / EL PAPEL HIGIENICO ROJO - EL D.N.I. - El PP, a la espera de la decisión de Sánchez: «Estamos listos para lo que venga» ,. / Donde comen dos - Sardinas Cuca - Receta Cocina - Jabalí estofado con salsa de chocolate y patatas. Receta de caza con una salsa oscura para mojar pan,.

 

TITULO:DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -JUEVES - VIERNES -   Norman Foster ,. 

 DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -JUEVES - VIERNES -   Norman Foster  , fotos,.

 Norman Foster,.

Ha sido una lucha heroica, una carrera contrarreloj,.

El arquitecto británico, que ha visitado este domingo el Museo de Bellas Artes de Bilbao que ha ampliado, sostiene que «los edificios tienen alma»,.

Norman Foster, este domingo en el exterior del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Tras la tempestad llega la calma, dicen. El sábado por la noche hubo un diluvio (si no universal, casi) en Bilbao. El centro de la ciudad se inundó y quedó a oscuras. Pero la mañana del domingo ha lucido soleada. Norman Foster, que no acudió el viernes a la presentación a la prensa de la ampliación y reforma del Museo de Bellas Artes, sí lo ha visitado este domingo, junto con su esposa, Elena Ochoa. Ambos lucían un 'look' muy setentero: él, traje burdeos y corbata morada. Ella, un traje estampado, accesorios dorados y maxigafas. A sus 91 envidiables años, Sir Norman sigue en activo y se le ve en plena forma. Se nota que se cuida mucho. 

 

 👀 Sonsoles Ónega, 48 años: «Desayuno todas las mañanas café y avena, que es un hidrato que me permite...».

( Desayuno - El porridge de avena que combina carbohidratos de absorción lenta, proteínas del yogur y la leche, y grasas saludables de los frutos secos para proporcionar energía duradera  ) ,.

 

 Huevos con salchicha, frijoles negros y pan tostado

(Cena - Huevos con salchicha, frijoles negros y pan tostado ),.

El premio Pritzker británico es un buen conocedor de Bilbao, ciudad en la que ha dejado una huella importante. En 1995 puso en marcha el Metro de la ciudad. Las marquesinas acristaladas, conocidas como 'Fosteritos', semejan unas naves espaciales. Y otra especie de ovni sobrevuela ya el flamante museo que ha reformado y ampliado junto con Luis María Uriarte, que este lunes se inaugurará oficialmente y el martes abrirá sus puertas al público. Tras unas fotografías protocolarias, se desveló una escultura de Anselm Kiefer, 'Sappho', que ha donado al museo la familia Foster.

Norman Foster y su esposa, Elena Ochoa.
 
Norman Foster y su esposa, Elena Ochoa.

La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, Ibone Bengoetxea, dio la bienvenida a Norman Foster: «Las grandes transformaciones empiezan con una visión capaz de imaginar aquello que todavía no existe. La renovación de este museo nace de esa ambición, de la valentía para arriesgar y también del talento de muchas personas para convertir una idea en realidad. Supieron pensar en grande. Y aquí tenemos al talento con mayúscula, Norman».

Norman Foster habló de su estrecha vinculación con esta ciudad: «Mi viaje hasta aquí comenzó casi 40 años atrás, en 1988, con la construcción del Metro de Bilbao. Más recientemente, 26 años atrás, fui miembro del jurado de una reforma de este museo, obra de nuestro querido colaborador, Luis María Uriarte. Nos unimos como uno de los 57 equipos, siete años atrás, que optamos a su ampliación. Y aquí estamos. Ha sido un privilegio y un honor contribuir a esta ciudad, a Bilbao, con el Metro y ahora con este museo, que celebra su 118 aniversario y fue el primero que se hizo para albergar arte contemporáneo en España».

«La arquitectura tiene una visión utópica y tienes que bajarla a la realidad»

Recuerda Foster que, «como cualquier concurso, comienza con un documento, y el documento es bastante árido: se establecen metros cuadrados, volúmenes, funciones, y es solo cuando visitas el museo cuando de repente el pulso se acelera. La arquitectura tiene una visión utópica y tienes que bajarla a la realidad. No solo ves este edificio, sino que empiezas a ver las distintas capas: los años 70, los años 2000, y entonces empiezas con tu equipo a pensar y a tomar decisiones. Tú tienes una serie de ambiciones, y en este caso el concurso tenía un tema. Se hablaba no solamente de añadir, sino también de conectar con lo ya existente. Representaba un patrimonio de la ciudad, y en cierto modo había que dejarlo en paz, mejorarlo, eso sí, actualizarlo a los códigos actuales, pero sin tocarlo, para respetar la historia y el patrimonio. Porque un edificio que realmente es sostenible es aquel en el que se respeta lo anterior, no se tocan o se derriban las cosas, sino que simplemente se actualizan y se conectan».

«Miguel [Zugaza, director del museo] es como el 'señor Misión Imposible; me lo ha puesto muy difícil'»,.


Abrir la entrada principal, dice el arquitecto, «era también una de las grandes prioridades que teníamos. Y entonces decidimos que íbamos a mantener abierto el museo durante las obras. Miguel [Zugaza, director del museo], que es como el 'señor Misión Imposible', nos hizo hacer las cosas de esta manera. Y le prometimos que nosotros no queríamos excavar bajo tierra. ¿Por qué? Porque es más caro, es más arriesgado, altera la naturaleza de las cosas y es oscuro. Y los museos son espacios donde realmente lo interesante es que haya en ellos luz natural. Con estas premisas, ¿qué te queda? Pues te queda mirar hacia arriba, mirar hacia el cielo. Y ahí es cuando se hace muy evidente el pasado industrial de Bilbao».

Norman Foster y Miguel Zugaza, en el Atrio Arriaga.
 
Norman Foster y Miguel Zugaza, en el Atrio Arriaga.

Foster advierte que se planteó «cómo construir un edificio sin tocar al actual, pero sin embargo que conecte con él, que cambie la utilización actual del patio, que era un espacio que antes estaba abierto y queríamos convertirlo en un lobby cerrado que se convierta en el corazón social del nuevo museo, que sea permeable para todos y, a partir de él, la gente pueda ir a los distintos espacios, a las exposiciones. Hemos ganado 1.300 metros cuadrados adicionales de espacio expositivo en la gran galería, que, además, son totalmente adaptables, 'tuneables'. Añadimos un 60% más de espacio. Cuando os mováis por todo el edificio, sed conscientes de que aquí no vais a ver ningún elemento de calefacción, ni de aire acondicionado, ni tuberías. Lo que no se ve es quizás lo más interesante».

«Parece algo que se ha hecho sin esfuerzo, pero ha sido todo lo contrario. El reto técnico ha sido enorme»

El nombre elegido para presentar de manera anónima el proyecto al concurso fue 'Agravitas': «Resume la esencia de lo que somos, de cómo es algo que tiene en cuenta el peso, la gravedad, pero a la vez que está sobrevolando y mostrando las obras y permite mostrarlas con una perspectiva fresca y nueva. Hemos usado un acero local, acero ecológico, que está hecho con proveedores locales y montados por contratistas de aquí. Esto ahora puede parecer sencillo y fácil, pero es porque solo estamos viendo la punta del iceberg, no estamos viendo todo el proceso».

En primer plano, la escultura de Anselm Kiefer que ha donado al museo la familia Foster.
 
En primer plano, la escultura de Anselm Kiefer que ha donado al museo la familia Foster.  

Ha sido, prosigue el arquitecto, «una lucha heroica, como es el edificio en sí mismo. Hicimos infinidad de maquetas, planos con muchísimos cambios. Parece algo que se ha hecho sin esfuerzo, pero ha sido todo lo contrario. El reto técnico ha sido enorme. La cornisa alrededor del edificio parece planear, flotar. En algunas zonas aguanta hasta 10 toneladas. Ha sido una carrera contrarreloj. Pero todo esto se nos olvida muy rápido, gracias a Dios. Y aquí estamos orgullosos y encantados, celebrando la nueva vida del edificio, porque es importante pensar que los edificios tienen alma. Cualquier edificio, cualquier trabajo de arquitectura es un trabajo de equipo, y este es un equipo muy inusual. No solo abraza a los que han realizado el edificio, el proyecto de la obra en sí, sino a la gente que se ha encargado del contenido».

Tuvo Foster un recuerdo para su esposa, Elena Ochoa, y sus hijos Eduardo y Paola; para Patricia Phelps de Cisneros, para la familia de Plácido Arango... Y habló de Anselm Kiefer y su escultura, que ha donado su familia. Es una pila de libros: «Pensamos que había demasiados libros, y le dijimos a Anselm: 'Quita algunos de ahí arriba, por favor'. Ahora, viéndola en este espacio cívico, creo que hay que pedirle a Kiefer que vuelva a poner más libros». También se refirió a la terraza que corona el nuevo edificio, de 500 metros cuadrados, que alberga tres esculturas de Anthony Caro.

Finalmente, agradeció la armonía entre la Diputación de Vizcaya, el Ayuntamiento de Bilbao y la Fundación BBK. También dio las gracias a su equipo. Y, dirigiéndose a Miguel Zugaza, que estaba en primera fila, le dijo: «Eres absolutamente increíble. Siempre digo que los individuos más impresionantes que encargan un edificio son los que te lo ponen difícil. Y tú, Miguel, me lo has puesto muy difícil,.

TITULO:   EL PAPEL HIGIENICO ROJO - EL D.N.I. -El PP, a la espera de la decisión de Sánchez: «Estamos listos para lo que venga»  ,.

 EL PAPEL HIGIENICO ROJO - EL D.N.I. -  El PP, a la espera de la decisión de Sánchez: «Estamos listos para lo que venga»   ,fotos,.

El PP, a la espera de la decisión de Sánchez: «Estamos listos para lo que venga»,.

En el partido las voces se parten en dos: los que creen que Sánchez convocará porque ahora «tiene una oportunidad» y los que desconfían por completo: «Viviremos otro paripé»,.

Alberto Núñez Feijóo, el sábado en el foro de La Toja

Calma tensa en la política española, también en la oposición. En el Partido Popular llevan todo el fin de semana especulando, valorando los distintos escenarios, haciendo algo que en el núcleo duro de Alberto Núñez Feijóo siempre reconocen como una misión imposible: «Meterse en la cabeza de Pedro Sánchez». Han sido demasiados giros de guion en esta legislatura. El precedente de 2024 –cuando el presidente se retiró a reflexionar e incluso se desplazó a la Zarzuela a verse con el Rey para después anunciar que se quedaba, «si cabe con más fuerza»– influye demasiado. Pero no solo. A menudo la reflexión se repite entre los dirigentes de mayor peso en el PP: «Sánchez ha demostrado que no piensa en los parámetros que para los demás son los normales. Que no sigue la lógica de la política, las reglas del juego, lo que todos vemos. Él siempre le da otra vuelta».

 

Por eso el PP está a la espera. El fin de semana no hubo gabinetes de crisis ni reuniones extraordinarias. El secretario general, Miguel Tellado, sí reunió a buena parte de su equipo en Génova para prepararlo todo si el adelanto se confirma. De ser así, el propio Alberto Núñez Feijóo comparecería. La sensación que el PP quiere transmitir es que «todo está preparado».

 

Este lunes por la mañana el comité de dirección se reunirá como cada semana a las diez en punto. Pero lo harán con la incertidumbre sobre la decisión del presidente. Moncloa confirmó que se daría el fin de semana, con la duda de si habrá una convocatoria ya a primera hora de la mañana –como ha ocurrido en otros momentos– o lo dilatará más. No hay información en el partido de la oposición. Todo son conjeturas. Lo que sí hay es una división de opiniones muy claramente marcada. Algunos dirigentes, también del núcleo duro de Feijóo, piensan que Sánchez podría adelantar ahora elecciones generales.

Esa parte de la formación insiste en que ahora ha aparecido «una oportunidad», «una ventana», que antes no existía. En mitad de los casos de corrupción –que además se ralentizarían a nivel judicial con una convocatoria– y algunas crisis que han dejado al Gobierno muy tocado como la de Ceuta, la vivienda ha irrumpido con fuerza en el debate público. Es un asunto que permite movilizar a la izquierda –hasta ahora no lo estaba–, que 'calienta' la calle –como se vio de nuevo en las manifestaciones del sábado en distintos puntos de España– y que permite insistir en el marco que Sánchez ha consolidado en la legislatura con su idea del muro: la división, la polarización, «el ellos o nosotros», «con el inquilino o con el propietario», «con la gente o con los especuladores».

Ese «contexto más propicio» que también ven en el núcleo duro de Feijóo, lleva a pensar a muchos dirigentes del partido que ahora sí podría ser. Añaden otro elemento que es clave: estamos en el último año de la legislatura, de una u otra manera es un fin de ciclo, y las autonómicas y municipales, por ejemplo, ya tienen la fecha puesta en mayo. «El presidente necesitaba un marco en el que piense que puede haber partido, que va a movilizar al máximo y que puede repetir la suma; o al menos acabar con un resultado digno. Eso es lo que le mueve», señalan dirigentes veteranos del PP. Añaden, además, que podría anunciar el adelanto electoral acompañado de algún real decreto ley para provocar una última escenificación, un retrato de los grupos parlamentarios y apuntalar su discurso.

Y hay una cuestión de la que se habla menos, pero que en los ministerios económicos lo tienen muy presente: la inflación y las dificultades que en un futuro bastante cercano llegarán para la economía española. El Gobierno ha tratado de normalizar el hecho de que no haya Presupuestos. Ya ha incumplido la Constitución por cuarto año consecutivo al no presentarlos. Si lo hiciera, sabe bien que ese proyecto de cuentas públicas no saldrá adelante. Habrá sido la primera legislatura sin un solo presupuesto aprobado. Pero la gran preocupación –en los ministerios competentes lo saben, pero también la oposición tiene puesto el foco ahí– mira al incremento del coste de la vida y la percepción de los hogares de que las cosas van a ir a peor. Sería otro incentivo, apuntan dirigentes populares, para pasarle la pelota a Feijóo.

Los que desconfían

En el otro lado de la balanza están los dirigentes del PP que desconfían por completo de que el presidente vaya a adelantar. Insisten en que Sánchez no anticipa sus movimientos, no creen que realmente vaya a tirar la toalla y se retrotraen una y otra vez a lo que ocurrió con la reflexión de 2024 y la carta abierta a la ciudadanía. Un veterano dirigente del PP insiste: «Sánchez necesita una ventana mejor que la que encontrará al final de la legislatura. La cuestión es si esta, con la vivienda abierta en canal, le garantiza los suficientes apoyos. Si no genera las expectativas electorales deseables empezará a abrir el abanico de 'performances' a implementar».

Feijóo reúne a su comité de dirección como cada lunes a las 10 de la mañana. Todo está «preparado» si se confirmara el adelanto electoral

Este dirigente –como otros, también algunos barones territoriales– dan por hecho que el presidente lleva todo el fin de semana analizando varias opciones, con encuestas en la mano. Los sondeos encargados pretenden medir hasta qué punto el debate en torno a la vivienda, con Maricarmen –la vecina a la que desahuciaron y terminó regresando a su casa del barrio madrileño de Retiro– ha calado, especialmente en el electorado de la izquierda. Si la acampada de Sol –que ya supera la semana– y las movilizaciones en varias ciudades de España se pueden convertir realmente en votos para el PSOE y, en menor medida, para sus socios. «De esto va la película. Y las cuentas no le salen, comparecerá para anunciar que resiste para frenarnos a nosotros, a la ultraderecha, a los radicales y a todos sus enemigos. Vamos a vivir otro paripé», resume otra dirigente de la cúpula nacional popular.

TITULO : Donde comen dos -  Sardinas Cuca -  Receta Cocina -  Jabalí estofado con salsa de chocolate y patatas. Receta de caza con una salsa oscura para mojar pan,.  

Donde comen dos -  Sardinas Cuca -  Receta Cocina -  Jabalí estofado con salsa de chocolate y patatas. Receta de caza con una salsa oscura para mojar pan ,.    fotos,. 

Receta Cocina - Jabalí estofado con salsa de chocolate y patatas. Receta de caza con una salsa oscura para mojar pan,.

Jabalí estofado con salsa de chocolate y patatas. Receta de caza con una salsa oscura para mojar pan

Ingredientes

  • 1 kg de carne de jabalí (parte para guisar)
  • 2 cebollas medianas
  • 1 pimiento rojo mediano
  • 5 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 rama de tomillo y otra de romero
  • 750 ml de cerveza
  • 5-6 patatas medianas para freír
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal, pimienta negra recién molida (al gusto)
  • 2 manzanas reinetas pequeñas o 1 grande
  • 40 g de chocolate negro 70%
  • 300-500 ml de agua o caldo de carne, sólo si hace falta
  • Pimientos del piquillo para acompañar (opcional)
  •  Sardinas picantes | Conservas Cuca

La carne de jabalí no perdona las prisas. Tiene un sabor más intenso que el cerdo, una textura más firme y menos grasa, así que necesita macerado, buen dorado y una cocción tranquila. En este jabalí estofado con salsa de chocolate y patatas, el chocolate no aparece para endulzar el plato, sino para redondear una salsa oscura, profunda y con cuerpo.

La receta va por la línea de los guisos de caza de otoño e invierno, esos que se comen mejor con pan cerca y sin mirar demasiado el reloj. Dentro de esa misma familia encajan muy bien las codornices guisadas con salsa de verduras, manzana y setas, las perdices en escabeche o los gazpachos manchegos o galianos, platos distintos entre sí, pero con ese punto de cocina reposada que tanto agradecen las carnes sabrosas.

Aquí conviene hacer una aclaración importante: si el jabalí viene de carnicería o de un canal autorizado, lo normal es que ya haya pasado sus controles. Si procede de caza para autoconsumo, debe estar analizado antes de cocinarlo. La congelación casera no sustituye ese control. Una vez tengamos carne segura, el resto es cocina de cazuela: macerar, dorar, reducir, probar y dejar que el guiso llegue a su punto.

Receta casera de jabalí estofado con salsa de chocolate y patatas

Preparación paso a paso

  1. Preparamos la carne para el macerado. Limpiamos los tacos de jabalí de restos duros, nervios o grasa excesiva si los tuviera. Los colocamos en un recipiente amplio, mejor no metálico. No añadimos sal todavía; la pondremos después, justo antes de marcar la carne.
  2. Añadimos las verduras y la cerveza. Pelamos las cebollas y las cortamos en dados medianos. Pelamos la manzana reineta, retiramos el corazón y la troceamos. Machacamos ligeramente 3 dientes de ajo y los añadimos al recipiente junto con el laurel, el tomillo, el romero y la cerveza. La carne debe quedar cubierta; si el recipiente es estrecho y alto, con 750 ml suele ser suficiente.
  3. Dejamos macerar. Tapamos el recipiente y lo guardamos en la nevera durante 24-48 horas. Si la carne es de un animal joven o comprada ya bien preparada, con 24 horas puede valer. Si es una pieza de caza con sabor potente, mejor darle 48 horas. Durante ese tiempo podemos mover la carne una o dos veces para que se impregne de forma uniforme.
  4. Colamos y separamos. Pasado el macerado, colamos el contenido. Reservamos por separado la carne, las verduras con la manzana y el líquido de la maceración. Retiramos la hoja de laurel y las ramas de hierbas, pero las guardamos para el guiso. Secamos bien los tacos de jabalí con papel de cocina; este paso es clave para que se doren y no se cuezan en la cazuela.
  5. Marcamos el jabalí. Salpimentamos la carne. Calentamos el aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia y doramos los tacos por tandas, a fuego medio-alto. No llenamos la cazuela de golpe, porque la carne soltaría agua y perderíamos el dorado. Cuando esté bien sellada por fuera, la retiramos a un plato.
  6. Hacemos el sofrito con calma. Picamos los 2 dientes de ajo restantes y el pimiento rojo en dados pequeños. En la misma cazuela añadimos el ajo, el pimiento y las verduras escurridas del macerado, incluida la manzana. Sofreímos durante 15-20 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté bien caída y el conjunto empiece a tomar color.
  7. Devolvemos la carne a la cazuela. Incorporamos de nuevo el jabalí con los jugos que haya soltado en el plato. Mezclamos bien con el sofrito y añadimos unos 500-600 ml del líquido de la maceración colado. Reservamos el resto por si hiciera falta más adelante. Dejamos hervir destapado durante 10-15 minutos para que la cerveza pierda fuerza y la salsa empiece a concentrarse.
  8. Guisamos a fuego lento. Añadimos el laurel, el tomillo y el romero que teníamos reservados. Si el líquido no llega casi a cubrir la carne, agregamos un poco de agua caliente o caldo de carne. No hace falta inundar la cazuela. Bajamos el fuego, tapamos dejando una pequeña rendija y cocinamos entre 2 horas y 2 horas y media, hasta que el jabalí esté tierno. Si durante la cocción se queda corto de líquido, añadimos un poco del líquido de maceración reservado o agua caliente, siempre dejando que hierva bien.
  9. Trituramos la salsa. Cuando la carne esté tierna, la retiramos con cuidado a una fuente. Quitamos la hoja de laurel y las ramas de hierbas. Trituramos la salsa con batidora o la pasamos por pasapurés, según nos guste más fina o más rústica. Si vemos grasa en la superficie, la retiramos con una cuchara antes de triturar.
  10. Añadimos el chocolate al final. Devolvemos la salsa a la cazuela y la ponemos a fuego suave. Incorporamos el chocolate negro troceado y removemos hasta que se funda por completo. Volvemos a meter la carne y cocinamos todo junto 8-10 minutos más, moviendo la cazuela con suavidad. La salsa debe quedar oscura, ligada y con brillo, no dulce ni pesada.
  11. Freímos las patatas. Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en bastones gruesos o en dados, como más nos gusten. Las freímos en abundante aceite caliente hasta que estén doradas por fuera y tiernas por dentro. Las escurrimos sobre papel de cocina y las salamos al final.
  12. Servimos el guiso. Llevamos el jabalí estofado a la mesa bien caliente, con las patatas fritas recién hechas y, si nos apetece, unos pimientos del piquillo como acompañamiento. Si podemos prepararlo de un día para otro, mejor todavía: la salsa se asienta, la carne gana sabor y el guiso queda más redondo.

Consejos para un jabalí estofado con salsa de chocolate y patatas de rechupete

  • No añadáis todo el líquido sin control. La cerveza sirve para macerar y para guisar, pero no hace falta volcarla entera si la cazuela ya tiene suficiente líquido. Es mejor añadir poco a poco que acabar con una salsa aguada.
  • El chocolate va al final. Si lo cocemos durante dos horas, perdemos control sobre el punto de amargor y textura. Añadido al final, con la salsa ya trabajada, aporta color, cuerpo y un fondo más redondo.
  • La carne manda sobre el reloj. Dos horas pueden ser suficientes en algunos casos, pero un jabalí más adulto puede necesitar media hora más. Está listo cuando se pincha con facilidad, no cuando lo dice el cronómetro.
  • Mejor una cerveza sin exceso de amargor. Una rubia con cuerpo o una tostada suave funcionan muy bien. Una cerveza negra muy amarga puede dominar demasiado la salsa.
  • No confundáis macerar con arreglar una carne mala. El macerado suaviza y aromatiza, pero la carne debe estar en buen estado, bien conservada y, si procede de caza, correctamente analizada.
  • Las patatas, siempre al final. Si las freímos con antelación, llegan blandas a la mesa. Este guiso pide salsa reposada y patata recién hecha.

Curiosidades de rechupete

El jabalí pertenece a la misma familia que el cerdo, pero en cocina se comporta de otra manera. Es una carne más magra, con un sabor más marcado y una textura firme que agradece las cocciones largas. Por eso funciona tan bien en estofados, civets y guisos con vino, cerveza, hierbas, setas, manzana o castañas.

El chocolate en una salsa salada no es una rareza moderna. En muchos guisos de caza se usa en pequeñas cantidades para dar profundidad, oscurecer la salsa y suavizar sabores fuertes. La clave está en no pasarse: si el chocolate se nota como protagonista, hemos cruzado la línea.

La manzana reineta encaja muy bien con este tipo de carne porque aporta acidez suave y ayuda a equilibrar el conjunto. No busca convertir la salsa en dulce, sino compensar la potencia del jabalí y la intensidad de la cerveza.

En Galicia y en otras zonas del norte, los platos de caza han estado muy ligados al otoño y al invierno. Son recetas de producto, de frío y de cazuela, pensadas para comer sin prisas y con una guarnición sencilla. Patatas, castañas, setas o una buena hogaza de pan son casi parte del guiso.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Aunque pueda parecer un paso largo, en este plato el macerado del jabalí cambia bastante el resultado. Ayuda a suavizar el sabor, perfuma la carne y hace que el guiso quede más equilibrado. No hace milagros, pero en una carne de caza se nota.

Si no tenéis cerveza a mano, se puede preparar una versión con vino tinto, pero entonces el guiso cambia de perfil. Con vino quedará más oscuro, más clásico y más tánico. Con cerveza y manzana, la salsa resulta algo más suave y con un fondo tostado diferente.

En esta receta conviene recordar que el chocolate no debe saber a postre. Usamos poca cantidad y siempre negro, alrededor del 70 %. Su papel es ligar, oscurecer y redondear la salsa, no tapar el sabor de la carne.

Puede ocurrir que, tras dos horas, la carne de jabalí todavía esté firme. No pasa nada. Añadimos un poco de líquido caliente si hace falta y seguimos a fuego bajo. La carne de caza no se arregla subiendo el fuego, se arregla dándole tiempo.

Si la salsa queda demasiado líquida al final, lo más práctico es sacar la carne y dejar que la salsa reduzca sola unos minutos. Cuando tenga cuerpo, devolvemos el jabalí a la cazuela y lo calentamos todo junto sin hervir a lo bruto.

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