En Las buenas intenciones, Víctor del Árbol reflexiona sobre la justicia literaria como búsqueda de la verdad. Y es que, más que ofrecer respuestas cómodas, su mirada invita a cuestionar hasta qué punto las buenas intenciones pueden ser, también, el origen de las peores decisiones

 Cuando hacer el mal conduce al abismo | Noticias La Tribuna de Albacete

La premisa central de Las buenas intenciones es que “ningún corrupto acepta que lo es”. ¿Cree que esa autojustificación es lo que hace a los villanos de la vida real más peligrosos que los de la ficción?

Es precisamente el autoengaño lo que convierte lo perverso en cotidiano. Es decir, porque si uno es consciente de la doble moral, sabe que está haciendo un juego, sabe que es un mentiroso, sabe que es un delincuente o sabe que lo que está haciendo está mal. El problema es el autoconvencimiento de que lo que estás haciendo es lo correcto, y eso parte de un axioma terrible. Y es que, tal y como funciona el mundo, un mal menor puede justificar un bien mayor.

Explora la justicia literaria como un espacio donde el lector, como observador omnipotente, puede ver la verdad que los personajes ocultan. ¿Es la literatura el único lugar donde los culpables realmente rinden cuentas?

Creo que no, en mi caso no busco tanto que rindan cuentas como que se enfrenten a su propia verdad. Cuando hablamos de justicia poética no se refiere al hecho de que la ficción pueda corregir la realidad, se refiere al hecho de la verdad. Es decir, el relativismo moral es una cosa, el relativismo en el discurso es otra. Me explico: verdad hay una, y esa es objetiva. Lo que es relativo son las interpretaciones que se hacen de la verdad. Creo que la función en cuanto a justicia poética de la literatura es precisamente buscarla sin aditivos.

Tal y como hace la periodista Clara Fité, que busca siempre la verdad por encima del prestigio...

Es perfecto. Yo lo he repetido ya muchas veces, pero es cierto. En el tiempo en el que vivimos, el periodismo -como la literatura- son fundamentales por una razón: no tanto por el hecho de informar -porque la realidad nos bombardea con ítems de información-, sino en cuanto al discurso. Ahora hay una batalla por controlar el discurso, el relato..., por construir el relato. ¿Por qué? Porque quien domina el relato, domina la realidad. Puede manipular y puede condicionar la realidad. Entonces, en ese contexto, personas como Clara Cité -como estas periodistas-, son muy importantes. Porque, como ella muy bien dice, efectivamente huye del relativismo y huye de una cosa muy importante: la inmediatez. Huye de juzgar las cosas solo en función de lo que vemos. Ella necesita entender y por eso emprende esta investigación. Una de las características que a mí me gusta de los periodistas de investigación es que no se quedan en la superficie de la noticia, sino que necesitan contextualizarla y entender de dónde vienen sus raíces.

Trata desde el crimen organizado y las criptomonedas hasta secretos que alcanzan al Vaticano. Nos cruzamos con grandes conspiraciones en el día a día…, ¿no?,.

Es que no se trata ya de un discurso negativo o conspiracionista, sino que se trata de analizar la realidad. Hasta hace unos años -unas décadas-, este tipo de actitudes se disimulaban o se disfrazaban, porque necesitaban permanecer ocultas a la opinión pública. Ahora ya no, ahora ya hemos llegado a un grado en el que la indecencia se impone en lo público. Hablar ahora de decencia, de valores éticos, de importancia de relaciones de comunidad parece casi como ingenuidad. Parece casi como hablar de buenas personas, y hablar de ellas es asociarlas con personas tontas, idealistas e ingenuas. Y esa es la perversión a la que hemos llegado en este punto.

De hecho, el personaje de Soria -el policía retirado- parece actuar por una promesa hecha al difunto Julián Leal. ¿Es la lealtad a los muertos lo que mueve a los buenos en un mundo que se derrumba?

Yo a esto lo llamo el deber de la memoria. He trabajado con ello en novelas como La tristeza del samurái, Un millón de gotas o El hijo del padre. Son novelas que para mí son fundamentales, porque es una lealtad hacia la verdad no dicha, los valores, la ética... La literatura a mí siempre me ha ofrecido la oportunidad de darle voz a los perdedores, a la gente que se queda al margen de la historia. Esa amistad entre ellos va más allá de la muerte, tiene que ver con defender los principios de justicia y de ética, y de que los demás importan. En ese sentido, me parece que la lealtad -más que a la persona- es la lealtad a la memoria. 

En su trayectoria literaria ha hablado también de horrores que han sucedido en la vida real como los “safaris humanos” de Sarajevo. ¿Es esta mil veces peor de lo que puede llegar a serlo la ficción?

No, la ficción siempre es mucho peor. ¿Por qué? Porque la ficción es la hipérbole de la realidad. La realidad es anecdótica, la literatura es eterna. Por eso, es mucho más terrible. Cuando tú fijas un acontecimiento a través de emociones -que es lo que hace la literatura-, eso se queda grabado en la historia de la humanidad para siempre. Cuando un medio periodístico, un ensayista o un juez investiga un caso como el que yo te cuento en El tiempo de las fieras -como estos “safaris de Sarajevo”- eso es frío. Aparte, es una justicia que llega tarde, porque estos hechos pasaron hace 30 años. En cambio, cuando yo trato este tema con la literatura, lo que estoy haciendo es contar historias humanas, no las estadísticas. Y eso se hace a través de las emociones. Eso lo convierte en ese suceso tan terrible porque es eterno y porque habla de personas concretas. Porque te podría pasar a ti o me podría pasar a mí.

"Hemos llegado al punto en el que la indecencia se impone en lo público", afirma Víctor del Árbol.

"Hemos llegado al punto en el que la indecencia se impone en lo público", afirma Víctor del Árbol. Markel Fernández

Usted plantea que, cuando todo se derrumba, “incluso equivocarse es lo único que uno puede hacer”. ¿Es Las buenas intenciones una novela sobre la redención o sobre la inevitabilidad del destino?

Es evidentemente una novela sobre la redención en el sentido de lucha, de lucha contra lo peor de nosotros mismos para hacer aflorar lo mejor. Y en cuanto a lo del error, es que tiene que ver con mi visión de la honestidad. Yo puedo tolerar el error cuando es honesto, cuando uno lo intenta. Lo que no puedo tolerar es ser deshonesto, la autojustificación. 

TITULO:  Cartas de amor - Brooklyn dinamita a los Beckham y corta lazos con sus padres, David y Victoria: “No quiero reconciliarme con mi familia”,. 

Brooklyn dinamita a los Beckham y corta lazos con sus padres, David y Victoria: “No quiero reconciliarme con mi familia”,.

En un largo e impactante escrito, el primogénito del exfutbolista y la diseñadora afirma que su madre no quiso diseñar el vestido de novia de su esposa, a la que no consideran “de su sangre”, o que acudieron al 50º cumpleaños de su padre pero él no quiso verles

 
fotos - Brooklyn Beckham y Nicola Peltz, en una gala celebrada en diciembre de 2023 en Los Ángeles, California.

Brooklyn Beckham, el mayor de los cuatro hijos de David y Victoria Beckham, ha explotado. A sus 26 años y después de casi uno de rumores, fotos borradas, total distanciamiento y dimes y diretes sobre la tensa situación familiar, el modelo y fotógrafo y creador de una salsa picante ha decidido tomar las riendas de la situación y hacerse con la narrativa de la ya más que evidente separación familiar. El lunes a mediodía (hora de Los Ángeles, donde vive), y a través de seis historias de Instagram, ha culpado a sus padres de los problemas familiares que tanto él como su esposa, Nicola Peltz, arrastran desde hace meses con los Beckham, a través de un durísimo alegato con frases tan duras como: “No quiero reconciliarme con mi familia”, “He estado controlado por mis padres” o “[Mis padres] han mandado a mis hermanos a atacarme en redes”.

“He guardado silencio durante años y he hecho todo lo posible por mantener estos asuntos en privado”, arranca Brooklyn sus palabras, en su perfil de Instagram, con 16 millones de seguidores. “Por desgracia, mis padres y su equipo han seguido acudiendo a la prensa, lo que me ha dejado sin otra opción que hablar por mí mismo y contar la verdad sobre algunas de las mentiras que se han publicado”, afirma en el primer párrafo. “No quiero reconciliarme con mi familia. No estoy siendo controlado [en referencia a lo que se ha dicho sobre su esposa], estoy defendiéndome por primera vez en mi vida”.

Esa defensa incluye ataques frontales a sus padres y a sus hermanos, sobre todo por —siempre según la versión del primogénito de la familia— el modo en el que han tratado la llegada de Peltz a su vida. “Mi esposa ha sido tratada sin respeto de manera constante por mi familia, da igual lo que nos esforcemos en que sea una más. Mi madre ha invitado constantemente a mujeres de mi pasado a nuestras vidas, con la clara intención de hacernos sentir incómodos”, llega a escribir. “Durante toda mi vida, mis padres han controlado las narrativas en la prensa sobre nuestra familia. Las publicaciones performativas en las redes sociales, eventos familiares y relaciones no auténticas han sido una constante de la vida en la que nací”, continúa en su más que sincero texto. “Recientemente, he visto con mis propios ojos hasta dónde son capaces de llegar para publicar innumerables mentiras en los medios de comunicación, en su mayoría a costa de personas inocentes, para preservar su propia fachada. Pero creo que la verdad siempre sale a la luz”.

Brooklyn Beckham y Nicola Peltz en la Met Gala en 2021.

Parece que fue precisamente la boda de ambos, en abril de 2022, lo que dio comienzo a las grietas de lo que hoy es ya un abismo entre ambas partes; de hecho, ahora él llega a afirmarlo en su escrito: “Mis padres han tratado incansablemente de arruinar mi relación desde antes de mi boda, y no han parado”. Esa verdad, siempre en su versión, es la que ha tratado de exponer este lunes. Aunque durante meses ha reinado el silencio, ahora el mayor de los cuatro hijos del matrimonio formado por el exfutbolista y la diseñadora ha decidido romper su silencio, y de la forma más clamorosa. Brooklyn se refiere, de hecho, a una de las preguntas más constantes sobre el evento: por qué Victoria no fue quien diseñó el vestido de su esposa, finalmente una creación de Pierpaolo Piccioli para Valentino. “Mi madre decidió cancelar el diseño del vestido de Nicola en el último minuto, pese a lo emocionada que ella estaba por llevar uno de sus diseños, forzándola a encontrar de manera urgente un vestido nuevo”.

El primogénito de la ex Spice Girl y el exjugador del Manchester continúa con graves acusaciones. “Semanas antes del gran día, mis padres me presionaron repetidamente y trataron de sobornarme para firmar y renunciar por escrito a los derechos que me corresponden por nacimiento, lo que me afectaría a mí, mi esposa y nuestros futuros hijos. Fueron insistentes en que firmara antes de casarme porque entonces arrancarían las condiciones del pacto. Mi resistencia afectó a la hora de recibir mis pagos, y desde entonces nunca me han tratado igual”, asegura. “Durante los preparativos de la boda, mi madre llegó a ir tan lejos como para llamarme ‘malvado’ porque Nicola y yo decidimos incluir a mi niñera y a la de Nicola en nuestra mesa, porque ninguna tenía a sus maridos. Nuestros padres tenían sus mesas junto a las nuestras, exactamente igual”, relata. De hecho, Brooklyn Beckham asegura que la noche antes de su boda hubo “miembros de mi familia” (aunque no especifica cuáles) que llegaron a decirle que su futura esposa “no es de tu sangre” y “no es parte de la familia”. Cabe destacar que Peltz es hija de un empresario multimillonario, con un patrimonio calculado en unos 1.400 millones de euros.

Según su versión, desde entonces ha recibido “innumerables ataques, tanto públicos como privados”, por parte de sus padres. “Hasta han mandado a mis hermanos a atacarme en redes sociales, antes de que me bloquearan de repente el pasado verano”, explica. “Mi madre interceptó el primer baile con mi esposa, que llevaba planeado desde hacía semanas con una canción romántica. En frente de nuestros 500 invitados, Marc Anthony me llamó al escenario, donde según el plan iba a tener lugar nuestro baile romántico, pero en cambio ahí estaba mi madre esperando para bailar conmigo. Bailó de manera muy inapropiada conmigo enfrente de todo el mundo. Nunca me he sentido más incómodo o humillado en toda mi vida. Queríamos renovar nuestros votos para crear nuevos recuerdos de nuestra boda que nos trajera alegría y felicidad, no ansiedad y vergüenza”.

Apartados del 50º cumpleaños de David Beckham,.

La tensión en la familia Beckham es una constante desde la última primavera. Cuando Victoria Beckham cumplió años en abril, su primogénito no la felicitó en redes, como había sido su costumbre hasta entonces. Pero más llamativo fue cuando el patriarca, el exfutbolista David Beckham, cumplió 50 años y lo celebró a lo grande, el pasado mes de mayo, con fiestas en Londres, Miami, París y los Cotswolds. Ahí hubo una sonada ausencia: la de su hijo Brooklyn y su nuera Nicola. Nunca aparecieron en fotografías; de hecho, tampoco aparecen en las de su resumen de 2025.

Sin embargo, ahora Brooklyn afirma que él sí fue a Londres, que él y Nicola viajaron desde Estados Unidos, donde residen, hasta el Reino Unido. “Fuimos rechazados durante una semana mientras esperábamos en nuestra habitación de hotel planeando pasar tiempo de calidad con él”, asegura. “Él rechazó todos nuestros intentos, a no ser que [el encuentro] fuera en su gran fiesta de cumpleaños con 100 invitados y cámaras en cada esquina. Cuando finalmente aceptó verme, fue con la condición de que Nicola no fuera invitada. Fue una bofetada en toda la cara. Después, cuando mi familia viajó a Los Ángeles, rechazaron verme”.

Según el empresario, su familia valora más “la promoción pública y los apoyos”, “la marca Beckham”, que todo lo demás. “El ‘amor’ familiar se decide según tu contenido en redes sociales, o según lo dejes todo de inmediato para aparecer y posar para una foto de familia, incluso si es a cambio de obligaciones profesionales”, asegura. “Nos hemos desviado de nuestros caminos durante años para aparecer y apoyar cada desfile, cada fiesta y cada actividad de prensa para mostrar a nuestra ‘familia perfecta’. Pero la única vez que mi esposa le pidió ayuda a mi madre para salvar a perros desplazados durante los incendios de Los Ángeles, mi madre lo rechazó”.

En su escrito Brooklyn demuestra que conoce parte de lo que se dice en parte de la prensa (sobre todo en tabloides británicos), condicionados por la visión y la versión de los Beckham: que su esposa le ha apartado de su familia. En cambio, él se planta ante eso. “La narrativa de que mi esposa me controla es absolutamente al revés. He estado controlado por mis padres la mayor parte de mi vida. Crecí con una ansiedad sobrecogedora. Por primera vez en mi vida, desde que me he apartado de mi familia, esa ansiedad ha desaparecido. Me levanto cada mañana dando gracias por la vida que he elegido, y habiendo encontrado la paz y el alivio”, afirma, para acabar: “Mi esposa y yo no queremos una vida diseñada por la imagen, los medios o la manipulación. Todo lo que queremos es paz, privacidad y felicidad para nosotros y para nuestra futura familia”.

Por el momento, la familia Beckham no se ha pronunciado sobre este ataque frontal de su primogénito. Hasta donde se sabía, ambas partes se comunicaban únicamente a través de sus abogados. Pero ahora que Brooklyn ha pulsado el botón nuclear de las redes sociales, ya todo es posible.