
(Desayuno)
El nombramiento provisional de Gemma Barroso llega en uno de los momentos más delicados para la cúpula de la Policía Nacional.
La
Dirección Adjunta Operativa (DAO) es el engranaje que coordina el
músculo operativo del cuerpo: planificación, despliegues, prioridades y
conexión diaria entre las unidades y la dirección política. Cuando
el puesto queda vacante, aunque sea de forma temporal, no solo se cubre
un cargo, se evita que la institución quede sin timón en plena
marejada.

(Cena )
Esa marejada tiene nombre propio. La salida del anterior DAO, José Ángel González Jiménez, se produce tras la admisión a trámite de una querella por presunta agresión sexual, con una citación judicial fijada para el 17 de marzo.
En
ese contexto, Barroso aparece como la figura llamada a sostener el
puente de mando mientras se decide el encaje definitivo de la plaza.
Que
Interior haya señalado a Barroso como sustituta temporal no es un gesto
menor. En estructuras jerárquicas como la policial, los relevos
provisionales no se improvisan: responden a una lógica interna de
continuidad.
Y
esa continuidad es clave, porque el DAO no es un cargo ornamental.
Situarla al frente de manera interina proyecta un mensaje claro: control del procedimiento, mantenimiento del pulso operativo y una transición ordenada en un momento en el que cualquier paso en falso alimentaría la sensación de vacío en la cúspide.
Quién es Gemma Barroso y por qué Interior la coloca al frente en plena crisis
Nacida
en 1967, ingresó en la Policía Nacional en 1991 y es licenciada en
Derecho. Su carrera combina experiencia operativa y gestión interna, un
equilibrio poco habitual.
Ha pasado por Policía Científica y por Información,
dos ámbitos distintos pero unidos por la disciplina del método, la
trazabilidad y la lectura estratégica. Esa mezcla, rigor técnico y
visión preventiva, resulta especialmente valiosa en una sustitución del
DAO.
Antes de su cargo actual, Barroso fue jefa de Operaciones de la Comisaría General de Información,
un puesto que implica coordinación, gestión de prioridades y toma de
decisiones en ámbitos sensibles. También dirigió la comisaría de San Cristóbal de La Laguna y trabajó en Recursos Humanos y Formación, un recorrido que conecta directamente con su destino más reciente.
En 2024 fue nombrada subdirectora general de Recursos Humanos y Formación
de la Dirección General de la Policía. Desde ese puesto ha gestionado
carreras, perfiles, necesidades de plantilla y formación.
En
tiempos normales, es un cargo de enorme influencia; en tiempos de
crisis, es además un observatorio privilegiado de tensiones internas y
un punto de apoyo para sostener la organización.
Su progresión en la escala de mando, inspectora jefa en 2006, comisaria en 2012 y comisaria principal en 2020, dibuja un perfil consolidado y con experiencia suficiente para asumir un puesto de máxima exigencia.
Una figura clave para evitar que la Policía quede sin rumbo,.
Aun
así, conviene subrayar lo esencial y es que Barroso no llega a un
despacho cualquiera, sino a un lugar donde cada decisión se interpreta.
Su papel como DAO interina no se medirá solo por lo que haga, sino por
lo que consiga evitar: parálisis, ruido interno, mensajes contradictorios o una sensación de deriva.
En
un momento en el que la credibilidad de la cúpula está en disputa, la
normalidad operativa se convierte en el objetivo más político de todos.
Por eso, su nombre se ha convertido en central: no por un relevo definitivo, sino por lo que simboliza su interinaje, el
intento de sostener el pulso de la Policía Nacional mientras el caso
que ha precipitado la dimisión del anterior DAO sigue su curso en los
tribunales.