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lunes, 17 de agosto de 2026

España Directo -Economía - El Gobierno aprueba un descuento del 20% para metro y autobús sin que las comunidades estén obligadas a subirlo ,. / Mi casa es la vuestra - Leo Harlem ,. Viernes - 21 , 28 - Agosto ,. / Detrás del muro - PÁGINA DOS - Luis Sala - Escritor ,. Martes - 18 , 25 - Agosto ,. / Cartas de amor - Supervivencia, nostalgia y amor ,.

  TITULO: España Directo - Economía -  El Gobierno aprueba un descuento del 20% para metro y autobús sin que las comunidades estén obligadas a subirlo ,.

El Gobierno aprueba un descuento del 20% para metro y autobús sin que las comunidades estén obligadas a subirlo,.

Puente revela que las ayudas al transporte público en 2026 costarán 2.000 millones, de los que 1.371 corresponden al bono único,.

El ministro de Óscar Puente, en rueda de prensa en Moncloa.

Las ayudas al transporte público se prorrogarán todo 2026. A nivel estatal (trenes de Cercanías, media y larga distancia y autobuses de concesión estatal) seguirán los mismos descuentos y se añade la figura del abono único mensual de 60 euros. Y a nivel autonómico y local, el Gobierno ha aprobado la subvención del 20% para metro y autobuses, pero a partir de ahora no obligará a las comunidades a añadir -al menos- otro 20% de descuento sino que lo dejará en sus manos.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, reveló que este decreto ley es un «elemento de cohesión social». Según cifras oficiales, entre enero y septiembre se registraron 420 millones de desplazamientos en transporte público, mientras que en 2022 la cifra era de 340 millones al mes. «Hemos incrementado en 80 millones de desplazamientos al mes (960 millones al año), recuperando el umbral de antes de la pandemia, algo que no está sucediendo en otros países», explicó Puente durante su comparecencia tras el Consejo de Ministros.

Desde el Ministerio calculan que estas ayudas han supuesto un ahorro del 75% en la renta media de las familias que han usado siempre el transporte público. «Si hablo de aquellos que han cambiado el coche por el transporte público, la reducción es aún mayor», apuntó el ministro. Puente recordó que el Gobierno ha gastado casi 9.300 millones de euros desde 2018 en subvencionar títulos de transporte. Este año las ayudas costarán 2.000 millones, de los que 1.371 serán para financiar el nuevo abono único. En total se han invertido 6.500 millones de euros en ayudas al transporte desde 2022, año que comenzó esta política de subvenciones por la crisis inflacionista.

Coste total

6.500

millones

de euros invertidos en transporte público por el Gobierno desde 2022, cuando se empezaron a aplicar los descuentos, según cálculos del Ministerio de Transportes.

La mayor novedad respecto a los descuentos al transporte público que los ciudadanos ya tenían en 2025 es que las comunidades podrán decidir ahora si amplían el porcentaje de subvención para metro y autobús más allá del 20% que proporciona el Gobierno central. Hasta ahora, se les exigía que para optar al 20% estatal tenían que incorporar al menos otro 20% con fondos autonómicos o municipales, y esto conllevó «fricciones» con alguna administración, según confirmó el ministro.

Es el caso de Castilla y León, donde los ciudadanos no obtuvieron el descuento estatal en el segundo trimestre del año porque la Junta no amplió su 20% correspondiente, puso de ejemplo el ministro Puente. De esta forma, se facilitará la gestión de las ayudas y «no se privará a los ciudadanos de una determinada comunidad a disfrutar, al menos, de un 20% de descuento en su transporte público», indicó en rueda de prensa.

'Pase Vía'

Una novedad anunciada este martes también por el ministro fue el 'Pase Vía' en los trenes Avant, al estilo 'Pay as you go' de países como Reino Unido. Será un sistema con descuentos del 45% hasta el 72% que irá en incremento a medida que se sumen viajes, beneficiando así al viajero recurrente y simplificando la planificación de su movilidad.

El viajero no tendrá que pagar con antelación, sino que cuantos más viajes se hagan mayor será el descuento y se cobra al finalizar un periodo de tiempo. Además, en los servicios Avant se suma un bono de 10 viajes válido para 30 días con un descuento del 50%. Unas nueva tarifas que sustituirán a los títulos multiviaje existentes de Avant (tarjeta plus 10, plus 10-45 y plus 30-50).

Y en los trenes de Cercanías se aplicará un descuento del 40% a partir del quinto viaje pagando con la tarjeta bancaria directamente en los tornos. 

TITULO: Mi casa es la vuestra -  Leo Harlem  ,. Viernes - 21 , 28 - Agosto ,.

Viernes - 21 , 28 - Agosto   a las 22.00, en Telecinco, fotos,.

 

  Leo Harlem ,.

 

 Imagen principal - Leo Harlem: «Me gusta que la gente lo pase bien, para mí sería más fácil hacer el canalla»

Leo Harlem: «Me gusta que la gente lo pase bien, para mí sería más fácil hacer el canalla»,.

El cómico, que debutó a los 40 años, triunfa con 'Leo Talks' en Movistar Plus y sigue llenando los cines con sus comedias. «He decidido parar un poquito para coger otro ritmo», dice a ABC,.

Leonardo González Feliz nació dos veces: la primera, en 1962, en el pueblo leonés de Matarrosa del Sil; la segunda, cuarenta años después, en el bar El Harlem de Valladolid. Ese año 2002 Leonardo se convirtió en Leo, el González se transformó en Harlem y la felicidad se traspasó al público. «El resto es historia», dice a ABC el humorista y actor desde el Edificio Telefónica, donde presentó la última temporada de 'Leo Talks' (Movistar Plus, ya completa). Una nueva tanda de capítulos que comienza, porque el calor ya aprieta y el estío nos deja en un estado de letargo sublime, con un capítulo titulado 'Bendita pereza': «El reposo tiene un valor inmenso, algo que otras civilizaciones han ignorado o pretendido ignorar. De hecho, nos están copiando: hay países donde la siesta se está imponiendo y es por pura lógica; los españoles somos unos fenómenos», dice un tipo que pese al discurso a favor de la pereza, no ha dejado de trabajar –en su primera vida fue panadero, camarero… y en la segunda ha recorrido todos los clubes de monólogo de España, ha hecho televisión, cine, radio... Eso sí, ahora nos adelanta que ya mira la jubilación de cerca: «He decidido parar un poquito para coger otro ritmo». No es para menos, solo en los últimos 12 años ha rodado 23 películas.

—Leonardo González Feliz… pocas veces un apellido ha sido tan premonitorio.

—El apellido Feliz es muy bueno, sí. Ya en el colegio era un chaval que era un guindilla y, además, siempre tenía gracia y buena memoria para los chistes. Después, de mayor, cuando trabajaba de panadero, mis compañeros se lo pasaban pipa conmigo. Cuando empecé a los 40 años con esto de los monólogos, ya estaba alimentado de experiencias. Faltaba el detonante, una broma que me gastó un amigo que me dijo que me iba a meter a un bar a actuar… Pensé que era broma pero cuando vi el cartel ya me vi obligado a hacerlo y el resto es historia.

—En 'Leo Talks' (Movistar Plus) vuelve al monólogo canónico, una forma de hacer humor que se aleja de la modernidad. ¿Se siente cómodo ahí?

—Sí, es un formato que me gusta. Al principio teníamos una colaboración, pero creo que hemos dado con el formato idóneo. Tiene la parte buena del monólogo clásico -el lenguaje, el juego con las palabras- y luego esas aportaciones visuales y el sonido de Chari, el asistente virtual, que le dan otro aire. Es un formato buenísimo en el que estoy muy cómodo.

—Empezar hace dos décadas en bares y acabar llenando teatros y siendo estrella en plataformas es un salto casi cósmico. ¿Cómo ha vivido ese proceso?

—He tenido suerte, me ha ido muy bien. Los pasos que he dado no han sido buscando el éxito, sino encontrándome cada vez más sólido y a gusto. El público al final es soberano; ellos deciden lo que gusta y lo que no. Además, todo se complementa: la radio, las películas... Gracias al cine gano mucho público joven, chicos que vieron las películas hace años y ahora, con 16 o 17 años, viralizan fragmentos en TikTok. He estado muy atento a todo, aunque ahora he decidido parar un poquito para coger otro ritmo.

—¿Está pensando en la jubilación?

—Es verdad que mi trabajo no es cavar zanjas, no es un trabajo duro ni penoso, pero hay muchos viajes y hay un momento en el que se te hace cuesta arriba y dices, oye, tampoco quería trabajar tanto. Necesitaba recuperarme porque he trabajado mucho el fin de semana entre la panadería, el bar y luego los bolos que haces cuando la gente tiene ocio… Ha sido muchísimo tiempo con mucho jaleo. Ahora estoy más contento, pero ya tengo cotizados 42 años, entonces el próximo año a lo mejor, después de la octava o novena temporada... me lo pienso. Me meto ya en los 64 años, que es una edad muy buena, fabulosa.

—¿Se puede jubilar uno del humor?

 

—Realmente en la vida normal, como siempre tienes ingenio, tienes chispilla, no puedes. Tampoco descarto hacer otras cosas. Tengo un amigo que es ilustrador y siempre ha barajado la opción de hacer una tira con guiones míos y dibujos de él. Bueno, se irá viendo, pero ya desde la tranquilidad.

Imagen secundaria 1 - Leo Harlem: «Me gusta que la gente lo pase bien, para mí sería más fácil hacer el canalla»

—Hablaba antes de los jóvenes que le siguen. En sus shows se percibe una conexión muy fuerte con todos los perfiles de público: en una época en la que el marketing exige apostar siempre por la juventud, ¿es usted la demostración de que esa tendencia se equivoca?

 Imagen secundaria 2 - Leo Harlem: «Me gusta que la gente lo pase bien, para mí sería más fácil hacer el canalla»

—Soy consciente de que llevo tiempo y de que es difícil mantenerse. Como cuento las cosas desde la experiencia vital, y no hablando de la PlayStation o de ordenadores -porque soy un analfabeto digital-, la gente me ve como una figura cercana, casi como un pariente. Lo llaman «cuñadismo» si quieren, pero al final la gente dice: «¡Cabrón, ha puesto el dedo en la llaga!». El humor es un hilo transmisor para toda la familia: lo ve el padre, el hijo y el abuelo. Es bonito y la gente es muy agradecida. Además, el humor vive un momento extraordinario: se llenan teatros, espacios enormes, y el formato podcast ha ayudado mucho; es un vínculo buenísimo.

—¿Hacer humor blanco significa hacer humor naíf?

—No, para nada. Yo entiendo el humor como algo para relajarse, divertirse y disfrutar. Igual que en la música hay quien prefiere rock sinfónico, jazz o cantautores, en el humor hay muchos estilos. Hay cómicos que buscan poner en tensión al público, pero yo prefiero que la gente se lo pase bien. Bajo esa premisa, me esfuerzo para que disfruten. Hacer humor blanco no significa que sea sencillo; a veces cuesta mucho más, porque para mí sería más fácil hacer el canalla.

—El humor «político» tiene más prestigio...

—Para mí sería fácil hacer chistes de política, pero ¿qué logro con eso? Si tomo partido, una parte del público ya me mira de otra forma. Prefiero generar un espacio donde todos se rían. Si hablo de políticos, prefiero hacerlo de cómo les queda el traje, no de sus posiciones ideológicas. Vivimos en una sociedad que politiza todo: vas al quiosco, compras un periódico y ya te tildan de algo. Parece que te exigen que te posiciones en todo. Pasa igual en los libros: cuando vas a una librería y coges un libro de un autor, el de la caja te dice que ese es un nazi, pero si compras el otro eres súper guay. Por eso, cuando compras los dos, se les rompe un poco el esquema. Pero sí que es verdad que se tiende a arrimar todo según lo que cada uno piensa. Yo respeto a todo el mundo e intento que la gente se relaje.

—¿Se ha sentido prejuzgado alguna vez por la crítica o por la prensa?

—No me siento prejuzgado. Por ejemplo, cuando hago una película, como hago un cine familiar y entiendo que no son películas de Ingmar Bergman, si alguien dice que es previsible lo acepto perfectamente. Todo el mundo tiene derecho a tener su opinión.

—¿Hace falta estar en la calle para encontrar ideas para los monólogos?

—Las ideas salen del contacto con la gente: ver situaciones, hablar con los taxistas... Ayer, sin ir más lejos, en el metro un chico me preguntó si quería sentarme porque «ya me veía mayor». Le dije: «¿Quién me va a decir a mí que ya me ceden el asiento, que ya me ven como un abuelillo?». Ahí tienes una historia. Hay que vivir; de la experiencia salen estas cosas.

—Al ser un rostro tan popular, ¿no se le echan encima cuando va por la calle o en el metro

—La gente me trata con mucho cariño y respeto porque me ven como alguien próximo y accesible. Casi siempre es excepcional, salvo quizás alguna noche, con cuatro copas de más, que intentan contarme chistes (Risas). Pero el 99,9% es cariño puro.

—Haber llegado a la fama después de saber lo que es pagar la hipoteca y un trabajo cara al público, ¿le da otra perspectiva?

—Totalmente. Empecé en esto a los 40 años, y ese bagaje de vida te hace relativizar las cosas y dar valor a lo que realmente cuenta. Antes, trabajando en la hostelería, echaba jornadas salvajes de 16 horas y ganaba menos que haciendo un monólogo. Ese bagaje me ha servido mucho. He vivido tantos cambios tecnológicos -del vinilo al CD, el mundo digital...- que me defino como un anfibio: nací en un charco, salgo a la tierra y me vuelvo a meter. Toda esa perspectiva sí que es verdad que aporta muchísimo, me da mucho juego.

—Si se ubica en 2002, antes de empezar, ¿qué ha cambiado en aquel Leonardo?

—A nivel personal, tengo la satisfacción de haber conocido a mucha gente interesante y de haber recorrido España de cabo a rabo. Me siento un afortunado. He trabajado en una cosa buena, divertida, que me ha servido para ganarme la vida y encima la gente me valora. Entonces me llevo una gran satisfacción, la verdad. Y creo que también el humor me ha hecho una persona que ve las cosas con más dulzura, con más cariño, porque la gente necesita humor, hay que divertirse. Vivimos muy tensionados.

 

TITULO: Detrás del muro - PÁGINA DOS - Luis Sala - Escritor   ,.    


PÁGINA DOS - Luis Sala - Escritor   ,.

 

 

Martes - 18 , 25 - Agosto a las 22:00, en La2, foto,.

 

 Luis Sala - Escritor ,.

 

 

"La última frontera", o cómo amar en tiempos de guerra,.

El alicantino Luis Sala debuta en la novela histórica con una historia que atraviesa el convulso siglo XX, desde la Guerra Civil española hasta los espías rusos durante la Guerra Fría,.

 Tropas franquistas entran en Barcelona jaleados por sus partidarios, que llevaban toda la guerra ocultos
 
Tropas franquistas entran en Barcelona jaleados por sus partidarios, que llevaban toda la guerra ocultos ,.

Amar en tiempos de guerra puede llegar a convertirse en un acto de valentía. Aunque no por ello es misión imposible. El joven alicantino Luis Sala así lo demuestra en su nueva novela. Estudió Diseño de Moda, especializándose en Arte Moderno, Contemporáneo y Diseño en el MoMA de Nueva York. Pero, asegura a este diario, "lo que me gusta es escribir". Si bien ha firmado ensayos sobre moda, fue con "Sobre nosotros" (Lunwerg, 2025), cuando se atrevió con la novela, género en el que ahora se desarrolla con mayor profundidad y desde el punto de vista histórico. Publica "La última frontera" (Urano), una historia sobre el amor, la pérdida y la resistencia desarrollada en el convulsísimo siglo XX.

Asegura el autor que "el siglo XX me intrigaba a nivel creativo. Desde 1936 hasta el 89 pasan cosas bestiales en el mundo. Mis protagonistas pueden representar a muchísimas personas de esa época que se convirtieron en víctimas. Trato de darles voz", resume. Se trata de Hugo y Pablo. Ambos viven en Barcelona, en plena Guerra Civil, y están enamorados. Tras la caída de Cataluña, se ven obligados a huir hacia París, lo que se convierte en el inicio de un largo viaje por una Europa devastada. La guerra los separa, y deben atravesar algunos de los escenarios más oscuros y decisivos del pasado siglo, como es el caso de Londres, Kiev, Moscú, Berlín... y hasta Auschwitz.

Sala ha dedicado a estas páginas cinco años de trabajo, y a medida que se iba documentando iba descubriendo interesantes datos que ha empleado para una trama extensa y repleta de estímulos de nuestro pasado más reciente. "Vi unos papeles de Auschwitz, con cifras muy detalladas de las víctimas. El único número indeterminado era el de las personas homosexuales, quienes además fueron las últimas que dejaron salir de los campos cuando los liberaron los aliados". Ante esto, Sala no dudó a la hora de incluir en el relato histórico, de la mano de la ficción, a aquellas personas olvidadas o silenciadas, a través de dos personajes "basados en una realidad histórica. Los homosexuales, en los campos de concentración nazis, eran identificados con un triángulo rosa". Un detalle que funciona como uno de los ejes de una novela, aunque no el único.

El autor también se ha interesado por el papel del gorrión ruso. Se refiere a una antigua táctica de espionaje que se popularizó a través del KGB durante la Guerra Fría, y que consistía en utilizar agentes entrenados en el arte de la seducción para manipular, chantajear o extraer información valiosa. Un concepto que, a día de hoy, sigue existiendo, aunque bajo un programa que ha evolucionado con el tiempo. "Que sigan existiendo me parece alucinante", apunta Sala, y defiende que ver su novela "como una de temática LGTB me parece reduccionista. Es una novela histórica en la que pasan muchas cosas. No se trata sólo de mirar la sexualidad de los personajes. Vivimos en un mundo en el que se nos cuenta una pequeñísima parte de lo que pasa a nuestro alrededor".

TITULO: Cartas de amor - Supervivencia, nostalgia y amor ,.

 

 Supervivencia, nostalgia y amor ,.

 

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foto / Es interesante ver a una persona de la generación de Sala abordando un siglo que ni siquiera llegó a vivir. Es interesante pues, aún naciendo en el presente siglo, el interés por el pasado no desaparece entre los jóvenes. Quizá sea gracias a ellos que, en parte, se siga revisitando y hasta descubriendo. En el caso de "La última frontera", uno de los grandes impulsos para escribirla partió de algo tan sencillo como la escucha. Asegura el autor que parte de lo que aborda de la Guerra Civil "eran anécdotas y cosas que me contaba mi abuela. Ella siempre recordaba la guerra, aunque ella la vivió en Alicante, donde no había más refugio que el de resguardarse bajo el árbol de la casa de campo en la que vivían".

A ella le dedica esta novela histórica, articulada bajo el reto de, dice Sala, "arrojar luz sobre la supervivencia, la nostalgia y el amor" en una época que tantas terribles historias han dejado en la memoria. Y es precisamente manteniendo el recuerdo como no se pierde la esperanza: "Confío en el ser humano. Todos nacemos buenos. Confío en la educación, en la cultura. No entiendo tanto de política como de cultura, que es lo que he estudiado. Pero sí veo que hoy, con las redes sociales, hay oleadas de odio. Estamos perdiendo la cabeza. Quizá todo radica en esa polarización que interiorizamos en nuestro día a día. Hay que tener mucho cuidado con ello". Al fin y al cabo, el amor en tiempos de internet también es un acto de valentía.

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