El universo gastronómico de Martín Berasategui,.
También, Pedro Quevedo como llave de los Presupuestos y el rechazo al maltrato animal.
La llave de la legislatura
Los Presupuestos Generales del Estado son la herramienta política fundamental del Gobierno del PP, que busca apoyos para conseguir la mayoría que le permita su tramitación parlamentaria. El ministro Montoro confía en sacarlos adelante sin descartar quitas de deuda a las comunidades autónomas. Las bases de los presupuestos son la recuperación económica, sostener la creación de empleo y facilitar la financiación para las comunidades autónomas y ayuntamientos. Las Cuentas del Estado de 2017 incluyen la mayor oferta pública de empleo de la Democracia y un aumento del 1 por ciento en el salario de casi tres millones de funcionarios. El Gobierno aprobaba este viernes el proyecto de Presupuestos para su tramitación parlamentaria. Y de su viabilidad depende la estabilidad de la presente Legislatura. Para analizar los números, su distribución para sanidad, educación, desempleo y otras políticas, y para valorar la dimensión política de las cifras Informe Semanal cuenta con Juan José Rubio Guerrero, catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha; Amador Ayora, director del diario "El Economista"; Daniel Lacalle, economista; y Pedro Quevedo Iturbe, diputado en el Congreso por Nueva Canarias, que tiene la llave no sólo de los presupuestos 2017, sino de la viabilidad de la presente Legislatura. Para participar, el hashtag: #PresupuestosISEn defensa animal
El universo Berasategui
TITULO: CALLEJEROS - AL RINCON DE PENSAR -MARTES -4- ABRIL - NO ES RARO LOS CRIOS SUPERDOTADOS PASEN POR TONTOS - LEA VELEZ,.
AL RINCON DE PENSAR -MARTES -4- ABRIL,.
Al rincón, anteriormente conocido como Al rincón de pensar,
fue un programa de televisión español en el que cada semana dos
personajes de plena actualidad (Cantantes, políticos, actores,
deportistas) se someterán a las preguntas Risto Mejide en su particular
rincón. Se emitio los martes a las 00:00 horas en Antena 3., etc.
Los superdotados pasan a veces por tontos,.
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La escritora Lea Vélez novela su batalla para procurar una educación adecuada a las altas capacidades de sus hijos,.
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«Educar en base a la memoria es la madre de las desgracias pedagógicas», dice la autora de 'Nuestra casa en el árbol',.
A Lea Vélez (Madrid, 1970) se le vino el mundo encima cuando un cáncer de pulmón se llevó a su marido. Viuda y con dos hijos, necesitaba reconstruir su mundo y rearmarse emocionalmente. Lo logró gracia a sus críos, superdotados, y su empeño por procurarles la educación que demandaban. También a la casa que construyó para ellos en una encina de su jardín. «No es raro que en los colegios lo críos con altas capacidades pasen por tontos o vagos», lamenta Vélez, que ha novelado su batalla por atender las peculiares necesidades educativas de sus hijos y reconstruir su vida con ellos en 'Nuestra casa en el árbol' (Destino).
«Yo odiaba el colegio. Como mis hijos, me sentía como un bicho raro», rememora Vélez, guionista de series de TV además de escritora y también superdotada. Tiene un cociente intelectual superior a 150 puntos. Sus dos hijos, de 3 y 5 años cuando abordó el libro, están entre 140 y 150, muy por encima de la media, que se sitúa entre 90 y 100. Sabe Vélez que «en la superdotación hay un factor genético muy claro» y asegura que su novela es «una fábula para adultos que reivindica la infancia, que es lo que nos construye a todos».
«La superdotación es una maravilla y un problema», plantea Vélez, que convirtió la agobiante curiosidad de sus vástagos en un estímulo vital y literario. «Mis hijos me dan cien vueltas. Me acosaban a preguntas, cada cuál más interesante, y comencé a apuntarlas», explica la génesis de su tercera novela. «Mamá, si el agua no tiene color ¿por qué la vemos?». «¿Por qué flota la madera en el agua solo o largo y no en vertical?». «¿Por qué el sol, si es fuego, arde en es espacio sin oxígeno?» o «¿Por qué pasamos más tiempo en el colegio que en casa?», le preguntaban. «Mami, a lo mejor Dios existe porque es una metáfora», aventuraban los críos.
«He sido mera notaria de las frases y curiosidades de mis hijos. Como una costurera, he armado luego el 'patchwork' con los retales que ellos me han dado», explica. Y lo hizo mientras construía «con mis propias manos y sin ayuda» la casa arbórea que da título al libro «Toda una metáfora y un desafío para demostrarles que una mujer puede hacer lo que se proponga para construir algo sola, ya sea un libro o un universo. Sólo hay que poner un tablón al día durante un año», señala.
Los hijos de Lea sufrían en el colegio. Se aburrían, se rebelaban ante los deberes y no progresaban. Guardaban silencio en clase y no mostraban la urgente curiosidad que alentaba su madre. «Expliqué la situación a los profesores y solo propusieron subirles de curso», lamenta Vélez. No avanzaron hasta que un cambio del colegio dejó atrás un sistema educativo basado en la memoria y las tarea repetitivas y llegaron a otro basado en estimular la curiosidad, el diálogo y el trabajo de campo».
«Es fácil que un superdotado pase por tonto. No es raro que los confundan con niños, hiperactivos, con déficit de atención o disléxicos», reitera Vélez. «No se les detecta. Están en el cole como esperando un autobús que nunca llega, desmotivados y sin horizonte», dice. «Basar la educación en la memoria es la madre de casi todas las desgracias pedagógicas» lamenta.
«El sistema educativo no sabe qué hacer con esos niños que a veces pasan desapercibidos o se confunden con vagos. Los profesores no saben nada de altas capacidades», denuncia. Y lo peor es que nada mejora cuando se mide bien su elevada capacidad intelectual. «Entonces se tiende a creer que son niños sabios y que deben saber de todo, ser genios como Mozart y responder al patrón de las películas». «Por lo general, lo que ocurre es se obsesionan con un tema, ya sea la música o la ciencia, y si esa obsesión se canaliza surgirá un violinista, un tenista, o astrofísico», asevera.
«Me enseñaron tanto mis hijos que quise transmitírselo a otros padres y a los profesores», dice emocionada. «Aprendí de ellos a darles libertad y dónde reside la felicidad». Todo un regalo «ante el sentido de urgencia que procura la muerte de un padre y un marido». «Aprendí que vivir en libertad y ser feliz hoy es lo más importante del futuro y entender sus frustraciones. Que acumular frustración es lo peor que podemos hacer», asegura aclarando que «no he escrito un libro de autoayuda».
«La muerte es maestra de la vida y los niños maestros de padres y madres. Me han enseñado a ser como soy, a ver la vida con más matices. A ser mas literaria y a penetrar en la psicología de las cosas Por eso empecé a cambiarlas» concluye.