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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Cena para dos ,./ NO HACE MUCHO TIEMPO ,.

TITULO:Cena para dos ,.
 

fotos.


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 Hace unos días asistimos a un taller en la Escuela de cocina Telva de Barcelona con productos de Royal, especializada en salmón ahumado y bacalao de primera calidad, por lo que nunca hay que sufrir por la materia prima. Hoy traemos una receta fresca, sencilla de elaboración y creo que muy saludable (rebosa omega-3), versión libre de la preparada por el chef  Fran Boronat.

El tartar, donde la única "cocción" proviene de un ligero marinado, presenta dos tipos de salmón: un excelente lomo ahumado y otro fresco, que se asocian con la cremosidad del aguacate y toman notas de sabor del resto de ingredientes. El resultado final es que no quieres que se acabe, o sea inmejorable.


Resultat d'imatges de Foto de grupo de los asistentes al taller de cocina de Club Royal
brunoise  todos los ingredientes: cebolla, pepinillos, aguacate, huevo duro y los dos salmones, el fresco y el ahumado. Picar las alcaparras y exprimir el limón.

Colocarlos todo en un bol y mezclarlos para que se integren. Añadir la vinagreta de mostaza al gusto, de tres a cinco cucharadas, y remover bien. Cubrir con papel film y reservar en el frigorífico hasta que lo vayamos a servir.




Lo emplataremos con ayuda de un aro pequeño y decoraremos con un poco de olivada en el fondo del plato y  unos brotes de alfalfa sobre el tartar.

 


 Otra sugerencia de presentación: sobre ensalada de quinoa y verduras, con rúcula y tomates cherrry.

  Resultat d'imatges de Foto de grupo de los asistentes al taller de cocina de Club Royal


 Foto de grupo de los asistentes al taller de cocina de Club Royal

 


 ¿Te gusta el salmón? También puedes probar estos platos

Pastel de hojaldre con salmón, pasta y espinacas

Rollitos de salmón marinado

Salmón al azafrán

Cuencos de pizza con ensalada de quinoa, lentejas du puy y salmón,.

 TITULO: NO HACE MUCHO TIEMPO ,.


Resultat d'imatges de no hace mucho tiempo
foto - Las ilustraciones de este álbum datan aproximadamente de entre los años 2000 y 2002 y fueron publicadas en el suplemento literario de un periódico. La técnica empleada en la mayoría es la acuarela con rotulador fino.
A partir del 2002, en respuesta a los cambios que experimentó la prensa escrita, la mayoría de periódicos empezaron a publicar a todo color, con lo que ya no he vuelto a tener motivo para dibujar en blanco y negro. Así estas obras han quedado atrapadas en el ámbar de una época cuyo recuerdo y sabor preservan.  Al revisar estas ilustraciones, es como si pudiera recuperar la tranquilidad de los buenos y viejos tiempos, aunque fuera una época de actividad frenética, porque en la creación solo se ha filtrado lo bueno. He olvidado algunas cosas y hay gente que ya no está, pero por suerte estos dibujos han permanecido guardados en el cajón. En estos tiempos, Internet ha revolucionado por completo nuestras vidas y costumbres que parece como si antes fuéramos criaturas muy distintas, pero en realidad, no ha pasado tanto tiempo, de todo esto no hace mucho; es solo que ya no volverá.
Comentarios de Jimmy Liao sobre la relación entre texto e imagen:
Cuando hice las ilustraciones de este libro, yo andaba muy liado con el proyecto de mi álbum El sonido de los colores. Ilustrar textos ajenos es muy distinto de ilustrar tu propio álbum: este surge de tu imaginación y experiencia, mientras que para ilustrar los escritos ajenos, primero tienes que leerlos e intentar plasmarlos en una imagen. Cuando la fuente de inspiración de las imágenes. No es tu propia vida, tu trabajo no refleja tus ideas artísticas.
A menudo tengo la sensación de que lo más difícil, a la hora de ilustrar, no es la técnica, sino cómo, después de leer un texto, transformamos el lenguaje escrito en imágenes y las recreamos en una ilustración. Cómo, a partir de un tema o una idea dado, de una imagen, surge una perspectiva nueva e interesante, o reflejas el ambiente que pretende evocar el autor, y a partir de tus impresiones, crea una ilustración que puede adoptar una forma simple o compleja. No pretendo que la imagen se limite a acompañar el texto, sino que aspiro a captar una idea del mismo y recrearla. Así de alejarse la ilustración de la literalidad, queda un espacio para la propia expresión. Como ilustrador, los textos que más temo son los que exhiben mayor virtuosismo lingüístico o los que contienen mucho dialogo.
Al cabo de un tiempo, cuando empecé a ilustrar mis propios libros, no me resultó tan difícil pensar en el ritmo y la cadencia de las ilustraciones y el texto, ni idear la trama y los diálogos, quizá gracias a la práctica que había adquirido sin darme cuenta ilustrando tantos textos durante años: las ilustraciones y el texto no se limitaban a yuxtaponerse, sino que estaban sutilmente entrelazados.

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