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miércoles, 8 de julio de 2026

Tarde de café - 'Lasciate ogne speranza' ,. / Documaster - El Rey que viajó a los Estados Unidos ,. / Al Médico - Salud - Cómo tratar las quemaduras producidas por el sol durante este verano ,.

 

TITULO:  Tarde de café -  'Lasciate ogne speranza'  ,.

 Tarde de café - 'Lasciate ogne speranza' ,    fotos,.

 

'Lasciate ogne speranza',.

No creo que haya ni siquiera una décima parte de los votantes del doctor Sánchez que vayan a retirarle el voto ante el degradante espectáculo de la corrupción,.


José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, en un acto central del PSOE por el 8-M

Reparemos en la situación de nuestro pana Zapatero. A estas alturas, ninguna persona digna de tal nombre puede defender los tejemanejes y los collarones del personaje. Y conste que, entre el gremio de las personas dignas de tal nombre, incluyo al propio Zapatero, que ha renunciado a defender su indefendible inocencia y ha contratado como abogado a un experto en leyes procesales que está buscando los recovecos y dobladillos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, para lograr la nulidad de las actuaciones del juez Calama (un objetivo nada quimérico, pues las pifias en la instrucción del caso empiezan a oler a chamusquina).

Adoptar tal estrategia es, desde luego, legítimo (en el sentido más sórdido de la palabra); pero constituye un horrendo desdoro al que ninguna persona con sentido del honor recurriría. Zapatero, por descontado, no lo tiene. Pero, ¿qué podemos decir de quienes lo siguen defendiendo? No me refiero ni siquiera a los dirigentes del partido de Estado, que a fin de cuentas es una organización criminal, sino a esa pobre gente envilecida que se niega a aceptar la realidad y pone «pie en pared» ante la «cacería fascista» que están sufriendo sus «referentes morales». Aquí vuelve a probarse que el más terrible legado del Régimen del 78 es la demogresca carnívora que, a la vez que robustece a las oligarquías partitocráticas, debilita a la comunidad, dividiéndola en patuleas de 'incondicionales', cada una adscrita a un negociado ideológico. Pero entre estas patuleas siempre es más obcecada en su lealtad la socialista, según explicara Donoso Cortés: «Las escuelas socialistas, por lo que tienen de teológicas, prevalecerán sobre la liberal por lo que ésta tiene de antiteológica y escéptica».

En las corruptelas de la derecha siempre hay una ramplonería de gentes sin teología, que simplemente desean enriquecerse sin tasa; y tal ramplonería acaba generando desafección entre sus adeptos. Entre los adeptos socialistas, en cambio, actúa la levadura teológica del resentimiento, encumbrado –como señalase Unamuno– a la categoría de virtud cívica que exige ser halagada. Los adeptos socialistas pueden seguir defendiendo a los corruptos de sus entretelas porque los consideran vengadores de los muchos abusos perpetrados por la derecha, que no podrá robar –o robará mucho menos– mientras los suyos se estén poniendo las botas.

No creo que haya ni siquiera una décima parte de los votantes del doctor Sánchez que vayan a retirarle el voto ante el degradante espectáculo de la corrupción. Y esa décima parte se enjugará –con muchas creces– con los votos de cientos de miles de nietecitos de exiliados deseosos de ganar la guerra que perdieron sus abuelitos, noventa años después. Perded toda esperanza los que soñáis con el fin del sanchismo y empezad a trabajar por el fin del Régimen del 78, que os convirtió en patuleas.

TITULO:  Documaster - El Rey que viajó a los Estados Unidos,.

 

El Rey que viajó a los Estados Unidos,.

El primer viaje oficial al extranjero de Don Juan Carlos, del que se cumplen estos días medio siglo, contuvo decisivas claves de política doméstica. Nunca una agenda tan apretada tuvo tanta importancia,.


El Rey que viajó a los Estados Unidos

foto / El sagaz florentino se había referido a quienes son elevados a la categoría regia desde la condición de simples particulares por mera acción de la suerte o de la voluntad de otros. Aun considerándose heredero de diecisiete reyes de la historia de España, el entonces Príncipe Juan Carlos sabía que iba a ser monarca por la extemporánea decisión de una persona. Franco había decidido una instauración monárquica en pleno siglo XX imponiendo en 1969 a sus Cortes un «sucesor a título de Rey». Fallecido el general seis años después, el joven Rey comprendía también que, para conservar la Corona, debía encaminar a España hacia la Monarquía democrática. Los príncipes sobrevenidos, lo apuntó igualmente Maquiavelo, «alcanzan dicho estado con escasos esfuerzos, pero deben realizar muchos para mantenerse». Las dificultades les acechan una vez instalados. Y la fortuna, que tiene nombre de mujer, rehúye a los pusilánimes para entregarse a los audaces.

Juan Carlos I había heredado de Franco un presidente del Gobierno ciclotímico, políticamente titubeante y, en lo personal, incompatible. Carlos Arias Navarro se había enrocado en el puesto destinado a Torcuato Fernández-Miranda. En la primavera de 1976 el preceptor del Rey, desplazado a la Presidencia de las Cortes y del Consejo del Reino, preparaba ya el relevo. Su sorprendente «tapado» era el joven ministro secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez, llamado no tanto a encabezar el segundo Gobierno de la Monarquía, cuanto el primer –y, en realidad, último– Gobierno personal de Don Juan Carlos. El Monarca, que se había limitado a respaldar los proyectos de reforma liberal del tándem Arias-Fraga, asumiría como suya la Reforma Política del gabinete Suárez.

En abril el semanario 'Newsweek' pareció traicionar un 'off the record', pero Arias no se dio por enterado. El jefe del Estado, que acababa de calificarle de «desastre sin paliativos», no encontraba la forma de removerlo. La oportunidad tuvo que venir de fuera. El presidente Ford invitó a los soberanos españoles en el año del bicentenario de la fundación de los EE.UU. Jamás un Rey de España había pisado el Nuevo Mundo.

El primer viaje oficial al extranjero de Juan Carlos I contuvo decisivas claves de política doméstica. Nunca una agenda tan apretada tuvo tanta importancia. Respondió al personal deseo del soberano iniciar el periplo en Santo Domingo por ser este el primer territorio descubierto por Cristóbal Colón, que lo bautizó como La Española. Aquel 31 de mayo de 1976 el presidente Balaguer expresó la emoción de todo un pueblo hacia el heredero de una gloriosa tradición que, desde los Reyes Católicos, les había brindado a sus compatriotas la pertenencia a una misma estirpe y cultura. Los dominicanos trataron al invitado como si se tratara de su propio Monarca. El entusiasmo desmedido puede deparar en ocasiones funestas consecuencias. La diplomacia española hubo de evitar así la epatante bienvenida que aguardaba: las autoridades de la República caribeña pretendían cumplimentar a sus visitantes con ropajes del Siglo de Oro, sin descuidar la presencia de los bufones acondroplásicos inmortalizados por Velázquez.

El 2 de junio los Reyes Juan Carlos y Sofía, que viajaban junto a su séquito a bordo de un avión especial de Iberia bautizado como El Españoleto, aterrizaban en Washington D. C. Al día siguiente, y tras una cálida recepción en la Casa Blanca, Don Juan Carlos enarboló la bandera de la democracia en un crucial discurso pronunciado en el Capitolio ante representantes de ambas cámaras, que ovacionaron al orador.

No hubo tiempo para visitar, como había programado Exteriores, Williamsburg, una localidad de fundación holandesa y estricto interés comercial, ni, como había planteado el ministro de Información y Turismo, Adolfo Martín-Gamero, San Agustín, la ciudad más antigua fundada por los españoles en lo que luego sería territorio estadounidense, así como una especie de santuario para los esclavos negros huidos de las vecinas colonias británicas. Tampoco se atendió otra sugerencia de este ministro, antiguo cónsul en Nueva York, que propuso celebrar la cena de gala prevista en Nueva York en el impresionante patio renacentista del castillo de Vélez-Blanco, instalado en el Metropolitan Museum. La institución inauguraba al día siguiente una exposición con pinturas de Goya. El ágape se celebró finalmente en el Waldorf Astoria, hotel en el que se alojaron los soberanos.

La gira constituyó todo un éxito. Tanto la prensa internacional como española elogiaron la irrevocable apuesta democrática de Don Juan Carlos. No obstante, el Consejo de Ministros, a instancia del presidente Arias, decidió sancionar a una revista, 'Cambio 16', por publicar un titular en portada («El Rey que viajó») y una caricatura en páginas interiores donde se presentaba al jefe del Estado bailando como Fred Astaire sobre el 'skyline' de la Gran Manzana. La inocente referencia se estimaba una infracción del «debido respeto a las Instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa» que garantizaba el artículo 2 de la Ley de Prensa. En las semanas siguientes el grueso de los periódicos se reveló como el auténtico «Parlamento de papel» en que se había convertido desde el tardofranquismo. Defendió a Don Juan Carlos como la figura pública más comprometida con la democracia («El mejor ministro: el rey», tituló otro semanario), impidió la destitución del ministro de Información y Turismo, que había planteado su dimisión si la suspensión contra la revista prosperaba, y acabó de socavar la deteriorada imagen de Arias Navarro. El contencioso pareció resuelto cuando 'The Washington Post', el diario que había provocado la dimisión de Nixon, desautorizó la posible sanción a 'Cambio 16'. Los más reaccionarios utilizaban la figura regia como parapeto de sus posturas inmovilistas, mientras que al Borbón nada le preocupaba una ilustración que en absoluto creía denigrante.

La revista no fue finalmente sancionada. Triunfó la libertad de prensa. Y el apoyo del cuarto poder supuso un espaldarazo definitivo al deseo regio de relevar a su desafecto presidente. El 1 de julio el Rey obtuvo la renuncia de Arias en el Palacio de Oriente. El camino de la libertad quedaba finalmente expedito.

Aquel viaje a Estados Unidos y aquella tentativa abortada de amordazar a la prensa, de la que se cumple ahora el cincuentenario, permitieron al padre de Felipe VI dar prueba de su valía. Se convirtió así en antítesis de quien le había precedido y designado. Renunció a los poderes que había recibido y condujo a España hacia las libertades. Cambiando los fundamentos del Estado, como diría Maquiavelo, supo conservar el principado que la fortuna le había puesto en el regazo.

TITULO:  Al Médico - Salud -  Cómo tratar las quemaduras producidas por el sol durante este verano,.

Cómo tratar las quemaduras producidas por el sol durante este verano ,.

Ante cualquier duda, acude a tu farmacia o centro de salud más cercano,.

Cómo tratar las quemaduras producidas por el sol durante este verano
 
foto - Cómo tratar las quemaduras producidas por el sol durante este verano ,.

Con la llegada del calor extremo y las largas jornadas de playa o piscina, los especialistas en dermatología alertan sobre el aumento de quemaduras provocadas por la radiación ultravioleta (UV). Estas lesiones cutáneas no solo resultan dolorosas, sino que pueden tener consecuencias graves si no se tratan correctamente.

¿Cómo saber si tienes una quemadura solar?

Las quemaduras por el sol suelen manifestarse pocas horas después de la exposición, aunque en algunos casos los síntomas se intensifican al cabo de 24 horas. Los signos más comunes incluyen:

  • Enrojecimiento de la piel
  • Dolor o ardor al tocar la zona afectada
  • Hinchazón leve
  • Sensación de calor persistente
  • En casos más graves: ampollas, fiebre o malestar general

Si presentas alguno de estos síntomas tras una jornada al aire libre, es fundamental actuar cuanto antes.

Primeros auxilios para calmar la piel quemada

El tratamiento adecuado puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una complicación. Sigue estas recomendaciones básicas,.

 

  • Evita seguir exponiéndote al sol: Protege la zona afectada con ropa ligera o mantente a la sombra.
  • Enfría la piel: Aplica compresas frías o date una ducha con agua templada (nunca helada ni caliente).
  • Hidrata abundantemente: Tanto por dentro como por fuera. Bebe mucha agua y usa lociones calmantes con aloe vera o caléndula.
  • No revientes las ampollas: Si aparecen, déjalas intactas para evitar infecciones.
  • Evita cremas con alcohol o perfumes: Pueden irritar aún más la piel.
  • Consulta al médico si hay fiebre, vómitos o quemaduras extensas.

Consejos para evitar nuevas quemaduras

  • Aplicar protector solar de amplio espectro (SPF 30 o más) 30 minutos antes de salir de casa, y reaplicarlo cada 2 horas o tras bañarte.
  • Evitar la exposición directa al sol entre las 12 y las 16 horas, cuando la radiación UV alcanza su pico máximo.
  • Utilizar gorros, gafas de sol homologadas y ropa con protección solar si vas a estar al aire libre mucho tiempo.
  • No confiarse en días nublados: hasta el 80 % de los rayos UV atraviesan las nubes.

Un verano más seguro, con piel protegida

Las quemaduras solares no solo son molestas a corto plazo, sino que aumentan significativamente el riesgo de cáncer de piel a largo plazo, especialmente si se repiten con frecuencia. Por eso, este verano, cuidar tu piel no es una opción: es una necesidad.

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