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martes, 15 de septiembre de 2026

LUNES - 14 , 21 , 28 - Septiembre - EN EL PUNTO DE MIRA - Los principales mensajes del fundador de Microsoft ,. / LUNES - 14 , 21 , 28 - Septiembre - Madridistas por el mundo - Fútbol - El título que le falta a Mourinho ,. / JUEVES - 17 , 24 - Septiembre - Fútbol - Aquel Inter de Mourinho que hizo rabiar al Barça de Guardiola bajo los aspersores del Camp Nou , Protagonista de 'Campo de estrellas' Realmadrid TV ,.

 

TITULO:   LUNES -  14 , 21 , 28 -  Septiembre -  EN EL PUNTO DE MIRA  - Los principales mensajes del fundador  de Microsoft  ,. 


LUNES  -    14 , 21 , 28 - Septiembre - EN EL PUNTO DE MIRA ,.

En el punto de mira es un programa de televisión que se emite en el canal Cuatro y que se estrenó el 26 de julio de 2016.1​En este se tratan temas de actualidad y de investigación, ofreciendo como novedad en el formato, imágenes de cámaras 360° junto a grabaciones panorámicas hechas desde drones y sistemas de grabación oculta. Así, a manos de varios reporteros, profundizan en temas como la trata de animales, el negocio de las farmacéuticas o la caza ilegal. Lunes  - 14 , 21 , 28 -  Septiembre  , a las 22:40h, etc,.

 Los principales mensajes del fundador  de Microsoft,.

Las dos lecciones vitales del fundador de Microsoft sobre la audacia y el valor de equivocarse,.

Bill Gates - Imagen destacada
 
fotos - Bill Gates fundó Microsoft en 1975,.

Es imposible entender la informática moderna sin pasar por Bill Gates. No solo estamos hablando del cofundador de Microsoft o de la persona que soñó con poner un ordenador en cada escritorio cuando nadie sabía para qué servían. Podríamos decir que, sin duda, también fue un visionario que transformó una pasión que empezó en un garaje.

Pero quedarnos solo con MS-DOS, Windows, Office o que tiene una fortuna es una pequeña parte de lo que realmente es Bill Gates. Lo realmente interesante es ver cómo piensa. ¿Cómo pasa alguien de empezar en el mundo de la informática a ser uno de los filántropos más importantes de la historia? Solo hay que tener en cuenta dos frases que dijo en su día y que recordaremos a continuación. 

Dos frases para recordar

Bill Gates y Satya Nadella, CEO actual de Microsoft
 
Bill Gates y Satya Nadella, CEO actual de Microsoft,.

A modo de adelanto, decir que no son las típicas frases que suelen poner los influencers en Instagram. Si te paras a pensarlo, Bill Gates dejó Harvard y cambió la seguridad de una de las universidades más prestigiosas por una industria del software que estaba en pañales. Entendió antes que nadie que la comodidad es peligrosa; en tecnología, si te acomodas, desapareces. 

En su día, soltó esta frase que define su vida: "Para ganar a lo grande a veces necesitas tomar grandes riesgos". Ahora bien, cuando apuestas fuerte, a veces pierdes. Y aquí es donde entra su segunda gran lección, quizá la más necesaria hoy en día: "Es importante celebrar el éxito, pero es aún más importante prestar atención a las lecciones del fracaso".

Bill Gates nos advierte de algo muy cierto: el éxito es un pésimo maestro. Te seduce. Te hace creer que eres infalible y que no necesitas cambiar nada. El fracaso, en cambio, es honesto. En este sentido, Microsoft metió la pata muchas veces, pero siguió siendo relevante porque no escondió sus errores, sino que aprendió de ellos.

Ya sea erradicando enfermedades o diseñando software, Bill Gates sigue aplicando esta lógica. Y para nosotros, la lección está clara: atrévete a saltar sin red, y si te la pegas, no te limites a levantarte; asegúrate de tomar nota sobre por qué te caíste.

 

TITULO:  LUNES  -  14 , 21 , 28  - Septiembre -  Madridistas por el mundo  -  Fútbol - El título que le falta a Mourinho   ,.  

Realmadrid TV emite  - Lunes  - 14 , 21 , 28  - Septiembre -  Fútbol -    , noche, a partir de las 22:30 horas, una nueva entrega de Madridistas por el mundo - Fútbol -    El título que le falta a Mourinho ,.  

 

 Fútbol -  El título que le falta a Mourinho,.

 

El portugués lo ha ganado todo en su carrera, también la Champions, pero no con el Madrid, donde quiere hacer borrón y cuenta nueva y ya no saca pecho por aquellas tres semifinales de su primera etapa,.

Mourinho, rodillas en el césped, en la tanda de penaltis ante el Bayern de semis de la Champions 2012

Ocurrió hace algo más de catorce años, en la primera etapa de Mourinho al frente del Madrid. Con la Liga de los récords en el bolsillo —aquella de los 100 puntos y 121 goles—, que acabó de cerrar de manera matemática una semana después, el sueño de la Décima estaba más cerca que nunca tras una década de inacabable desierto en Europa. El Madrid estuvo seis años (2004-2010) sin pasar ni siquiera de octavos en Champions y Mourinho derribó ese dique hasta en tres ocasiones, pero en ninguna logró llegar a la orilla.

En 2011 cayó ante el Barça y en 2013, contra el Borussia, pero la semifinal que más rabia le dio a Mourinho fue la del Bayern. La noche del 25 de abril de 2012, el Madrid dio la vuelta al 2-1 de Múnich con dos goles tempraneros. Luego, el equipo bávaro se rehízo y puso el 2-1 que igualaba una eliminatoria que acabó en los penaltis tras una segunda mitad y una prórroga en las que el Madrid pecó de falta de valentía. Y ese temor lo pagó desde los once metros un Mourinho que acabó de rodillas, en su área técnica, hundido por perder una oportunidad única de hacer historia con el Madrid.

«Éramos el mejor equipo de Europa y habríamos ganado esa final, no tengo dudas. Y lo más cruel para mí es que elegimos para esa tanda a Cristiano, Kaká y Ramos. Eran una garantía desde el punto de penalti y que fallaran los que nunca fallan me hundió. Por eso fue tan duro asumir la eliminación. Fue la única vez en mi carrera que he llorado por una derrota. Estuvimos Karanka y yo, dentro de mi coche y delante de mi casa, llorando», recordó Mourinho años atrás en una entrevista.

Ahora, con el partido de esta noche ante el Inter, club con el que sí ganó la Champions y precisamente en el Bernabéu (2010), justo antes de fichar por el Madrid, Mourinho inicia un nuevo capítulo de su carrera con el equipo blanco y la competición europea. Bueno, más bien un nuevo libro. Para el portugués, aquellas semifinales de Champions están ya olvidadas: «En el Real Madrid he estado en dos periodos diferentes. Cerré mi trabajo en 2013, y ganamos lo que ganamos y perdimos lo que perdimos. Así que lo de ahora no tiene nada que ver con el pasado. Son dos momentos diferentes en la historia de este club. En 2010 no se llegaba a cuartos y no se jugaba una semifinal desde hace muchísimos años, y ahora se han ganado seis Champions. Si me preguntas si tengo ilusión de ganar la Champions con el Real Madrid, obviamente sí. Pero, completamente, separado del contexto de la anterior etapa».

Mourinho entiende que la melancolía de esas semifinales no le va a llevar a ningún lado tanto tiempo después y se centra en lo que puede controlar, que es este Madrid y esta Champions. Ya no tiene la necesidad que sí existía hace 16 años, pero sí la obligación de mejorar el papel de las dos últimas temporadas, eliminado en cuartos por Arsenal y Bayern, respectivamente. Y ambas ya con Mbappé como '9' del Madrid. Curioso que con él, el PSG haya destapado el corcho en la Champions y el equipo blanco haya frenado en seco su exitoso rendimiento: «Me da igual cualquier análisis de por qué el PSG ha ganado dos Champions justo cuando yo me he ido. Son cosas que venden. Y hablar de mí vende mucho», reflexionó ayer un Kylian tirante. Llevaba sin hablar desde que destrozó a Arbeloa el pasado mes de mayo y, como en él es habitual, dejó mensajes para ese sector del fútbol y del madridismo que no acaba de creer del todo en él, por muchos goles que anote: «Yo siempre pienso que soy el mejor».

Y es que Mbappé se rebrinca cada vez que se pone en duda que sus tantos no están dando títulos al Madrid y que su poco compromiso defensivo, como el de Vinicius, tampoco ayuda: «¿Solo tenemos que mejorar en defensa Vinicius y yo?», se preguntó irónicamente, con el gesto torcido, cuando se comparó su trabajo defensivo con el de Raphinha en el Barça o Dembélé en el PSG: «Yo puedo hacerme aquí el tonto y decir que ellos no meten tantos goles como yo y que tienen que hacer más goles… Es que yo hago muchas cosas que otros no hacen».

Por eso Mbappé cree que, incluso sin haber ganado nada con el Madrid ni con Francia, es claro candidato a ganar el Balón de Oro el próximo 26 de octubre. El francés sabe que tiene una deuda con el club blanco y esa deuda se llama Champions League, pero no haberla saldado no le invalida para optar al galardón. O eso cree él: «Cuando juegas en el Madrid, de manera natural la gente te asocia a estos premios individuales. De hecho, en la calle la gente me habla del Balón de Oro. He hecho historia este verano en la competición más importante del deporte (refiriéndose a haberse convertido en el máximo goleador de los Mundiales). Así que creo que estoy ante una buena oportunidad para ganarlo, pero esto es cuestión de votos de unos periodistas y cada uno votará lo que considere». Quizás si Rodri y Lamine se roban votos el uno al otro, pueda beneficiar la candidatura de Mbappé, pero lo que quiere el Madrid y Mourinho es un Mbappé campeón de Europa. Eso no lo ha sido nunca. Como tampoco el luso como entrenador blanco. Es el título que les falta a ambos.

 

TITULO:  JUEVES -   17 , 24 - Septiembre  -  Fútbol -  Aquel Inter de Mourinho que hizo rabiar al Barça de Guardiola bajo los aspersores del Camp Nou  ,.   protagonista de 'Campo de estrellas' Realmadrid TV,.

Realmadrid TV  el jueves -   17 , 24 - Septiembre  - Fútbol -Aquel Inter de Mourinho que hizo rabiar al Barça de Guardiola bajo los aspersores del Camp Nou ,.  a partir de las 22:30 h, una nueva entrega de Campo de estrellas en esta ocasión,.

  

 Fútbol  - Aquel Inter de Mourinho que hizo rabiar al Barça de Guardiola bajo los aspersores del Camp Nou,.

El portugués era entonces un entrenador vitriólico que cada semana montaba un zafarrancho en la sala de prensa y llevaba a sus jugadores a unos extremos emocionales que funcionaban,.

Etoo y Messi durante el Barça-Inter de la vuelta de semifinales de la Champions 2009-2010.

Al Inter de Milán no le pega la historia de la cenicienta, porque siempre será un grande de Europa, pero en aquel verano de 2009 nadie hubiera sido capaz de pronosticar lo que iba a suceder unos meses más tarde. El equipo había ganado la Serie A los cuatro años previos, sí, aunque casi más por incomparecencia de sus clásicos rivales, con el Milan en caída libre y la Juventus aún afectada por los coletazos del Moggigate, que por ser un equipo redondo.

Mourinho llegó un año antes y ganó la Liga, pero en su segunda temporada se le pedía algo más en Europa. No es que el club hiciese saltar la banca para asegurarle ser competitivo, más bien al contrario. Vendió a Ibrahimovic, la máxima estrella, y a cambio fichó a Eto'o, Sneijder, Lucio, Motta o Milito.

Son todos buenos nombres, indudablemente, pero no eran grandes fichajes. El Inter se aprovechaba con los tres primeros de los descartes de otros gigantes europeos, y con los dos últimos fichaba dos buenos futbolistas del Génova. Era un mercado de retales, que se sumaba a una estructura que llevaba tres años seguidos pegándose de bruces con los octavos de final en la Champions.

Con ese punto de partida, el Inter abrazó esa frase que explotan los no favoritos: «Nadie cree en nosotros». Lo ha explicado en múltiples ocasiones Javier Zanetti, el capitán. «Mourinho nos convenció de que éramos capaces», suele decir el lateral, que al terminar la final le regaló el brazalete que había llevado en el encuentro, con una petición para que se quedara un año más, algo que Mou no aceptó.

Mourinho, en el Inter, replicó lo que ya había enseñado en el Oporto y el Chelsea. El portugués iba de victoria en victoria a lomos de la periodización táctica, su gran aportación a la parte estructural del fútbol y, por encima de eso incluso, de una capacidad legendaria de hacer creer a los suyos que son mejores de lo que en realidad son.

«Mou trabaja mucho sobre la psicología», explicaba tiempo después Julio César, el portero. Era todavía aquel un Mourinho vitriólico, no como el que se ve en Madrid estas últimas semanas. Cada semana montaba un zafarrancho de combate en la sala de prensa y llevaba a sus jugadores a unos extremos emocionales que, según la hoja de resultados, funcionaban. «Un año con él vale más que diez años con otro entrenador», ha explicado Sneijder. La intensidad del equipo se sintió así, como si fuera cada noche la última vez.

Quizá el ejemplo más claro de aquel despliegue de emociones se encontraba en la delantera formada por Eto'o y Diego Milito. «Tuve que hacer un sacrificio por Mourinho», ha explicado el camerunés. En un jugador que había salido del Barcelona peleado con Guardiola, en parte por su carácter díscolo, Mou encontró un soldado de excepción dispuesto incluso a ponerse de carrilero derecho si la ocasión lo requería.

Eto'o asumió que su labor principal iba a ser ayudar a Milito, por más que el argentino, que había llegado con 30 años y después de una carrera buena pero no despampanante, no tuviese el pedigrí que sí tenía el camerunés. Milito, con un doblete en la final, probó a todos que la decisión era la correcta. ¿Cómo lo hizo Mourinho? Todo el que le conoció en aquella época señalaba una capacidad de convicción digna de líder de culto.

Aunque quizá el partido que condensa mejor aquel año fue el de la vuelta de semifinales. El Barça era favorito, pues estaba haciendo historia en el fútbol europeo, y además tenía una especial ambición por jugar una final en el Bernabéu. En la ida el Inter ganó 3-1 después de que los catalanes hubiesen tenido que ir hasta Milán en autobús por culpa del volcán Eyjafjallajökull. La vuelta es aquel partido memorable en el que Motta quedó expulsado a la media hora y el Inter, en una exhibición histórica de resistencia y amor propio, logró limitar los daños hasta un insuficiente 1-0 a favor del Barcelona.

En la historia quedará como el partido de los aspersores, pues Mourinho, que tenía pasado azulgrana y cierta inquina al club, celebró a lo grande en el césped del Camp Nou y terminó mojado por el repentino riego. Tan inolvidable e icónica fue la escena que este lunes un periodista italiano le regaló a Mou un aspersor.

Aquel fue también, de alguna manera, el inicio del idilio de Mou con el Madrid. Unas semanas después ganó la Champions en el Bernabéu al Bayern, pero ni siquiera llegó a celebrarlo por las calles de Milán. Se quedó ya en Madrid, que era su siguiente morada, otro club enorme en su carrera, una historia también intensa, aunque muy distinta a la del Inter.

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