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sábado, 21 de febrero de 2026

El paisano - Viernes -27 - Febrero - Ruta por la Sierra de Segura ,. / HOSPITAL - Salud - España - Tragedia en los ferrocarriles - Cicatrices Invisibles: el arte de acompañar el duelo en la catástrofe ,. / VACACIONES - EUROPA DE PELICULA - Valverde del Camino - Huelva ,. / VUELTA AL COLE - Libros - Depués del ruido ,. / EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles - 4 - Marzo - Juan Gómez - Jurado Escritor ,. / EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes - 27 - Febrero - Arturo Pérez- Reverte Valore su experiencia de configuración ,.

 

TITULO: El paisano - Viernes -  27 - Febrero -  Ruta por la Sierra de Segura    ,.

Viernes -  27 - Febrero a las 22:10 horas en La 1 , foto,.

  Ruta por la Sierra de Segura ,.

 Destino Andalucía sigue los pasos del poeta Jorge Manrique, en Segura de la  Sierra

Sierra de Segura, un entorno fértil y cada vez más accesible, para disfrutar del turismo de naturaleza. En zonas como el Sendero de las Acebeas de Siles compartimos una emocionante y novedosa experiencia: personas con movilidad reducida accediendo a la alta montaña. En nuestra ruta por la provincia de Jaén, además de disfrutar de la belleza del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, conoceremos su cocina tradicional y visitaremos el interesante patrimonio de los municipios de Siles, Villarrodrigo y la localidad de Onsares.

La siguiente ruta nos lleva al siglo IX, a la antigua Eliossana, el nombre con el que los hebreos bautizaron a la actual Lucena. Conoceremos cómo era su trazado urbano, dónde estaban su sinagoga y su escuela talmúdica y probaremos sus sabores ancestrales. Recorreremos el pasado y el presente de la ciudad en la que Boabdil perdió el reino de Granada, participaremos en un divertido juego de escapismo en su castillo y descubriremos dos lagunas, que forman parte de la reserva natural del Sur de Córdoba. Aquí comienza nuestro viaje a Al-Ándalus.

En la sección “ En ruta” descubrimos esta semana Los Cahorros de Monachil, un paraje espectacular de Sierra Nevada con cascadas, cuevas, puentes colgantes y un desfiladero labrado por el río cortando literalmente las rocas a su paso,.

TITULO: HOSPITAL - Salud - España - Tragedia en los ferrocarriles -  Cicatrices Invisibles: el arte de acompañar el duelo en la catástrofe,.

 

Cicatrices Invisibles: el arte de acompañar el duelo en la catástrofe,.

Las víctimas no transitan el dolor de forma lineal, sino a través de etapas colectivas marcadas por la biología y la solidaridad humana.

Miembros de la Cruz Roja atiende a familiares de víctimas en el siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba). A 19 de enero de 2026, en Córdoba (Andalucía, España). El punto de información para familiares de la víctimas del accidente ferroviario se le ha dado traslado desde el Centro de Mayores de Adamuz al Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba, con participación de la EMA, Cruz Roja, psicólogos del Giped y servicios sanitarios". 19 ENERO 2026 Clara Carrasco 19/01/2026
 
foto - El punto de información para los familiares se traslada de Adamuz a Córdoba,.

La diferencia entre un duelo "esperado" y el que nace de una catástrofe no es solo la intensidad del dolor, sino la fractura de la seguridad básica. En mi experiencia en el ámbito de las emergencias, he aprendido que el impacto de lo inesperado no solo arrebata una vida, sino que pulveriza la capacidad de la víctima para dar sentido al mundo. Para comprender cómo ayudar, debemos entender primero el mapa emocional que recorre una comunidad tras el desastre.

Las víctimas no transitan el dolor de forma lineal, sino a través de etapas colectivas marcadas por la biología y la solidaridad humana. Inicialmente, nos encontramos con la Fase de Shock o Impacto, justo cuando sucede la catástrofe, esos minutos de shock y embotamiento donde el instinto de supervivencia manda.

A esta le sigue la Fase Heroica, un momento de una belleza humana sobrecogedora. Es una oleada de adrenalina (neurobiología) y entrega donde rescatistas improvisados (hasta la llegada de los servicios de emergencias) y víctimas despliegan un altruismo extremo, llegando a ignorar sus propias heridas o el agotamiento para salvar al otro. Esta respuesta, aunque es un motor vital necesario para salvar vidas, conlleva un desgaste profundo y silencioso. Es una entrega total que nace de lo mejor del ser humano, pero que consume las reservas emocionales que serán necesarias más adelante. Como profesionales, debemos cuidar este ímpetu, honrarlo y vigilar que no se convierta en la antesala de un colapso posterior.

Tras este esfuerzo sobrehumano, suele aparecer la Fase de Luna de Miel, donde el sentimiento de comunidad genera una cálida sensación de esperanza. Sin embargo, el riesgo real aparece en la Fase de Desilusión. Semanas o meses después, cuando los focos se apagan y la ayuda se retira, la pérdida se asienta, cuando la víctima se mira de frente y se sienta con su nueva realidad, con la ausencia de su familiar, con la pérdida de su salud, con los recuerdos, en soledad, de lo vivido. Es aquí donde el trauma, antes anestesiado por la acción, emerge con toda su fuerza, y donde nuestro trabajo preventivo inicial cobra su verdadero valor.

Por todo esto el trabajo de los profesionales de la Psicología de emergencias es de vital importancia en las primeras 72 horas, para prevenir las secuelas psicológicas incompatibles con vivir en el día a día. Es cierto que una catástrofe nos cambia la vida y que no olvidaremos lo sucedido pero lo que asegura poder recuperar la vida con la mayor normalidad posible, según la situación individual vivida en la catástrofe, es la integración de lo sucedido.

Vulnerabilidad Compartida: El espejo del "podría ser yo",.

En el epicentro de la tragedia ocurre un fenómeno social profundo: la vulnerabilidad compartida. Una catástrofe no solo afecta a quienes la sufren directamente; sacude a toda la población a través de la identificación proyectiva. Al observar el dolor ajeno, la sociedad proyecta sus propios miedos y afectos en las víctimas. Reconocemos en el otro nuestra propia fragilidad: entendemos que el azar o la naturaleza podrían habernos situado a nosotros en ese mismo lugar.

Esta identificación es la base de la empatía, pero también es una fuente de angustia colectiva. Cuando una comunidad siente que "podría haber sido yo", la herida es social. La vulnerabilidad deja de ser algo ajeno para convertirse en una realidad compartida que nos obliga a reevaluar nuestra propia seguridad y la de nuestros seres queridos.

La Intervención Temprana como Escudo,.

El objetivo inmediato en la psicología de emergencias es la prevención del daño crónico. Para evitar que el duelo se vuelva patológico o se convierta en un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), nos basamos en pilares de estabilización:

  • Seguridad y tranquilidad: Restablecer el entorno físico y emocional para que el sistema nervioso deje de estar en alerta máxima.
  • Escucha activa: Validar el relato sin juicio, permitiendo que la persona empiece a "coser" los jirones de su historia.
  • Detección de necesidades básicas: Cubrir lo esencial es el primer paso para recuperar la dignidad.
  • Conexión social: Facilitar el contacto con redes de apoyo (familia, amigos), que son el bálsamo más potente en la recuperación.

El Camino hacia la Reconstrucción, El Sostén del Entorno y la Intervención Profesional.

Afrontar el duelo en estos contextos es un proceso de paciencia y acompañamiento sostenido que no siempre requiere terapia. En la mayoría de los casos, la red de apoyo social (familia, amigos, comunidad) es el factor protector principal. Un entorno que escucha, que no presiona para "pasar página" y que, valida el dolor, permite que el proceso neurobiológico de duelo siga su curso natural.

Sin embargo, cuando el cerebro no logra archivar la experiencia de forma funcional y la mantiene anclada en el cuerpo como una amenaza presente, el duelo se bloquea. Es en este punto donde el tratamiento psicológico especializado se vuelve indispensable. Este no busca "quitar el dolor", sino reabrir los canales de procesamiento neurobiológico que quedaron congelados por el trauma. A través de técnicas de integración y reprocesamiento, el profesional ayuda a que el evento deje de ser un "presente continuo" de terror para convertirse en un recuerdo integrado en la biografía personal.

Conclusión

Como sociedad, nuestra responsabilidad es no retirar la mirada cuando los escombros se limpian. La recuperación tras una catástrofe es un tejido de dos hilos: el sostén humano del entorno, que ofrece el refugio necesario, y la intervención técnica especializada, que interviene para reparar los mecanismos que el trauma ha roto. Juntos, forman el puente necesario para que las víctimas vuelvan a sentir que el mundo, a pesar de sus grietas, puede volver a ser un lugar seguro.

TITULO: VACACIONES - EUROPA DE PELICULA -Valverde del Camino - Huelva,.

 Valverde del Camino - Huelva,.

 Valverde del Camino. Huelva

 foto - Zapatos,.

Lugar de paso y descanso para los que cruzaban la provincia onubense, Famoso por su industria artesanal de botas camperas, indagaremos en su historia. Nos adentraremos en su legado británico y contaremos la historia de sus habaneras, las ?Habaneras de Valverde?,.

TITULO:  VUELTA AL COLE - Libros -  Depués del ruido,.

 Libros -  Depués del ruido,.

 Usted no sabe con quién está hablando! - Zenda

foto -  Libros -  Depués del ruido,.

¿Cuántas vidas caben en un solo cuerpo? ¿Cuántas despedidas caben en una sola memoria? Pablo García Casado no responde: escribe. Y al hacerlo, disemina identidades que no buscan comprenderse, sino decirse. Cada uno es mucha gente no ofrece respuestas: las encarna.

No es un libro de personajes. Es un libro de presencias. Vidas que se escuchan de fondo, como cuando alguien habla en otra habitación y uno se calla para entender. Su verso, fiel a una poética de la contención, se mantiene breve, cortante, más cercano al encuadre cinematográfico que a cualquier retórica lírica. Pero aquí algo ha cambiado. El yo ha dejado de ser figura. Es ahora una grieta.

En “ECO”, uno de los textos más poderosos del libro, la promesa de un hijo aún no nacido tiembla “en esta mancha gris de ecografía”. El poema no es solo ternura: es presagio. La vulnerabilidad no es estética, es materia.

En “ADN”, una pareja se despide de una casa. “¿Qué ha quedado de mí en esta casa?”, se pregunta el hablante. El poema responde con restos: piel reseca, uñas cortadas. La poesía no embellece la pérdida. La nombra.

“DE VIDA BEATA” podría parecer una escapatoria bucólica, pero no lo es. La vida lejos del mundo es también alerta: “durmiendo con un cuchillo bajo la almohada”. En ese poema, el campo no es descanso: es frontera. García Casado apunta aquí otra de sus constantes: detrás de cada refugio hay una sospecha.

Y en “VOBIS” el libro se pliega sobre sí mismo. El poeta ha leído. El poeta ha sido escuchado. El libro ha sido dejado en una cómoda, tal vez entre Pessoa y Gil de Biedma. Tal vez olvidado. Pero escrito. Porque —nos recuerda el texto— “vuestro es el poema”, porque un poema no es nada si no hay alguien al otro lado. Y en ese reconocimiento, Casado firma su poética más clara: no escribe para dejar huella, sino para dejar espacio.

Este libro no se mira al espejo para gustarse. Se mira para comprobar si aún queda alguien detrás del reflejo.

En libros anteriores como García o La cámara te quiere, Pablo García Casado miraba el mundo desde fuera: con cierta distancia, incluso con ironía. En este nuevo libro, esa mirada se vuelve hacia dentro, hacia lo íntimo. Ya no se limita a analizar o describir: ahora se implica, comparte.

La ironía cede paso a la intemperie. Hay más mundo interior, sí, pero también más mundo. Porque lo íntimo no se ofrece aquí como confesión, sino como territorio compartido. Un lugar donde cualquiera —si escucha bien— podría reconocerse.

Uno agradece libros así. No por su temática, sino por su posición: lo que hay en estas páginas no busca conmover, sino comprender. Leer a García Casado no es solo una experiencia estética: es una forma de atención moral. Y eso es raro. Y necesario. Frente al exhibicionismo, contención. Frente al ruido, escucha. Frente al juicio, duda. A veces, cuando avanzo con mis alumnos en la lectura de ciertos poemas, les digo que algunos versos nos devuelven preguntas que ni sabíamos que nos hacían falta. Este libro es uno de esos.

Cada uno es mucha gente es un libro donde todo el ruido calla. No porque no haya dolor, sino porque hay escucha. Una escucha nítida, honesta, que exige también de quien lee una cierta entrega. No es una lectura cómoda, ni complaciente. Pero al terminarla, queda una certeza: la de haber sido acompañado por una escritura que no pide aplausos, sino atención. Y eso, en estos tiempos, ya es mucho.

En tiempos donde todo se grita, Cada uno es mucha gente se atreve a decir en voz baja lo que más importa. Y en esa multitud, a veces basta una sola voz en voz baja.

TITULO: EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles -  4 - Marzo  - Juan Gómez - Jurado Escritor,.

En la tuya o en la mía  - Miercoles      -  4 - Marzo,.

 En la tuya o en la mía', presentado por Bertín Osborne, acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en La 1 a las 22:30, el miercoles - 4 - Marzo  , etc.

 EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles  - 4 - Marzo - Juan Gómez - Jurado Escritor,.

 Juan Gómez - Jurado Escritor,.

«El neuromarketing es el mal absoluto»,.

El autor español más leído aparca el universo de 'Reina Roja' para explorar la mente de una neurotramposa en una novela que encierra varias,.

 Juan Gómez-Jurado regresa con 'Mentira', poliédrica novela protagonizada por la mentirosa profesional Eva Ramos.

fotos - Juan Gómez-Jurado regresa con 'Mentira', poliédrica novela protagonizada por la mentirosa profesional Eva Ramos.

'Mentira' (Ediciones B) encierra varias novelas en una. Hay un 'thriller' frenético, un 'survival' y un 'whodunit', ese subgénero de misterio centrado en la revelación del autor de un asesinato. Las cruza todas Eva Ramos, mentirosa profesional, neurotramposa surgida del magín de Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977). El superventas –doce millones de libros– aparca el universo 'Reina Roja' para entregar esta camaleónica y poliédrica intriga que «no tendrá secuela». 

 Imagen - Portada del libro.

–'Mentira' ¿es la palabra del siglo?

–Sin discusión. Para desgracia de toda la ciudadanía. Es barata y sencilla. El siglo empezó con una guerra justificada con una mentira y aquí seguimos.

–Se miente sin descanso, con descaro e impunidad ¿No?

–Es penoso que mentir haya dejado de tener consecuencias. Se miente con impunidad absoluta. Si de crío soltaba una trola en el colegio me ponían una hora de cara a la pared: el peor castigo posible. Ahora parece que no pasa nada.

–No hay que fiarse nunca del narrador ¿Menos en su novela?

–De mí no hay que fiarse nunca. De otros no lo sé. Pero garantizo que, si hay algo esperable, es que Eva Ramos nos miente. Con cada novela intento comprender el mecanismo del género, sus precedentes y sus normas. Si quisiera hacer un wéstern me vería todo John Ford. En una novela de misterio con narrador no confiable es crucial que el lector no sepa que lo es. Aquí lo dejo claro desde la primera línea.

–«Mi trabajo es mentir, pero contigo no voy a hacerlo». Antológico inicio.

–Gracias. También agradezco a la vida cruzarme con Eva Ramos. y a los lectores por permitirme escribir un libro como este. Es estimulante convertir en protagonista a una profesional de la mentira. Hace años no habría sido tan fácil ni tan aceptable.

–¿Cómo nace Eva Ramos?

–Abordo una novela de dos maneras: o parto de una historia potente y busco el único personaje al que podría sucederle, o parto de un personaje muy poderoso y pienso en la única historia que podría vivir. Igual que las aventuras de Indiana Jones solo pueden pasarle a Indiana Jones, esta historia solo puede pasarle a Eva Ramos.

–¿Cómo la perfiló?

–Explorando el neuromarketing, las técnicas para modificar la conducta y lograr que alguien compre tu producto o tu propaganda. Conociendo cómo funciona el cerebro humano se aprovechan sus debilidades. Políticos y grandes corporaciones lo utilizan sin descanso. Es el mal absoluto. Hay psicólogos y psiquiatras estudiando cómo hacer que pases más tiempo mirando la pantalla del móvil. Manipulan tus impulsos. ¿Qué sería lo peor para a una profesional de la mentira que entiende tan bien la conducta humana?, me pregunté. Verse obligada a buscar la verdad.

–Los escritores ¿no juegan también con nuestros cerebros?

–El artista es manipulador por definición. Si trazas una línea a la altura de los ojos sobre un lienzo en blanco, se convierte en el horizonte. Eso es manipulación. Como cuando Velázquez pinta el aire en 'Las meninas'. El cine, la música o la literatura manipulan para provocar una emoción. Mentimos para contar una verdad. Al escritor se le paga por engañar. Por jugar.

–Primera novela fuera del universo de Reina Roja y Antonia Scott. ¿Sintió vértigo?

–Sí. Ahora más que cuando decidí escribirla. Tengo la inmensa suerte de que los lectores me permiten hacer lo que quiero y me acompañan. Espero que lo vuelvan a hacer.

«El artista es por definición un manipulador al que le pagan por jugar con las emociones»

–Les ofrece cuatro novelas en una.

–Sí.'thriller', 'survival' y 'whodunit'. Creo que eso refuerza mi contrato con los lectores: les ofrezco historias divertidas, con capas, que puedan releerse, y ellos me acompañan en mis propuestas más locas. Siempre intento forzar los límites de lo convencional en el género. Dar algo nuevo. Que me sigan en esas extravagancias es motivo de enorme gratitud.

–¿Nace un personaje para una saga?

–No. Esta es una novela independiente y autoconclusiva.

–¿Seguro?

–Con esta verdad moriré. El título invita a sospechar, lo sé, pero no miento. No habrá más.

–¿Eva Ramos es tan inteligente como Antonia Scott?

–Ni por asomo. Antonia es casi una superheroína. Funciona como una tautología: triunfa porque es Antonia Scott. Como Indiana Jones o el correcaminos. Están a punto de fracasar, pero siempre ganan. Eva no. Es cartesiana. Lo que le ocurre le duele, le pesa, la transforma. Veremos si gana o no.

–¿Sabremos más de Antonia Scott y de Jon Gutiérrez?

–Por supuesto. Pero no diré cuándo.

–La novela salta de Gijón a un aislado Somiedo en plena era de la hipercomunicación. ¿Paradójico?

–Necesario. Un truco clásico es aislar a los personajes. Si en 'Tiburón' pides ayuda y llega la Guardia Costera, se acaba la tensión. El aislamiento intensifica el conflicto.

–Montaña y crimen ¿Un dúo infalible?

–Claro. En los lugares altos siempre puedes caer. Funciona de maravilla dramáticamente.

 
Juan Gómez Jurado.  

–Convertir las neuras en literatura ¿es un arte?

–Los miedos humanos son un combustible extraordinario. El miedo a la muerte, al desamor, a la soledad o al dolor pueden transformarse en 'El silencio de los corderos' o 'El grito' de Munch. El miedo es mi energía creativa.

–El miedo a la muerte le impulsa a escribir, dice.

–Si eres receptivo a la religión o a la soberbia puedes escribir 'El paraíso perdido' o la 'Divina comedia'. A mí me da miedo la muerte, así que escribo sobre asesinos y policías. Pero, por encima de todo, me interesa que el bien triunfe.

«Soy incapaz de escribir desde la oscuridad absoluta. Me interesa el bien»

–¿Es algo irrenunciable?

–Un principio fundamental. En mis novelas debe triunfar la luz. Soy incapaz de escribir desde la oscuridad absoluta. Me interesa el bien.

–¿El éxito debe algo al fracaso?

–Muchísimo. He fracasado en muchas cosas. Como marido, me divorcié. Como escritor, tengo novelas que no vendieron nada. Durante años quise llevar mis libros al cine y a la tele sin conseguirlo. El fracaso te enseña a hacerlo mejor la siguiente vez. La cuestión es no rendirse.

–Las reglas del género ¿están hechas para subvertirlas?

–Las del misterio se han ido construyendo desde el siglo XIX. Cada autor hereda un sistema que dinamita creando algo nuevo. Apuñala la obra anterior para que surja algo interesante.

–Como en la vida, ¿hay que matar al padre?

–Sí. Hay que matarlo. Los grandes narradores de principios del siglo XX inventaron muchísimas técnicas. Reunir a todos en una habitación y revelar el misterio, como hacía Agatha Christie, fue revolucionario. Pero hoy algunas herramientas están superadas. El 'thriller' anglosajón lleva décadas repitiendo esquemas. Si quieres mayor profundidad psicológica, tienes que mirar a Francia, a los países nórdicos o a España. Aquí estamos aportando una sensibilidad mediterránea y europea que añade complejidad y peso emocional. El género sigue vivo porque evoluciona.

–El éxito de 'Reina Roja' es abrumador. Más de cuatro millones de libros vendidos. ¿Lo ha digerido?

–No. No tiene sentido. Nunca deja de sorprenderme. No creo que pueda digerirse del todo.

–¿Hasta cuándo durará su pacto con el lector?

–Mientras me quieran, seguiré. Pienso morirme escribiendo novelas que alguien quiera leer.

 

TITULO : EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes  -  27 - Febrero - Arturo Pérez- Reverte Valore su experiencia de configuración   ,.

MI CASA ES LA TUYA - VIERNES - 27 - Febrero    ,.

MI CASA ES LA TUYA -', presentado por Bertín Osborne,.

acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en Telecinco  a las 22:00, el viernes  -  27- Febrero ,etc.

  EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes -  27 - Febrero - Arturo Pérez- Reverte Valore su experiencia de configuración   ,. 
 
 Arturo Pérez- Reverte Valore su experiencia de configuración,.  
 
 Arturo Pérez Reverte: A bordo del Titanic - XLSemanal - Abc
 
 Arturo Pérez- Reverte  - foto ,.
 
 

Es frecuente en los últimos tiempos, sobre todo en las redes sociales, referirse a la gente de edad en términos despectivos: abuelo, viejuno, rancio, pollavieja, tómese la pastilla, etcétera. Olvidando el lúcido refrán antiguo de como te ves yo me vi, como me ves te verás, ciertos idiotas de pocos años, o que no cuajaron lo suficiente, tienden a creer que su propia juventud será eterna y que, por el hecho de envejecer, un hombre o una mujer dejan de ser lo que fueron. Pero se equivocan. Pensaba en eso hace unos días, en Buenos Aires, cuando anduve de conversación con un viejo policía, retirado hace tiempo, que fue uno de los modelos utilizados por mi compadre Jorge Fernández Díaz para crear el personaje Remil de sus novelas El puñal, La herida La traición. Pensé en eso, como digo, mientras observaba el rostro amable, canoso y lleno de arrugas, donde unos ojos tranquilos y duros seguían lanzando señales de alerta para quien supiera leer en ellos. Como dice un personaje en una de mis novelas, algunos llevan la biografía escrita en la mirada, aunque ahora casi nadie mire ya a los ojos ni sea capaz de leer en ellos.

Lo confirmé una vez más hace poco, saliendo de un cine en Madrid. Iba con un amigo de pasado turbulento que incluye varias muescas imaginarias en la culata de un arma que, en atención a los espíritus sensibles, también consideraremos imaginaria. Paseábamos, viejos, setentones, tranquilos, cuando un individuo desconsiderado nos hizo objeto de una grosería: un empujón, malas maneras y ninguna intención de disculpa. Mi acompañante se limitó a pronunciar a media voz la palabra «gilipollas», pero el otro la oyó, volviéndose airado. Era un sujeto grande, bastante alto, sobre los treinta y tantos o cuarenta años. En plena forma. Por el acento parecía uruguayo o argentino. Miró a mi amigo desde muy arriba —mi amigo, que es de poca estatura, le llegaba al pecho— y seguro de sí, muy fanfarrón, el otro pronunció una frase deliciosa: «Te voy a matar, viejito».

Les juro que uno vive para presenciar momentos como ése. Reconcilian con ciertos aspectos del género humano. Seguro de su fuerza, juventud y estatura, el macarrón se había acercado a mi acompañante, casi tocándolo. «Te voy a matar», repitió amenazador, inclinado hacia él. Y entonces, muy sereno y sin moverse del sitio, el viejito alzó la cara y dijo: «Tú no has matado a nadie en tu puta vida».

Fue increíble, oigan. El efecto. Aquel grandullón era, en efecto, gilipollas; pero no era tonto. Miró los ojos de mi amigo, y la verdad es que supo mirar. Yo contemplaba la escena sin saber cómo acabaría —igual entre los dos abuelos equilibramos la cosa, pensaba—, pero vi que al sobrado le cambiaba la expresión. Por un instante muy corto, apenas dos segundos, se quedó quieto mirando al viejito como si de pronto pensara «aquí hay algo que no es lo que parece». Demudado el semblante, que dirían los clásicos. Después dio un paso atrás, sólo uno. No llegó a dar el segundo porque mi amigo, pegando un salto de fox terrier, se enganchó con el brazo derecho a su cuello y se fue con él al suelo, cuan largo era. Se dieron los dos al caer un hostión de campeonato y quedó mi amigo tal cual, trincado el otro por el gaznate, apretándoselo hasta que le faltó la respiración y se le puso la cara como una berenjena. Y lo más admirable fue que el viejito, mientras lo estrangulaba con la derecha, mantenía el puño izquierdo cerrado, listo para golpear, pero sin llegar a hacerlo. Para no dejarle señales en la cara. Evitando marcarlo por si la cosa terminaba en un hospital o comisaría. Viejos hábitos de profesional.

Lo soltó al fin, cuando el otro pataleaba sin aire; y tanto yo como los tres o cuatro transeúntes que se habían parado a mirar —nadie se atrevió a intervenir, y por suerte nadie sacó un teléfono móvil— vimos cómo el grandullón venido a menos se levantaba y cabizbajo, tambaleante, se alejaba remetiéndose la camisa en el pantalón. Mi amigo se levantó a su vez, sacudió la ropa y me miró impasible. Estaba muy serio, pero sus ojos reían. «Vamos a por una cerveza —dijo—, que este hijo de puta me ha secado la garganta».

Nos telefoneamos un par de días después, para comentar el incidente. Estaba en casa dolorido, me dijo, con una contractura en el hombro y el cuerpo hecho polvo del costalazo. «Ya no está uno para estos trotes», añadió riendo.

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