domingo, 21 de diciembre de 2025

La Hora Musa - Letra de Arde Madrid de Mikel Erentxun ,. Martes - 30 - Diciembre ,. / Cachitos de hierro y cromo - Van Morrison, religión para agnósticos en las Noches del Botánico ,. Martes - 30 - Diciembre ,./ Locos por las motos - MotoGP - No te voy a dejar ir”: así frenó Aprilia la marcha de Jorge Martín,.

 

 TITULO: La Hora Musa  -  Letra de Arde Madrid de Mikel Erentxun  ,. Martes - 30 - Diciembre ,. 


 'La Hora Musa', presentado por Maika Makovski ,a las 22:55 horas, en La 2 martes - 30 - Diciembre  ,   foto,.

 Letra de Arde Madrid de Mikel Erentxun ,.

 Letra de Mikel Erentxun - Arde Madrid | Musixmatch

Ven y síguelos
Hay asuntos que resolver
O ven y búscalos
En la calle Revolución


No somos cheque al portador
No hay precio, ni condición


Arde Madrid
Hazte sentir
Arden los Clash
En el dial
Arde el poder
Si escucha tu voz


Sal, decídete
En tu casa, ¿qué vas a hacer?
Sal ven hasta aquí
La marea, te guiará
No hay banderas que seguir
No hay banderas que seguir
Solo una vida que vivir


Arde Madrid
Hazte sentir
Arden los Clash
En el dial
Arde el poder


Nada tiene, se informó
De que nuestro corazón
Bombeaba a fuego lento
Que con los días, les quemaría


Arde Madrid
Hazte sentir
Arden los Clash
En el dial
Arde el poder
Arde Madrid
Hazte sentir
Arden los Clash
En el dial
Arde el poder
En tu voz,.
 
 

TITULO:  Cachitos de hierro y cromo - Van Morrison, religión para agnósticos en las Noches del Botánico,. Martes -   30 - Diciembre ,.  

   El martes - 30 - Diciembre   a las 22:30 horas por La 2, fotos,.

Van Morrison, religión para agnósticos en las Noches del Botánico,.

 

 Van Morrison, durante su concierto de anoche en Madrid.

El casi octogenario mito norirlandés, tan huraño como siempre, inaugura el festival madrileño con 90 minutos fabulosos de enseñanzas esenciales,.

Hasta a los animales más fieros de la sabana se les puede dulcificar el carácter cuando enfilan las últimas curvas del camino, pero los leones norirlandeses, a lo que se ve, conservan la planta fiera y huraña por muchos quinquenios que les soporte ya la osamenta. Van Morrison es probablemente el único artista del planeta Tierra capaz de inaugurar un espectáculo no ya con puntualidad meticulosa, sino cinco minutos antes del horario estipulado, con algún que otro millar de espectadores aún averiguando por dónde demonios caían sus butacas. Pero la grey de este caballero es tan fiel y obediente que transige con desplantes y gestos desabridos a sabiendas de que en los 92 minutos siguientes pueden acontecer sucesos extraordinarios. Y tal fue el caso.

Apenas había transcurrido un cuarto de hora cuando el de Belfast se sentó frente a un piano Rhodes, circunstancia ya de por sí poco recurrente, para honrar a su amado Ray Charles con una versión de What Would I Do, un tema que no figura ni entre los 125 más habituales en su historial de directos. Y se produjo, adivinaron bien, el primero de los varios momentos fabulosos que iba a depararnos esta noche con un genio siempre impredecible (salvo en el carácter). Un artista que apela a las esencias del soul, el rhythm ‘n’ blues, el jazz, el folk y hasta el country para acabar elevando un discurso tan irrepetible como patrimonial. Porque lo suyo no son unas cuerdas vocales, sino una piedra Rosetta para desentrañar por qué siguen emocionándonos tanto los grandes géneros del siglo XX.

Mencionábamos la noche y era solo una manera de hablar, porque al viejo George Ivan le gusta actuar a plena luz del día y arañó, en efecto, hasta el último rayo para no tener que despojarse de sus sempiternas gafas de sol. Pero este hombre no vino al mundo ―80 años hará de aquello el próximo 31 de agosto― para conquistar ningún premio Naranja, sino para mejorar sustancialmente la experiencia de usuarios en nuestra condición de seres vivos. Solo bajo los auspicios de alguna alienación interplanetaria puede explicarse que un casi octogenario conserve ese vozarrón poderoso, torrencial e inquebrantable.

Aunque todavía resulta más difícil de concebir que un artista con medio centenar de álbumes y seis décadas largas en la hoja de servicios conserve esa capacidad para no repetirse un solo día, para perforarnos el alma con una inverosímil intersección entre In the Afternoon y Raincheck o emprender un Real Real Gone tan vitamínico como para desembocar en Sam Cooke y ese You Send Me empapado en improvisación y amor químicamente puro.

Hicieron bien las 4.000 almas que pulverizaron las entradas para esta primera cita del festival Noches del Botánico, y alguna de ellas quizá haya aunado suficiente pasión vanmorrisoniana, una economía doméstica saneada y habilidades en las colas virtuales como para repetir este jueves, ante la casi total certeza de que el maestro solo se repetirá en su lacónica presencia desabrida. Todo lo demás depende del humor, el pálpito y el instinto de nuestro viejito, a sabiendas de que sus fabulosos nueve músicos acompañantes están vacunados contra el vértigo, empezando por ese saxofonista descomunal que responde al nombre de Christopher White.

El repertorio se decide y anuncia sobre la marcha, así que tan pronto podemos pisar tierra firme con el inmortal Days Like This (que cumple ya 30 años, aunque nos parezca inconcebible) como encontrarnos con que un tipo que atesora más de 500 títulos originales acabe desgañitándose mientras encadena versiones: desde la tradicional irlandesa Green Rocky Road a Hank Williams (Cold Cold Heart), con escala intermedia en No Other Baby, paradigma de su amado skiffle de los años mozos.

¿Contábamos con que sucediera tal cosa? Puede que no, pero a los conciertos de Van Morrison conviene acudir con la mente en blanco, los oídos muy abiertos, el teléfono sin batería y el eremita que todos llevamos dentro apoderándosenos del alma. Rueguen a sus acompañantes que pospongan los chismes para cuando haya acabado todo, porque un comentario a destiempo puede privarnos de un gesto, un aullido, un soplido de armónica o cualquier súbito arrebato con ese saxofón que a Morrison le suena áspero y casi afónico, tosco pero al tiempo fabuloso e inconfundible.

Las inmundicias de la vida propia, y no digamos de las ajenas, bien pueden esperar si lo que se dirime delante de nuestras narices es lo más cercano a la religión que experimentaremos los agnósticos. Y el autor de Moondance (que, por supuesto, no sonó: en el capítulo de grandes éxitos hubo que conformarse con Wild Night, Cleaning Windows y el habitual cierre con Gloria) sabe cómo convertir lo mundano en trascendente, de qué manera lograr que un simple amor fugaz o esos recuerdos juveniles de sus mañanas como limpiacristales acaben convirtiéndose en destellos de luz que dan sentido a nuestros días.

Cómo no vamos a consentirle la antipatía. Hay gente que vaga por el mundo sin abrir la boca, pero Van, acaso complacido por el sentido del asombro que iba afianzándose en los jardines de la Universidad Complutense, acabó murmurándonos frente al micrófono: “Thank you”. Qué más se puede pedir.

TITULO:  Locos por las motos - MotoGP  - No te voy a dejar ir”: así frenó Aprilia la marcha de Jorge Martín,. 

No te voy a dejar ir”: así frenó Aprilia la marcha de Jorge Martín,. 

 No te voy a dejar ir”: así frenó Aprilia la marcha de Jorge Martín - AS.com

foto - Jorge Martín,.

Un nuevo documental de MotoGP revela la tensa reunión de Rivola, CEO de la marca, con el representante del español tras la petición de dejar el equipo.

 

Aprilia lo apostó todo por Jorge Martín, pero la relación no avanzó de la mejor manera. Ha sido un año de tensiones en el box de los de Noale. La temporada comenzó con la mayor ilusión del mundo, contando con el actual campeón del mundo en sus filas y con la esperanza de dar un paso adelante ante la hegemonía de Ducati que solo ellos estaban en posición de frenar. Lo hicieron, pero el protagonista no fue el esperado. El español se vio mermado por cuatro lesiones en todo el curso y, eso, hizo que las dudas se adueñaran de su cabeza. Quizá la Aprilia no era una moto para él y la solución, al igual que hizo Marc Márquez, era buscar algo fuera de la marca que, en su caso, le había acogido ese mismo año para ser piloto oficial por primera vez en su carrera deportiva. Una oportunidad que los de Borgo Panigale no le dieron.

Por eso, la tensión entre los italianos se notó con creces. Ni siquiera había completado una carrera con ellos y Jorge Martín estaba pensando en activar la cláusula que le dejaría libre para el mercado de este 2026. Honda se hizo notar con fuerza, con una oferta que el español no podía pasar por alto y con la oportunidad de cambiar de aires y empezar un proyecto desde cero, dejando atrás todo lo malo que le había traído 2025. Pero Aprilia no se iba a quedar de brazos cruzados. Lo habían apostado todo e iban a luchar por un cumplimiento de contrato. “Albert Valera (representante de Martín) vino y me dijo ‘sabes qué, creo que podríamos irnos, Honda está bastante interesada en él, la oferta es realmente buena’”, explicaba Massimo Rivola, CEO de la marca, en un nuevo documental de MotoGP.

Por supuesto, con un Martín lesionado tras su accidente del GP de Qatar, la única vez que pudo rodar con su nueva Aprilia, el italiano no daba crédito a sus palabras: “¿Estás bromeando?”. Así que se desató una guerra por ambas partes. “Al día siguiente fui a Madrid para asegurarme de que esto era real. Jorge me dijo: ‘Creo que lo mejor para mí es irme’”, confiesa el directivo, a lo que contestó: “Le dije: ‘Lo siento, pero no te voy a dejar ir’”. Conciso, pero claro. Ambas partes comunicaron sus posturas y, manteniendo sus pensamientos, no dudaban en llegar hasta tribunales si la situación lo requería. Finalmente, Jorge Martín cedió y comunicó en Brno que seguiría en Aprilia para cumplir su contrato.

Unas declaraciones que llegaron también después de la victoria de Marco Bezzecchi en el GP de Gran Bretaña y otro podio en Assen, demostrando que la marca podía luchar por el Mundial y plantar cara a Ducati. Incluso Massimo, tras ese triunfo en Silverstone, mandó un mensaje al español a través de la señal televisiva de DAZN: “Es un mensaje para Jorge. Tenemos una moto que puede ganar con él también”. Y no fue todo, porque Rivola también lo comentó con Marc Márquez tras el podio: “Espero que se dé cuenta de lo que podemos hacer”. “También fui duro con él al decirle ‘no te vas, porque yo pienso -más que tú- qué es lo mejor para ti’”, asumía Rivola más tarde, dentro del mismo documental. Pero al final sus palabras tuvieron efecto y el español sigue adelante con un proyecto que ya le hace creer.

 

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