domingo, 28 de diciembre de 2025

El paisano - Viernes - 2 - Enero - Nació en Francia y se mudó a Júzcar donde regenta su propio negocio ,. / HOSPITAL - Salud - Aparece la moto del joven arrastrado por un arroyo en Íllora ,. / VACACIONES - EUROPA DE PELICULA - De Jávea a Elche, cinco locales con personalidad para disfrutar del ocio alicantino junto al mar ,. / VUELTA AL COLE - Caravana educativa -Zaragoza ,. / EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles - 7 - Enero - Caminantes y zapatos, los que pasean sin arder ,. / EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes - 2 - Enero - Arturo Pérez Reverte - El penúltimo Titanic ,.

 TITULO: El paisano - Viernes -  2 - Enero - Nació en Francia y se mudó a Júzcar donde regenta su propio negocio  ,.

Viernes - 2 - Enero a las 22:10 horas en La 1 , foto,.

 Nació en Francia y se mudó a Júzcar donde regenta su propio negocio ,.

 Los Repobladores | Nació en Francia y se mudó a Júzcar donde regenta su propio  negocio

Natalia (45 años) es hija de madre francesa y padre jienense.

Cuando sus padres se divorcian ella se traslada con su madre a París pero a los 17 años cansada del ritmo estresante de la ciudad vuelve a Andalucía, concretamente a Marbella, donde termina sus estudios y donde conoce a su pareja, José Antonio.

Después de 10 años trabajando como auxiliar de veterinaria, deciden irse a vivir a Júzcar, Málaga, donde habían vivido los abuelos de José Antonio.

Una vez instalados, buscando como ganarse la vida, vieron que el quiosco de la seta, cerrado durante 10 años, estaba disponible. Entraron en subasta, pujaron y lo ganaron. Desde julio del año pasado Natalia es autónoma y lleva su propio negocio.

TITULO: HOSPITAL - Salud - Aparece la moto del joven arrastrado por un arroyo en Íllora,.

 Aparece la moto del joven arrastrado por un arroyo en Íllora,.

 Hallan la moto del joven arrastrado por un arroyo en Íllora

foto /El joven, vecino de Zujaira, en Pinos Puente, iba con otro compañero que logró evitar ser arrastrado y fue el que dio la voz de alarma.

La búsqueda se ha suspendido con la noche y se retomará con el amanecer.

El dispositivo de búsqueda desplegado en Íllora ha localizado la tarde de este domingo la motocicleta del joven arrastrado por la corriente del arroyo de la Cañada, si bien el conductor continúa desaparecido y está siendo buscado intensamente por un amplio operativo que se retomará a las ocho y media de la mañana, con el amanecer.

Fuentes de la Guardia Civil han confirmado a EFE el hallazgo del vehículo, sin concretar si se ha producido en el propio cauce del arroyo, que ha sufrido una importante crecida debido a las fuertes precipitaciones registradas en las últimas horas, aunque por el momento no se ha dado con el paradero del motorista.

El suceso ha tenido lugar entre las 10:30 y las 11:00 horas en la carretera GR-3409, que conecta las localidades de Puerto Lope y Obéilar, en la zona conocida como la Sierra de Parapanda.

El desaparecido, vecino de la localidad de Zujaira (Pinos Puente), intentaba cruzar el arroyo junto a otro compañero motorista cuando se vieron sorprendidos por la fuerza del agua.

Mientras que su acompañante logró sortear la corriente, ponerse a salvo y dar la voz de alarma a los servicios de emergencia, el joven ahora desaparecido fue arrastrado junto a su vehículo aguas abajo.

Desde el momento del aviso, la Guardia Civil ha coordinado un operativo de rastreo que se mantiene activo y en el que participan especialistas del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM), encargados de batir las zonas de más difícil acceso del cauce.

Para apoyar la búsqueda desde el aire, el instituto armado ha movilizado a su Unidad Aérea, con el despliegue de un helicóptero que sobrevuela el trazado del arroyo, y al Equipo Pegaso, que utiliza drones para inspeccionar con mayor precisión los puntos ciegos o de riesgo para los efectivos de tierra.

En el dispositivo trabajan también patrullas de Seguridad Ciudadana, efectivos de Protección Civil y dotaciones de los Bomberos del Consorcio Provincial de Granada, quienes se enfrentan a un escenario complejo, ya que, según detalló el alcalde de Íllora, Antonio Salazar, el arroyo "baja con bastante agua", lo que dificulta las labores de vadeo y rastreo de las orillas.

La Guardia Civil mantiene la búsqueda y ha reiterado el llamamiento a la precaución, instando a la ciudadanía a no cruzar cauces de agua, vados o zonas inundables durante los episodios de lluvia, aunque parezcan transitables, debido al riesgo de crecidas súbitas como la ocurrida en este caso.

TITULO: VACACIONES - EUROPA DE PELICULA -  De Jávea a Elche, cinco locales con personalidad para disfrutar del ocio alicantino junto al mar ,.

De Jávea a Elche, cinco locales con personalidad para disfrutar del ocio alicantino junto al mar,.

 

foto - Las suntuosas camas balinesas del Conviction Beach Club, en Elche (Alicante).

Cócteles, música en directo y buena comida, y por supuesto escenográficas playas, esperan en estos ‘beach clubs’ y chiringuitos tan refrescantes y tentadores como el propio Mediterráneo,.

 Los beach clubs y los chiringuitos son para el imaginario colectivo una promesa veraniega a la que nadie quiere renunciar; tampoco en la Costa Blanca, la correspondiente a la provincia de Alicante, la que mide 229 kilómetros de litoral levantino. Aunque la Costa Blanca no pueda competir con el potencial,.

TITULO:  VUELTA AL COLE - Caravana educativa - Zaragoza ,.

Caravana educativa - Zaragoza,.

 Caravana educativa - Zaragoza

 foto / Luis Quevedo nos lleva en la “Caravana Educativa” hasta Zaragoza para vivir la transición de la etapa de Infantil a Primaria. Contará con la ayuda de la maestra Eva Martínez, más conocida en redes como @pasodeinfantilaprimaria. Empezamos con un taller en el que nuestros peques van a tener que superar distintas pruebas para salvarse de los trolls y conseguir el ansiado gorro de gnomo que les ayudará en su camino a Primaria. Más adelante trabajaremos las matemáticas con una máquina muy especial con la que desarrollarán sus habilidades sumatorias. De las matemáticas pasamos a la lecto-escritura formando palabras por equipos de manera divertida. La autonomía es fundamental en Primaria y por eso vamos a aprender a atarnos los botones y los cordones para que puedan vestirse sin ayuda de nadie. Terminamos este viaje con alumnos de Primaria que nos hablarán sobre lo que les espera en esta nueva etapa y la psicopedagoga Marta Aguilar nos dará unas claves para hacer un buen acompañamiento en este momento.

TITULO: EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles - 7 - Enero  - Caminantes y zapatos, los que pasean sin arder ,.

En la tuya o en la mía  - Miercoles    -  7 - Enero  ,.

 En la tuya o en la mía', presentado por Bertín Osborne, acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en La 1 a las 22:30, el miercoles - 7 - Enero   , etc.

 EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles -7 - Enero - Caminantes y zapatos, los que pasean sin arder,.

Caminantes y zapatos, los que pasean sin arder,.

Innovación en busca de un calzado cómodo y natural,.

Recorrido por el calzado que llevan los madrileños durante los meses de verano,.

  

fotos - Zapatos acumulados en una tienda del centro de Madrid el pasado 12 de agosto.

 Los zapatos que pisan Madrid ya no cubren pies por necesidad sino por moda, comodidad o estilo. Si uno evita alzar la mirada hacia el famoso cielo y camina únicamente mirando el suelo, verá marcas y modelos que se repiten aquí y en cualquier otra parte del mundo. El contexto se ha ido unificando también, sobre todo en este último año: si el adoquinado desaparece, el Madrid galdosiano, aquel reino zapatil de Fortunata y Jacinta, también. Ya no callejean “los zapatones de paño holgados y feos, las zapatillas de orillo, las botitas finas de caña blanca, los zapatos viejos pero bien defendidos” o “los botines blancos de Manolo”. Ya no rechinan las zapatillas de las tías, ni las niñas bajan con los zapatos de chancleta por el adoquinado. ¿Dónde quedaron aquellos “zapatos bonitos de cuero amarillo, atados con cordones azules terminados en madroños” que lucía Mauricia?

 

Mariano Iglesias, de 69 años, transita las mañanas sentado bajo un árbol en la plaza de Tirso de Molina. El termómetro de una de las paradas cercana marca los 48 grados “pero no, no, hay que restarle cinco grados a ese número. Te lo digo yo”. Mariano viste calcetines gordos y mocasines negros. Los zapatos los compró hace seis años aunque tiene otro par idénticos en casa “es que no me gustan las zapatillas”. “Tú antes ibas a las discotecas y tenías que ir arreglado, con zapatos. Ahora ya les da igual todo”. Mariano, aunque es de Segovia, lleva toda una vida en Madrid “de la calle de Embajadores, después nos mudamos al lado de “La Fuentecilla”. De ahí salía el agua fría, fría, ahora el agua es del Canal de Isabel II, está templada y hay que darle a un botón todo el rato”. Conoce la calle de Toledo al dedillo, los mocasines los compra en una tienda en la misma que hace esquina: “Calzados Lobo, abierto desde 1897”. Dice que “los zapatos de los chinos” no le duran nada y además, necesita que sean ligeros. Hace unos años le dio un ictus, se calló del autobús y, desde entonces, tiene dificultades para caminar. Mariano, armado con su muleta y siempre con los mocasines negros, da un paseo todas las tardes, todos los días del año ya sea durante el agosto infernal o en los días imposibles del temporal Filomena.

Son las 12 de la mañana y Giovanni Lozada, de 35 años, se dirige hacia el Ayuntamiento en su patinete eléctrico. Ha pasado la noche en la guardería canina donde trabaja. Durante el verano, son muchos los madrileños que dejan a sus mascotas en este tipo de centros “ahorita tendremos más de 40 perros”. Giovanni es colombiano, de Bogotá, lleva tres años en la ciudad “vine aquí porque estaba aburrido”. Preguntado por la decisión de combinar sandalias con calcetines, se ríe a carcajadas: “Igual en Colombia me matan. Lo que pasa es que las compré el otro día y me incomodan acá en el talón. Al usarlas me sale una ampollita”. Reconoce que es calzado “de batalla” y es que Giovanni colecciona zapatillas “Tendré unas cuarenta: Patrick Ewing, Nike Air Force One, Reebok Pumps... Son casi todas de baloncesto pero son sólo pa’ ponerlas en el patinete. Ni siquiera las camino, las suelas están sin gastar”. En casa las guarda y ordena en cada una de sus respectivas cajas. Lleva coleccionando gorras, relojes y zapatillas desde que llegó a Madrid: “Antes no podía permitírmelo porque en Colombia son muy caras. Acá tampoco es que sean baratas, no bajan de los 180-200 euros cada una”. Recuerda las primeras que compró “unas Air Force altas que suben hasta la espinilla y traen tres correas”. “No me las pongo”, sonríe. “Empecé a comprar, comprar, acumular, acumular y ahora tengo una montaña de zapatillas que no utilizo”.

María Eugenia Escorial, de 56 años, ha salido a dar un paseo por la ciudad. “Madrid en verano es una maravilla. Por la mañana, cuando no hay nadie, está preciosa”. Ha optado por unos zapatos Geox que compró hace tres o cuatro meses “muy cómodos para andar y por lo menos, tienen una gracia, no son tan feos como otros”. María Eugenia es una apasionada del calzado, durante 20 años tuvo una tienda de ropa y complementos en el Centro Comercial Moda Shopping, en el paseo de la Castellana. Aunque ella es, en realidad, abogada de oficio: “Fíjate que lo he dejado hace justo tres días y no lo echo de menos, no. También es muy temprano, a lo mejor en un mes digo: qué asco, qué aburrimiento”. Este verano, de momento, se quedará en Madrid, su madre está mayor y con el tema de la pandemia, al igual que muchos turistas, ha preferido quedarse en casa. “Vivo al lado del Palace y veo cómo está todo vacío: El Prado, el Thyssen... no hay nadie. Las tiendas están igual. A ver, Zara no baja, pero sí que han cerrado muchas tiendas de por aquí, comercios pequeños, tiendas igual un poco más caras... Son los que más han sufrido”.

Álex Vaqué, estudiante de enfermería de 21 años, tiene pensado pasar este verano más tiempo en Madrid que en Barcelona, ciudad en la que vive. “Es verdad que aquí está haciendo mucho calor pero la humedad de allí es peor. Barcelona en verano es un circo”. Álex aprovecha cada oferta de tren low cost para venir a la capital “Es que nos ha costado super barato, como 64 euros ida y vuelta”. Después de Madrid se irán a Logroño: “¿qué qué se nos ha perdido en Logroño? Ni idea, pero allí que vamos”. En septiembre volverán de nuevo aquí. Álex reconoce no poder vivir ya sin plataformas. Mide 1,54 y dice ser la más bajita de sus amigas. Antes, cuando los zapatos de este estilo no estaban de moda, se calzaba unas Creepers, un zapato de triple suela, ya casi clásico, que se puso de moda en los años 70 gracias a Malcolm McLaren, manager de los Sex Pistols. “Estas Buffalo las tengo desde hace seis meses pero tengo otras dos más: unas veganas que son rollo plateadas y luego las que compré antes de ser vegana que son de piel y que me llevan durando años”. Álex pasea con ellas por Madrid pero también se ha llevado a la montaña. “¡Es que no sé andar con otra cosa que no tenga plataforma!”.

JUAN ANTONIO

A Juan Antonio Sáez se le ve yendo a por algo de compra. Vive en Ramón de la Cruz e intenta salir todos los días a pasear, a eso de las siete de la tarde. “Uso este zapato, que es... bah, normal. Tengo otro par pero uso este. Los compré hace bastante tiempo, en el Corte Inglés”. Juan Antonio trabajó en las míticas Galerías Preciados antes de que las tragase el gran imperio. Nació en Paterna (Valencia). Su padre, que era republicano, se vio obligado a exiliarse a Francia por lo que él y su madre vinieron a Madrid cuando tenía 18 años. Ella era costurera y empezó a trabajar en un taller en el barrio de Lavapiés, Juan Antonio comenzó en las Galerías como repartidor: “Mi abuelo materno estaba en el Ministerio de Marina y por mediación de un jefe entré para hacer los recados y allí me quedé hasta que me jubilé”. Cuando le preguntamos por su edad, Juan Antonio duda, “nací en el 37 así que tengo.. 65. No puede ser. Espera. Ah no, 85 años... es que se me va ya la pinza” ríe. Se jubiló antes de cumplir los 65, para entonces ya se ocupaba de los escaparates. “Había un equipo grande, tenías que seguir la línea que quería el estilista... A mí me interesaba la moda de hombre y de mujer, sí, sobre todo porque había que trabajar lo mejor posible” “¿Y los escaparates de ahora cómo los ve?” “Ahora no me interesan... también es que está todo unificado. Bah. Son todos iguales”.

MANUEL

Un par de botas sin cuerpo se sujetan en la gran escalera metálica que ocupa una de las puertas señoriales de la calle de Fuencarral. Pertenecen a Manuel Peñavides, de 65 años, andaluz, pintor de brocha gorda. “Todavía me quedan siete años de hipoteca para jubilarme, así que tampoco hay más”. Lleva tiempo sin irse de vacaciones “se me amontona el trabajo y, cuando quiero reaccionar, ya no me apetece”. Manuel es de los que disfruta quedarse en la ciudad durante el verano. “Madrid se ha convertido / en una calma unánime / pero agradece nuestra permanencia / a contrapelo de los más / es un agosto de eclosión privada” decía Benedetti. Lo que más llama la atención son lo limpias que están las botas: “¡Es que las compré el domingo!”. Le suelen aguantar tres o cuatro años hasta que los cordones y los ojales acaban destrozados por la pintura y no tiene más remedio que tirarlas a la basura. “¿Y no se pueden meter en la lavadora?” Mariano ríe: “¡Pero cómo vas a meter esto en la lavadora! Éstas no se pueden meter, ¿no ves que tienen la puntera de acero? Además, no es un calzado estético. Lo suyo es que se manchen”.

La calle de Serrano está vacía, los pocos transeúntes que pasan, bajan en dirección al parque del Retiro. Cerca del número 22, donde Galdós empezó a escribir la primera serie de los Episodios Nacionales, se halla Chiara Marrocco. Esta romana de 25 años visita Madrid por unos días. Cuenta que siempre quiso estudiar algo relacionado con el mundo de la moda pero sus padres no le dejaron: “Estudié políticas y vine aquí para hacer International Studies en la Saint Louis University durante seis meses. Ahora oposito para diplomático”. A Chiara le gusta “el brilli-brilli”. Las sandalias que lleva las compró en Londres el año pasado en la tienda Accessorize, “porque son muy cómodas y se parecen a las Birkenstock, pero mucho más femeninas”. Para estos días de vacaciones ha traído dos pares de sandalias más: “Unas más elegantes de Le Tropezienne, una marca francesa, de Saint-Tropez y las clásicas sandalias artesanas que hacen en Capri”. Los accesorios los suele comprar en los mercadillos hippies de Ibiza a los que acude asiduamente aunque este verano no ha podido ir. “El año pasado también me pararon aquí, en España, por la ropa que llevaba. Fue en el Primavera Sound. ¿Esto dónde va a salir?” “En EL PAÍS Madrid” “Ay, genial, yo siempre leo EL PAÍS... para estar al tanto de la política y eso”.

Xavier Jaurena, de 30 años, camina decidido por las calles de Chueca. Estudió moda en San Sebastián pero lleva cuatro años en la capital. “Empecé a trabajar en Zara, ya me acomodé y no volví al mundo del diseño... aunque igual debería”. Está al tanto de lo que se lleva, las sandalias que viste “las tenía ya fichadas” desde hace tiempo pero eran demasiado caras así que espero a las rebajas de Pull & Bear para comprarlas y porque aprovecha también el descuento de empleado. “Tengo un pie muy estrecho y muy pequeño, uso un 40, así que casi siempre encuentro chollos en las rebajas”. Los pocos días de vacaciones que tenía los pasó en Ibiza y ahora le toca volver a trabajar donde, además, le cambian de departamento “Justo en septiembre me mueven a calzado y bolsos, así que me tengo que estudiar la temporada. Hay que saber un poco del material, la horma, el modelo, para poder atender bien a los clientes. Me pilláis dentro de un par de meses e igual ya soy un experto en calzado”.

 

TITULO : EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes  -  2 - Enero -  Arturo Pérez Reverte - El penúltimo Titanic    ,.   

MI CASA ES LA TUYA - VIERNES - 2 - Enero     ,.

MI CASA ES LA TUYA -', presentado por Bertín Osborne,.

acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en Telecinco  a las 22:00, el viernes  -  2 - Enero ,etc.

  EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes - 2 - Enero - Arturo Pérez Reverte - El penúltimo Titanic ,. 
 
 Arturo Pérez Reverte - El penúltimo Titanic ,. 
 
 Arturo Pérez Reverte: El penúltimo Titanic - XLSemanal - Abc
 
 Arturo Pérez Reverte - foto ,. 
 
 Comienzo este artículo con una noticia que se me cruzó por las redes. Y como casi todo lo que se cruza de esa manera, lo vi, lo ignoré, lo volví a ver y al final me ganó la curiosidad.  La cosa es que, en algún lugar de la fría Dinamarca, a alguien con mucho tiempo libre o mucho presupuesto para subvencionar chorradas se le ocurrió que la Orquesta Nacional interpretara el Tango Jalousie de Jacob Gade mientras cada músico, a mitad del asunto, tenía que mascar uno de los chiles más picantes del mundo. No una guindilla cualquiera, sino algo muy a lo bestia: Carolina Reaper, Scorpion Moruga o uno de esos que suenan más a comandos militares que a ingredientes de cocina. La idea era ver a músicos clásicos –gente que estudió toda su vida para no mover una ceja mientras trajina a Mozart– sudar como si corriesen una maratón en los Monegros, pero sin dejar de tocar. Violines y lágrimas. 
 Titanic —no confundir con Titanic, bodrio protagonizado por Clifton Webb, ni con el colorido Titanic de DiCaprio y compañía, que son otra cosa—. La veo por varias razones: lo hice en el cine siendo niño, con mi padre, que me llevaba a todas las películas que tenían relación con el mar, la volví a ver muchas veces a lo largo de mi vida, y la sigo viendo porque, aparte su perfección, es un buen recordatorio de que, como diría el marino Coy, protagonista de La carta esférica, los seres humanos vivimos entre estachas de ballena. Al filo del abismo, vamos. O de las impasibles reglas del caos. Y de vez en cuando, el caos impone sus reglas. Hay diálogos de la película que me sé de memoria —«¿No va a intentarlo, señor?»— y escenas que, después de haberlas visto veinte o treinta veces, espero con extrema atención que se repitan en la pantalla, pues cuanto más las conozco más las disfruto. Hay situaciones y personajes que me siguen impresionando hasta la emoción. Porque en esa película, en el microcosmos abocado al desastre del barco moribundo, se concita todo lo bueno y lo malo del ser humano: el valor y la cobardía, la dignidad y la vileza, la lealtad, el egoísmo, el amor y la muerte. Sobre todo, la muerte. Porque, entre otras muchas cosas, La última noche del Titanic es una lección de cómo sobrevivir y de cómo, llegado el caso, saber morir.

Supongo que muchos de ustedes la habrán visto; de no ser así, la recomiendo vivamente. Quizá, como me ocurrió a mí, algunas escenas de esa película se les queden grabadas para toda la vida: el Californian a pocas millas, cuya tripulación no sabe interpretar las señales de la tragedia; los tenaces radiotelegrafistas que hasta el último momento lanzan a la noche los inútiles mensajes de socorro; el capitán abrumado por la magnitud del desastre; la orquesta que sigue tocando en cubierta, heroica y digna hasta el final; los humildes pasajeros de tercera clase que intentan sobrevivir; el mayordomo que abraza hasta el fin al niño abandonado; los jugadores que siguen impasibles su partida de cartas mientras la cubierta se inclina cada vez más… Y, sobre todo, el hombre de barba blanca que lee sentado en la cámara, concentrado en el libro que tiene en las manos, mientras el caos se desata alrededor.

Ese hombre silencioso que lee —un breve plano en un par de secuencias— es, para mí, la verdadera clave de la película. Lo comentaba ayer por teléfono con Jorge Fernández Díaz, el periodista y escritor argentino que es casi mi hermano bonaerense —siempre lo llamo ‘cuchillero’ y él a mí ‘capitán’—, que acababa de verla por primera vez y estaba fascinado. El hombre de la barba blanca, insistía, y yo estaba de acuerdo. Ahí está la esencia, ahí está la imagen. Tienes que escribir un artículo sobre eso, capitán. Y, bueno. Aquí estoy, escribiéndolo, porque Jorge tiene razón. Mientras el barco se hunde, cuando se va perdiendo el control, y de la subida lenta y ordenada a los botes se pasa al desconcierto, las carreras y el pánico, el anciano de la barba blanca sigue sentado en la cámara, desdeñosamente ajeno a todo, enfrascado en la lectura de un libro. No vemos el título, y lo mismo puede tratarse de la Biblia, las Meditaciones de Marco Aurelio, La Divina Comedia, los sonetos de Shakespeare, la Odisea, el Quijote, Justine del marqués de Sade o un libro de problemas de ajedrez. Qué más da. Lo que importa es su actitud: la calma estoica con que un ser humano lúcido y culto, consciente de su destino y por tanto indiferente a él, resuelve afrontar el momento en que casi todos pierden los nervios, buscan salvarse a toda costa, corren de un lado para otro, se agolpan y empujan para subir a los botes donde no caben todos. Por eso me agrada verlo imperturbable, con su barba blanca y su libro en las manos; e incluso lo imagino alzando un momento la cabeza para dirigir una tranquila mirada en torno antes de pasar página y sumergirse de nuevo en la lectura que consuela, confirma y explica todo: incluso la trampa cruel, siempre al acecho aunque los pasajeros no eran conscientes de ello, del barco inclinado hacia el abismo. Para qué tanto escándalo, me gusta imaginar qué piensa el hombre admirable que lee mientras el Titanic se hunde. Al fin y al cabo, sólo se trata de morir.

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